16.4.26

Cartilla de ahorro infantil Ibercaja


Aunque sea complicado de entender, incluso de explicar, el devenir de Aragón es complicado de entender sin la presencia de la CAZAR, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, o de la actual Ibercaja, incluidas sus sombras y sus hechos. 

Ha sido siempre un gran entramados de Fundaciones, empresas, relaciones, y trabajos desde la economía aragonesa. Algunas mejor vistas, otras con sus sombras.

Desde la fundación de la Asociación Económica Aragonesa de Amigos del País, la actual Ibercaja ha ido sentando las bases de un poder económico real en todo el país aragonés. Y no voy a entrar a valorar su papel, muy potente, ni sus influencias en todo el tejido económico y político de Aragón.

Eso es ya para otra ocasión y es muy complejo de analizar con razón y/o con razones. La absorción de la desaparecida CAI pudo ser el último servicio que se hizo en Aragón, por y para Aragón.

Eso sí, os dejo una imagen de lo que era la Cartilla de Ahorros Infantil, para que los niños aragoneses y de territorios cercanos a Aragón, se acostumbraran al ahorro, de forma sencilla y poco a poco. Era una manera que con luces y sombras cumplía su cometido. Para el banco y para la sociedad de aquellas décadas.

Yo tuve creo que dos. Una que me la regaló la propia CAZAR como premio a mis buenos estudios en los Maristas, cuando iba gratis becado por pobreza familiar, y la otra hecha por unos tíos míos para meterme algunas propinas o regalos, y en ese caso además, para ir llenando álbumes de cromos, que te iban dando según mis tíos hacían los ingresos.

Desgraciadamente no he conservado ninguno de aquellos álbumes. Creo que en un momento de apuro familiar, mis padres tuvieron que dar de baja las dos cartillas.

Zaragoza da hambre de muchas cosas buenas


 Este cartel, este viñeta la observé en un camión de reparto. La frase es muy hermosa, determinante, positiva.

"Ser de Zaragoza, da hambre"

Lo de menos es el tipo de producto que se vende con ese cartel, lo de más es la frase que nos sirve para poner en valor a la ciudad.

15.4.26

Decreto o Bando de Palafox en mayo de 1808


El día 29 de mayo del año 1808, en un Bando de Zaragoza, se mandó alistar a todos los hombres que desde los 16 a los 40 años estuvieran en ese momento viviendo en nuestra ciudad, fueran mozos, casados o viudos, y sin distinción de clases o de trabajos.

Con todos ellos se formaron diversas compañías de 100 hombres cada una para educarlos urgentemente en la guerra y crear una especie de milicia popular preparada para defender la ciudad sin estar todavía sitiada del todo.

Tenían que acudir a las 7 de la mañana a apuntarse al Cuartel de Caballería y al Cuartel de Convalecientes. Aquel edificio del que ahora se ha logrado conservar la fachada y puerta de entrada, fue el primer cuartel propiamente dicho: el de Caballería, junto a la iglesia del Portillo, luego denominado Cuartel del Cid.

Fue construido entre 1773 y 1775, y su fachada occidental, con un muro de ladrillo, el que se ha intentado conservar tras numerosas demandas vecinales y de Asociaciones zaragozanas, da al actual Paseo de María Agustín, y se encontraba justo en la zona comprendida entre la Plaza del Portillo y el Paseo de María Agustín, en el extremo suroeste de la ciudad amurallada de la época.

Su protagonismo como cuartel de defensa en los Sitios fue enorme. La mañana del 15 de junio de 1808, tras ser rechazados en las puertas del Portillo y del Carmen, los franceses pensaron que el muro de ladrillo del cuartel y su puerta, más endebles, eran el punto más débil para forzar la entrada. 

Entraron al cuartel y se combatió en su interior metro a metro, pasillo a pasillo, hasta que los defensores lo recuperaron. 

El Cuartel de Convalecientes era otro edificio no muy lejos, con una historia constructiva singular. Fue diseñado y construido entre 1796 y 1799 por el arquitecto aragonés Agustín Sanz Alós, aprovechando el edificio preexistente de la extinta Real Compañía de Comercio y Fábricas de Zaragoza (1785-1792). Se situaba en la calle de Convalecientes, en el interior del casco urbano, más próximo casi pegado, al actual Hospital Provincial de Nuestra Señora de Gracia.

