23.1.19

Sacudidas de conciencia charnega. Poblesec, mi segunda ciudad de Aragón

En los 70, la ciudad de Barcelona representó una esperanza de maná para familias enteras de aragoneses, sobre todo oscenses. Que allí llegaron humildemente pese a su condición almogávar, modo Corona-menos charnega-gens del chapurriau.

Dejando muy corta la primera gran emigración sucedida tras la Exposición Universal de finales del XIX. Una emigración modernista y dorada ribagorzana –Samblancat y Maurín- y bajoaragonesa –Serrat madre y todos los mecánicos de Alcañiz del primer campo de vuelo del Prat-. Generalmente con residencia en los aledaños del Molino: el Poblesec, la segunda ciudad aragonesa.

Esos aragoneses que, desde Barcelona, escribieron a principios del pasado siglo para que en este momento seamos al menos un apéndice en forma de comunidad autónoma, eso que algunos negáis.

Para quienes se levantó el Centro Aragonés modernista del preclaro arquitecto Navarro Pérez de Tarazona (el del Principal etc.). En el carrer de Joaquín Costa, obvio.

Los emigrantes de Berdún, casi al 70%, eligieron otros escenarios y extrarradios que el mítico Paralelo y aledaños de la Maña.
Vivían más o menos céntricos según su pareja fuera también oscense, a la que conocían en bailes de ateneo, o ya catalana. 

Se desperdigaron por Horta, Clot, Set Barris y el entorno de la Fabra-Meridiana. También eligieron Molins, Gavá o Castelldefels como destino. 

Operaban como la emigración latina: llegado el primero de cada familia, éste colonizaba por esporas con hermanos y primos todo un entorno. Que es el que dibuja desde su memoria Marsé, al que tanto respeto por eso.

Esa eclosión y mezcla alliolí, esos guisos que en mi juventud me hacían en la calle Santa Rosa de Gràcia de mar y montaña –albóndigas con sepia-, la delectación de comer una simple medialuna al este de Huesca a partir de Siétamo desde los últimos 80, de trigo y manteca de verdad… han dado lugar siempre a fenómenos de calidad de vida y arte. 

A esa permanente Barcelona plural contra Catalunya indepe-Sopa de Cabra

La segunda, impostando pop de calidad como lo impostan imitando estilo en Euskal Irratia Gaztea, que se oye en la Canal de Berdún mucho mejor que cualquier otra cosa. Así se escribe esa historia con sonoras excepciones como la Eléctrica Dharma, Casals o Quimi Portet. Lo mismo cabe decir desde Oskorri y Muguruza, en que crece hierba pero pisada por los caballos de Atila. No es hija de la libertad de expresión, luego es regresión.

Pero en el haber de la Barcelona mestiza figuran el Pescaílla y su ventilador, Peret, los gloriosos Amaya, Manolo García él solo con su pirindolo, Tete Montolíu –natural de Borja por afinidad-, Pau I Donés de Montanuy, los muy sutiles y sinfónicos de polígono Love of Lesbian o… en mi opinión y altares… los mejores poetas populares españoles junto a Rosendo, los Suaves y Robe Iniesta: los Estopa…

Con letras con suburbios como puños… De esas que nos representan en cada bloque de pisos con habitaciones subarrendadas que también hay hasta en Illueca o Daroca… La huida de la miseria va por rellanos, letras que recuerdan el primer coche que no arrancaba por el hielo que todos hemos tenido, no posturear:

Necesito medicina, Un par de dosis de besos antes de cada comida, porque las penas con rumba son menos penas, morena

El del medio de Los Chichos me ha dicho que soy muy bueno, Que tengo buen corazón Y que nunca voy sereno, Que se me nota en los ojos, Que mi mirada es de hielo 

Me ha dicho que en otra vida, yo era un perro callejero

Son sacudidas permanentes de músicas tiernas y no chulas a lo Urrutia, contra la no libertad de expresión, en castellano o catalán, reivindicando la condición de Barcelona como capital del Mediterráneo…

El último fenómeno con alcance mundial y epicentro en Barcelona, de arte global y urbano y negación de la apatía cotidiana, de autodeterminación pero personal es la enorme Rosalía

Conexión inteligente por ubicación es la de Barcelona con Marsella y la costa italiana. Incluye toros en libertad, flamenco estajanovista y serio como el de Poveda, tacto de seda y olor a pimienta y almizcle como las melodías greco-turcas del Último de la Fila.

No terminéis con eso por ADN, no vais a poder. La ciudad crucero que habéis programado se desata con furia de rambla.

16/01 Luis Iribarren.

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