29.4.26

Una batalla en la Zaragoza de Los Sitios


Esta obra del artista portugués César Álvarez Domunt, realizada a principios del siglo XX, nos muestra una escena de los Sitos de Zaragoza a la puerta de una iglesia, bien podría ser San Agustín pues el autor hizo varias obras con esta procedencia, en donde vemos todo lo trágico de aquellos días sangrientos.

Alumno de la Escuela de Bellas Ártes de Málaga, posteriormente se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. La Diputación Provincial malagueña le concede una beca en 1895 para continuar sus estudios en Roma.

Una pequeña muestra de sus obras relativas al segundo Sitio de Zaragoza fueron restauradas y se expusieron en la Lonja de Zaragoza durante las celebraciones del bicentenario de los asedios de la ciudad, en el año 2008. La restauración de dichas pinturas sacó a la luz detalles hasta entonces desconocidos de algunos de aquellos edificios.

En este pequeño cuadro, casi un boceto, vemos varias escenas superpuestas, de dolor, de rabia, de las batallas incluso con los elementos comunes que tenían a manos los defensores, la muerte y en parte, el papel de la iglesia en aquellas semanas.

La obra pertenece a la colección Francisco Palá Laguna.


27.4.26

SD Huesca y Real Zaragoza. No son ejemplos de Aragón


El triste espectáculo que no era deportivo, entre lo que representa el Real Zaragoza y la SD Huesca en el Alcoraz, debería en Aragón al menos, hacernos pensar hacia donde nos vamos dirigiendo y curiosamente sin querernos enterar.

Todo empezó suficientes días antes del partido de futbol del domingo. La directiva de un equipo decidió no querer vender entrada a los aficionados del otro equipo.  Primera idiotez violenta. A continuación y después de no querer juntarse las directivas como suele ser lo correcto en un Derbi deportivo que representa a ciudades hermanas, las autoridades aragonesas, tanto de la DGA como desde los Ayuntamientos, decidieron mandar a segundas filas, para disimular.

Dentro de los equipos no sabemos de qué manera se fue calentando el día, lo grave fue su final violento, absurdo, incomprensible entre unos equipos deportivos separados por 70 kilómetros. 

¿Este es el Aragón Unido que pregonamos?

El crecimiento que experimentamos todos en la crispación social reclama medidas de sentido común. Pero los líderes seguimos equivocándonos a base de insultos, malas babas y llamamientos a dejar de ser humanos en nuestros comportamientos. 

Y les hacemos caso y nos volvemos más animales.

No quiero entrar a valorar la situación deportiva, pues ni los protagonistas que cobran por ser protagonistas, y cobran mucho, han querido entrar frenando sus impulsos animales. Aragón no debe consentir este tipo de actitudes dentro de lo que se llama deporte. 

Un portero argentino pegó un fuete puñetazo a un futbolista de Toledo, mientras otro jugador de La Coruña pegaba una fuerte patada a un colombiano y el portero sevillano del otro equipo, quiso violentamente dar otro puñetazo al argentino. 

¿No había ninguno en esa tangana que fuera aragonés? 

¿Hemos convertido el fútbol en una pelea de gladiadores, a sueldo de unos dueños que viven en los EEUU, para entretenar a los aragoneses? 

¿Y el nuevo campo de fútbol lo tengo también que pagar yo?