23.11.18

Abstenerse mucho es no estar, no ser, no querer

En política los responsables políticos están para trabajar duro por los proyectos. Por eso yo nunca he entendido bien que en votaciones complejas se abstengan. Ni unos ni otros. Ni los míos ni los contrarios. Abstenerse es no tener postura, aunque se disfrace de tenerla. Un ciudadano de la calle tiene todo el derecho a la abstención activa o pasiva. Pero este ciudadano no está para resolver problemas como sí está el político elegido. Ningún político debería tener el don de la abstención, más que en contadas ocasiones. Nunca como herramienta para estar y no estar, para no romper platos y a su vez no dejar comer.

Creo entender de qué manera entiende la sociedad las abstenciones de los políticos. Más o menos como un SÍ pero NO, para no posicionarse ante lo que no tiene claro o tiene muy claro, e decir, para quedar bien con todo el mundo. Algo imposible. 

Lo que la sociedad (votante) espera de un político es que apoye o esté en contra, nunca que decida que sean otros los que tengan el poder final de decisión. Si una persona decide votar en Elecciones a un grupo político lo que quiere es que su voto sirva. No que sea un voto de abstención excesiva. Y que no les queda duda a los políticos que los ciudadanos sí se acuerdan a quién votaron, y cuando salen las posturas de los Grupos, quiere seguir escuchando si su voto ha tomado una posición u otra. Y la abstención lleva excesivas veces al desencanto.

Hay abstenciones activas, como cuando con ella se logra paralizar asuntos al no poder llegar a las mayorías necesarias. Pero muchas veces la abstención es la forma más cómoda de decidir que como hay división de opiniones…, pues ni para unos ni para otros. Y eso es un gran error pues lo que se trasmite al final es que no se entra al tema y con la NO posición se logra NO ESTAR.

Se vota en Distritos de Zaragoza, en el Ayuntamiento o en Cortes. A veces con asuntos claramente presentados para que se tengan “que retratar” el resto de políticos. Es parte del juego democrático al que pueden acceder todos por igual. Pero si una votación tiene trampa lo que hay que decir es precisamente eso, que contiene una “nuez cocona” y votar NO, aunque vaya en contra de las ideologías defendidas. NO por las formas o por los diálogos y cerrazón. Pues a veces las formas y los laboratorios de ideas están para atacar los fondos, y la sociedad sabe entender si se le explica bien, que eso es trampa o al menos “trampita”.

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