30.10.21

Decálogo para una Zaragoza que encare el futuro


1/
Necesitamos u
na Zaragoza Metropolitana variable, con espacios desde Zuera a María, desde Alagón a Pina. Una Comarca Central liderada por Zaragoza. Hay que potenciar el territorio como un activo imprescindible, conocerlo para sacar sus rendimientos, creer en la estepa como elemento diferenciador, poner en valor nuestra posición geográfica como activo perpetuo entre la Europa del Sur y la España del Norte y del Este.

2/ Una Zaragoza compacta, cerrada, sin “huecos” interiores, que se deje abrazar por las cuatro corrientes de agua. Ebro, Huerva, Gállego y Canal. Una Zaragoza estratégica, variable y policéntrica, una ciudad de ciudades, diversa y flexible en sus actividades interiores y con una industria diversa y mucho más del siglo XXI.

3/ Con una atención especial en la próxima década a los barrios construidos en los años 60/70 para volver a urbanizar socialmente ese 60% de Zaragoza. La economía urbana debe girar hacia las personas y detectar los problemas antes de que estos sean muy complejos de resolver.

4/ Hay que oner en más valor el transporte público del tranvía o sistemas eléctricos tipo trolebús con recarga en el suelo, y con financiación compartida entre Europa, Madrid, Aragón y Zaragoza. Edificar una movilidad sostenible con una restructuración del transporte urbano, y una especial atención a detectar los errores que ya en otras ciudades europeas tienen, en cuanto a movilidad crecida de forma incontrolada.

5/ Reconstruir una Zaragoza mas verde, comprometida con el cambio climático, con especial atención al paisaje natural de vías verdes alrededor de los cauces naturales de los ríos, y con un cuidado muy diferente de los parques y los árboles de Zaragoza. Todos los barrios tienen que tener oasis verdes y a ser posible que no sean planos.

6/ Una Zaragoza europea e Iberoamericana, abierta, relacionada y relacionable, ciudad de estancia de personas y de industrias, de almacenaje, logística o de servicios auxiliares, motor de nuestra agricultura y ganadería como espacio transformador e innovador de productos propios, ciudad del motor pero no solo del de automóviles familiares, sino de todo tipo de industrias y energías futuras.

7/ Una Zaragoza de las personas, más amable, peatonal, intercultural, intergeneracional, con espacios públicos suficientes en todas las zonas, con una formación crítica y de alianzas. Una ciudad que acompañe a las personas ante sus problemas.

8/ Una relación con nuestra Universidad mucho más cercana, eficaz y válida, que potencie sinergias de colaboración, para aupar a la Universidad de Aragón como eje económico de nuestro territorio, atrayendo talento y alumnos. Una Zaragoza educadora en todos sus aspectos y posibilidades.

9/ Zaragoza ciudad de Culturas, Arte y Comodidad. Culturas romana, árabe, judía y cristiana. Artes expositivas, pero sobre todo facilidad para artes constructivas, ser la sede que impregna de arte en todas sus facetas el Sur de Europa desde nuestros símbolos identitarios en literatura, pintura, escultura o cine. Zaragoza ciudad cómoda para “estar” y turistear desde diversas ópticas de tranquilidad y buen sabor. Zaragoza Culta, asiento de Ideas que giren alrededor de la Cultura y el Arte.

10/ Recuperar conciencia de comunidad capaz, de innovación en industrias sostenibles pero necesarias, de espacio de formación constante, de territorio de empleo activo. Comunidad planificada, flexible e inteligente. Comunidad que crea en la Zaragoza del futuro.

29.10.21

Corona de Aragón 2021. Una opción histórica para cuidar las sociedades

Poner acuerdos encima de una mesa de negociación entre comunidades históricas que ahora están mirándose de reojo es muy complicado, pero a su vez es muy necesario. La política está para escribir historias e Historia y por ello el intento de revitalizar la antigua Corona de Aragón con el nombre que se le busque, para trabajar más conjuntamente las sociedades de Aragón Cataluña, Valencia y Baleares (de momento) es una buena iniciativa que debe contar como poco con la mirada atenta y de aplauso de todos nosotros.

Algo similar ya hace muchos años que se está haciendo en el País Vasco junto a Navarra. Parece lógico que el Mediterráneo histórico deje de pelearse y empiece a aprender que en la nueva Europa es necesario este tipo de trabajos en común.

No nos dejemos engañar por nadie, pues enseguida saldrán los agoreros de turno. Esto no va contra España, ni contra Extremadura, Galicia o Andalucía. Esto va de "estar" en Europa con mejores defensas y proyectos, con más fuerza para defendernos en relación a territorios europeos fuertes, que sí saben lo que es unirse en objetivos comunes cuando hay algo que ya de forma histórica y como sociedad les une.

Las cuatro comunidades sumamos el 32% de la población de España. Con muy distinto peso, es cierto. Somos más del 20% de la superficie de España y el 34% del peso en el PIB español. No se trata de reivindicar, que también, pero sobre todo de aunar ideas, fuerza, deseos de ser tenidos en Europa como una Comunidad de 15 millones de habitantes. 

Con casi el doble de habitantes que Austria, el triple que Finlandia o Irlanda, un 50% más que Grecia, República Checa o Portugal, y muy similar número a Países Bajos (Holanda) es lógico suponer que nos merecemos un trato en Europa similar a estos países.

Y de puerta hacia dentro, admitiendo que más pronto que tarde España será Federal y que hay varias formas de entender los Gobiernos Federales, hay que explorar todas las posibilidades. Aunque haya que hacer un esfuerzo tremendo para una pedagogía de entendimiento entre personas, entre sociedades con las que hemos jugado muchas veces al enfrentamiento en vez de hacia el entendimiento. Hay que ser generosos y en eso todos tenemos que poner mucho.

Que se haya comenzado por una Cumbre Empresarial de los diversos territorios dice mucho a favor de que es necesario este tipo de trabajo que sea capaz de poner en valor las relaciones entre sociedades. El inicio está realizado. Ahora toca seguir con calma y casi en silencio, para no preocupar a nadie que quiera poner palicos en las ruedas por intereses propios.