Desde su almacén se llevaron los cañones, balas y morteros junto a los artilleros allí existentes al inicio del conflicto, cuando los zaragozanos se movilizaron para la defensa de la ciudad. 
De este tema hablé hace unos días en este blog. Era el almacén de intendencia militar. 

Al inicio de los Sitios, los franceses residentes en Zaragoza y que fueron detenidos como sospechosos, fueron conducidos y recluidos en el Cuartel de Convalecientes. Luego algunos se soltaron y dejaron de esta detenidos, pues algunos estaban perfectamente integrados en Zaragoza.

Arriba en la imagen, se puede leer un Decreto de Palafox de aquellos días, como apoyo por el enorme recibimiento que estaban teniendo las peticiones de ayuda de los ciudadanos zaragozanos, para poder crear una cantidad de donativos de todo tipo, que servían para alimentar a los soldados y para poder comprar vestidos o más armas.

Escena de un retablo de Zaragoza, muy conocido


A veces intento jugar un poco con mis lectores, sean de Zaragoza o no. Y les presento una imagen de esa Zaragoza que a veces no se conoce del todo. Este caso es muy fácil, pero es que también tengo lecores de fuera de Zaragoza.

Es un detalle de un retablo muy conocido en nuestra ciudad, de inicios del siglo XVI, lo que ya nos indica mucho y nos muestra un trabajo muy hermoso y con muchos años en su interior.

Es un detalle, que no muestra la Asunción de la Virgen, y esa es ya otra pista definitiva, sin dar ni autor ni la iglesia en donde está ubicado. Pero insisto, es muy fácil. Es alabastro que estaba totalmente policromado, pero sufrió un incendio en el año 1434 y eso le afectó.

La imagen es mala, no es sencillo fotografiarlo, no hay mucha luz y no dejan acercarte mucho, de hecho no dejan fotografiarlo.




Billetes de Velilla de Ebro. Dinero de Necesidad


Estos billetes que vemos eran llamados dinero de necesidad o moneda local emitida durante la Guerra Civil en diversas zonas de España casi siempre en el Bando Republicano, en este caso por el Ayuntamiento de Velilla de Ebro en Zaragoza, ante la realidad de que el dinero que hasta esa fecha se había ido utilizando, ya no valía nada.

Estos billetes se utilizaron durante unos pocos meses, y por eso se conservan (si son auténticos) en muy buen estado. Su uso debió ser entre 1937 y hasta mitad de 1938. Era vales o billetes de uso cotidiano por la falta de moneda pequeña, no era un billete totalmente legal pues respondía por el el propio ayuntamiento como en muchas localidades,.

Según se movían las fronteras por los avances de uno u otro bando militar, las monedas cambiaban, no se reconocían las del bando que iba perdiendo en cada sitio, y para las familias eso era un caos económico para incuso, simplemente ir a comprar a las tiendas. Los ahorros ya se entienden que no tienen valor.

En Aragón, el período de emisiones municipales arrancó en el verano de 1936 con los primeros vales y colectividades anarquistas, y fue evolucionando hasta que los consejos municipales, como el de Velilla de Ebro, tomaron el relevo desde el otoño de 1937, tras la disolución del Consejo de Aragón por el Gobierno de la República.

Los billetes locales se retiraron oficialmente de la circulación el 31 de marzo de 1938, aunque la decisión estaba tomada antes. Sin embargo, algunos municipios ignoraron la prohibición y mantuvieron el uso de los billetes hasta el fin de la guerra, cuando se convertirían en papel mojado o sin valor ninguno.

Este billete de Velilla de Ebro, emitido en noviembre de 1937, habría circulado aproximadamente entre 4 y 5 meses de manera legal, y quizás algo más en la práctica, hasta que el frente del Ebro cambió de manos en la primavera de 1938.

Los billetes locales fueron emitidos especialmente en la zona republicana por ayuntamientos, consejos municipales y organizaciones sindicales, entre los años 1936 y 1938, debido al atesoramiento por parte de la población de la moneda fraccionaria al estallar la guerra, especialmente de plata, con denominaciones de 50 céntimos, 1, 2 y 5 pesetas, lo que causó una grave escasez de cambio.

