28.12.17

Luchemos contra la ablación femenina con información

Acabo de leer el libro “Flor del Desierto”, no muy nuevo pues se escribió en el año 1999 pero muy interesante. Es de la escritora Waris Dirie, ahora modelo pero con una vida muy dura. Ella nació en Somalia y tuvo una vida muy dura cuando era niña. Pero eso sí fue una niña muy inteligente y con mucha fuerza. Pero quiero hablar de la ablación genital femenina en África.

Con cinco años le hicieron la ablación, y además de las más duras pues hay varios tipos, ya que aparte de cortarle el clítoris les cortan los labios menores y luego le cosieron los labios mayores dejándoles un pequeño agujerito para hacer pis y el resto de necesidades femininas mensuales. Puede parecer una barbaridad de la Edad Media, pero por desgracia es muy real y se sigue produciendo en estos momentos, incluso en España, en nuestra Zaragoza, en nuestros barrios.

Solo de pensarlo se me pone mala leche, porque aunque parezca mentira como he dicho antes, todavía se sigue haciendo no solo en esos países africanos por tradición y cultura religiosa, sino también en países europeos.

No entiendo como las mismas madres, mujeres que lo han sufrido, y en estos tiempos, se siguen prestando hacer estas cosas a sus hijas, algo tan horribles, siendo ellas mismas las que llevan a las niñas a cualquiera para que les hagan la ablación, con una cuchilla de afeitar usada, con un cuchillo de cocina, con un cristal o con lo que tengan a mano.

Dicen que lo pone en el el Corán, pero como dice la misma Waris Dirie, si Dios no quería que disfrutaran las mujeres de las relaciones sexuales no las habría creado así. ¿En qué parte del corán lo pone?

Y luego está la increíble tradición tribal de que con doce años las obligan a casarse con hombres mayores por obligación familiar, y fué allí es donde ella se plantó y se escapó de casa pasando muchas calamidades, andando por el desierto descalza hasta que llegó a Mogadiscio y de allí a Londres.

La verdad es que pensar que en estos tiempos existan estas barbaridades, que las propias madres —que siempre queremos lo mejor para nuestros hijos—, sigan consintiendo esto…, es intolerable y no hay que consentirlo. Los médicos de familia en nuestros países sé que están haciendo un trabajo muy duro para controlar y evitar estos procedimientos, pero hay que insistir y darlos a concoer, para evitarlos totalmente.


A. Ajovín

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