16.9.19

Negación de Francia y de Aragón y presunto cosmopolistismo de Zaragoza

Extensible a Aragón y con la excepción de la feria alimentaria pirenaica que se celebra en Huesca, auspiciada por la DPH, on manque una relación más profunda que… creo que no se quiere. Se prefiere vivir de espaldas, cuando el sur francés está lleno de personas que serían apóstoles de nuestro desarrollo, al menos hasta Almudévar (problema: son memoria histérica).

Se oyen en Zaragoza permanentemente imprecaciones anti francesas -a la altura de las anti catalanas-, nada menos que en la capital de Aragón que lo fue de Occitania o parecido. Ver segundo matrimonio de Fernando II Aragón, el de la avenida con otro nombre, con una que tiene calle en el Arrabal (lo digo para los de Las Fuentes de los monasterios obreros).

Hay inquina futbolística y baloncestística (“Prefiero que gane X… a que gane Francia…”). El Aragón del calabacín siempre está mirando al badajo de la campana de las Españas que solamente hace que resuene la periferia. Me refiero al Barrio de Salamanca que no está en Salamanca, no al resto que son Valdefierro. Todos somos Nadal, Camilo Sesto y Ramos con muñequera…

Pero…, bien apuntado por Teruel Existe, son ciertas las presiones que se ejercen desde Valencia para que el transporte férreo exportador solo vaya por La Junquera o, todo lo más, por Lleida-Arán o Andorra-Toulouse. Lo que condena ya, y condenará cuando se haga oficial, a todo el espinazo ibérico de dinosaurio y al Canfranc: a ser nada más que un ferrocarril verde de vía estrecha y mentalidad más aún.

Hay inquina, inquina de la anti afrancesada, de la telúrica carlista. Complicado es para mí explicarme a mí mismo que me gustaría una Aragón foral pero solidaria. No sé si es dable ni posible, pero tengo derecho a mi contradicción federal asimétrico-histórica.

Zaragoza tiene espacios públicos dedicados a Macanaz –ver trayectoria- pero solo en fechas recentísimas ha nominado una vía periférica de cinturón como Avenida de Francia.

Hay un supino desconocimiento por los de migas y ajo forever (volved al vino de Cariñena sin desbastar), y en Zaragoza es más probable comer sushi, sopas thai o sancocho que las bases europeas de la gastronomía pirenaica: la garbure o juliana (minestrone en Italia, potaje en Jacetania), el cassoulet de pato y salchichas de Castelnaudary o Toulouse, ir a una exposición sobre Palestina de Gervasio que sobre la importancia de los templarios-cátaros para la historia de Aragón, o es imposible directamente apretarse un vino dulce de Jurançon o Sauternes con patés o gallina trufada. Están prohibidos, se conoce.

Nosotros y, sobre todo, nuestra democracia laica y sistema educativo se lo pierden: no queremos atender peculiaridades ni talento bruto porque hay que tamizarlo por concertación, para que los trabajos sigan saliendo de misa.

Claro, ello aplicado a la emigración francófona musulmana y tras el 11-S como que… No se nos creen como democracia con libertad religiosa…

Damos la espalda a Francia pero todos los bares con encanto de las riberas del Canal y el Ebro, la fecundísima valoración de la garnacha, la puesta en valor de trigos y obradores de panadería a partir de Huesca provincia, la moda aragonesa con perfume de Occitania, el cine de Paula Ortiz, la conservación de los espacios naturales de estepa y revisión de nuestro paisaje en otra dirección… qué, cuál es la tradición que teníamos… Miraros adentro, consumidores de regaliz de ribazo…

La conformación de una generación de jóvenes agricultores depredadores pero grandes productores, a veces en ecológico, con pasión por los frutales y trufas –es decir los derechos históricos PAC que han cambiado de facto el Registro de la Propiedad por otro aún más arbitrario…-, la reflexión interna aragonesa de que somos una potencia agroalimentaria en bruto por pulimentar…

A Francia son debidas, a través de sus imitadores Navarra y Cataluña, a quienes tanto tenemos que agradecer. En términos de dejar de estar a la sopa boba. Quién esté será porque se lo cobre…

Celebraremos esta entrada con una ratatouille –o fritada- con caracoles –o escargots- y un macabeo o vino de hielo de Miedes –o Chablis- de poder a poder, sacudiéndonos a los españoles de bandera. Que, por cierto, en la intimidad también se divorcian, compran moda y beben champagne como joden a los demás en los restaurantes a base de perfumes no de l’Occitane.
Adoro lo que en mi educación ha aportado y aporta nuestro muy querido vecino francés. Mucho aragonés español quiere desigualdad a su favor y babor pero los derechos de la revolución para sus hijos… Hostia, eso no, no se consigue como cofrade…

Resucita, Francisco de Fuendetodos, tú que no eras ni siquiera de Huesqueta. Lo vamos a hacer resucitar como nuestro líder y uno de los pensadores fundamentales (por desgracia siguen más que vigentes sus desgarradores soliloquios-título, reflexiones que haría a voz en grito sorda y, tras cansar a todo el mundo, para sí mismo):

Todavía estoy aprendiendo.

El tiempo también pinta.

Para rematar con una no certera, para ver la diferencia con el pensamiento galaico-castellano, de Cela:

A siete años de un suceso, el suceso ya es otro

No será en Aragón, Camilo, ni tampoco con la relación con Francia. Pero sé por dónde vas… Y por dónde no quieres que vayamos vía estoicismo que no podemos tener, porque esto se termina…

12.09 Luis Iribarren.

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