Los billetes solo eran válidos dentro del municipio de emisión, debiendo ser cambiados por billetes del Banco de España si querías irte con tu dinero a otro pueblo. En tiempos de guerra la libre circulación de bienes y personas se restringe, y en muchos ayuntamientos gobernaban los más radicales, por lo que no podías dejar de aceptar su "dinero local".

Además, los billetes que sustituían a la moneda fraccionaria debían ser cambiados en el respectivo ayuntamiento o entidad emisora por billetes del Banco de España, lo que garantizaba (en teoría) su valor, ya que el dinero del Banco de España quedaba en depósito, separado de las arcas municipales. El propio billete lo indica: "Reintegrable a la Caja Municipal".

Se calcula que se emitieron aproximadamente unos 7.000 billetes de emergencia distintos entre 1937 y 1938. Muchos tuvieron una tirada de pocos cientos de ejemplares, y de muchos de ellos nunca se han visto ejemplares a la venta.

No solo las emitían los ayuntamientos, pues también los sindicatos, partidos políticos y otras asociaciones y entidades también confeccionaron sus propias monedas y vales para pagar salarios, garantizar intercambios comerciales o sufragar necesidades particulares del conflicto armado.

El diseño sencillo de estos billetes, así como la práctica ausencia de elementos de seguridad, ha llevado a que sea muy fácil su falsificación y el mercado esté inundado de falsificaciones hasta límites inadmisibles.

No basta con el 14 de abril y con la mirada puesta en Boltaña


Otra sociedad aragonesa pudo ser pero lo evitaron: la del Consejo de Aragón de los años 1936 y 1937, capital Fraga, presidido por Joaquín Ascaso. Y nunca se sabrá a qué cotas en la acción colectiva y cooperativa se hubiera podido llegar, a qué política de vivienda, pero aquella hermosa mañana ni tú ni yo ni tus abuelos la llegaron a ver. 

Porque la inacción o la delación, la generación ficticia de la necesidad de orden (dice Saviano) tuvieron y tienen consecuencias económicas, convienen a las concentraciones de capitales, crean líderes que aprovechan los estados de emergencia que otros les generan.

La cara B de la Exposición de la Lonja sobre la Sociedad Aragonesa es ilustrativa por pujolista (Jordi espetaba el “El meu partit es Catalunya”, que relevó al “Ja soc aquí” del republicano Tarradellas): una lavada de cara de Ibercaja que se declara como continuadora de la tradición reformista económica de los ilustrados aragoneses, liberales despóticos, se proclama auspiciadora de la llegada de GM y madre de Aragón.

Como la exposición no la irán a ver los pequeños ahorradores de los pueblos, con ella no superarán la desafección por poca consideración y costes del mantenimiento de las cartillas que ha creado entre los impositores aragoneses su conversión en banco, acompañados de desplantes y falta de consideración de sus empleados. 

No eres agricultor, industrial ni autónomo pues allí está la puerta y vete a otros, que hay competencia: así ha pasado, como hay iguales cañeros de Ámbar que de otras franquicias, que gran parte del personal se ha pasado a la Caja Rural de Teruel, Caixabank y cualquiera que haya mantenido mejor las oficinas en los pueblos o se haya interesado un poco por los que no llegan a fin de mes y su circulante. 

Eso por no decir que su política estrella (casi única) en Huesca sea el sector nieve y que esté contribuyendo a la unión de estaciones de Canal Roya desde la comisión de mi cuenta compartida.

Para los aragoneses y como monte de piedad, casa de empeño, Ibercaja sí fue una de las almas de Aragón y te alegrabas de poder sacar en sus cajeros de Soria y Logroño, aunque desde la Transición su cúpula directiva cobrara cada uno, con o sin fundaciones, más que entre todo el Gobierno autonómico junto. 

Pero han tratado de forma irregular bancariamente cuando antes eran piadosos con el débil, asumido promociones con las que el Pirineo parece los nuevos barrios de Vinaroz y se presentan como adalides en un futuro de la especialización del desierto aragonés como sede de servidores de datos. 

Se dejan cosas: han facilitado el sector privado en aumento de las residencias de mayores que se han puesto a un precio confiscatorio en el caso de no concesión de dependencia, financian la concentración agraria de propiedades porque las nuevas inversiones a acometerse no están al alcance de pequeños productores y la promoción de macro granjas es otro legado de su política crediticia ilustrada. 

