1.1.21

Leyendas de la fundación de Zaragoza y de Aragón en el 143 después del diluvio


Tubal o Túbal, hijo de Japhet, hermano de Mesec y nieto de Noe, vino a poblar la España, según Beroso, en el año XII de Nimbroth, que corría el año CXXXXIII después del Diluvio; el cual, viniendo por mar de la tierra donde se embarco, es de creer que llegando a la costa de España, que es desde el cabo de Creus hasta Cádiz, tomaría tierra en algún lugar.

Entró por el mar, cerca de los montes que son los mayores de España y al limite con que la naturaleza la separa y divide de Francia. Tomó pues el primer asiento en los Pirineos y de allí se fueron sus gentes derramando por las tierras de España, fundando en ellas varias poblaciones.

Hay que recordar que los Pirineos deben su nombre a una hija de Tubal llamada Pyrine y que era muy hermosa y que perseguida por el monstruo Gerión se escondió en los bosques que había en la zona y a los que luego se les conoció como Pyrene que en aquel tiempo era una zona sin montañas.

Dicen las leyendas que Gerión al no encontrar a la bella dama que se había escondido entre enormes árboles y zonas boscosas prendió fuego a todo aquello, y aunque Pyrene soltó muchas lágrimas en la huída que formaron los ibones del Pirineo, no logró frenar el fuego y murió en su huída.

Hércules también llamado Heracles que era un guerrero muy fuerte acudió a su ayuda, llegó hasta ella pero tarde pues ya estaba muerta y le enterró en la zona, cubierta de cenizas y encima de ellas empezó a poner piedras y piedras, y como era tan fuerte Hércules no paro de poner piedras hasta formar los Pirineos.

Cuenta el arzobispo de Toledo don Rodrigo, que las primeras poblaciones que entonces fueron fundadas en la provincia de España, fueron cua­tro ciudades, a saber: Arva, Calahorra, Tarazona y Auripa, que después se llamó Caesaraugusta.

Plinio dice que la ciudad de Auripa se decía Saldivia, que en latín la nombra Salduba, el cual nombre se tiene por cosa constante y entre personas graves y eruditas; fue el que sus primeros fundadores le dieron y que después se llamara por algunos Auripa, por razón del oro que se hallaba en la orilla de Ebro, en cuya ribera esta fundada, que según refieren algunos curiosos suele hallarse mas oro que en los ríos Tajo y Segre.

Porque no solo por sus arenas, pues aun en la orilla dicen haberse hallado muchas veces granos de oro gruesos como avellanas.

Gropeo Beccano, autor grave y grande inquisidor de autoridades y antigüedades, tiene por invención la venida de Tubal a España para poblarla, como gravemente lo disputa en el primero libro de su Hispania, fundándose en Josepho, autor antiquísimo, y en Ptholomeo, príncipe de los geógrafos, y en las razones que hace con grande agudeza y con mucho fundamento, deshaciendo lo que escribió Pseu­ do Berosso, Annanio, Tarafa y sus otros secuaces.

Y muéstrase según este, que Tubal no pobló en realidad la España sino que estuvo en el monte Cáucaso, que esta cerca del mar Caspio, y Euxino, en los confines de la tierra de su hermano Mesech, progenitor de los mosehobitas, y que de allí salieron con el tiempo a poblar a España deudos suyos; y porque al tiempo que partieron para esta provincia, los que habitaban en la Iberia de Assia se llamaban iberos; los cuales, llegados a España en memoria de su patria llamaron al famoso río Ebro con el nombre de Ibero y de aquí a toda esta provincia Iberia.

Y en el libro tercero re­fiere este autor que los primeros pobladores de España fueron Elisa y Tarso, hijos de Jon, nietos de Japhet y bisnietos de Noe. Cada uno podrá seguir la opinión que le parecerá mas probable.

También dicen que Tubal cuando llegó a España se dedicó a engendrar un buen número de nuevos hijos hasta formar la Dinastía Tubalita, de la que tuvo un hijo mayor llamado Íbero, al que siguieron nuevos Reyes llamados Idibeda, Brigo, Tago (de ahí el nombre del río Tajo) y Beto (qué dio nombre el río Betis hoy Guadalquivir a toda la región Bética). Además el Tubal fundó Setúbal, Tafalla o Tudela.

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