La Puerta del Fin se encontraba en el entorno de la actual plaza del Pilar, junto al costado occidental de la basílica, aproximadamente hacia la zona que hoy mira al mercado central y a la calle Manifestación. Era una salida pequeña pero muy conocida por los vecinos, para salir desde la ciudad al entorno del Ebro.
Formaba parte de las antiguas estructuras urbanas que comunicaban distintos espacios de la ciudad histórica, y era mucho menos conocida que la cercana Puerta de San Ildefonso, por donde sí podían pasar vehículos y carros.
No era una gran puerta monumental comparable a las puertas de la muralla romana o medieval, sino más bien un paso o acceso muy conocido dentro del entramado urbano tradicional, pero peatonal.
Sin la completa seguridad del motivo por el que se le puso este nombre, cabe sospechar que la explicación más aceptada es que el nombre procede de la expresión "fin de la ciudad" o "extremo de la ciudad".
Este postigo o trenques, pues no llegaban a la importancia de las puertas de la ciudad, se llamó también de Francoy, de Ebro Viejo, de Ayerbe y de Montaner. En este mapa del año 1911, vemos la puerta con el nombre "del Fin", junto a la calle del mismo nombre.

