5.12.19

De alabastro aragonés, Orwell, Loach, Forment y sus miradas

Ken Loach vuelve a Mirambel porque se cumplen 25 años de la grabación de “Tierra y Libertad”. Basada en esa obra que denominada “Homenaje a Cataluña”, se basa en las andanzas, desventuras y decepciones de Orwell en Barcelona y luego en el frente menos uno de la Batalla del Ebro.

Sería el momento de una intercomunicación total entre comarcas. De hacerle un homenaje por su sitio, teniendo presente su condición humana estoica y machadiana. Pero que sea verdaderamente inolvidable por su visión y codificación del paisaje aragonés de sabinar y masada. De trinchera reseca y helada, contra azul celeste y fondo de boira de invierno.

Si estuviera entre la comisión organizadora de los actos le regalaría dos presentes representativos de su alma aragonesa.

Uno consistiría en una copia de dos fotografías de entre las premiadas en el Certamen Fotográfico del Maestrazgo, porque las visiones estrujadas por sus lentes, así como las de Carlos Saura o la de Luis Buñuel, son las que han inspirado tanta belleza y emoción a cargo de cualquiera de los reporteros de la humanidad y sus comarcas.

El segundo sería una réplica de cualquiera de las esculturas de alabastro que se premian en el Festival de Escultura de este material representativo de la orografía torturada milenaria del Bajo Aragón.

Este acontecimiento tiene por objetivo orgullo, conocimiento del material entre artistas de todo el mundo, generación de cultura próxima a las canteras en que se produce más de la mitad de la producción mundial y propicia reflexiones relativas hacia dónde dirigir nuevas aplicaciones del alabastro, entre las que se encuentran el diseño de interiores, apliques y joyería…

Debe urgentemente buscarse un polo de investigación y desarrollo al respecto en colaboración con las marcas porcelánicas y del gres castellonense, pues la palma de la transformación, comercialización y nuevos usos se la llevan los diseñadores del entorno de Carrara y Toscana. Es un material en que estamos en pañales blanco-rotos.

Eso se soluciona eligiendo al alabastro como representación de cuantos presentes se regalen institucionalmente en nuestro histórico país, volviendo a potenciar su uso como cuando se eligió para matizar la luz que entra en la Lonja de Zaragoza.

Simplemente devolviéndole la vigencia y prestigio que tuvo en manos de uno de los mejores escultores de la historia del arte español, mejor de la Corona, y antecedente de Serrano, Gargallo y tantos ilustres artesanos turolenses: el alcorisano por origen Damián Forment.

El alabastro como material de retablos tiene una condición de jade chino, la piedra más valorada por oriente. Un algo de marfil noble y animalista, que no necesita esquilmar poblaciones de paquidermos.

Tiene mucho de cálido posar la vista en los retablos del Pilar, la catedral de Huesca, la Magdalena de Tarazona, el recogido y brillante de San Miguel de los Navarros de Zaragoza y el espléndido y conceptual renacentista del Monasterio de Poblet.

Gozan de unas proporciones perfectamente resueltas, son continuadores de la obra sutil tardobarroca de Huguet, iluminan sin reflejo el fondo de las naves creando una sensación de recogimiento más propia de los países de la Reforma.

Loach, Orwell y la escultura aragonesa renacentista de Forment. Una tríada turolense posible, humanista y existente.

29.11 Luis Iribarren

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