24.2.20

Cinturones rojos cada vez menos rojos

Las artes marciales son un bushido, un camino samurái de concentración, respeto al maestro y culto a la flexibilidad menos la de mirar. Que es negra, fija, nítida y profunda.
Analiza a los otros, poniéndote en tu y su lugar de jerarquía de casta. Jugarás tus cartas sí o sí, antes les tomas las medidas como un sastre napolitano sin patrones. 
Tendrás tu momento con paciencia, chupando la sangre de los demás. Si no te irá… malamente.
Para quienes recorran por completo el de la mano vacía (karate), el cinturón rojo y un poco blanco reconocerá ese grado maestro. Te pasarás de décimo dan como tu firma de analfabeto funcional pero paciente militante de base podría llegar a mover millones. Allí no nos encontraremos.
El resto flojo o bien intencionado se habrá quedado en el intento de Kavafis: no habrán llegado a Ítaca pero el recorrido también habrá merecido la pena en su imperfección.
Vivo rápido y no tengo cura (Con altura) Iré joven pa' la sepultura (Con altura)
Si naces en Set Barris, en Santa Coloma y Gavá, en el Cinturón Rojo de Montilla, Celestino Corbacho o Manuela de Madre, lo haces en un entorno que cicatriza de guerrismo, terrat, hoguera de San Juan. Era más un territorio yoyas comanche en los ochenta que ahora, pues incluso esas niñas y niños con garbo pijoapartado que han transmutado en futuros herederos de familias sin natalidad.
Los Cinturón Rojo de Barcelona, Marsella o Zaragoza van camino de no ser nada. De ser todos los distritos parte de la misma realidad de Bunbury o Vila Matas con la única excepción paki reguetonera.
Ya no habrá quién subraye a Víctor Fernández, el entrenador del Barrio Oliver.
Que jo sé que he nascut per ser milionària
Com si plogués llençant els bitllets pels aires
Un dia per-Mumbai i el següent a Malta
Suena la profeta Rosalía, ese camaleón musical, entre disfraces de Lola Flores en Santa Coloma. Es un día. Nada más. La ciudad obrera de calle mayor catalana republicana respira vetas de convivencia por obligación. 
Al lado, mileuristas y marroquíes votan a Albiol para que capitanee una Línea Ascaso contra las pateras cargadas con sus primos que vendrán a disputarles su precarización.
Ya que más da cuestionar a los millonarios Felipe, Guerra, Serra y demás señoritos a los que votaban la segunda ciudad de Aragón, media Murcia y toda la provincia de Almería.
Barcelona no es más que un escenario de sí misma incluso esos días de camareras adolescentes embarazadas y con necesidad, vientre de mi vientre… Verso a verso… Sé que te molesta, Junqueras…
Tran tran.
24.02 Luis Iribarren.

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