28.3.19

Zaragoza tiene mucho futuro, pero está vacía de acuerdos

Ayer comencé el día muy pronto con mi primera reunión política a las 8 de la mañana en Parque Goya. En Zaragoza hay responsables políticos que a esas horas ya están reunidos de tres contra uno. Para que luego digan. Y la termine en el Auditorio hablando de Zaragoza con alcaldes de las proximidades a nuestra Zaragoza, con dirigentes de la Zaragoza Metropolitana, con Manolo el jefe de las Asociaciones de Vecinos, con profesoras de economía de la Universidad de Zaragoza, con Mar que es el alma mater de Ebrópolis, con algunos nuevos candidatos a ser concejales de Zaragoza, con un viejo amigo muy joven que sabe más de Aragón que casi el propio Aragón.

Excesivos contactos e información para una mente ajada como la mía. Pero un lujo. Y eso que hice pirola a Ángela Labordeta y a Luis Iribarren, pues era incompatibilidad de horarios, nunca de caracteres. 

Zaragoza está viva, muy viva aunque no siempre se note. ¿Viva para qué? Tenemos ideas, proyectos, sabemos reflexionar…, pero no sabemos ponernos de acuerdo.

Hay que cambiar con urgencia la política, debemos entrar los jubilados a tope, a mansalva (yo más no, os lo juro), para que no estemos pendientes de tener sillón para mucho, como quien hace oposiciones. Cuando la política se convierte “en la” profesión se pierde el sentido. 

Profesión es investigar, reflexionar, construir ideas. Pero gestionarlas y elegirlas debe ser cuestión de los mejores de cada sociedad. Y algo temporal, muy temporal, para que hay intercambio de sabios y de frescura.

Cuando vemos a Zaragoza vacía de soluciones, no es porque no las tenga, es simplemente (y triste, muy triste) porque no nos hemos puesto de acuerdo para tomarlas.

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