2.12.19

Edición 2019 Concurso Fotografía del Maestrazgo

Imágenes premiadas: Página Comarca del Maestrazgo

El interior turolense es un espléndido escenario fotográfico. Evocador, agreste y también ilustre, contiene elementos naturales, urbanísticos, detalles ornamentales, flora y fauna como acoger al mejor certamen aragonés temático.

Cada edición, las fotografías premiadas con una asignación suficiente se convierten en exponentes del mejor land art o revisan la historia del arte a partir de la arquitectura popular rural.

La importancia del fondo de obra premiada que se está reuniendo en el Maestrazgo, además, hace que fotógrafos aficionados de todo el Estado quieran patearse la comarca y posar en ella sus plurales, aceradas o aterciopeladas miradas.

Hay muchos interesados en huir de la previsibilidad y la masificación que caracterizan a la actual vida urbana, por no poderse aprovechar de sus momentos de sorpresa o porque la vida familiar ha quedado prácticamente reconducida a satisfacer el consumismo programado por televisión, vida virtual y escuela.

Somos muchos los seguidores de Delibes, cacemos lo que cacemos.

Ese viaje con objetivo, esa inserción en mina, esas bases para tirar fotos sin reglas, ese paseo por barranco no protegido, ese momento de carasol con abuelo… es el resultado visual de este concurso. Que presenta al Maestrazgo no sé si como un lugar en que vivir o en que morir, pero seguro que en que sentir.

Este año, el primer premio ha recaído en una fotografía de sabina milenaria, tarabina, superviviente de incendios, colectivizaciones, carlismo, construcción de galeón, rayo que no cesa, catorce cambios climáticos y, más todavía, de ser ingerida por cabras hispánicas o domésticas.

Considero a las sabinas y los enebros como los árboles más representativos de la Corona de Aragón, me ha emocionado encontrarlos en Cerdeña, Mallorca, Valencia o Ampurdán, además del Pirineo, Moncayo o demás rincones ibéricos.

El segundo premio ha recaído en una fotografía que revela el interior yemení de las celosías del Convenio agustino de Mirambel.

Felicidades a las noventa y nueve miradas que se han posado sobre nuestra sierra más necesitada de cariño.

28.11 Luis Iribarren

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