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3.8.26

Las Fiestas del Pilar de Zaragoza de 1934


Las Fiestas del Pilar de 1934, celebradas oficialmente del 11 al 18 de octubre, en plana República y sin que la sociedad aragonesa sospechara que quedaba poco más de un año para que se desencadenara el Golpe de Estado Militar que acabó en muchos muertos, combinaron los tradicionales cultos religiosos y festejos taurinos con importantes novedades de carácter económico y popular. 

Destacaron la primera Feria Regional de Muestras, instalada en la Lonja; el homenaje a Echegaray y Fernández Caballero en el puente de Piedra; cuatro grandes corridas de toros como era lógico; el Certamen Oficial de Jota; y, sobre todo, la espectacular cabalgata de barcas engalanadas por el Canal Imperial, organizada en homenaje a Ramón Pignatelli y acompañada por el vuelo de dos aeroplanos

También funcionó un concurrido recinto ferial, donde sobresalió la atracción denominada El Látigo.

De todos ellos, considero que los dos acontecimientos verdaderamente excepcionales de 1934 fueron la primera Feria Regional de Muestras y la fiesta náutica del Canal Imperial. Los demás pertenecían, con variaciones, a la estructura habitual de las fiestas zaragozanas de aquella época.

La gran novedad institucional de aquel Pilar, la Feria Regional de Muestras se instaló en la Lonja, ampliándose por sus jardines traseros que existían hacia el Ebro y por una parte del entonces paseo del Ebro. Aunque estaba anunciada del 5 al 20 de octubre, la inauguración solemne tuvo lugar el 10 de octubre al no poderse tener todo preparado para la fecha.

Participaron empresas, industrias y productores aragoneses, se construyeron puestos interiores y exteriores para las demostraciones, hubo servicio de bar y conciertos de la Banda Municipal. Su éxito llevó a repetirse una año después, en 1935 y terminó siendo un antecedente directo de la futura Feria de Muestras de Zaragoza.  No era una atracción festiva en sentido estricto, pero debió ser uno de los acontecimientos más importantes y concurridos de aquellos días.

El Certamen Oficial de Jota, ya en aquel 1934 con mucha solera pues fue creado en 1894, volvió a formar parte de las fiestas del Pilar de 1935. He podido confirmar al menos el resultado del concurso de baile: Tomasa —Tomasica— Numancia, que tenía entonces unos once años, y que ganó en 1934 formando pareja con Jesús Abadías. Ya había ganado las dos ediciones anteriores junto al bailarín que hacía de pareja masculina, Miguel Valdovín

La Fiesta náutica y con homenaje a Ramón Pignatelli fue probablemente el festejo popular más original de aquel 1934. Se organizó una gran cabalgata o desfile fluvial por el Canal Imperial de Aragón, como homenaje a Ramón Pignatelli, de cuyo nacimiento se cumplían doscientos años.

Por el Canal descendieron barcazas engalanadas que representaban a los barrios de Zaragoza, otras reflejando a los pueblos y comarcas aragonesas, y llevando productos agrícolas y frutos de Aragón.

El público se concentró masivamente en las orillas y arrojó confeti sobre las embarcaciones. Dos aeroplanos sobrevolaron el Canal durante el desfile. La historia oficial de las fiestas destaca expresamente este festejo como una de las singularidades de 1934. La fecha de aquel desfile tiene alguna duda pues se habla del 14 de octubre de 1934 pero en alguna otra publicación se dice que fue el 15 de octubre.

Durante las Fiestas del Pilar de aquel 1934, el recinto de la Feria de barracas y atracciones estuvo instalado en la Gran Vía de Zaragoza, como venía ocurriendo durante los años treinta. Probablemente se aprovechaban los espacios aún sin urbanizar del nuevo ensanche que nacía desde la plaza de Basilio Paraíso, es decir por la zona de la Gran Vía hasta la Avenida de Goya actual. 

29.7.26

Martorell enseña a Zaragoza. Contenedores de pequeños reciclajes



Hoy directamente no voy a comentar nada de Zaragoza, voy a mostrar un ejemplo que ya lleva años haciéndose en Martorell (Barcelona) para que los vecinos reciclen pequeños elementos que depositan en estos grandes contenedores que están repartidos por su ciudad.

En cada barrio hay uno al menos, doce en toda la ciudad, y su utilidad es en teoría enorme pues anima a reciclar y además de forma separada. Desconozco el uso que hacen los vecinos.

Permiten depositar de forma separada desde CD a pequeños aparatos eléctricos y cables, cartuchos de impresoras, a pilas y baterías, bombillas de bajo consumo y bombillas LED.

En Zaragoza tenemos contenedores para basura orgánica, también para aceite y ropa usada, y algunos pequeños ejemplos similares para pilas en marquesinas o en algunas tiendas. Este de Martorell es otro modelo más plural, una minideixalleria urbana: un pequeño punto limpio permanente.

El último balance detallado que he localizado es de mayo de 2024: las minideixalleries de Martorell habían recogido acumuladamente 25.235 kilogramos de pequeños residuos domésticos. La cifra procede de Blipvert Recologics, empresa gestora del sistema

La principal virtud de estas minideixalleries es la proximidad. Mucha gente no se desplazaría expresamente hasta un punto limpio para entregar una bombilla, dos pilas, un cargador o un cartucho vacío. Al disponer de un contenedor cercano y abierto permanentemente, el pequeño gesto resulta mucho más sencillo.

Sus limitaciones son la escasa capacidad, la necesidad de vaciarlos con frecuencia, el riesgo de introducir objetos inadecuados y la dificultad de reutilizar aparatos que podrían repararse. 

Pero para residuos pequeños, contaminantes y muy dispersos, el resultado de Martorell puede considerarse positivo. Las más de 25 toneladas recuperadas son una prueba bastante sólida de que no han sido meramente decorativos: los vecinos los han utilizado de manera continuada.

El reparto de lo recogido ese año era en Pilas, baterías y acumuladores: 16.768 kg, aproximadamente dos tercios del total. En Bombillas de distintos tipos: 3.766 kg. En CD y DVD: 2.436 kg. Pequeños aparatos eléctricos y electrónicos: 1.127 kg. Cartuchos de impresora: 1.084 kg. Bolígrafos y rotuladores: unos 54 kg. Hablamos de 25 toneladas en total.

28.7.26

Zaragoza modelo de Salud Pública


La noticia por esperada o por deseada, no ha dejado de producirme una sincera alegría. El Gobierno de España ha confirmado que finalmente Zaragoza será la sede de la nueva Agencia Estatal de Salud Pública. Una gran noticia para Aragón, para Zaragoza más en concreto, aunque sus frutos tardarán en notarse unos años. Y por eso es tal vez necesario explicar algo más esta decisión y lo que supondrá.

La Agencia Estatal de Salud Pública no tiene nada que ver directamente con la Sanidad en Aragón, y relativamente con la Sanidad Estatal dentro del concepto que a veces conocemos como "sanidad". 

La Salud Pública es bastante más que la Salud, entran en su propio paquete desde la Formación Sanitaria en todos los niveles, incluido Veterinaria, como el control y crecimiento de las Investigaciones sobre la Salud en su amplio sentido público.

A medio plazo tenemos que ver —si no se tuercen las expectativas—, una mejora en nuestras capacidades formativas en temas de Salud desde nuestras distintas universidades, pero a su vez un crecimiento de sinergias en temas de investigación clínica, incluida la veterinaria y farmacológica, con la instalación de aquellas empresas que deseen estar cerca de los espacios en donde se decide.

Al ser una Agencia Estatal, hablamos de que es un espacio de decisión encajado con el resto de Agencias similares de todos los países de la Unión Europea. Y a su vez, de otros países que quieran entrar en Europa o quieran conocer o aprender de nuestras formas.

