20.7.19

Aurum festival de las Médulas, hermano de Pirineos Sur

Leonés y berciano es Amancio Prada. De un pueblo con reminiscencia de castaño y roble: Dehesas, lugar bañado por las aguas del Sil. Un afluente del Miño que se encañona en la orensana Valdeorras, creando un paisaje aterrazado donde se cultiva mis vinos blanco y tinto favoritos: de godello y mencía.

La Ribeira Sacra es otro espectáculo de los sentidos y se vendimia a mano en los terraplenes, bajando los racimos en sirga.

Estas riberas del Sil y Miño no son menores en belleza o calidad a las que sí están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad en el Douro-Duero, aguas debajo de sus grandiosos Arribes salmantino-portugueses.

Fascinantes tierras antiguas, ricas en minerales y que producen excelentes alimentos, vinos y sidras. Los animales pastan en libertad en este paraíso. El otro Prada, el de Cacabelos, los ha puesto en el mundo de Madrid como pimientos, botillo o embutidos top. A tope.

Amancio sostiene de por sí cualquier festival, es un trovador del Camino de Santiago con importante memoria y contactos. Sobre que el fundamentar un acto como se fundamenta sobre Gonzalo de Berceo toda la poesía en español.

Profeta en su comarca, donde se encuentran las minas de oro agotadas por Roma de Las Médulas –que sí son con justicia como paisaje Patrimonio de la Humanidad- fue cabecera de una programación con feliz nombre. La del título. Que emuló a nuestro veterano “Pirineos Sur” en estilo de emplazamiento para sus actos.

Eso sí, más volcados hacia la poesía, trova medieval y romances que encarna como nadie el genial trovador berciano. Ese ser mayúsculo desde la serenidad, que pone siempre el acento en la vida como río.

Despedida del maestro don Gonzalo:

Cadió rayo del cielo por los graves peccados, encendió la eglesia de todos quatro cabos, quemó todos los libros e los pannos sagrados,
por pocco que los monges que non foron quemados.

Ardieron los armarios e todos los frontales, las vigas, las gateras, los cabrios, los cumbrales,
ardieron las ampollas, cálizes e ciriales, sufrió Dios essa cosa como faz otras tales.

19.07 Luis Iribarren

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