11.11.20

¿Puede Joe Biden resolver el Aragón vaciado? Pues va a ser que no

Biden does not have a dream
, no le hace falta. Es un sujeto templau y con más años de mamandurria que sir Santiago Abascal y su denunciante, el del reparto del judicial, sir Paul Married insieme.

El político de Scranton, Penny, es senador desde los 70 y tiene su pensión de jubilación reforzada más garantizada que el dúo Iglesias-Montero, no Amaia.

Pero sí tiene un programa que, hasta todos los puntos y según hacia dónde venza, puede afectar a la PAC comunitaria europea. Y con ello a la principal transferencia que recibe el Gobierno de Aragón. La cosa se pone como para hacer cada año diez programas de los de sin cobertura.

Con destino finalista en la regulación de los mercados mundiales, existen otras claves de la PAC como el autoabastecimiento alimentario, el precio de la maquinaria e imposición de cuotas de mercado y sus reparaciones (en algunos casos la marca verde del imperio) y, mayormente, allá donde USA los tiene bien plantados y la economía china aún está en parihuelas.

Y no es en el dominio de los mares, con una importante flota de portaviones que está siendo botada, con la excusa de esas islas como la de Perejil que se “disputa” con Japón entre Okinawa y Filipinas. Que seguro que tendrán gas debajo o, si no, un arsenal de armas destructivas como las de Sadam Hussein.

Es el control y venta de la fabricación fitosanitarios, herbicidas, los programas y control informático de todo tipo para echar gotetas de escasa agua para que se salve el paraguayero de Mequinensa. Cómo no el poder financiero que no necesita corporaciones-banco como la Mitsubishi imperial japonesa, y le basta con que África o India bailen al son del dólar como patrón oro. Y si dejan de bailar, se mandan cuatrocientas docenas de gritones con gafas de sol y pistolas laser con las espaldas más anchas que Maggee y bien de estimulantes por si se rayan o les da por saber dónde están.

El Aragón del “rondur” y la Monsanto que primero repobló Monzón pero luego se fue a Tarragona, la petroquímica, antes puerto de Jaime I el Conqueridor. Los templarios y la basílica de Santa Tecla, lugar de coronación de los reyes de Aragón hasta el “arzobispaje” de la Seo, en la misma frase.

La política de Trump ha sido bien parecida al cierre de mercados de Putin, que asoló al campo productivo aragonés intensivo de la fruta de hueso, por mor de la ¿condena internacional? de su paseo triunfal paramilitar por la Crimea de la dacha de Gorbachov y el Donbass de mayoría de población rusa.

Y si quitamos la economía de sol y de ocio, qué nos queda más que la maquila de automoción para exportar, más que esta tradición de cultivar bien que nos dejaron árabes y judíos.

La alianza anti Gazprom Alemania-Ucrania (como la de Croacia anti serbia), una aleación que cuenta con siglos de puntos de fundición, desde las cabalgadas de los Caballeros Teutónicos, la hemos pagado los suministradores a Rusia de verduras y de fruta en avión directo.

En aparente conflicto, y más por la imputación de autoría del corona, la administración Trump logró un histórico acercamiento agroalimentario a China, con ese momento abrazo del oso con el heredero de Corea del Norte, que tenía como objetivo reventar el sistema europeo de subvenciones agrarias y ha pagado Aragón. Y de paso contentar a los del rancho.

Menos mal que como en Aragón se produce la mejor alfalfa deshidratada del mundo por proteína, la compran toda los Emiratos o Arabia Saudí, lugares tampoco edificantes en cuanto a la participación política o de la mujer, con destino a sus caballos de pura raza árabe. 

Zaragoza fue un importante centro de producción cuando el palacio taifal de la Aljafería, fuimos una potencia de cría de caballo semejante a lo que son ahora las cuadras azeríes o tayikas. Nuevamente, nos salva de las hecatombes agrarias nuestra relación especial con el mundo árabe, provincia de al-Andalus. Cómo unas albóndigas saben mejor en Jaca que en Tarbes.