La Salud Pública no es solo un organismo que trata de pandemias, de grandes asuntos de contagios, sino también y cada vez más, de cambios climáticos que afectan a la salud, y en cuanto a pandemias no se deja atrás ni la del crecimiento actual en los problemas de Salud Mental, como en los del envejecimiento de las sociedades y de la Soledad no Deseada. Por poner ejemplos muy reconocibles. Salud Pública es también el control de plagas o de adicciones.

Es o será una Agencia de Salud Pública en donde se apilarán los conocimientos en constante renovación, para atajar problemas de Salud de la Sociedad. Y aquí pueden entrar todos los problemas de Salud que la propia Globalización necesite constantemente actualizar. 

No solo hay que vigilar epidemias, sino analizar riesgos de todo tipo, que pueden afectar a las sociedades en el concepto más amplia de la Salud.

Insisto en que el papel de Veterinaria es fundamental para entender los enormes campos que la Salud Pública debe conocer y estudiar. Y por eso es fundamental tener muy actualizado todo el sistema de Salud, de Formación en todas las Ramas sanitarias, tener entidades científicas válidas y pioneras, y a su vez organizaciones ciudadanas que apoyen y participen.

Y también, eso supondrá que desde el Gobierno de Aragón, desde la Consejería de Sanidad aragonesa, se tendrá que cuidar mucho en ser un ejemplo de calidad en todos los aspectos. Se nos mirará desde otros puntos de vista, y eso tiene que suponer que también la Participación de la Sociedad debe ser diferente, que nuestros modelos de Salud en Aragón deben gozar de una alta calidad y sin excesivas tensiones, pues el modelo de Aragón será observado desde fuera de España.

Julio Puente - Miembro del Consejo de Salud de Aragón

27.7.26

Comunidad o caos. En sus diferentes vertientes forestales


Como todos los 15 de agosto… se repite la matraca de la rasgadura de vestiduras popular inducida por los medios de comunicación, urbanita, de cada año. España se quema, y si solo sería España (como se dice en Navarra)…

Los incendios asolan los Apeninos, amenazan los Alpes y se queman los pinos y residencias kukis de los empresarios parisinos distanciadas entre pequeños estanques de las Landas. De esas finas localidades de residencia vacacional que brotaron en el suelo arenoso de Arcachon hasta Euskadi, asentado por la política de repoblación forestal de Napoleón III

Una vasta selva de árboles oscuros, de coníferas, en tierras ganadas a los pantanos y al paludismo en la que reina la producción de oca, de ostras y abundan las becadas.

En esa región del Armagnac, la frustración impuesta y la amenaza de sanciones advertidas por “las autoridades” a los agricultores y ganaderos cuando actúen como cuerpo de extinción de incendio, ha provocado que un multimillonario anuncie que si van a la gestión directa para proteger sus patrimonios, se encargará de pagarlas. Hemos llegado al triunfal anarquismo de derechas, a la acción directa, a que los extremos cuando tenga que ser se unan…

No como pasó en Bujaraloz el sábado pasado donde Vox provocó la no colocación en la fachada de la casa que fuera su cuartel de una placa de memoria histórica que recordaba que por allí vino Durruti con catorce compañeros, pa decirle a los fascistas que no les tenemos miedo. 

En fin, la celebración de unas jornadas históricas conmemorativas históricas la consideraron por escrito una invitación a un aquelarre –y yo decidí ir desde que leí que habría uno pero luego nos limitamos a cantar-, y no sé en qué momento hubo exaltación alguna de ningún asesinato pero, por razones comprensibles de no joderle la vida a la familia que dio autorización para colocarla en su fachada ni su convivencia con sus presuntos vecinos, al final no está puesta. 

Y según su perspectiva negacionista histórica, ganarían por considerar la no colocación un gatillazo rojinegro.

Cuando de lo que se trató es de sentir o vivir que cualquier memoria histórica no deja de ser una reparación humanista y que ya nos gustaría que en las instituciones esos diablos que ellos ven, los descendientes socialistas de los represaliados, se limitaran simplemente a aplicar políticas socialdemócratas efectivas. No les pediría yo ni que fueran rojos, solo que no recularan, que no pasaran vergüenza ni miedo y se creyeran algo la participación ciudadana.

No es eso lo que sucede, la colocación de una placa, la limpieza forestal efectiva o la participación asociativa ya no se da en municipio alguno como no baje de 250 vecinos, en los que se puede votar a la persona y no a la lista. 

Quizá suceda, aun perdida la cultura de la asamblea que no existe ni en las comunidades de propietarios (donde hasta participantes en la Ofrenda de Cristal sienten que el administrador les roba), en esos escasísimos y camino de la extinción municipios que no llegan a cien habitantes. 

Los de la asamblea directa, que exige una enorme implicación de los funcionarios habilitados y no la aplicación de fórmulas de votación frías y reguladas, en el levantamiento de un acta que es más sencilla y menos comprometedora cuantas menos explicaciones den los alcaldes.

No es extraño que, llegados a este punto del verano, se recuerde que los bosques donde se crean prados intersticiales que se usan con el beneficio de las maderas y que no se rigen por las subastas de los Ayuntamientos y los planes forestales, sino que siguen siendo vecinales y los habitantes participan en su aprovechamiento, coincide que son los que menos se queman.

Los demás se salvan cuando es tarde porque no gozan de gestión alguna sino burocratizada y, si contaban con una flora protegida que solo valoraban los urbanitas, una vez quemado el bosque fin de la protección y a cobrar arrendamientos de las renovables para gastarlos cada pueblo en… días de vino y rosas, festivales y estudios cuyos beneficiaros son técnicos que viven en las cabeceras de comarca o las ciudades… no para invertirlos directamente en el paisaje, por otra parte ya expropiado, ni salvar manu militari la tienda de cada lugar.

Las Corporaciones y propietarios incluso de montes forestales del Aragón vacío, que sin embargo está perfectamente escriturado, no dejan de ser sino los embajadores en el territorio de los intereses concesionados desde el Gobierno de Aragón de los explotadores del paisaje. 

No es de extrañar que reculen a la hora de poner placas, no es de extrañar que sea más difícil para un vecino hablar con ellos, pedirles explicaciones mínimas de sus decisiones, que encontrarlos en Zaragoza o Huesca en cualquier restaurante.

Huyendo de la quema. Pero sembrando para recoger. Si tienen hijos, entonces la excusa ya es nivel dios de perfecta. Y todo esto termina en lo que algunos tratadistas llaman la “energumenocracia” pero el personal del común, dejarles para evitar que te mientan a la cara y a mirar pa Cuenca si quieres que no se te concaren en el bar como en el grupo de guassap. 

Dado que convierten en desagradable el pequeño acto de opinar, porque les jode tener que dar la explicación del testaferro que les anula el comodín del victimismo. Porque la verdad verdadera nada oculta es que son cómplices en que la sociedad sea lo que les dé la gana a los caballeros de justas medievales contra el buenismo.

No nos imaginamos a tanto presunto gestor de los que tenemos ahora, que tienen todas las posibilidades técnicas del mundo para ser transparentes, rigiendo sin dar mínimas explicaciones un territorio de frontera de los de los fueros dados por Jaime I, sufriendo la soledad aun aristócratas rurales de una comunidad de trashumancia ni liderando por estatura ética cualquier reunión en los bajos porticados de una iglesia de auto defensa, de las que permitieron hasta hace dos generaciones a los vecinos cortas para calentarse.

