8.8.19

Zaragoza por Aragón 11 - La Zaragoza del futuro

Decían a principios del siglo XXI los sociólogos que escribían para Aragón y Zaragoza como Mario Gaviria y David Baringo, que las siguientes décadas en nuestras tierras las iba a marcar la llegada de inmigrantes, la entrada y crecimiento del AVE, la reconversión de parte de nuestro paisaje para montar parques eólicos y el acercamiento de agua de calidad hacia Zaragoza desde la loteta o desde Yesa. Acertaron en todo ¡joder!, podían haber seguido inventando futuros para las siguientes décadas.

Y ahora que ya estamos casi entrando en la tercera década del siglo XXI… ¿Qué?

Pues sin duda hay que darle muchas vueltas a la ciudad. Una de ellas es replanificar todo el sistema de transporte urbano y metropolitano de Zaragoza y sus alrededores económicos. Yo desearía que la Universidad volviera a tomar color y fuerza, luchase por ser un referente tanto europeo como más todavía americano. Creo que el futuro de Zaragoza pasa por repensar todo el Centro Histórico, para mantener y crear tomando como referencia algunas ciudades italianas, francesas o suizas.

Zaragoza tiene una gran masa verde, tanto en parques grandes como pequeños, pero sobre todo en arbolado y plazas no siempre bien distribuidas. Hay que cuidarlo mucho más. Dentro de un clima áspero y cada vez más duro, tener verde es un lujo muy necesario para la habitabilidad cómoda con inviernos y veranos cada vez más crudos.

Pero las dos próximas décadas el reto va a ser darle solución de juventud a barrios que por lógica se nos han ido quedando viejos de edad. Hay que repensar Las Fuentes, Montemolín, algo de San José, Torrero, Delicias, algo de Almozara y Rabal. Hoy ya… tienen problemas de edad avanzada, en una década serán un problema muy serio.

Y todo sin descuidar nuestra presencia cultural y artística en los circuitos del poder turístico y de calidad urbana, y sabiendo crear de una vez por todas una “marca” capaz de perdurar en el tiempo y de posicionar a Zaragoza como emblema de futuro. Se llame Goya, Cine, Religión, Universidad, Gastronomía o lo que se nos ocurra. 

Pero Zaragoza debe tener su propia señal de llamada exterior. No hay que buscar turismo masificado, sino cultura del emprendimiento, del valor añadido, del espacio de la tranquilidad y las experiencias. Trabajo tenemos mucho, casi tanto como futuro.

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