Qué podemos esperar de la administración demócrata en cuanto a respeto a las producciones de cereales de invierno, maíz de Cinco Villas, puerros o brócoli, cómo no de cerezas cuando Oregon enrona Japón, almendras o pistachos con California como primera productora mundial, de la alfalfa referida que enseñorea los nuevos regadíos de Bujaraloz como los tradicionales de Quinto, del porcino que depende de su exportación casi en su integridad a Asia, del aceite de oliva fake etiquetado como italiano… y resto de especializaciones aragonesas, vino y cordero aparte.

Se menciona porque son la principal fuente de fijación en el medio rural de población y de industrias agroalimentarias consuntivas de agua, el único plan realista para repoblar, y cómo se muevan en economía mundial, mantendrá la población de Nebraska y acabará de vaciar de pastores Javalambre.

Pues Baden ha presentado un plan “for rural America” bastante continuista, que sí tiene desperdicio, difícil de distinguir más allá de las formas de su predecesor aunque dirigido a quienes saben que no le votan porque tienen posters de Harrison Ford y los más viejos de John Wayne en casa.

Quizá se rebajen ciertos aranceles, para alegría de la denominación de vino del Campo de Borja, Cariñena o Calatayud (estos vinos con sabor a compota del gusto de los californianos, cuya uva zinfandel da quince grados y que aún así eran quince dólares más baratos el litro) los demócratas, pese a la revisión anunciada de la posición americana sobre el cambio climático, no dejarán de ser más tolerantes en el uso de transgénicos, pesticidas y abonos. Les va en ello su primacía mundial con base Bahía de San Francisco.

Si vemos los controles antidoping de la NBA y cómo debieron hormonar a Gasol el sanitario, lo de Messi parece hecho por un médico rural.

No tendrán tampoco interés como potencia agraria, ni su aliado Canadá con una superficie de plantaciones que da horror, en lograr acuerdos comerciales agrarios con Europa de occidente pues compiten. Tampoco lo harán los primos de la ANZAC, Australia y Nueva Zelanda, en otra liga. La de alimentar a Japón y al resto de Asia. Hay un pacto no escrito desde el año 43 del pasado siglo con McArthur en Brisbane impidiendo la invasión del mikado.

Así que desde un punto de vista estratégico, lo siento Merkel, y con Reino Unido con su propia política de importación de fruta donde convenga y Francia presionando para desarrollar el Magreb por el polvorín del peso creciente de su población de origen musulmana, quizá haya que recuperar en Aragón el aprecio de Rusia y mantener el de otros regímenes de dictablanda de emires para seguir vendiendo. O las cerezas no las comeremos a menos de cinco euros el kilo cuando sobren.

Lo de las fiestas Berlusconi-Putin no era ninguna gilipollez porque, de lo contrario, llega un acuerdo Ribentrop-Molotov y te deja descolocau.

Biden ha arrebatado a los republicanos el estado de Georgia, uno de los más bellos del mundo cuando florecen sus colinas de cientos de kilómetros de melocotoneros. Los segundos mejores del mundo después de los de los valles del Guadalope y Matarraña.

Va a ser que nos influye quién ha ganado y los intereses y presiones a que está sometido. Aunque píe lo de las nuevas tecnologías, todos sabemos que la economía de las pilas de litio, el hidrógeno y los molinos alimentando, triunfará cuando veamos cosechadoras y Airbus eléctricos.

Hasta entonces… más gendarmería… Y agricultores empadronados en donde sea pero residentes en Teruel, conduciendo naves espaciales con seis rejas que labran por satélite y que, para justificarlo, han pasado de poder vivir con cuarenta hectáreas a tener que hacerlo con trescientas. A los que no les da la vida, y de los que quedan una pareja por pueblo a los que la Guardia Civil tiene que proteger ya por unidades.

09.11 Luis Iribarren

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