25.7.22

Historias de Macanaz, de los Fueros y de los Sitios de Zaragoza


Hablábamos el otro día con Rafael Tejedor, Presidente de varios movimientos sociales, culturales, vecinales y de apoyo a los vecinos del Rabal, de la historia del Parque Macanaz, del que ahora en noviembre se celebran los 50 años en que se adecentó como parque urbano lo cual yo no sé si fue bueno o malo, y en eso me quedo.

Yo recuerdo el Soto de Macanaz a principio de los años 60, cuando las familias de la zona, fueran del Rabal o del Barrio Jesús, o incluso como en mi caso del Boterón o también de la zona de San Pablo, íbamos con las familias, con mis padres en mi caso, a cenar puede que cientos de personas, en un espacio a las orillas del Ebro, cercano, natural y lleno de hierba, en donde desplegábamos una manta y con las fiambreras nos apañábamos unas tortillas o unas ensaladas fresca.

Aquello se perdió, pues los tiempos fueron cambiando, y lo que entonces era un espacio natural fue desapareciendo en cuanto los pobres zaragozanos se iban comprando algún 600 y se escapaban a los alrededores. Y el Soto se convirtió en un parque para pasear y tomar el fresco pero ya sin fiambreras y sentados en bancos.

Hay algo que los zaragozanos no sé si saben bien o no les importa mucho. Macanaz fue un señor que no supo defender Aragón y a los aragoneses cuando más lo necesitaban en su historia. Melchor Rafael de Macanaz fue un murciano que participó activamente en la perdida de los Fueros de Aragón ayudando jurídicamente al Rey Felipe V, nada digno para tener un parque en Zaragoza. 

Fue durante los años 1711 y 1712 Corregidor (todavía no Intendente) de la ciudad de Zaragoza, que era un cargo similar al del Gobernador actual, pero con derecho de capa y espada, que por encima de los alcaldes mayores de ocupaba de calificar las causas civiles. 

Si bien el primero de estos en 1707 era zaragozano (Gerónimo de Blancas) el Rey enseguida se dió cuenta que para dicho cargo de control era mejor tener a juristas de prestigio en Leyes y Armas, y que fueran de tierras alejadas de las que tenía que gobernar, para que no le temblara el pulso tomara las decisiones que tomara. 

Estas palabras que os dejo a continuación, escritas y que quedaron para la historia de Melchor Rafael de Macanaz, contienen poca lógica para que le mantengamos un parque en la ciudad de Zaragoza con su nombre: "Es principio cierto que por el delito de rebelión en que han incurrido los catalanes, aragoneses y valencianos, se hicieron reos de la pena, de modo que por el derecho de gentes quedaron súbditos detenidos, y sus haciendas confiscadas, por el derecho civil se les impone la pena de muerte y confiscan los bienes; por las leyes de estos reinos se extiende también a quedar con la nota de infamia sus hijos y descendientes, y por Fueros de aquella Corona quedan siervos, y sus hijos infamados, y lodos sus bienes recaen en el fisco... "


El Rey Felipe V, sabedor de las dotes de estadista extraordinario, escritor y jurista de respeto de Melchor de Macanaz, decidió nombrarlo su Secretario y le hizo ir a Aragón, con el fin de asesorar al Virrey de aquellas tierras que era el Conde de Gomar, y que parecía desde Madrid un blando político para aquellos años en Aragón. Y tras poner orden en las gestiones de Aragón se fue a Valencia, Játiva y Villarreal a poner orden y tras acabar en aquellas tierras, fue de nuevo Intendente General en el Reino de ARAGÓN.

Es cierto que contribuyó a la expansión de Zaragoza y que creó el paseo llamado Avenida Macanaz y por eso le concedieron el nombre al parque actual, pues en estos últimos años de estar en Zaragoza resolvió con gran éxito también, la lucha de Zaragoza en 1710.

El cambio de nombre a esta zona ya se intentó hace unos 20 años. Desde el año 2006 la asociación de Vecinos del Rabal intentó cambiar el nombre hacia el de: Héroes Anónimos de Los Sitios, en recuerdo de los vecinos rabaleros que lucharon y murieron durante este episodio histórico de los Sitios de Zaragoza contra las tropas francesas que intentaban ocupar Zaragoza.

Dos años antes desde el Grupo Municipal de Chunta Aragonesista se intentó en el año 2004 este cambio sin ningún éxito, intentando modificar el nombre al de Parque de los Fueros de Aragón explicando que "Melchor de Macanaz fue uno de los artífices de los Decretos de Nueva Planta de 1707 que doblegaron la personalidad político-jurídica de Aragón. De ahí que creamos conveniente cambiar el nombre antes del 2007, año en que se cumpliría el 300 aniversario de estos decretos", pero advirtiendo Francho Ros que estaban dispuestos a que se pusiera a dicho parque el nombre consensuado con los vecinos que así se decidiera.

En el subsuelo de esta zona de Zaragoza, del actual Parque de Macanaz están enterrados entre 10.000 y 20.000 personas, cuerpos de luchadores o vecinos en los Sitios de Zaragoza, no solo zaragozanos pues tanto a defenderla como a atacarla llegaron desde muchas localizaciones, y que tras la guerra fueron depositados sus cuerpos en esta zona para evitar enfermedades que ya algunos fallecidos civiles les habían llevado a la muerte en el Segundo Sitio de Zaragoza.

Desde el 21 de febrero de 1809 hasta el 5 de marzo de ese año en que entró el mariscal Lannes en Zaragoza, el ejército francés aprovechó el agujero de la antigua salitrería que había en Macanaz para enterrar allí a todos aquellos cuerpos que yacían en la ciudad, por las calles, en las puertas de las iglesias, muerto de bombardeos o de bala pero también de enfermedades como el tifus que según hay notas mataba cada día a 300 personas en Zaragoza y sin poderlas enterrar.

Pensar en un reconocimiento a todas estas personas: franceses o aragoneses, navarros, polacos, catalanes, parece de lógica ante la historia. Dignificar el lugar en donde están enterradas estas personas, olvidándonos de sus orígenes, pero que dieron su vida por nuestra ciudad desde diferentes opciones e ideas, debería ser un trabajo actual, aunque lo debería haber sido entre 2008 y 2009. Nunca es tarde si lo que se consigue merece la ocasión y la dignidad.

Julio Puente Mateo


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