16.9.19

Montemolín. Algo de su pasado, algo de su futuro

Hay barrios que hoy ya no están en el recuerdo de los nuevos zaragozanos. Pero algunos siguen existiendo con fuerza aunque ya no se recuerden igual que hace unos años. Uno de ellos es Montemolín, toda la zona de Miguel Servet y sus calles aledañas que durante muchas décadas estuvo sin acceso fácil hacia Las Fuentes o hacia San José por diversos impedimentos urbanos. Desde el espacio del viejo Colegio La Salle en Miguel Servet hasta las huertas de Montemolín.

Aquella zona urbanamente bastante cerrada y encerrada, unido a un carácter muy personal de sus habitantes que en muchos casos venían desde las zonas rurales del Bajo Aragón y se asentaban en las zonas más cercanas a la salida desde Zaragoza hacia sus espacios de influencia, hizo que toda ese barrio muy popular creciera junto a la Estación de Utrillas que era además la puerta de entrada a la “capital” desde muchos pueblos de la zona. Asentamiento sencillo que además ofrecía nuevos trabajos en la zona.

Alrededor de Montemolín se configuró una personalidad social delimitada por acequias que impedían la salida fácil hacia Las Fuentes y San José o por la separación de la propia vía del tren en las zonas mas altas de Montemolín. Pero siempre con algunos iconos muy personales que configuraron su diferenciación con el resto de la ciudad de Zaragoza.

Desde el Matadero a las Cocheras de los tranvías, desde la Estación de Utrillas a las huertas y ganaderías de la zona mas al Este de Montemolín. Pero también con su Cuartel de San José, su cine Roxy, su Torre Ramona y su Virgen de la Dolores adquirida por todos los vecinos en 1922. Las torres de la zona podían ser desde muy ostentosas como Larrinaga a muy sencillas como algunas del final de Montemolín. Podían ser de recreo o de labranza, pero salpicaba un espacio que desde siglos antes era la despensa de Zaragoza.

Siempre existía el espíritu de barrio propio, con su propia línea de tranvía, sus fiestas patronales, su alcalde de barrio, sus fábricas bien asentadas en la zona y sus colegios concertados o públicos que configuraron una zona urbana en Zaragoza muy cerrada en sí misma.

Hoy parte de todo esto ha desaparecido por varios efectos no siempre positivos. Por una parte el gran error administrativo desde el Ayuntamiento de Zaragoza que supuso adjudicar Montemolín dividido en dos para dar la mitad al Distrito de Las Fuentes y la otra mitad al Distrito de San José. Eso supuso el primer paso para perder su propia personalidad. Lo lógico hubiera sido que Montemolín fuera adjudicado a un solo Distrito hablando con los vecinos en un estudio de campo para saber qué se sentían ellos.

Otro claro error imperdonable fue configurar todo el trabajo de reconstrucción de uso del viejo Matadero, dando su entrada principal hacia el barrio de Las Fuentes, restando protagonismo a Miguel Servet. Su entrada original y lógica siempre debería haber sido desde Miguel Servet configurada como una enorme y bella plaza a la que incluso sisaron su estatua durante décadas.

Puede parece un absurdo quejarse de esto, pues también tiene entrada por Miguel Servet, pero nunca se ha dignificado como se debería la plaza central ni los pabellones que contiene, dándoles como se merece el hermoso edificio la entrada y salida principal desde la gran plaza cuadrada. Por cierto tres pabellones que excepto en el caso de la hermosa y maravillosa biblioteca, tardaron décadas en encontrar un adecuado uso, y aun hoy yo sigo teniendo serias dudas sobre los aciertos.

Pero podríamos seguir hablando de las equivocaciones sobre Montemolín con la pérdida del Frontón Zaragozano, el actual y dubitativo uso y reforma de los espacios hoy vacíos de Giesa, del mal planificado respeto hacia el Convento de Torre Ramona, el equivocado uso privado de la Estación de Cappa, o incluso el insuficiente cuidado y diseño del parque Torre Ramona.

No quiero terminar esta ligera síntesis de Montemolín sin incidir en un aspecto que me preocupa todavía más. Hoy en Zaragoza hay varias zonas urbanas de clara degradación urbana y social. Excesivas dudas y miedos sociales públicos por el poco cuidado que se tiene desde el Ayuntamiento en trabajar sobre ellas. Sí se hacen decenas de análisis…, pero como no es nada sencillo y mucho menos barato resolver y poder trabajar para modificar los problemas antes de que lleguen, no se hace nada.

Uno de ellos son ciertas calles de Montemolín, como lo son amplias zonas de Las Fuentes y de San José. Todo este enorme espacio del Este zaragozano está avisando de su excesivo edad sin reformas profundas, sin Planes Especiales de actuación, por muchos que todos los estudios advierten de sus avisados caminos lógicos. Las sociedades urbanas se mueven con unos parámetros muy contundentes, que se repiten entre ciudades y entre modelos de ciudad. Mucho se ha hablado de la Orla Este, incluso mucho se ha escrito. Y hoy los cajones están llenos de ideas. Solo papeles.

Montemolín tuvo la suerte espacial (por espacio) de modernizarse en unas determinadas zonas pequeñas movidas principalmente por la construcción del Príncipe Felipe y el supermercado Alcampo. Pero Montemolín es mucho más y parte de estos movimientos no fueron además bien diseñados. Y no quiero nombrar aquí la chapuza del edificio Alcampo para no meter el dedo en llagas. El urbanismo siempre hay que diseñarlo sobre el papel. Que por cierto aguanta casi todo. Pero si en el papel quedan mal los dibujos, joroba…, igual hay que seguir dibujando hasta lograr algo lógico para el urbanismo de una Gran Ciduad. Las ocasiones perdidas son siempre eso, ocasiones tristemente perdidas y sin recuperación.

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