Si incluso las comarcas de pinares sorianas, burgalesas y segovianas que tienen incentivos para limpiar o la Comunidad de Albarracín, que debe contratar publicando y puede quedarse sin albañiles, pierden población, calculemos qué no pasará en los territorios en que la gestión interesada corre a cargo de cuatro, se decide desde fuera… Lo que no se percibe que esté cambiando ni con Vox en las consejerías agrícolas como tampoco gobiernos presuntamente socialdemócratas propiciaron…

Le dan fuego al chaparral, y después de quemarlo, ni lo quieren apagar. Hay chaparrales botánicos y chaparrales de convivencia, porque vienen del mismo.

Indudablemente estos actores que se hacen los ofendidos aprenden a nadar río arriba como los salmones, con sus intereses y patrimonios. Apuestan por el caos y nunca por la comunidad.

27.07 Luis Iribarren

Alfonso Sánchez García en La Lonja para este verano


Para los zaragozanos que no sepan qué hacer una mañana cálida o una tarde de mucho sol, les recomiendo que acudan a la exposición de La Lonja dedicada al fotógrafo Alfonso, de Madrid.

Alfonso Sánchez García, es decir el padre de los Alfonsos, nació en Ciudad Real aunque es considerado un fotógrafo madrileño, fotógrafo de estudio, de calle, periodista gráfico de varios medios, que durante la primera década del siglo XX realizó un trabajo ahora recordado en La Lonja de Zaragoza.

Decía en el discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1989: "La fotografía es la memoria gráfica de mis recuerdos, y el medio expresivo de mi sensibilidad".

La imagen que vemos la tituló Vendedora de pavos y es del año 1925. Una excelente exposición para ver esa España ya inexistente, a veces terriblemente duras y asquerosa, que fue la de nuestros padres o abuelos.

25.7.26

Quiosco de la Música de Zaragoza


Hoy dejo una clásico imagen del Paseo de la Independencia de Zaragoza, cuando era un paseo bulevar, con los árboles en el centro. Un paseo o avenida sin casi coches por los laterales, con zonas de sombra y muchos bancos para sentarse y descansar, charrar y relacionarse.

En medio del paseo, casi a la altura de la actual Plaza de Aragón, el quiosco de la Música en donde los domingos había conciertos de música clásica.




24.7.26

Primeros bombardeos contra Zaragoza en 1936


Zaragoza fue bombardeada por la aviación republicana durante los primeros días de la Guerra Civil. el primer ataque el 22 de julio, cuando cuatro aparatos habrían arrojado unas sesenta bombas sobre la ciudad que siguió y apoyó el Golpe de Estado contra la República. Y la noticia publicada el día 23 de julio.

Algunas fuentes hablan de un primer bombardeo un día antes, el día 21, pero no he podido confirmarlo por dos fuentes. Pero sin duda el más potente fue el del día 22 en el que participaron hasta cuatro aviones militares.

Podemos ver que en todas las partes o bandos, cuecen habas. Es decir, lo primero que se les ocurre a todos, es bombardear las ciudades, a la población civil, que habitualmente no tenían nada que ver en las contiendas, y menos en aquellos primeros días de la guerra, que pilló a todos bastantes sorprendidos, aunque ya se veía el percal, a poco que estuvieras informado.

Aquel ataque se efectuó aproximadamente desde unos 2.000 metros de altura, con cuatro aparatos antiguos y con una precisión muy limitada. Por tanto, las bombas debieron caer bastante dispersas y el resultado militar fue probablemente escaso.

La cifra de unas sesenta bombas puede parecer enorme, pero muchas de las bombas aéreas empleadas durante aquellos primeros días eran de pequeño tamaño. 

Además, el hecho de que las crónicas posteriores no individualicen víctimas ni destrucciones importantes apunta a que este primer ataque produjo, como máximo, daños materiales menores o no documentados con precisión.

El 24 de julio hubo en Zaragoza una nueva incursión aérea. Algún estudio la fecha el 25, por lo que existe una discrepancia de un día. Y el 27 de julio tuvimos otro ataque, al parecer efectuado por aviones Breguet XIX.

Probablemente buscaban varios efectos simultáneos y atacar instalaciones militares y comunicaciones, apoyar el avance de las columnas republicanas procedentes de Cataluña, intimidar a las autoridades sublevadas y provocar la rendición de Zaragoza mientras se afectaba a la moral de la población.

El bombardeo contra la plaza del Pilar y la basílica se efectuó el 3 de agosto de aquel mismo año. Y los más fuertes contra Zaragoza 
se produjeron los días 3, 6 y 13 de mayo de 1937. Una investigación sobre los bombardeos en Aragón atribuye respectivamente a esas tres jornadas 58, 3 y 13 fallecidos.

23.7.26

Las monjas de Zaragoza en 1970


Esta imagen de la entrada de personas a La Seo de Zaragoza es del año 1970, o poco antes. Podemos ver que en aquellos años todavía existían monjas con sombrero de ala ancha

Y que también estaba todavía el Arco del Arzobispado, destruido por ellos mismos, no se sabe bien todavía los motivos.

22.7.26

Interior de una casa aragonesa en el año 1866


Esta obra, este cuadro lo tituló el autor con el largo nombre de: "Interior de una casa de un pueblo de Aragón, cuando la familia se reúne por la tarde a tomar el chocolate". El autor era el sevillano Valeriano Domínguez Bastida Bécquer y fue pintado en el año 1866 cuando el autor tenía 32 años, al óleo sobre lienzo en un tamaño de 84 céntimetros de altura.

Según el propio Valeriano Domínguez, el asunto de la obra era el siguiente: “Cuadro de costumbres de Aragón, con la idea demostrar el interior de las habitaciones y del uso familiar, muy generalizado en ciertos lugares de las zonas rurales de los pueblos aragoneses, de jugarse el chocolate a las cartas a la hora de la merienda”. 

Estamos pues ante una escena que solo se daba los días de fiesta y que ya había sido ensayada por el pintor en un dibujo, grabado en 1865 (Las jugadoras, escenas de costumbres de Aragón que se hizo para la revista El Museo Universal).

Pero aquí la escena no se ambienta al aire libre, sino en un interior de una vivienda, como también había recogido el poeta Gustavo Adolfo: el ama del cura, la alcaldesa, la cirujana y alguna labradora acomodada juegan al chocolate y los esponjados al amor de la lumbre.

Valeriano repite algunas figuras presentes ya en el dibujo, como la mujer recostada en el primer término, que presenta el mismo peinado, y un mozo mirando, de pie, al fondo, también con su manta listada. El pintor fue muy preciso con las vestimentas de aquella época.

Así, la mujer recostada muestra un peinado de picaporte con aguja, en el cual el moño se sujeta con una aguja también llamada “rascamoño”, representada con especial precisión. La niña que hay encima, y que está batiendo el chocolate, lleva un justillo o jubón; la anciana presenta una abertura en su falda, posiblemente para la faltriquera, y calza unas humildes abarcas.





30.6.26

La batalla de las Eras en Zaragoza del 15 de junio de 1808


Cuenta Faustino Casamayor en su diario de los Sitios de Zaragoza, que el día 15 de junio de 1808 se libró la primera batalla fuerte en las puertas de Zaragoza ciudad. El texto es histórico, no es agradable de leer, indica sobre todo lo cruel que son siempre las guerras, vengan de donde vengan, y lo inútiles que representan los sacrificios, vistos desde el lugar de la historia. Hablamos de una ciudad entera que se enfrentaba a su invasión, pero a la vez a un acto de ataque y defensa de miles de ciudadanos que morían sin un objetivo claro. Veamos lo acontecido aquel día en Zaragoza.

