24.10.21

El PAR este fin de semana me ha dado tristeza, no por ellos sino por Aragón


No debemos meternos con los partidos políticos, con sus decisiones internas que en apariencia solo les incumben a ellos. Y lo digo desde mi posición de parte, al pertenecer a uno. Pero también es cierto que los partidos políticos son unas organizaciones, una empresas aunque suene feo decirlo con ese nombre, que nos afectan a todos nosotros, a toda la sociedad, y que sus decisiones, aciertos o errores nos influyen a todos. En el caso del aragonesismo, sea de derechas o de izquierdas, nos influye a todo Aragón, aunque no queremos verlo.

Este fin de semana se está celebrando el Congreso del PAR sobre el que no voy a entrar a comentar ni los modos, ni las formas, ni los tempos. Cada organización es lo que puede ser. Y en ese caminar influyen excesivos personalismos, o decisiones que desde fuera no se entienden nunca, es imposible si no se pertenece, poder entender muchas decisiones.

Pero el caso del PAR por lo que ha representado para Aragón y por lo que debería seguir protagonizando para los aragoneses y su futuro, sí duele que se vea arrastrado por las arenas del Circo o del Coso, herido y sangrando. No es el único caso y en eso los propios aragoneses somos responsables, todos.

Aragón necesitaría un PAR fuerte y bien asentado en TODO Aragón, algo similar a lo que debería suceder con CHA

Pero no porque sin el aragonesismo no se pueda vivir, sino por algo mucho más grave y que no queremos ver, porque nuestros vecinos SÍ han creado una estructura propia de formaciones políticas territoriales que saben defender sus territorios y sociedades ante las avalanchas que vienen desde Madrid.

Aragón no puede vivir sin aragonesismo, como no puede vivir sin ello ni Navarra, País Vasco, Valencia o Cataluña sin sus diferentes nacionalismos, una vez que ya están repartidas las cartas de las exigencias. Incluso la muy conservadora Galicia lo ha entendido así desde hace décadas.

Si Aragón no dispone de una CHA y de un PAR con arrestos elegidos y refrendados por los propios aragoneses, seremos un Soria, Guadalajara, Cuenca o Albacete. 

Que no es ni bueno ni malo, ni quiere ningunear a ningún territorio, simplemente quiere señalar hacia dónde nos encaminamos y hacia dónde deberíamos hacerlo. Aragón debería ser y tener como poco el peso estatal de Navarra y no como el de Murcia. Y a partir de este punto que cada aragonés elija. 

De entrada ver al PAR este fin de semana me ha dado mucha tristeza, no por el PAR sino por Aragón.

Julio M. Puente Mateo (Ajovín)

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