29.4.19

Cartas a Víctor d’Hondt, un belga que nos influye

Desde Boquiñeni o la provincia de Teruel, se le remiten cartas a este hombre, que nunca son cartas marruecas. Las palomas mensajeras las tendrían que dirigir franquiciadas a Gante (Bélgica flamenca), al apartado de Correos del señor citado. Que seguro que revisa cada día el Comisario Maigret, ese gourmet de caracteres lambrosianos.

Si no, también cupiera remitirlas a vuelta de correo, sin acuse de recibo y ante dos testigos a la Universidad de dicha elegantísima, hanseática y puntillosa por puntiaguda ciudad. De filigrana opuesta al mudejarismo entero y también al manuelino y sus sirgas. Debe odiarse mucho allí a los países y costumbres PIGS. Y por eso no se pudo retener por el Duque de Alba, tantos quebraderos está causando por su libertad de pensamiento a los administradores de sus sucesores.

Eso sí, nos llevamos “El Jardín de las Delicias” al museo de Madrid de España-España. Quizá salimos muchiganando.

La hermosa Gante —que es también una marca de camisas del fachipartito a llevar bajo fachaleco— no queda lejos tampoco la misma de Waterloo de Puigdemont y antes de Wellington. A su vez capital de New Zealand y cuna del ardoroso Russell Crowe.

Cómo son las cartas que van a mandarse de vuelta de remitente son claras y nos las podemos imaginar. Sobre todos los residentes en provincias, circunscripciones o incluso barrios infrarrepresentados por peligrosamente rojos.

Este señor vivió en la época de Comte y de Hausmann, y todo lo que no fueran orden y mansardas, avenidas con castaños por donde meter a la CNT el 1 de mayo, que el hombre no desciende del mono y que la tierra es plana en un atlas de Santillana, le molestaba como provecto funcionario independiente, de nula ideología de bisturí.

Todos los partidos e incluso asociaciones le tienen en sus grupos de WhatsApp. Por pergeñador de un sistema notable de restos que en Aragón y España han permitido la irrupción de Ciudadanos como contrapoder con idénticos votos pero más escaños que provienen de la España vaciada.

Cuando es un aspecto que no tiene relación con su positivismo, sino con que en la práctica el Senado español o alemán no se quiere que sea el federal americano, pues una Europa de las Regiones, precisamente, asolaría el reino para que este mago prestó sus servicios.

Volvería a una Córcega gobernada por el grupo I Muvrini, una Escocia que no reconocería a Knopfler, a una Germania escindida en palatinados con reyes locos pero guapísimas en Baviera y con un muro separador a la altura de Bolonia para que por debajo no se pudiera rayar parmesano sino pecorino como sazonador.

Los magos de Barcelona y Madrid, en el caso nuestro, han elegido sabiamente sus incorporaciones, especialmente en Teruel. O más bien su resultado proviene de la confluencia con Compromiso por Aragón. Y ahora toca ratificar su catadura programática.

Vox les ha puesto puente de plata. Y nos ha puesto puente de plata.

En términos aritméticos, de los que le gustan al beneficiado Rufián o al oscuro Urkullu –cómo se echa de menos cómo volaban Beiras, Labordeta o Rojas Marcos por el argumentario-. Eso hoy.

Pero hay que respetar el resultado número del Partido FAES Aznar y del resto de fuerzas de la presunta debacle. Ganarles numéricamente y en sustancia. Compartir una idea de Estado en que quepemos o, más bien, no lleguemos a hostiarnos. Ya he dicho que Europa no la quiere ni ayuda.

Mi frustración no existirá pero comprendo la de cualquier no Alcalde de pueblo de 251 habitantes donde no se puede elegir como el Senado con listas abiertas. Me parece una aberración.

Es la carta que le dirijo a este flamenco de bien no separatista. Cuando pueda lo discutimos con una Leffe roja, o una Affligem, con una sartenada de mejillones hervidos con cerveza, señor…

Señor d’Hondt, le reto a duelo porque Aragón se muere. Elija testigos.

28.04 Luis Iribarren

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