Zaragoza carecía de murallas formales y contaba con una exigua guarnición militar regular. El ejército francés, sin embargo, estaba compuesto por unos 6.000 veteranos fogueados. Los combates más intensos tuvieron lugar en las afueras de la ciudad, en la zona conocida como las Eras del Rey (área que hoy abarca el Paseo de María Agustín y la zona de la Plaza del Portillo). Los habitantes de aquella Zaragoza no llegaban a las 50.000 almas.

Muy por la mañana ya se dio aviso a la población de que los franceses, ufanos con la victoria en Tudela, Mallén y Alagón, se iban acercando a Zaragoza, con cuya noticia se alarmó todo Zaragoza, para esperarlos con todas las armas preparadas y así poder oponer todos los obstáculos para que no lograran tomar la ciudad, para lo que se tocó la generala en toda la ciudad.

Se realizaron misas cantadas con rogativas mientras que las religiosas de Santa Inés se trasladaron a Santa Fe, las de Santa Lucía a la Enseñanza y las de las Fecetas al colegio de las Vírgenes. Los conventos más en la periferia de Zaragoza sabían que si entraban los franceses iban a ser violentadas todas ellas.

Antes de la una del mediodía se acercaron las tropas francesas a las puertas de esta ciudad, se divisaron bajando por Torrero y Santa Bárbara con todo su ejército a las órdenes del General Lefebvre e inmediatamente se les hizo con los cañones colocados en las puertas del Portillo, Carmen y Santa Engracia.

En el largo rato que duró la batalla fueron muchas peleas, se rompió parte de la puerta del Carmen y llegaron a entrar los franceses por esa zona y el cuartel del Caballería, y muertos y cogidos prisioneros cuantos entraron a las calles de la ciudad.

Desde la plaza la del Portillo, también llegaron a introducirse en la plaza, donde la artillería colocada junto a las tapias de Santa Inés los hizo arrinconar hacia el cuartel de Caballería cerca de la plaza de toros en donde entraron y en los propios pasillos de edificios fueron reprimidos y se luchó cuerpo a cuerpo, y allí fueron muertos muchos franceses por los defensores de Zaragoza, que disparaban desde la casa de Misericordia, y se tiraron a por ellos viendo que los franceses ya habían entrado en la ciudad, sin más defensa que el cuerpo a cuerpos y lograron retirarlos a vivo fuego, sin ni siquiera estar Palafox en Zaragoza, pues se había ido hacia Belchite.

El coronel de Caballería Mariano Renovales salió a últimas horas de la mañana con 150 hombres por la puerta del Ángel (junto al Puente de Piedra) y tras bordear toda la ribera del Huerva había conseguido unas posiciones de tiro muy favorables contra el flanco derecho francés, por detrás de donde ellos estaban disparando contra la ciudad. 

Posteriormente, con al suma de más militares que había salido del Cuartel de San José, incluso lanza un furioso contraataque junto al Huerva, consiguiendo hacer retroceder las avanzadillas enemigas hasta el monasterio de los Capuchinos (actual biblioteca de la calle Doctor Cerrada), dejando los franceses abandonadas cuatro banderas y cinco cañones.

Los franceses finalmente se retiraron aquella luctuosa jornada de Zaragoza. Dicen los datos que los muertos franceses pasaron de 700 y de nuestra parte hubo bastantes pero sin dar datos, lo que nos lleva a pensar que tuvieron que ser al menos varios centenares de zaragozanos los que cayeron aquel día, y se habló de unos 300 fallecidos entre los zaragozanos.

Los franceses tiraban con los morteros que hacían un gran destrozo en las murallas y en las personas que refugiadas en ellas disparaban a los atacantes, y que debemos recordar que los zaragozanos en muchos casos no eran soldados y no tenían formación militar en defensa.

Dicen las Crónicas que los fusileros del Reino de Aragón o Miñones, mandados por su Comandante el Coronel D. Antonio Torres ayudado de su hermano D. Gerónimo fueron los que más se distinguieron, y las compañías mandadas por su jefe D. José Obispo también , pues los Dragones estuvieron muy flojos.

Duró aquella batalla todo el día, hasta más de las siete de la tarde, cuando los franceses vieron la gran pérdida que habían sufrido, y decidieron que era hora y momento de retirarse, llevándose algunos prisioneros, hasta más allá de la Casa Blanca y ermita de Santa Bárbara donde pasaron la noche.

Al día siguiente, el general Palafox, ya en Zaragoza, hizo un comunicado o Bando del que os dejo el texto a continuación: 

“Aragoneses: Vuestro heroico valor en la defensa de la causa más justa que puede presentar la historia se ha acreditado en el día de ayer con los triunfos que hemos conseguido.

El 15 de junio hará conocer a toda Europa vuestras hazañas y la historia las recordará con admiración. Habéis sido testigos oculares de nuestros triunfos y de la derrota completa de los orgullosos franceses que osaron atacar nuestra capital. Tuvieron que sufrir 700 muertos, un número considerable de heridos, 30 prisioneros y muchos desertores que se han pasado a nuestras banderas son el fruto de su temeridad. Hemos tomado 6 cañones de batallón, 6 banderas, una caja de guerra, varios caballos, fornituras y armas y no debemos dudar que todo el ejército que ha entrado en Aragón expiará sus crímenes y quedará deshecho. Continuad pues, valerosos aragoneses, con el ardor y noble espíritu de que estáis animados. Ved la heroica conducta de las Zaragozanas que inflamadas todas del amor a su Patria a su rey y su religión, corren presurosas a prestaros todo género de auxilios.

En breve se os agregarán un sinnúmero de tropas veteranas, que envidiosas de vuestras glorias y deseosas de tener parte en ellas, vienen caminando a marchas dobles; mientras tanto, vosotros todos, clero, comunidades, madres de familia y demás ciudadanos, que ya concurriendo personalmente al combate, ya proveyendo de todo a vuestros conciudadanos, habéis contribuido tan eficazmente a conservar la capital de vuestro reino y la dignidad de la Nación, seguid fervorosos vuestras oraciones al Todopoderoso e interponed la mediación de vuestra Augusta y Santísima Madre del Pilar, vuestra Protectora para que bendiga nuestras armas y afiance nuestras victorias exterminando del todo al ejército francés.—Cuartel General de Aragón.—16 de junio de 1808.—Palafox. ”




24.6.26

Sectores Sanitarios I y II de Zaragoza con una gerencia única


Ayer en una reunión con una persona importante y muy conocida del tejido vecinal de Zaragoza me preguntó por mi opinión sobre la unión de dos Sectores de Salud de Zaragoza capital. Quería saber mi punto de vista y mi información ante algo que no se había planteado.

Primero tuve que aclarar que hasta donde yo sé, no se han unidos dos Gerencias de dos Zonas de Salud de Zaragoza capital.

Lo que realmente ha sucedido (de momento) es que los Sectores Sanitarios I y II de Zaragoza van a pasar a tener una gerencia única que coordinará ambas estructuras y que la asumirá Patricia Palazón Saura, que actualmente era ya la gerente del Sector II. Coordinar no es unir.

Misma persona para la gerencia de los Sectores Sanitarios I y II. Nada más, que no es poco, pero tampoco es la unión de dos Sectores Sanitarios. Pero podría ser un primer paso.

Es verdad que yo mismo hace un par de años hablé con el equipo de gerencia del SALUD y con el propio Consejero, de la opción de que, si no somos capaces como Comunidad de construir un nuevo Hospital de referencia para el Sector I, lo lógico es comenzar a pensar en que Zaragoza se divida en dos Sectores y no en tres, Sector Este y Sector Oeste, divididos por una línea teórica que cruzaría el puente de Santiago.

