12.4.26

Cartelera de Zaragoza, de enero de 1973. Con humor


Esta cartelera de espectáculos es de Zaragoza, en enero del año 1973. Voy a señalaros algunos detalles que hoy son como poco curiosos. Como es lógico, eran otros años, otros consumos del entretenimiento, y hoy puede parece imposible entenderlo bien.

En esa fecha había un teatro que ofrecía funciones de teatro, era un miércoles, el 31 de enero de 1973, el Teatro Principal, sí, en miércoles. En según qué fechas, además del Teatro Principal ofrecían teatro el Teatro Argensola que aquí vemos como cine, y el Teatro Fleta que cambiaba igual su ofrecimiento, según fechas. 

Había también servicio de espectáculos y apuestas de pelota en la calle Cinco de Marzo, entonces llamada Requeté Aragonés, el Frontón Jay Alai que cerró definitivamente como frontón de diferentes juegos y apuestas de pelota en el año 1977.

Y luego los cines se dividían en tres bloques. Los Cines de Estreno que eran los que estrenaban las películas y que casi siempre estaban en el centro de Zaragoza, los Cines de Reestreno que ponían las películas varias semanas después del estreno, a veces solo unos días después, cuando las retiraban de los Cines de Estreno. Y estaban también los entonces llamados Cines de Arte y Ensayo, en donde a veces ponían películas calificadas así, más críticas, más complejas de ver, con más fondo social. 

En absoluto en aquellos años, 1973 y en el final de la Dictadura, había cine de destape ni similares. La moral era obligada y la censura también. 

Como curiosidad o novedad, vamos ya el primer cine que tiene dos salas en el mismo local. El Cine Madrid a la entrada de la Avenida de Madrid, en lo que ahora es un gran bingo. Los cines grandes de barrio empezaban a tener menos visitas y era necesario buscar soluciones. 

Otra solución que adopto el gran Cine Mola, era ofrecer dos películas diferentes según horarios. Esta fórmula la fueron aplicando algunos cines años posteriores. 

Eran años de publicitar el Tecnicolor, la Panavisión, el Metrocolor, Eastmancolor, Todo Color, el sonido estereofónico o el Cinemascope, como forma de competir con la entonces incipiente televisión española.

Hay que recordar que desde 1969 la televisión empezó muy tímidamente a emitir algún problema muy específico en color, pero que precisamente desde 1973 se emitían ya los Telediarios en color, en un muy mal color, y eso suponía una competencia que los empresarios de salas de cine, ya intuían.

La viñeta que os dejo abajo es también de enero de 1973, y como podéis observar, ya se habla de quedarse en casa con la tele y la mantita, y no ir al cine.


En aquellos tiempos las películas se clasificaban en 5 apartados con un número. El Número 1 era para Todos los Públicos incluidos los niños. El Número 2 eran películas para mayores de 14 años. El Número 3 eras películas moralmente recomendadas para mayores de 18 años. La Número 3R eran películas para Mayores de 18 años con Reparos. Y por último estaba la calificación Número 4 que era considerada Gravemente Peligrosas.

En esta cartelera que vemos, el número 4 lo tenían películas tan peligrosas como: "Diagnóstico Asesinato",  "Los Desesperados", "El Zorro y la Raposa", y sobre todo "Experiencia prematrimonial" en el cine Roxy en Miguel Servet junto al Matadero. ¡Uff!


11.4.26

Sobre el Vidal Mayor de Aragón


El llamado libro del Vidal Mayor, es una de las piezas fundamentales del derecho y del arte medieval en Aragón, y el contenido jurídico es una recopilación y ordenación de los Fueros de Aragón que se realiza hacia el año 1247, impulsado en el entorno del rey Jaime I de Aragón con el objetivo de unificar y sistematizar el derecho aragonés.

El lbro con sus miniaturas coloreadas se realiza unos pocos años después, entre 1250 y 1275, posiblemente hecho en Aragón o en la corona de Aragón de aquellos años, aunque se observan influencias italianas y franco góticas.

Los dibujos o miniaturas que se ven en el libro, son especialmente interesantes porque representan escenas jurídicas y sociales, juicios, castigos, relaciones feudales de aquellos años o la vida cotidiana de aquel Aragón

No son solo decorativas, sino que son además una interpretación visual del derecho. Se puede entender mejor aquellos años observando las miniaturas que leyendo el texto.

Habitualmente estos dibujos coloreados muestras en el mismo escenario diversas interpretaciones. En esta en concreto, podemos ver arriba la lucha de dos soldados con sus respectivos trajes de caballeros. Mientras que en la zona principal vemos una escena litúrgica en una iglesia lo que nos lleva a observar de qué manera se celebraban las misas por entonces.

¿Y qué tiene que ver unir en una sola imagen del Vidal Mayor, una pelea entre soldados y una ceremonia religiosa? Pues está bastante claro, ya en el siglo XIII la Iglesia y los ejércitos estaban muy unidos. Con una mano se imploraba a Dios y con la otra se mataba al enemigo.

Puede ser incluso una lucha por Justicia o por Sentencia, una pelea para que Dios diera ganador como Juez Supremo, al que tenía razón. Se utilizaba este subterfugio para preguntarle a Dios quien tenía razón, a base de ganar una pelea. Ganaba quien era más fuerte —como es lógico—, pero se interpretaba que ganaba quien decidía Dios.

Posiblemente esa Misa que se observa debajo fuera el Juicio en donde se levantaba una sentencia de lucha para legitimar el combate. Y eso, aunque nos cueste entenderlo, era una representación visual para los analfabetos de entonces que eran la inmensa mayoría, de una Ley, de una manera de hacer Justicia.

Este tipo de sentencias se llamaban Ordalías, o "juicio de Dios", y fue un método de prueba judicial predominante en la Europa medieval —y en Aragón— para determinar la inocencia o culpabilidad de un acusado. Se basaba como he comentado antes en la creencia de que Dios protegería al inocente, sometiéndolo a pruebas físicas extremas y peligrosas como el hierro candente, el agua hirviendo o el agua fría. O la pelea entre personas.

La expresión no poner la mano en el fuego por nadie, tan popular, viene de uno de estos tormentos que en realidad eran sentencias judiciales. 

Se sumergía la mano en agua hirviendo o en aceite muy caliente, para recoger un objeto, y si aquellas heridas cicatrizaban bien eran por intersección divina. Y si te morías, era por ser culpable según Dios.