18.11.20

Zaragoza también investiga contra el COVID. Los aerosoles y el rastreo de los contagios

Los aerosoles parecen ser fundamentales en el contagio del COVID, más que las gotículas incluso, y el ambiente del aire que respiramos (incluso con mascarillas) algo que hay que controlar mucho más, aunque hayan tardado ocho meses los investigadores en detectar la diferencia entre los contagios por aerosoles y por gotículas y la importancia de esto para la defensa pasiva de los contagios.

Uno de los primeros análisis complejos lo hizo un profesor de la Universidad de Zaragoza, Yamir Moreno, basándose en la ciudad de Boston. Sabemos que el aire debe renovarse constantemente y no superar nunca el valor de 500/700 PPM en CO2, y que los espacios más contaminadores son los pequeños en donde se mueve mucha gente con poca ventilación. 

 Ambiente que tenga mucho aire ya respirado por otras personas
 Aire malo en CO2 y que no se renueva con aire libre
 Espacios pequeños y con mucha gente
 Mucho tiempo en el mismo espacio pequeño

Los barrios con menos ingresos sufren más pues incluso las tiendas o los bares son más pequeños y con menos ventilación, y además se quedan más tiempo en los locales los clientes. Restaurantes, gimnasios, bares u hoteles son los lugares de mayor riesgo. El tamaño de la vivienda y el tipo de trabajo de las familias también afecta negativamente según su nivel económico.

En algunas universidades o colegios antiguos han trasladado las clases que han podido a espacios con los techos altos, y se han puesto medidores de CO2 que que detectan la calidad del aire. De esta manera sabemos cuánto aire del que respiramos ya viene expulsado por otra persona. 

Se han publicado ya pruebas y con 10/20 minutos de tener unas ventanas abiertas pueden ser suficiente para que el aire se renueve y pasar de los 1.200 a los 600 PPM (partes por millón). 

El rastreo de los contagiados sabemos que es fundamental excepto que se desborde el número de afectados. Pero necesitamos muchos test para detectar el 50% de los contagiados antes de que tengan síntomas, pues si no es así el sistema no es válido. 

Si se hacen los rastreos cuando hay pocos contagios y la mitad detectados en los dos primeros días antes de tener síntomas importantes, el sistema es perfecto y con unos 60 rastreadores para una ciudad como Zaragoza (unos 120 para Aragón) hubieran sido suficientes en julio y agosto a una media hora de entrevista con cada persona. 

Pero tuvimos (dicen los medios del pasado verano) 260 rastreadores en Aragón (¿de verdad eran 260 rastreadores o 260 personas intentando rastrear y gestionar los datos?) y no logramos hacer bien lo planificado por muy diversos motivos. 

Con los datos actuales de contagio es perder el tiempo pues no sirve de nada rastrear ya que el número de contagios supera la capacidad física de rastrearlos. Y la APP Radar COVID por diversos motivos —a veces complicados de entender— no ha servido para nada.

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