Lo que no es de recibo, aunque los profesionales de Sanidad no quieran, es que 200.000 zaragozanos tengan un Servicio de Urgencias Hospitalarias y de Hospital de referencia, que sea peor y con menos servicios que los otros 600.000 zaragozanos. 

Hablamos siempre de la Zaragoza Metropolitana y pueblos que dependen de los Sectores Sanitarios de Zaragoza capital. Por eso la suma de casi 800.000 habitantes.

Mi opinión es que la actual situación es ingobernable, ilógica, no se conoce entre los vecinos, se soporta sin saberlo, y que cualquier paso que se de para mejorar o igualar la asistencia sanitario en el Sector I debe ser bien venida.

Pero a su vez le añadí a este líder vecinal que tenemos un serio problema de Comunicación, de Participación, y que se haga lo que se haga, se está haciendo a oscuras, sin conocimiento de los vecinos ni pacientes, de las personas que ya estábamos en los Órganos de Participación, como nos exige la Unión Europea para recibir ayudas.

La Sanidad Pública está en un momento muy complicado, crítico diría y sin que se note ese peligro, por estar "tocada" desde dentro y desde fuera, por no saber defenderla desde dentro y desde fuera. No es este el lugar para dar más opiniones, será en posteriores entradas o reuniones, pero o nos tomamos muy en serio la actual situación, o en una década la Sanidad de nuestros padres no se parecerá en nada a la Sanidad de nuestros hijos.

Julio Puente - Presidente del Consejo de Salud La Jota.

Chelo y Demetrio, Vecinos de Honor más que Joteros de Honor


Ayer, en un día prohibido para estar en la calle, se celebraron las Hogueras de San Juan, en el barrio de La Jota de Zaragoza, que la Asociación de Vecinos la cambió por unas batallas de agua, para compensar el tórrido día.

Y se dieron los premios de Joteros de Honor al vecino Demetrio Morato y a Chelo Pardo

El primero un incansable vecino que defendió siempre al barrio de La Jota trabajando por ella; y la segunda la trabajadora social del Centro de Salud La Jota con más de 30 años trabajando en La Jota, en el mismo Centro de Salud, lo que demuestra no ya solo su fidelidad, sino su valentía incluso, tratando problemas a veces muy serios en un barrio con muchas necesidades. Y como trabaja en la calle, en los parques, la conocen (casi) todos los vecinos del Barrio.

Pero quiero centrarme en otro aspecto. Chelo y Demetrio han hecho mucho porque La Jota sea un Barrio con mayúsculas, y eso es fundamental para la calidad de vida de sus vecinos

En Zaragoza existen otros ejemplos de buenos barrios. No todos, es verdad, en donde una docena de vecin@s se implican a trabajar por los vecin@s, por encima de sus responsabilidades, muchas veces de forma voluntaria y porque sí.

Y eso supone que exista un tejido social que ponga en valor la figura del Barrio. Existe en Zaragoza y en otras ciudades, pero sabemos que esto se va perdiendo en muchas otras.

Vivir en una ciudad con Barrios es muy diferente a tener que hacerlo en una ciudad con barrios.

Cada vez más se necesita ese plus de calidad de vida que otorga el saludarse, el saber que hay alguien pendiente de las pequeñas o grandes cosas, que existe humanidad. Que existe tejido social.

¿Nos podemos imaginar espacios comunales, de miles de vecinos, de decenas de miles de vecinos incluso, en donde podamos decir que se cuida la Humanidad, el Humanismo?

Gracias a Demetrio y a Chelo, gracias a Chelo y a Demetrio, pero a su vez, gracias a la Asociación de Vecinos de La Jota, que sabe cuidar, casi mimar, estos espacios de convivencia humana.

Sabemos que en Aragón y en España también, es muy complicado que te reconozcan nada tus ciudadanos. Que lo hagan tus vecinos de trabajo es la leche en cuanto a honor. Es saber ya, sin duda, que algo estás haciendo bien.

En el caso de Demetrio por edad, estuvo en tiempos pasados; pero en el caso de Chelo lo seguirá estando.

Por cierto, junto a Chelo, el trabajo de todo el Centro de Salud de La Jota es otro activo importantísimo para la calidad de vida de un barrio muy mayor, con una mezcla social muy plural, que se sabe bien cuidado.


3.5.26

Monumento de la Plaza del Pilar de Zaragoza, ya desaparecido


En los primeros años del franquismo, a lo largo de toda España, proliferaron los monumentos conmemorativos al Golpe de Estado franquista, dedicados a los llamados Mártires de la Cruzada, pero olvidándose del resto de españoles que murieron y siguieron muriendo por sus ideas en una dictadura brutal.

Un decreto del general Franco del 16 de noviembre de 1938 proclamaba "Día de Luto" nacional el 20 de noviembre de cada año en memoria del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera. El mismo decreto también establecía —en connivencia con la autoridad de la iglesia— que "en los muros de cada parroquia figurara una inscripción que dejara constancia de los nombres de los caídos y víctimas de la revolución marxista". Un olvido tremendo para el resto de españoles muertos, que eran mayoría.

En 1941 el Ayuntamiento de Zaragoza con su alcalde Francisco Caballero al frente, propuso la construcción de un monumento para “eternizar el recuerdo de nuestros mejores” según consta en el decreto. 

Después de varios años y proyectos, se decidió realizar un monumento funerario rematado por una cruz, que fue erigido inicialmente en la Plaza del Pilar, donde hoy se encuentra la Fuente de la Hispanidad.

El monumento se terminó en 1954 y se denominó: " A los héroes y mártires de Zaragoza. Caídos en la Cruzada de Liberación 1936-1939". La imagen que vemos arriba es uno de los proyectos presentados, aunque finalmente el realizado siendo muy similar, no fue tan ostentoso, como comento a continuación.

El monumento de la Plaza del Pilar recibía la visita de las autoridades de Zaragoza cada 20 de noviembre y se realizaba un homenaje a los Caídos en la llamada Cruzada Franquista. Se celebraban misas y desfiles militares y de la Falange.

Con motivo de la remodelación de la Plaza del Pilar en el año 1990, el monumento fue trasladado hasta el camposanto de Torrero y lo localizamos a la entrada del mismo. Una cruz tan grande bien puede presidir un cementerio en donde descansan todos los zaragozanos. Todos.




Ese monumento que todavía existe, lo realizó el escultor arquitecto Manuel Laviada en el año 1954 en hormigón armado revestido de sillería de piedra de la Puebla, con el nombre de "Monumento a los Héroes y Mártires de Nuestra Gloriosa Cruzada". 

Aquel monumento en la plaza más emblemática de Zaragoza, debía rendir homenaje a los caídos en la Guerra Civil y según consta, era para "concretar la alegría por la victoria"; al entender que el espíritu católico había presidido la "cruzada de liberación" y caracterizado el Movimiento, y por ello el monumento debía estar presidido por la cruz en la plaza de las catedrales.

En los pliegos se advertía de que también se debía dar un adecuado emplazamiento en él a la estatua de Augusto, una copia en bronce del Augusto de Prima Porta, regalada por Mussolini al Ayuntamiento de Zaragoza, y por último, debía separar, sin aislar, las plazas del Pilar y de Augusto junto a las murallas romanas.

Todo se inicio en el año 1942, cuando el Ayuntamiento convocó un concurso de anteproyectos para este monumento al cual se presentaron tres candidaturas; pero el primer premio fue declarado desierto, aunque el jurado acordó conceder un segundo premio al "Anteproyecto número 3", firmado por los arquitectos Enrique Huidobro, Luis Moya, Ramiro Moya y el escultor Manuel A. Laviada de Madrid.

Aquello no convenció ni por el proyecto que vemos ni por las formas, y se convocó un nuevo concurso en el que se mantuvieran las bases del anterior, y al que se presentaron ocho anteproyectos. 

