2.3.20

Zaragoza, Montemolín y GIESA. Una pena

Mientras en otras grandes ciudades españolas o de medio mundo luchan por poseer edificios públicos grandes y en caso todos los casos industriales para convertirlos en Centros Culturales o de actividades para la sociedad de su entorno o de su ciudad, en Zaragoza tenemos desde hace ya en algunos casos dos décadas, edificios vacíos, solares públicos sin saber qué hacer con ellos, mientras hay servicios en algunos barrios sin cubrir.

La Asociación de Vecinos Larrinaga en Montemolín se hunden al comprobar como edificios emblemáticos de su barrio se pierden por falta de ideas públicas para dales vida. Y el caso más clamoroso pero no único es el viejo edificio de la fábrica de ascensores GIESA que es el ejemplo perfecto para demostrar la inoperancia de muchos gestores públicos.

Se va hundiendo poco a poco cuando no se ayuda a destrozar pues lo único que parece interesar es el valor del suelo. Así que la Asociación de Vecinos Larrinaga Montemolín ha tenido que salir a dar ideas para ese enorme espacio como en años pasados CHA propuso convertir la fábrica en una Ciudad para la Infancia.

Los vecinos de Montemolín proponen ahora espacios para conciertos de música a modo de auditorio pero como se hace en todas las ciudades que ponen en funcionamiento espacios similares, con un tamaño adecuado al entorno, sin grandes obras, con dignidad y con usos para músicos locales. En Zaragoza tendemos a pasarnos de frenada y a irnos desde la nada al edificio carísimo y descomunal.

Otra solicitud que también fue planteada ahora por la AVV Larrinaga y antes por los vecinos de La Jota para edificios similares es convertir parte del enorme edificio en un Centro para la Salud que no tiene nada que ver con un ambulatorio. Se trataría de un servicio que aunase una piscina cubierta para atenciones diversas y un spa sencillo, salas de gimnasia de diversa intensidad para personas mayores y niños, y una sala amplia para conferencias sobre salud, alimentación, educación infantil, problemas de la tercera edad, etc.

El mismo edificio tiene espacio suficiente para crear talleres ocupacionales, para atenciones diversas hacia la infancia y la tercera edad que son dos colectivos abundantes en la zona, para crear una sala expositiva donde se puede conocer arte de artistas de los barrios colindantes, la historia de los barrios o la historia industrial de la zona.

Es de aplaudir que hayan sido los propios vecinos los que sean capaces de transmitir ideas al Ayuntamiento, porque sin duda hay que insistir en dar vida util a los edificios públicos que se quedan vacíos, pues es simplemente CALIDAD DE VIDA para las personas del entorno.

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