Bien es verdad que proyectos amamantados asimismo por cualquiera de las otras entidades crediticias o bancas que vienen incluso de cooperativas de crédito con fábricas de pienso que deciden quiénes tienen, el día concreto de emisión del informe, reconocida solvencia como personas de bien.

Tanto en Aragón como en cualquier punto de Europa la globalización no cooperativa está laminando a los pequeños productores gremiales del país, se ha llevado por delante iniciativas emergentes que tengan otro concepto de vivir del y en el medio rural a partir de pequeñas redes de productores o prestadores de servicios asistenciales. 

Con mi generación se irá la última que al menos todas estas cuestiones se las plantea. La siguiente se ufana de ser elegida temporalmente como proveedora de un distribuidor alimentario cuando mueven los hilos o sus familiares les procuran los contactos necesarios. Después les parece abominable lo de Koldo, una traslación en vida pública de modos de engrasar de la privada.

La pregunta es: qué aportaciones pueden hacer Aramon, los bancos aragoneses, las compañías de seguros y compañías eléctricas al debate sobre la fijación de población en el territorio. Los expertos en cada parcela del sector privado.

Porque al mismo tiempo que la exposición de la Lonja y con el telón de fondo de que los que tienen las verdaderas llaves del territorio no fueron, antes de Semana Santa tuvo lugar como remate la Declaración de Boltaña de conclusiones en el V Congreso Nacional de Desarrollo Rural y Despoblación, que se celebró en la villa de Sobrarbe.

Parece que un territorio con servicios viables debería ser fundamental para cualquier usuario urbano con segunda residencia en el medio rural, las empresas energéticas y las que apoyan inversiones. No todo termina en la inversión que enriquece a la familia propietaria de un hurto urbanizable y a promotoras alejadas del interés general que abanderaron Pignatelli como Jovellanos: crear una tupida red de iniciativas locales económicas alejadas de los oligopolios latifundistas. Ya entonces era imparable que la población rural huía a pasar hambre a las ciudades. La Declaración de Boltaña presenta los siguientes ejes:

1.- El diseño de políticas del medio rural se ha de hacer desde dentro por los políticos. La cuestión es con qué vocación propia, especialización en políticas que afectan a europeas o la libertad de mercado, capacidad, medios y dirección de los partidos. 

Es un discurso que los políticos locales predican hasta que trepan. Ni Vox, ni Chunta, ni antes Izquierda Unida, ni Sumar, ni Equo, que representan otras formas de hacer o deshacer políticas, tienen implantación territorial suficiente para contrastar las no iniciativas de los grandes partidos, causantes de la despoblación y al servicio de otros intereses. Tener que lamentar la desaparición del PAR o la pérdida de importancia de Teruel Existe hace pensar en el dicho de que los que vengan, bueno te harán.

2.- Legislación y fiscalidad propia para pequeños municipios, simplificación administrativa: es cierto que muchas iniciativas rurales ilusionantes caen debido a la estacionalidad y la enorme presión fiscal, semejante a las de cabeceras comarcales y ciudades. Súmese el nuevo sector de ocio y plataformas televisivas que vacían la afluencia a bares, aquellos puntos de encuentro sociales, y se dirigen hacia cualquier usuario rural o no que no distinguen como consumidor. 

Incluso en verano, las calles de los pueblos ya no son el escenario de tertulia alguna y se toma la fresca viendo en solitario Peaky Blinders con una cerveza de oferta, pues en los bares de cada lugar no te extrañe que te cobren más de 2 leuros.

Lo que es evidente es una certeza: el mercado de competencia no funciona sin oferta ni demanda que la falta de planificación ha dejado caer en todo el interior de España.

3.- El apoyo provincial a los municipios es mejorable, pero sí se ha producido. Quizá una mejora posible afecta a los proyectos estúpidos que se han subvencionado por decisiones políticas (un campo de padel por municipio que se ocupa medio mes al año) y pasaría por no conceder dinero por municipio fijo, especie de clientelismo, sino promocionar y cuidar proyectos estratégicos o de supervivencia social de unos u otros que fijen población.

