23.11.18
Yo no pienso prohibir el que se puede prohibir
Esta es la Zaragoza que a veces nos hace dudar. Esa Zaragoza que sin querer queriendo prohíbe incluso para dejarse notar. Yo entiendo que las mascotas molestan en los locales. Incluso admito que los niños a veces son un "sindios". Pero no sé, prohibir el alcohol me parece superlativo. No es posible hacer fondue sin alcohol de quemar. Y renunciar de entrada a montar tu propia droguería es una osadía que marca a los locales. Pero oye, si tiene que ser así, pues así será. Yo no pienso prohibir el que se puede prohibir.
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