La Sanidad Pública española la tenemos que cuidar entre todos, y nos estamos excesivamente centrando en el papel de los políticos y su decisión de caminar hacia una Sanidad Concertada que no privada, pues la privada total no es rentable para las grandes empresas. Y con ello nos olvidamos de todos los que tenemos responsabilidad de cuidarla y nos callamos. No solo es trabajo del político de cada momento, a los que por cierto, elegimos nosotros.
Los políticos de derechas juegan a privatizar lo que resulta rentable, nunca hablan de rentabilizar lo que produce déficit económico en la Sanidad, como parece lógico. Pero además de ellos —torpes dirigidos por listos que están escondidos— tenemos a todos los tipos de profesionales sanitarios no parecen saber bien qué supondría la Sanidad Concertada para un inmenso colectivo profesional. Hablo por ejemplo de algunos Sindicatos.
Colectivos (en plural) por cierto, que se divide entre una inmensa mayoría de profesionales que entregan para suplir las carencias, un 150% de su esfuerzo, mientras una minoría de sus compañeros están a otra labor. Y lo saben todos. Los primeros ya se están cansando, se avisa.
Esta semana me ha tocado por desgracia acompañar a un familiar a las Urgencias Traumatológicas del hospital Royo Villanova de Zaragoza. Para el análisis que os quiero comentar, se junta mi experiencia en Auditorias de Calidad en empresas de diversos sectores y mis años ya dimitidos como miembro de la Comisión Permanente del Consejo de Salud de Aragón, en gobiernos del PSOE y del PP.
El Hospital RV de Zaragoza es una pena como edificio y estructura sanitaria, y lo sabemos todos, aunque casi nadie lo quiera reconocer. Y no voy a entrar en ese tema.
Voy a poner un análisis rápido de los procesos organizativos. Solo pido que se inspecciones de verdad, por quien debe organizarlos bien. Y no quiero dar detalles que cualquier inspección externa los detectaría en dos días de análisis de la situación.
Pero la organización laboral, de trabajadores que vi este jueves en Trauma —que tuve la ocasión de mirar y revisar, por estar sieta horas como acompañante, y en mis paseos por todo el edificio— es de auténtica sinrazón. No voy a enumerar los problemas detectados.
Pero la organización laboral, de trabajadores que vi este jueves en Trauma —que tuve la ocasión de mirar y revisar, por estar sieta horas como acompañante, y en mis paseos por todo el edificio— es de auténtica sinrazón. No voy a enumerar los problemas detectados.
Los que han estado sentados conmigo en mesas del SALUD saben que no soy de los de meter el dedo en el ojo. Y no busco que crean lo que digo. Los que me conocen dentro del SALUD ya me “conocen”. No es culpa de este Gobierno, por cierto, para evitar suspicacias. Aunque esté muy alejado de mis ideas.
Cualquier empresa mediana no soportaría la organización que observé.
Cualquier empresa mediana no soportaría la organización que observé.
La saturación de pacientes es sobre todo por una mala gestión de la Calidad del Trabajo organizativo y la (creo) nula capacidad de vigilancia, de control de calidad, de revisión de protocolos, o de no hacer caso a estos.
¿Hay inspectores?
¿Y estos no detectan lo que yo vi?
Insisto que no voy a dar detalles, pues la obligación de conocerlos es de quien los tiene que aplicar y revisar. Y no hablo solo de profesionales médicos, a los que es más complicado revisar.
Insisto que no voy a dar detalles, pues la obligación de conocerlos es de quien los tiene que aplicar y revisar. Y no hablo solo de profesionales médicos, a los que es más complicado revisar.
Me puede referir por ejemplo al personal de Seguridad Privada o Concertada, al personal de enfermería, al descontrol entre los espacios sanitarios y a los tremendos movimientos de pacientes para hacerles pruebas funcionales y son abandonados en pasillos sin saber los motivos, al olor en los WC, a que haya personas vapeando en la misma puerta de entrada delante de grandes carteles, a los descontroles en la atención, etc.
No voy a dar detalles de las deficiencias del edificio, ya conocidas por todos, de los tiempos perdidos por el mal diseño del edificio, también conocidos, ni de personas literalmente “escondidas” en un pasillo, etc.
Conozco los protocolos de atención en Urgencias. NO hablo para nada de mi caso particular de esa tarde. Sé los motivos de esa tardanza. Pero hay cosas que no se deben notar tanto, no los debe ver el paciente. Disimular también es un protocolo, y sabemos todos a qué me estoy refiriendo.
Cuando en esas horas eres capaz de observar que cuatro pacientes (sí, cuatro en la tarde noche del jueves 18 de junio de 2026 en Urgencias) se van para no estar esperando tanto tiempo, algo falla en el Servicio.
Yo ya sé que la primera respuesta del propio Urgencias es lógica. “No estarían tan graves como para ir a Urgencias” y es verdad. Pero el error no es del paciente, sino del Sistema que no ha sabido explicar claramente qué es Urgencia Hospitalarias. Y ahora recogemos los errores. Poner carteles no sirve, venimos de tanta ineficacia durante muchos años, que la Participación y la Comunicación, deben hacerse bien, y no creer que son “chiringuitos” inútiles. Pero me da igual. En realidad me da casi todo igual.
Llega un momento en que tendremos que plantearnos qué queremos hacer con la Sanidad Pública. Es grave lo que voy a decir. Tal vez nos hemos equivocado todos. Incluso en llamar Pacientes a los que el Sistema debería tratarlos como Clientes. En este marco mental que nos han metido con calzador, un Paciente parece tener menos derechos que un Cliente, que es al final quien paga el sueldo de sus proveedores. Y ante el que hay que ofrecerle unas calidades buenas.