4.- Relevo generacional: es el gran problema en numerosas profesiones y ejes de actividad, no solo en el medio rural aunque también. Es una cuestión que Francia o Navarra tienen interiorizada, apoyo al tejido económico artesanal e industrialización del territorio. Pese a su política de décadas en ordenación del territorio también su tejido rural languidece, superada la generación de los alcaldes que no solo no cobraron, sino que ponían dinero. De la estirpe de los que se juntaron para defender su valle debajo de un árbol ceremonial que plantaron y al que se abrazaban.

5.- La política de vivienda como problema para asentar población: la Ronda de Boltaña canta que si se nos cae la casa, la volveremos a levantar. Es acuciante determinar quiénes, dada la falta de interés de las generaciones que vienen en el mantenimiento del patrimonio de sus abuelos, y puede que con razón. Entonces habrá que repensar, cosa que provocará enfrentamientos internos en los pueblos, la función social de la propiedad en el caso de las casas que se ocupen poco tiempo. De momento no existen muchas vías jurídicas al alcance de los pequeños municipios a tal efecto, no cuentan con palancas jurídicas con rango de ley.

Otra cuestión es que si una casa corre peligro de espaldarse, a ningún munícipe se le ocurre hacer expediente para quedársela por falta de conservación si es de su primo de Barcelona, y quizá es porque conoce de dónde viene la falta de mantenimiento: que es de que sus padres se quedaron con todo el patrimonio familiar que se juntaba para conservar la casa y ya solo mantiene la suya nueva de las afueras de cada pueblo, con jardín y garaje grande. No sus cascos históricos en que las casas pueden ser de varios primos hermanos. Muchos habitantes del territorio están en el nosotros first y cuanto menos, más a repartir.

Tampoco los ayuntamientos son como actividad principal legal promotores de vivienda y es competencia del Gobierno de Aragón implementar medidas jurídicas para promover solares e iniciativas en cada pueblo aragonés y, gobiernos de posiciones liberales como los que habéis votado en última instancia piensan que resolverse el acceso a la vivienda digna es una cuestión de libertad, carajo (con la excepción de Jaca al parecer).

Es muy complicado tener empatía sobre lo que no te ha pasado personalmente (me refiero a los concejales de cualquier adscripción que no han vivido nunca de alquiler). 

Así, una ciudad florida como la capital aragonesa podría plantearse suicidar tulipanes con la poca humedad de sus parques, otras localidades subvencionar flores de pasos procesionarios pero, por una decisión ideológica, no aportar ni un céntimo para comprar un triste clavel destinado a honrar a ajusticiados por reclamar libertades de las que hoy gozan ellos y sus familias: tales como poder ser elegida por tu partido de derechas como candidata alcaldesa, tener derecho al aborto cuando vengan dadas como a ti te parezca conveniente y en tu dolor o poder asumir sin delegarla en un médico conocido la decisión sobre la muerte de un familiar. Qué decir de la opción de separarse cuando te dé la gana y para dejar en paz al otro, pese a estar matrimoniados como sacramento.

El interés general reducido al particular, que se mueva dinero no importa a costa de quién. Cuando acucia atraer mano de obra, hasta gobiernos populares como el de Jaca expropian una casa que afeaba por completo el Barrio de San Nicolás para generar vivienda de alquiler. Era una inversión que terminó en un banco malo, que apostó por un promotor solvente y con ella desarrolló Aragón, sí.

14.04 Luis Iribarren


Nota.: En la imagen vemos a Joaquín Ascaso, el Primer presidente aragonés y del Consejo de Aragón

Arte Urbano en Teruel. Grafiti para cambiar el gris


Es un detalle de Arte Urbano en Teruel, un leve detalle con una calidad muy normal, pero que sirve para su objetivo, decorar una calle con colores y detalles de la vida ordinaria, una costurera en ese caso, y alegando el paseo por una zona que si no fuera así, resultaría una simple pared no ya anodina, sino creando una cicatriz visual que de esta manera y con toda una seria de grafiti en toda la larga pared, rompe con el aburrimiento de lo gris.

Esta es la labor del Arte Urbano, simplemente. Poner vida encima del cemento, poner color y sensaciones.

14.4.26

Pieles de Zaragoza 32 - Labios 01

Muchas veces se mira con los labios y se habla con los ojos, eso depende de la capacidad de cada uno para saber transmitir sentimientos y sensaciones. 

