26.1.21

Breviario del mudéjar aragonés, para todxs los que aman el Arte y la Historia


Que no es ningún breviario de podredumbre, como intituló Cioran a una de sus obras, sino de bella arquitectura popular. Para detenerse y comprender por qué desde fuera, pero gracias a la contribución y catalogación de maestros aragoneses, como Antonio Beltrán Martínez, se puso al mudéjar aragonés como una referencia artística mundial.

Vaya esta pequeña guía de significados para que disfrutéis de vuestras seguras visitas o contemplación desde plazas y calles de alhajas arquitectónicas mudéjar. Con una introducción, la del propio significado de mudéjar en árabe: que no es sino la de musulmán a quien han dejado quedarse en un territorio gentil, manteniendo sus derechos civiles y religiosos como sucede con ese cinco por ciento de nuevos aragoneses a los que vemos transitar por nuestras calles. Sigamos con el legado de su saber hacer en construcción, al menos de los elementos más característicos por repetidos:

Agramilados: construcciones efectuadas en mampostería de ladrillos, pues la acción de agramilar quiere decir cortar o raspar ladrillos. Ejemplos hay abundantes tanto en las construcciones civiles y religiosas mudéjares como en cualquier bodega-bar del Casco Viejo de Zaragoza.

Alarife: maestro albañil mudéjar. Significa etimológicamente el experto, a diferencia del segundo que significa directamente constructor en árabe andalusí (del verbo banaa, construir). Son dos caras de la misma moneda pero que expresan la existencia de gremios jerarquizados en todas las religiones del libro, con la salvedad de las cofradías o el Ramadán en que se produce un falso espejismo de igualdad.

Arcos de medio punto entrecruzados: sobresaliente decoración de ladrillos cara vista que se encuentra, entre muchas, en la fascinante torre de Utebo. Existen otros adornos exteriores propios del mudéjar que utilizan el entrecruzamiento del arco de herradura, ese que huele a canela y cardamomo y tanto fue utilizado en los edificios neomudéjares (plazas de toros, sedes de Correos o estaciones de ferrocarril, así como en la arquitectura llevada por el colonialismo español al Rif).

Ataurique calado: dentro de la Aljafería existe un uso abundante de los denominados arcos mixtilíneos (que se entrecruzan y trepan) pero aún más emocionante de los arabescos geométricos vaciados de tallos de hierbecitas que aligeran la arquitectura y nos trasladan a un campo de alfalfa florecida de Quinto de Ebro, visto tumbado boca arriba.

Azulejos exteriores: comunes a muchas torres antes minaretes desde la Madalena de Zaragoza a todas las del centro histórico de Teruel. El azulejo consiste en un ladrillo recubierto de una cara vidriada de color que da unos efectos de esplendor y reflejo bellísimo. Usado especialmente desde Portugal hasta Uzbekistán y llevado por los reinos peninsulares a India o América. Los paños de las torres turolenses contienen cenefas de estos elementos en forma de estrellas de ocho puntas blancas como fondo verde. Elemento utilizado como emblema de la autovía mudéjar en hierro corrugado.

Celosías de yeso: una de los principales elementos de sutileza de la catedral de Tarazona y presente como imagen completa de la Iglesuela del Cid, en Maestrazgo, las celosías de yeso hacen levitar el mudéjar aragonés en viaje alfombrado hacia la arquitectura yemení y omaní. El yeso vaciado sigue estando presente como elemento de separaciones o remates de la arquitectura contemporánea y es primo hermano, siquiera más sobrio, del ataurique calado que es más una suerte de encaje de bolillos.

Cimborrios mudéjares: son comunes en el arte gótico y con posterioridad las resoluciones en forma de cimborrio para dotar de personalidad el encuentro entre la nave larga y corta de las catedrales abovedadas. Es común su posterior sustitución por la cúpula con base de cimborrio como sucede en la Iglesia de Santiago o el Pilar de Zaragoza.

El cimborrio mudéjar es un elemento que sobresale en ese punto con forma generalmente octogonal y que se aprovecha en cuanto a sus vanos como fuente de iluminación de los altares. De singular factura y estilizada ejecución son los de las catedrales de San Salvador de Zaragoza, Tarazona y Teruel en cuyos arcos de descarga contienen paños repletos de frisos de ladrillos cruzados y resto de elementos, yeso incluido, que se han presentado.

Estuco: material más noble que el yeso compuesto por cal y polvo de mármol o alabastro. Ofrece una dureza mayor y un color más blanco roto brillante para resaltar determinados frisos.

Mocárabes: son prismas de yeso o madera semejantes a piñas que se ubicaban en esquinas de artesonados o su parte central que producen un efecto de cuevas de estalactitas  Trasladan al interior de la de Molinos. Adornan asimismo en pequeña escala cornisas e incluso aleros aragoneses. Utilizados ampliamente para ennoblecer la Alhambra, abundante es su presencia en techos en la Aljafería o la Parroquieta de la Seo, así como en palacios renacentistas zaragozanos con toque mudéjar.

Friso de esquinillas: elemento de decoración común cuando más austero sea el palacio o iglesia de que se trate, consiste en utilizar el ladrillo triangulado y mostrando su esquina en cenefa remetida. En combinación de otras líneas que sobresalen. Son complementarios a bandas en zig-zag, abundantísimas en las torres del Campo de Daroca. Se combinan en ocasiones con ojos apaisados rellenos de alabastro que, curiosamente, es un vocablo pese a su arranque de origen griego para su uso como cofrecito de perfumes.

Taujel: proviene del verbo árabe ceñir y de su nombre común saeta. Se utiliza en forma de describir los listones de madera que forman parte de la técnica de la taracea en artesonados. Los artesonados son las techumbres engalanadas de madera que recubren desde los palacios como el de la Real Maestranza de Zaragoza, como el celebrado de la Catedral de Teruel. Algunos se perdieron en un viaje a América donde engalanan casas de estilo colonial español –ver ciudadano Kane- y se montaron modo puzle complejísimo.

Feliz XX aniversario de la declaración del mudéjar aragonés, en su máxima extensión, como Patrimonio de la Humanidad.

25.01 Luis Iribarren

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