Esta vez sí hubo ganadores, curiosamente, los mismos que habían obtenido el segundo premio en el concurso anterior. 

El nuevo anteproyecto no era más que una versión ligeramente simplificada del anterior, del elegido. Cosas de las dictaduras.

En marzo de 1947 y culminada ya la primera fase de construcción del monumento, José María Sánchez Ventura, Alcalde de Zaragoza, solicitó a los arquitectos municipales José de Yarza y José Beltrán, un anteproyecto de reforma del monumento en construcción, para solucionar los dos defectos fundamentales que se encontraban al mismo.

Fue entonces, cuando se planteó la posibilidad de transformar el monumento en un edificio monumental. El coste de la reforma proyectada se estimó en cinco millones de pesetas, tras lo cual, se consideró que, desde un punto de vista económico, era altamente recomendable retomar la idea de construir solo un monumento. 

Así, el Ayuntamiento de Zaragoza solicitó a los autores del anteproyecto ganador, la redacción de un plan de reforma del monumento. En contestación a esta solicitud, Enrique Huidobro redactó en agosto de 1950 un nuevo proyecto que, ajustándose a lo ya construido, simplificaba notablemente dicho monumento. Por eso entre lo que vemos en el dibujo muy hitleriano, y lo que se hizo finalmente, hay serias variaciones.

La composición arquitectónica de la zona central del monumento no se modificó, manteniendo la cruz como motivo esencial de la composición, sin embargo, se eliminó el soporte posterior de la misma y las hornacinas situadas a ambos lados de la misma. Se sustituyeron también los arcos de los pasos laterales por grandes vanos adintelados y la decoración escultórica proyectada sobre estos pasos por pequeños angelitos situados en los extremos de los mismos y por dos estatuas ecuestres colocadas a ambos lados de la cruz central.

La parte posterior del monumento se simplificó mucho, dejando zonas de piedra lisas a modo de basamento para la cruz, único motivo que se distinguía desde la plaza de Augusto. 

El monumento se concluyó con arreglo a este último anteproyecto, sin embargo, tras realizarse la parte arquitectónica del mismo, éste se dio por concluido y los grupos escultóricos no llegaron siquiera a realizarse, de tal forma, que la única decoración que se colocó finalmente, fueron las coronas de laurel que rodeaban el basamento de la cruz. 

La imagen superior es propia, la inferior es del archivo del Ayuntamiento de Zaragoza.




2.5.26

Barrio de Montemolín de Zaragoza. Finales del siglo XIX y principios del XX


El barrio de Montemolín de Zaragoza (hoy ya casi no se llama así, pero en aquellos años era un bario muy claro y perfectamente delimitado por fronteras naturales) decide por obra y gracia de sus primeros moradores, y por la cada vez mayor importancia que iba teniendo la Estación de Cappa (Estación de Utrillas) y el nuevo Matadero de Miguel Servet, en la economía de la zona a crecer mientras en Zaragoza iban sucediendo cosas importantes y Montemolín iba aprovechándose de ello para crecer.

En estos años 1880-90, en los finales de un siglo XIX muy viejo, se estaba proyectando en Zaragoza el ensanche de la zona que después sería sede de la exposición Hispano-Francesa, por la zona de la actual Plaza de los Sitios. Aquel Zaragoza acababa como ciudad por el sureste en la Plaza de San Miguel. Toda la actual zona del barrio de Las Fuentes era rural, campos agrícolas regados por numerosas acequias.

San José ya tenía formado el entonces camino (sin asfaltar) de San José en el actual emplazamiento, y a ambas orillas de esta vía de acceso a Torrero o a Puente Virrey —al igual que en la carretera de Alcañiz, en nuestro actual Miguel Servet— había arbolado. ¡Qué maravilla de zonas naturales en aquella Zaragoza de hace casi siglo y medio!

Ya existía a finales de dicho siglo XIX el actual camino de Puente Virrey, sin haber por aquella lejana zona muchos árboles, pero sí bastantes torres desperdigadas con tierras de labor, por lo que algunos se atrevían a edificar en los lindes del propio camino, pero que en la mayoría de los casos construían solo el edificio central. Lo que ahora llamamos Torres como tipo de vivienda muy antigua.

Eran edificios grandes que ahora conocemos como torres, en medio de la heredad y campos de labor, sin tener en cuenta caminos o posibles calles que configuraran la zona. Además de edificio en donde habitaban la familia propietaria de los terrenos había edificaciones menores para aperos, algo de ganado y en algunas ocasiones pequeños edificios de planta baja para vivir las familias de los capataces.

Estamos hablando de un final de siglo XIX, en que como antes decíamos, toda la zona de Las Fuentes, Bajo Aragón y San José era una inmensa zona rural sin entidad propia, que dependía totalmente de las gentes del centro de Zaragoza, y que todavía hace pocas décadas podíamos contemplar en algunos parecidos, paseando por el actual término rural de Miraflores.

Eran torres desperdigadas, de diversa calidad y tamaño, con enormes parcelas de terreno de labor en regadío que las rodeaba, y un gran número de acequias que daban agua a todo el terreno, bien bajando por los montes de Torrero desde el Canal Imperial, bien saliendo espontáneamente en la zona de las Fuentes, bien como ramales del actual Huerva que eran dirigidas hábilmente para regar amplias zonas de terreno.

Toda esta zona de Zaragoza, rica en aguas subterráneas y de superficie, lo era también en desbordamientos y cubrimientos de los ríos Huerva y Ebro cuando las cosas venían feas. Hay que tener en cuenta que los dos ríos eran muy diferentes a como los sentimos hoy, en caudal y en posibilidad de controlar y regular sus crecidas.

Si hoy el Huerva es un río casi totalmente seco en algunas zonas de Santa Fé o Cuarte, para volver a llegar a Zaragoza casi descompuesto con aguas de desecho hasta que desde el canal en la zona de Casablanca recibe nueva agua para disimular su asquerosa realidad por los polígonos industriales, el Ebro es un río regulado sobre todo en sus afluentes; pero en aquellos tiempos, las grandes avenidas de otoño o de primavera eran habituales, las filtraciones de agua en terrenos de nuestro barrio muy normales, y por consiguiente la seguridad en las cosechas poca.

Todavía en los años 1960 y principios de los 1970, se anegaban los terrenos actuales del parque de Torre Ramona hasta la zona de la Facultad de Veterinaria, cuando el Ebro venía con fuerza. Y ya existían entre el río y el barrio, incluso gran cantidad de edificios que hacían de parapeto que sufrían en sus garajes las inundaciones, aunque estuvieran a considerable distancia del río.

Pero volvamos a los finales de aquel siglo que nos vio nacer. El 19 de octubre de 1894, en plenas Fiestas del Pilar de aquel año, se encendió por primera vez en Zaragoza la luz eléctrica. Durante dos horas se iluminó el Puente de Piedra. ¡Que adelantos! En 1893 se inauguran los Baños del Huerva, junto a la Puerta Quemada, los segundos en importancia de la ciudad en aquellos tiempos. Todo esto os suena a prehistoria, lo sé.

En ese final de siglo XIX, todavía se contaban en Zaragoza nueve puertas. La del Angel, la de Don Sancho, la del Duque de la Victoria, la del Heroismo, la de Nuestra Señora del Carmen, la de Nuestra Señora del Portillo, la de San Ildefonso, la de Santa Engracia y la del Sol. Había 251 calles, 2 pasos, 11 plazas, 30 plazuelas y 4 paseos.