Esta piel de Zaragoza está en las zonas que se expanden, que se mueven, que vibran. 

En la Zaragoza con futuro.

Pintura urbana que no solo decora, sino que da vida urbana llena de otras sensaciones. 

13.4.26

Anuncio en Zaragoza de corte de pelo 1933



Curioso anuncio de febrero de 1933 en Zaragoza, publicitando en las revistas o diarios de entonces este servicio de Salón de peluquería Acción Social Católica. Estaba el local en la calle Espoz y Mina 36, principal.

Los precios como es lógico son curiosos, afeitar y cortar el pelo eran 35 céntimos, pero si querías coger un abono de 10 servicios te salía a 30 céntimos cada corte de pelo. 

Por si nos parece un precio imposible de comparar os dejo algunos pequeños datos aproximados. Era un precio barato, pero no era un precio muy barato cuando el nivel de vida era en la inmensa mayoría de zaragozanos, más bien escaso. 

En aquel año un litro de Leche estaba entre 0,30 a 0,50 pesetas. Una docena de huevos estaba entre 1,5 y 2 pesetas. Un litro de vino a granel podía salir por 0,30a 0,60 pesetas. Pero la carne se movía entre las 2 y las 4 pesetas el kilo. Mientras que el tranvía de Zaragoza cobraba 10 céntimos. 

El alquiler de una vivienda modesta se movía entre las 20 y las 50 pesetas al mes. Mientras que un obrero o jornalero cobraba entre 5 y 8 pesetas al día (150 a 240 pesetas al mes) mientras que un oficial cualificado se movía entre las 8 y las 12 pesetas día (entre 240 y 360 pesetas mes).

Con el cambio hacia euros actuales, podríamos decir que ese corte de pelo sería el equivalente a entre 5 y 10 euros actuaes, según precios tan distintos entre alimentos, alquileres y sueldos.

12.4.26

Cartelera de Zaragoza, de enero de 1973. Con humor


Esta cartelera de espectáculos es de Zaragoza, en enero del año 1973. Voy a señalaros algunos detalles que hoy son como poco curiosos. Como es lógico, eran otros años, otros consumos del entretenimiento, y hoy puede parece imposible entenderlo bien.

En esa fecha había un teatro que ofrecía funciones de teatro, era un miércoles, el 31 de enero de 1973, el Teatro Principal, sí, en miércoles. En según qué fechas, además del Teatro Principal ofrecían teatro el Teatro Argensola que aquí vemos como cine, y el Teatro Fleta que cambiaba igual su ofrecimiento, según fechas. 

Había también servicio de espectáculos y apuestas de pelota en la calle Cinco de Marzo, entonces llamada Requeté Aragonés, el Frontón Jay Alai que cerró definitivamente como frontón de diferentes juegos y apuestas de pelota en el año 1977.

Y luego los cines se dividían en tres bloques. Los Cines de Estreno que eran los que estrenaban las películas y que casi siempre estaban en el centro de Zaragoza, los Cines de Reestreno que ponían las películas varias semanas después del estreno, a veces solo unos días después, cuando las retiraban de los Cines de Estreno. Y estaban también los entonces llamados Cines de Arte y Ensayo, en donde a veces ponían películas calificadas así, más críticas, más complejas de ver, con más fondo social. 

En absoluto en aquellos años, 1973 y en el final de la Dictadura, había cine de destape ni similares. La moral era obligada y la censura también. 

Como curiosidad o novedad, vamos ya el primer cine que tiene dos salas en el mismo local. El Cine Madrid a la entrada de la Avenida de Madrid, en lo que ahora es un gran bingo. Los cines grandes de barrio empezaban a tener menos visitas y era necesario buscar soluciones. 

Otra solución que adopto el gran Cine Mola, era ofrecer dos películas diferentes según horarios. Esta fórmula la fueron aplicando algunos cines años posteriores. 

Eran años de publicitar el Tecnicolor, la Panavisión, el Metrocolor, Eastmancolor, Todo Color, el sonido estereofónico o el Cinemascope, como forma de competir con la entonces incipiente televisión española.

Hay que recordar que desde 1969 la televisión empezó muy tímidamente a emitir algún problema muy específico en color, pero que precisamente desde 1973 se emitían ya los Telediarios en color, en un muy mal color, y eso suponía una competencia que los empresarios de salas de cine, ya intuían.