Es posible que si nos consideráramos Clientes, nos volveríamos más exigentes. Pero claro, eso supone tener abierta la posibilidad europea de tener varios proveedores en donde elegir, y es eso precisamente lo que quieren los que se frotan las manos para Concertar, Privatizar o Derrocar lo que ya tenemos.
Tal vez haya que ir cambiando el concepto de Sanidad Pública por el de Sanidad Concertada, aunque solo sea para meter miedo a todos los que se esconden en los pasillos de Consultas Externas a las 9 de la noche, en donde no los puede ver nadie excepto el tonto de Julio, pues por aquellos pasillos no va nadie pues ya no hay servicios.
Yo conozco los modelos de otros países, ninguno llega a la calidad de la Sanidad Pública Española en los conceptos importantes. algunos están a años luz. Pero es que me da la sensación de que no nos apetece defenderla. Y cuervos esperando a caer encima de ella para llevarse la carne magra de lo que consideran un gran negocio, hay muchos. Y defensores muy pocos, cansados y casi todos de mi edad. Excesivo edad.
A mi, personalmente a mi, me la sopla el que se construya un nuevo Hospital Royo Villanova. Me he visto tantas veces solo solicitando su necesaria solución en el Consejo de Salud de Aragón, y sabiendo los años que se tarda en poderlo construir, que me puedo partir de risa al contemplar lo mal que desde la sociedad lo estamos haciendo para defender un Servicio Básico que fue tremendamente diferente al de todo el mundo mundial. Yo solo observo. Con pena, pero solo observo.
Nota.: Por cierto, un aplauso para quien decidiera arreglar la Sala de Urgencias del RV para Psiquiatría. Era para salir en un Telediario, y lo saben bien los que tuvieron que pasar por allí, y los que decidieron arreglarla. Y no, no quiero hablar de los WC de obra que hay en la calle para los familiares que esperan pero no esperan allí por vergüenza, en un espacio con seis años de vida, que sonrojaría a cualquiera que tuviera dos dedos de frente.
Conozco los protocolos de atención en Urgencias. NO hablo para nada de mi caso particular de esa tarde. Sé los motivos de esa tardanza. Pero hay cosas que no se deben notar tanto, no los debe ver el paciente. Disimular también es un protocolo, y sabemos todos a qué me estoy refiriendo.
Cuando en esas horas eres capaz de observar que cuatro pacientes (sí, cuatro en la tarde noche del jueves 18 de junio de 2026 en Urgencias) se van para no estar esperando tanto tiempo, algo falla en el Servicio.
Yo ya sé que la primera respuesta del propio Urgencias es lógica. “No estarían tan graves como para ir a Urgencias” y es verdad. Pero el error no es del paciente, sino del Sistema que no ha sabido explicar claramente qué es Urgencia Hospitalarias. Y ahora recogemos los errores. Poner carteles no sirve, venimos de tanta ineficacia durante muchos años, que la Participación y la Comunicación, deben hacerse bien, y no creer que son “chiringuitos” inútiles. Pero me da igual. En realidad me da casi todo igual.
Llega un momento en que tendremos que plantearnos qué queremos hacer con la Sanidad Pública. Es grave lo que voy a decir. Tal vez nos hemos equivocado todos. Incluso en llamar Pacientes a los que el Sistema debería tratarlos como Clientes. En este marco mental que nos han metido con calzador, un Paciente parece tener menos derechos que un Cliente, que es al final quien paga el sueldo de sus proveedores. Y ante el que hay que ofrecerle unas calidades buenas.
Es posible que si nos consideráramos Clientes, nos volveríamos más exigentes. Pero claro, eso supone tener abierta la posibilidad europea de tener varios proveedores en donde elegir, y es eso precisamente lo que quieren los que se frotan las manos para Concertar, Privatizar o Derrocar lo que ya tenemos.
Tal vez haya que ir cambiando el concepto de Sanidad Pública por el de Sanidad Concertada, aunque solo sea para meter miedo a todos los que se esconden en los pasillos de Consultas Externas a las 9 de la noche, en donde no los puede ver nadie excepto el tonto de Julio, pues por aquellos pasillos no va nadie pues ya no hay servicios.
Yo conozco los modelos de otros países, ninguno llega a la calidad de la Sanidad Pública Española en los conceptos importantes. algunos están a años luz. Pero es que me da la sensación de que no nos apetece defenderla. Y cuervos esperando a caer encima de ella para llevarse la carne magra de lo que consideran un gran negocio, hay muchos. Y defensores muy pocos, cansados y casi todos de mi edad. Excesivo edad.
A mi, personalmente a mi, me la sopla el que se construya un nuevo Hospital Royo Villanova. Me he visto tantas veces solo solicitando su necesaria solución en el Consejo de Salud de Aragón, y sabiendo los años que se tarda en poderlo construir, que me puedo partir de risa al contemplar lo mal que desde la sociedad lo estamos haciendo para defender un Servicio Básico que fue tremendamente diferente al de todo el mundo mundial. Yo solo observo. Con pena, pero solo observo.
Nota.: Por cierto, un aplauso para quien decidiera arreglar la Sala de Urgencias del RV para Psiquiatría. Era para salir en un Telediario, y lo saben bien los que tuvieron que pasar por allí, y los que decidieron arreglarla. Y no, no quiero hablar de los WC de obra que hay en la calle para los familiares que esperan pero no esperan allí por vergüenza, en un espacio con seis años de vida, que sonrojaría a cualquiera que tuviera dos dedos de frente.