En cambio, en el año 1948 (cincuenta años después), la ciudad ya había crecido y se habían saltado las murallas medievales. Ya eran 707 las calles, 14 los callejones, 45 las plazas, 8 las avenidas, 18 los paseos y 25 los caminos. Esta era ya otra ciudad. En solo medio siglo no sólo había crecido en cantidad sino también y mucho más importante en calidad, convirtiéndose poco a poco en capital importante.

Entre 1898, año del Desastre Colonial, y 1915, Zaragoza ciudad pasa de ser una entidad eminentemente rural y agrícola para empezar a tener en su economía más importancia, las nuevas actividades industriales. Son los años del despertar de la ciudad moderna, cuando se replantean nuevas ideas, y cuando buena parte de la primera inmigración de los pueblos aragoneses hacia la "Capital" empieza a acudir a Zaragoza, buscando nuevos horizontes.

Eran los años de los Basilio Paraíso, los Escoriaza, los Higuera, los Montemuzo, los Baselga, los Domingo Miral, Royo Villanova, Averly, Mecier, Uson. Eran los tiempos en que en Zaragoza trabajaban por la ciudad los Marcelino Isabal, los Izuzquiza, Dionisio Casañal, los Cucalón, Ricardo Magdalena, Mariano de Pano, Juan Móneva o Cantín y Gamboa.

Como se puede entender, todo un enorme plantel de gentes hoy conocidas por llevar muchas calles actuales sus nombres, y que supieron dar un impulso a nuestra ciudad desde dentro de ella, o desde sus puestos de Madrid. Que, o bien desde sus ideas, o desde sus creaciones o sus empresas, fortalecieron la ciudad en un momento importante de desarrollo.

Lástima que en ningún otro tiempo hayamos sabido encontrar tal ramillete de intelectuales junto, a la vez en el tiempo y con ganas de trabajar por Zaragoza, como para sacar a nuestra bella metrópolis del letargo que desde entonces le acompaña. Hoy simplemente como ejemplo nos vendrían muy bien todas estas figuras.

Pensemos solo un momento, que se pasó de un año 1900 en donde el 68% de la población zaragozana dependía de la agricultura, a un año 1930 en que ya solo el 47% lo hacía. Se habían invertido las mayorías económicas. En ese mismo periodo las personas que se dedicaban a la industria se duplicaron, pasando del 14% del total de la población al 28%.

¿De dónde veníamos? Pues en el año 1868, es decir 30 años antes de estos análisis que hemos visto, la gran mayoría de la tierra que rodeaba la ciudad era propiedad del 7% de sus habitantes.

Estos ciudadanos eran agricultores propietarios o ganaderos, mientras otro 3% eran personas de la Alta Burguesía, Propietarios de grandes fortunas, terratenientes, capitalistas de empresas, notarios o catedráticos. Pequeños burgueses había un 14%, entendiendo como tales, a los comerciantes, los maestros y aquellas personas que se dedicaban a profesiones liberales.

Otro 5% eran personas de clases pasivas. Es decir, militares, clero, estudiantes, cesantes o personas que vivían a costa de otras. Y ahora vienen el grueso de la tropa. Un 22% eran artesanos u oficiales de oficios, y un 49% vivían de ser jornaleros, sirvientes y/o pobres.

Es decir, entre jornaleros, sirvientes y artesanos de oficios vivían un 71% de las familias de aquel entonces.

Si lo desglosamos por Distritos, podemos ver que en el Segundo Distrito de las Afueras, que es donde se colocaba administrativamente Montemolín en aquel inicio del siglo XX, un 41% eran jornaleros, un 24% artesanos y un 21% agricultores y ganaderos. Un 86% del total. Nos queda un 11% para pequeños burgueses, un 3% para clases pasivas y un raquítico 2% para burgueses de los de verdad.

En un censo de 1915, realizado por Jordana de Pozas, sobre la población obrera que había en la ciudad, clasificó a 12.789 trabajadores por oficios. Estos datos nos sirven para hacernos una idea de como eran los trabajos en nuestra ciudad por aquellos años, pero son difícilmente extrapolables a nuestro barrio en particular, pues en aquellos años, era una zona eminentemente rural todavía, en pleno inicio de expansión, pero muy mediatizada por las grandes empresas que en estos terrenos se empezaban a asentar.

Aun así no quiero dejar de apuntar la curiosidad de que en aquel año 1915, teníamos ya en nuestra ciudad 300 personas trabajando para las Artes Gráficas. Que había otros 300 harineros o 900 ferroviarios. Que otros 730 vecinos trabajaban en azucareras o alcoholeras. Que había 370 barberos, 2.050 albañiles y 1.656 metalúrgicos por otros 1.500 carpinteros. Los tejedores ascendían a 414, por otros 285 sastres y 85 sombrereros, mientras que 93 eran curtidores y 70 zapateros.

En el transporte trabajaban otras 800 personas junto a otros 85 tranviarios. Dependientes de ultramarinos había 210 y de otros menesteres de comercios 1.240. Para el Ayuntamiento trabajaban 280 personas y para la repostería y los bares o cafeterías otras 298 personas. Pintores había 247 personas y electricistas 293, que no está nada mal, mientras que conserveros había 80. Que hacían cestas teníamos a 78 personas y colchoneros a 60. Para hacer mármoles o trabajando en canteras disponíamos de 95 oficiales.

A partir de aquí, que cada uno saque sus conclusiones, sus comparaciones con el día actual del siglo XXI en donde tiene otro color. Que analice como ha evolucionado la ciudad y sus oficios, y hacia donde nos hemos movido.

En aquel año de 1899 casi el último del siglo, nacieron 2955 personas y fallecieron 3167. Es decir, que tuvimos en nuestra ciudad un crecimiento negativo de 212 vecinos. Por aquel entonces la edad media de vida en la ciudad era de tan solo 28 años. Algo exiguo como todos podemos comprender si la analizamos con la actual.

En esta media está incluida la niñez que en aquellos momentos era quien realmente bajaba mucho la estadística en estos valores. Pero por seguir analizando debemos decir que, en los mismos tiempos, en Francia la edad estimada de vida era de 39 años y en Noruega de 48. Eran países en donde la sanidad infantil estaba mucho más avanzada. En aquellos años, era alcalde de nuestra ciudad Amado Laguna de Rins, que además de Militar era Ingeniero Agrónomo y fundador de la M.A.Z..

En el año 1895, de los 95.000 habitantes de nuestra ciudad Zaragoza, sólo 5.000 eran obreros industriales, lo que nos da una imagen de ciudad muy dedicada a la agricultura.

Pero hay otro dato más preocupante para nuestro presente. Mientras en al año de 1900 los ciudadanos aragoneses representábamos el 5% del total de España, hoy somos el 3% del Estado. En el mismo periodo los catalanes han pasado de un 10% a un 15%. Eran entonces el doble que nosotros y hoy, 100 años después, son 5 veces más. Y no hay que olvidarlo para entendernos.

Era aquel año de 1900 fue el último en que las horas se contaban de 12 en doce. Y me explico mejor. No existían las 15 horas ni las 23 horas. Las 3 de la tarde eran las 3 de la tarde, y punto. A partir de 1901, se puso el reloj en 24 horas, y las 3 de la tarde de aquel año, pasaron oficialmente a ser las 15 horas. Mucho más fino quedó el horario preparando a la población para los adelantos que el nuevo siglo nos iba a traer.

Solo un dato más sobre aquellos años, y es que había sólo 55 policías en la ciudad de Zaragoza, y que, de ellos, 4 eran policías secretas y únicamente 18 iban uniformados. No entiendo pues como los 33 policías sin uniforme estadístico no eran considerados policías secretas o de paisano. Se turnarían los uniformes tal vez. Eso sí, por la noche, Zaragoza quedaba bien guardada. Un cabo y 3 hombres vigilaban toda la ciudad. Jopetas.

