25.7.19

Zaragoza por Aragón 09 - Urbanismo Y Gobierno de Aragón

En la anterior entrada hablaba del urbanismo de Zaragoza ciudad solicitando que se contemplara como una asignatura donde deben entrar además del Gobierno de Aragón otras instituciones pues su desarrollo afecta a todo el territorio. Sé que esto es lanzar piedras al campo.

En la nueva Ley de Capitalidad de Zaragoza se establece la obligatoriedad de realizar reuniones bilaterales DGA - Ayuntamiento de Zaragoza para tratar cuestiones de interés para la ciudad y también para Aragón, y en ellas se debería trabajar cuestiones de urbanismo global. Pero desde la aprobación de la famosa Ley nunca se han reunido. Esta Ley se aprobó en noviembre de 2017. Ante lo complejo, lo mejor es olvidarse.

La excusa perfecta es decir que la DGA no tiene (quiere) entrar en el urbanismo de la ciudad de Zaragoza, confundiendo la parte con el todo. Efectivamente NUNCA debe entrar a los asuntos que afectan solo a la ciudad, los ayuntamientos deben tener capacidad propia de decisión y ejecución. Pero cada vez hay más asuntos que se salen de las ciudades y donde deben intervenir las autonomías.

Por ejemplo los transportes urbanos y periurbanos. Si constituimos estancos cerrados entre grandes Ayuntamientos y Comunidades Autonómicas… ya no digo si además dejamos entrar a las Comarcas o a las Diputaciones en estos debates para jugar con los tiempos pero no con las soluciones, lo normal y lógico es que la inoperancia se adueñe de todo. ¿Miramos cómo se trabaja en territorios vecinos?


En Aragón cada organismo intenta defender sus propias parcelas, a costa de no defender ninguno de ellos a las personas, a los habitantes.

Pero esto no se hace así en otros territorios. Ni en España ni en Europa. Podemos (debemos) ver de qué formas se funciona en Suiza, Bélgica, Francia, Alemania u Holanda. En Andalucía, el País Vasco, Valencia o Cataluña. 

Países o territorios por cierto con diferentes lenguas, distintos sistemas de autonomías territorial, etc. Es que a veces escuchamos hablar de España como un país complejísimo en su problema territorial pero lo hacemos sin acercarnos a ver la realidad de los demás.

En Zaragoza ciudad existe Ebrópolis, una Asociación para el Desarrollo Estratégico de Zaragoza y su Entorno, que se dedica a la elaboración e impulso de la estrategia de futuro de la ciudad y las localidades de su entorno. Fundada en 1994 por las instituciones públicas y los principales agentes sociales y económicos de la Zaragoza Metropolitana, cuenta a fecha actual con más de 200 socios, representativos de toda la sociedad zaragozana comprometida con el futuro de nuestro territorio.

Es una asociación sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública, que trabaja desde una amplia participación, el consenso y la cooperación público-privada, con el mismo objetivo de la mejora de la calidad de vida de las personas a través de un desarrollo sostenible y desde una visión metropolitana. Urbanismo humano, sostenible, moderno, reflexivo y participativo.

Pero curiosamente Ebrópolis no siempre es vista como un gran activo, pues su pluralidad y trabajo, un paso distinto a la política para que no se la pueda tachar de asociación que se mueve según quien gobierne, hace que no se la pueda manejar con ganas de manipular y eso no siempre es bien entendido por los que precisamente no buscan lo mejor, sino lo más moldeable.

Tenemos las herramientas, incluso las Leyes que nos obligan a trabajar más y mejor en sinergia entre las distintas instituciones aragonesas, pero no existe la voluntad pues se está a otra cosa. Lo podemos ver ahora en el Ayuntamiento de Zaragoza, que nada más producirse el cambio de partido gobernante, las seis primeras decisiones han sido urbanísticas, de inversiones privadas, de modificaciones que afectan al ladrillo y a las tierras.

Urbanismo sí, urbanismo puesto en valor sí. Pero Urbanismo a la carta de quien maneja los hilos y los dineros no, aunque sea lo que nos parece tener que sufrir siempre. Sin suficiente reflexión de profesionales, empleando muchos años en marear perdices para que los tiempos pasen y los higos se pongan en su punto a base de manejar los calores.

Así Aragón no crecerá, y cada vez más se irá separando de sus vecinos territoriales. Ver lo que hacen es el primer paso para saber que al menos… hay otras formas de gestionar.


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