27.7.21

A propósito de Candanchú. Lurte en los campos de Anjou


Candanchú como Somport tienen nombres nobles
, hijos de la marca carolingia. La estación invernal se lo debe a la sanguinaria pero ilustrada Casa de Anjou, los angevinos del oeste de la nueva Francia de Juana de Arco: rodeada de potencias como Borgoña o Inglaterra, era una isleta de dos valles. La sede matriz angevina está en el bellísimo tramo final del Loira antes de Nantes, pródigo en suaves blancos con personalidad: el mouscadet.

Lugar de gran arquitectura gótica en Tours y renacentista, con sus palacios de aire florentino pero ligeros contra pronóstico, como una salsa de nata y puerro equilibrada.

El territorio Anjou era extenso. Los pasos pirenaicos y el tránsito de defensa de frontera del Imperio Carolingio contra el Califato de Córdoba están presentes en la Canción de Rolando y otros textos. Los nobles de la casa de Candanchú fueron los descendientes de Martel, que es como decir en Aragón los Urriés o en Castilla los Alba.

Para sus mesnadas y sus caballos se garantizaban pastos de verano soleados, con hierba de gran calidad. Es el caso de Aguas Tuertas donde el Ibón de Estanés y su continuación de cara norte de los puertos de Aísa: el Tobazo y el Aspe reciben vientos húmedos del norte y precipitaciones de nieve abundante de invierno. Los campos de los Anjou.

Lo dicho puede sonar tan pasado como ir a encontrar libros y discos al mercado de los domingos de la plaza de San Bruno y toparte con el “Automatic for the People”, obra magna de REM, a 2 euros. Todos sabemos que los chamarileros compran a peso y significa muerto joven. Para que en esas ferias aparezcan Time Impala, Rozalén o los últimos libros de Julián Marías faltan no tantos años.

Me resisto a pensar que Candanchú muera, que sea esa clase de pasado y tenga que ir a buscar la chapa de las mariquitas de la que fue primera y pionera estación invernal de los Pirineos Sur. Hay reuniones y se están instalando respiradores para salvarla, pero lleva en UCI tantos años como se han mejorado y ampliado las estaciones de Aramón que son todas menos las del valle del Aragón, las de Jacetania.

La solución no puede ser sino política, como la de la rehabilitación de su pariente y causa: la Estación Internacional de Canfranc.

Porque su resonante nombre está en nuestras vidas, en las primeras bajadas por pista blanca de todos los aragoneses, como está en el imaginario de los descendientes de los canarios, andaluces que hacían aquella mili de montaña en Río Seta. De guardias de veinte minutos con petaca de coñac del de sin malla para resistirlas.

En la montaña, la estación supuso el primer trabajo no agrícola y ganadero para el excedente de mano de obra masculino y más femenino de toda mi montaña, con Candanchú se acabaron las golondrinas que pasaban a la fábrica de alpargatas o espardeñas de Maule. Una de mis primas, como tantas otras, lleva toda la vida trabajando algunos meses sirviendo y se ha podido quedar a vivir.

Muchos encuentros se producen cada verano nostálgicos en Jaca para revisitar sus cuarteles. Tuve una conversación hace veinte días en Laspaúles con un abuelo ribagorzano que es la única vez que ha estado mi comarca, pero se le ha quedado impresa en la memoria. La conoce a fondo. Porque la comunicación entre los distintos valles se produce en tierra plana…

Como también el rey emérito, íntimo amigo del director emérito de la estación Roldán, era un asiduo. Aunque de aquellos polvos…

Si Candanchú es vintage entonces que se preserve como patrimonio, efectos beneficiosos para el valle del Aragón aparte.

Ningún esquiador español concibiría el cierre de Bariloche en Argentina, de Queenstown en Nueva Zelanda, de las estaciones de Aspen en Colorado, como tampoco las de Garmish de los saltos de año nuevo, Zermatt en el Cervino, Cortina de Ampezzo en los Dolomitas o Alpe d¨Huez en Francia

En el Estado, la liga Candanchú la juega con Navacerrada, Sierra Nevada y Baqueira solamente, que han recibido centros de alto rendimiento y subvenciones extraordinarias.

Las habrá en el Pirineo Estaciones más extensas, mejores, con equipamientos modernos y pistas negras a gran altura que incluso se pretenden extender a toda la Maladeta Sur no protegida y que ocupan las cabeceras de dos valles andorranos.

Pero Candanchú es algo más, tiene relación con la línea férrea de Canfranc puesto que creció por darle servicio la misma, ha generado unos magníficos establecimientos hoteleros y restaurantes con guisos suculentos desde Jaca, ha sido lugar de prácticas de esquí de travesía del ejercicio inmemorial, una ruta de paso de judíos durante la Segunda Guerra Mundial…

Lugar con fondo y velocidad, es directamente legendaria. Por consiguiente, patrimonio de la aragonesidad e incluso de la hispanidad.

Tenemos un alud o lurte digno del museo canfranés. Habrá que detenerlo o asumir la gestión pública de la historia.

27.07 Luis Iribarren

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