Por desgracia no me puedo imaginar hoy nuestra Zaragoza, con tan pocos hombres vigilando, ni multiplicados por seis para corregir el índice de población de entonces con al actual. Aunque igual nos sorprendíamos de conocer los datos reales de policías que custodias algunos días la ciudad.

Dicen que en la fiesta del 5 de marzo de aquellos principios de siglo, la gente salía a celebrarlo al campo, donde preparaban calderetas, ranchos o paellas. Más o menos como ahora, después de que se rescatara esta celebración por el primer ayuntamiento socialista en la conocida como etapa democrática. Pero con algún cambio.

Entonces elegían Torrero, Montemolín, o las arboledas del Ebro y el Gállego. Es decir, no sólo se elegía la fiesta en las Balsa del Ebro Viejo, sino que se utilizaba también nuestro barrio para salir al campo a pasear y jugar, a celebrar la Cincomarzada.

En la huelga general de 1904, las autoridades se tomaron muy en serio el orden público, esperando desórdenes callejeros sobre todo en las zonas industriales. En los barrios de Torrero y Montemolín sin saber muy bien los motivos, se desplegó al ejército, mientras que por el resto de la ciudad, con la Guardia Civil pensaron que era suficiente.

El 10 de agosto de 1904 aquella huelga terminó, pero sigo pensando yo ahora, si el hecho diferencial del tipo de vigilancia era un detalle bueno o malo a la hora de entender cómo era nuestro barrio en aquellos años. Nos da un retrato eso sí, de que éramos considerados como zona industrial.

Hasta tal punto era famoso y tenido en cuenta el principio urbano de la zona de Miguel Servet —puede que, por las anchuras de su calle, pues no se entiende mucho si no es por ello— que los grandes entierros de gentes ilustres zaragozanas eran los féretros llevados hasta el cementerio de Torrero por esta calle principal de Miguel Servet hasta el cruce del puente de la acequia de Las Adulas, subiendo luego por San José. ¿No sería para dar más vuelta y que durase más el entierro? Perdón por el comentario.

Unos años después se montó en la actual zona de la plaza de Los Sitios la gran exposición Hispano Francesa de 1908, que estuvo abierta entre el 1 de mayo y el 5 de diciembre de aquel año, habiendo sido visitado por un total de 600.000 personas. No es Montemolín, pero estaba cerca.

Su recinto ferial, precioso, único en la historia de la ciudad, se componía del Palacio de las Artes y Oficios, edificado por Félix Navarro, en donde se exponían salones de maquinaria, curtidos, minería, cerámica, lana y correos; el Palacio de los Museos, edificado por Ricardo Magdalena, en donde había una exposición de Arte Retrospectiva, y que fue inaugurado por el Rey el 15 de Junio, un mes después de ser abierta el resto de Exposición, y abriendo en aquella fecha al público además de este pabellón, el Pabellón Francés y otros varios edificios de menor importancia.

A esa inauguración oficial, acudió también el ministro francés de Comercio, y de alguna manera en su puesta en funcionamiento bebió de las ideas de la Exposición Aragonesa de 1885, que se hizo en el entonces todavía sin inaugurar Matadero de Zaragoza en Miguel Servet, en el barrio de Montemolín. Vemos arriba un cartel de aquella exposición.

Ambas, fueron exposiciones predecesoras a la celebrada en Zaragoza con el lema de Agua y Desarrollo Sostenible, para celebrar el Segundo Centenario de los Sitios, aunque no se mencionara, la muy conocida Expo 2008 que tuvo lugar en el meandro de Ranillas durante tres meses de aquel verano.

En 1912 se empiezan a adoquinar las calles céntricas de la ciudad. Hasta entonces todo era barro y tierra. Es fácil suponer pues, que en el barrio de Montemolín se tardó bastante en ver los adoquines, y que estos finalmente, fueron los últimos tapados en las calles transversales a Miguel Servet por el asfalto pero bien entrada la década de 1970.

Solo en el año 1.920 — qué tiempos tan locos y de locos— hubo 23 asesinatos políticos en nuestra ciudad. Os lo dejo como un detalla bruto del funcionamiento de nuestra ciudad.

Loa alcaldes de Zaragoza a partir del momento de la Guerra Civil fueron los que a continuación se enumeran. Auténticos artífices junto a sus equipos de gobierno, de la configuración del crecimiento de nuestra ciudad para bien y para mal, que de todo hubo.

A partir de Julio de 1.936 D. Miguel López de Gera. Desde enero de 1.939 D. Juan José Rivas. Desde mayo de 1.944, D. Francisco Caballero. A partir de noviembre de 1.946 D. José María Sánchez. Desde febrero de 1.949 D. José María García Berenguer. A este le sucedió en mayo de 1.954 D. Luis Gómez Laguna, y a este D. Cesáreo Alierta.

Después trabajó por todos nosotros D. Mariano Horno Líria, quien dio el pase a D. Ramón Sainz de Varanda. Este a su muerte pasó el testigo a D. Antonio Gonzalez Triviño, y a la pérdida de las elecciones de este le sucedió Dª Luisa Fernanda Rudí que dejó el cargo para irse a Madrid en manos de D. José Atarés Martinez quien fue sustituido en junio de 2003 por D. Juan Alberto Belloch Julbe. Los y las alcaldes modernas posteriores ya no las comento.

En otro orden de cosas, y ya en el plano cultural no debemos de olvidar que en 1972 se funda la revista El Andalán. Este periódico semanario que tanto hizo por la cultura, fue también crisol de gentes que tomaron conciencia por su tierra, por su ciudad y sus barrios, creando la percepción de que podemos conseguir todo lo que nos lo proponemos con unidad; que al menos esto no se nos olvide.

Y terminar este apuntado, ligero y banal de la historia de Montemolín de aquellos años, que el 23 de Abril de 1978, se movilizaron unos150.000 aragoneses con una sola voz pidieron por las calles zaragozanas, reclamando la autonomía plena para Aragón. Fue la primera vez en que tantos aragoneses se unieron para pedir sus razones, aunque no nos hicieron caso, y nos la metieron por el Artículo 145 en vez de por el Artículo 151. Parece una tontería, pero no, era fundamental y lo seguimos pagando.

Entre 1960 y 1970, 220.000 aragoneses emigraron de sus pueblos. De ellos 100.000 lo hicieron a sus capitales de provincia con gran predominio de Zaragoza, 48.000 a Cataluña, 30.000 a Europa, 14.000 a Valencia, 9.000 a Madrid y 7.000 al País Vasco y Navarra. Entre 1950 y 1975, Aragón sin contar en el dato a Zaragoza, perdía a 100.000 habitantes siendo además estos años de gran natalidad y crecimiento en otras zonas de España.

En el mismo tiempo Zaragoza ganaba 180.000 habitantes. La gran ciudad se iba comiendo a la región, y para ello necesitaba formar nuevos asentamientos, nuevas barriadas que recibieran a la inmigración de los pueblos.

Y es en este caldo de cultivo como se fue formado y creciendo Montemolín. Con gentes en su mayoría de la zona del Bajo Aragón. Vecinos que se iban de Muniesa, Belchite, Letex, Lecera, Montalbán, Sástago, Escatrón, y que eran zonas que entregaban a sus mejores hijos a la capital y que recalaban por nuestra puerta de entrada, la estación de Utrillas, y que por aquí cerca se quedaban, al ser la primera ventana de la ciudad que ellos contemplaban.

De alguna manera vivir cerca de la estación, las deba la impresión de que se encontraban más cerca de sus pueblos de origen familiar.

Julio Puente