4.11.19

Periferias 2019, conclusiones y emociones en su 20º aniversario. Huesca viva

Huesca irradia cultura hasta su extrarradio Moneo. A diferencia del fútbol, ello no imanta ni centrifuga a los vehículos que la circundan, en dirección hacia esa impresionante obra de ingeniería que es el nuevo Monrepós.

Ritmos sosegados contra deportes de consumo o ritmos frenéticos para el ocio programado.

Su festival de octubre, 20 años ya de pulso y púa liderados por el fascinante personaje Luis Lles, tiene el felicísimo nombre de “Periferias”. Con sentida reivindicación de hacer artesanía para producir alta cultura fuera de los círculos, opciones y abundancia de público de las grandes ciudades.

Sin renunciar a brochazos de pincel fino de cultura indie y de vanguardia. Y dado que cualquier creador goza del poso de ver su creación en un entorno para el que, en principio, no estuvo concebida: el de una ciudad intermedia de ritmo sosegado.

Cerró el festival el fenómeno “Niño de Elche”, autor consagrado con nombre de huracán. Mejor concierto pilarista al alimón con Lorena Álvarez, que padecer en multitud y del que deleitarse en gratuidad: això es Zaragoza. A ver si vienen en formatos poéticos de pago.Tiene mucho sentido su elección en la Huesca de Willy Giménez y Chanela, de tantos y tan buenos cantaores y saeteros hijos del Casco Viejo sertoriano.

Me gusta a rabiar el título de esta edición de aniversario “Raíces y Cables”, pues desde las primeras todos tendemos mensajes desde el campo de nuestra batalla, inversiones a cielo abierto, conexiones y telesillas a veces hacia otras raíces distintas. Se transportan raíces para fusionarlas, se maridan jengibre, sésamo, brécol y albahaca…

Cables que fueron guiños a la labor creativa de Tristan Tzara y su interés por las culturas periféricas africana y polinesia; a la búsqueda de conexiones musicales etno-tecno con cartelería a cargo del soberbio artista Javier Aquilué –sin salir de casa-.

Y, entre todas, una iniciativa artística en que necesariamente detenerse por su carácter de guiño al manoseado término de vaciamiento. En una capital de territorio con escasa actividad minera, una exposición denominada “Cielos Abiertos” ha traído la piel de Aragón sur y su color rojizo al Alto Aragón calizo y blanco.

Poniendo en evidencia artística la belleza geológica y patrimonial de las escorias, de las perforaciones en escaleno negativo, en contra sinclinal de anti meseta. También las instalaciones abandonadas de poética vigencia.

Esas reflexiones y chorreo cultural desde dentro recargan las pilas necesarias para afirmar que de cara y no de espaldas al paisaje se vive más, se comprende mejor la singularidad de un vino, de una decisión de emigración, de una obra de arte… Siempre ionizado en positivo…

Nos vamos con el enorme “Niño de Elche”:

“Era tan comunista Que tras el fin de la contienda Huyó a calzón quitado A tomar el primer avión” (camino de Santiago)


04.11 Luis Iribarren

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