La viñeta que os dejo abajo es también de enero de 1973, y como podéis observar, ya se habla de quedarse en casa con la tele y la mantita, y no ir al cine.


En aquellos tiempos las películas se clasificaban en 5 apartados con un número. El Número 1 era para Todos los Públicos incluidos los niños. El Número 2 eran películas para mayores de 14 años. El Número 3 eras películas moralmente recomendadas para mayores de 18 años. La Número 3R eran películas para Mayores de 18 años con Reparos. Y por último estaba la calificación Número 4 que era considerada Gravemente Peligrosas.

En esta cartelera que vemos, el número 4 lo tenían películas tan peligrosas como: "Diagnóstico Asesinato",  "Los Desesperados", "El Zorro y la Raposa", y sobre todo "Experiencia prematrimonial" en el cine Roxy en Miguel Servet junto al Matadero. ¡Uff!


11.4.26

Sobre el Vidal Mayor de Aragón


El llamado libro del Vidal Mayor, es una de las piezas fundamentales del derecho y del arte medieval en Aragón, y el contenido jurídico es una recopilación y ordenación de los Fueros de Aragón que se realiza hacia el año 1247, impulsado en el entorno del rey Jaime I de Aragón con el objetivo de unificar y sistematizar el derecho aragonés.

El lbro con sus miniaturas coloreadas se realiza unos pocos años después, entre 1250 y 1275, posiblemente hecho en Aragón o en la corona de Aragón de aquellos años, aunque se observan influencias italianas y franco góticas.

Los dibujos o miniaturas que se ven en el libro, son especialmente interesantes porque representan escenas jurídicas y sociales, juicios, castigos, relaciones feudales de aquellos años o la vida cotidiana de aquel Aragón

No son solo decorativas, sino que son además una interpretación visual del derecho. Se puede entender mejor aquellos años observando las miniaturas que leyendo el texto.

Habitualmente estos dibujos coloreados muestras en el mismo escenario diversas interpretaciones. En esta en concreto, podemos ver arriba la lucha de dos soldados con sus respectivos trajes de caballeros. Mientras que en la zona principal vemos una escena litúrgica en una iglesia lo que nos lleva a observar de qué manera se celebraban las misas por entonces.

¿Y qué tiene que ver unir en una sola imagen del Vidal Mayor, una pelea entre soldados y una ceremonia religiosa? Pues está bastante claro, ya en el siglo XIII la Iglesia y los ejércitos estaban muy unidos. Con una mano se imploraba a Dios y con la otra se mataba al enemigo.

Puede ser incluso una lucha por Justicia o por Sentencia, una pelea para que Dios diera ganador como Juez Supremo, al que tenía razón. Se utilizaba este subterfugio para preguntarle a Dios quien tenía razón, a base de ganar una pelea. Ganaba quien era más fuerte —como es lógico—, pero se interpretaba que ganaba quien decidía Dios.

Posiblemente esa Misa que se observa debajo fuera el Juicio en donde se levantaba una sentencia de lucha para legitimar el combate. Y eso, aunque nos cueste entenderlo, era una representación visual para los analfabetos de entonces que eran la inmensa mayoría, de una Ley, de una manera de hacer Justicia.

Este tipo de sentencias se llamaban Ordalías, o "juicio de Dios", y fue un método de prueba judicial predominante en la Europa medieval —y en Aragón— para determinar la inocencia o culpabilidad de un acusado. Se basaba como he comentado antes en la creencia de que Dios protegería al inocente, sometiéndolo a pruebas físicas extremas y peligrosas como el hierro candente, el agua hirviendo o el agua fría. O la pelea entre personas.

La expresión no poner la mano en el fuego por nadie, tan popular, viene de uno de estos tormentos que en realidad eran sentencias judiciales. 

Se sumergía la mano en agua hirviendo o en aceite muy caliente, para recoger un objeto, y si aquellas heridas cicatrizaban bien eran por intersección divina. Y si te morías, era por ser culpable según Dios.

El Justicia de Aragón 2025. Cifras


Desgraciadamente no siempre las instituciones aragonesas son suficientemente conocidas y reconocidas. No sé bien qué iría delante entre esos dos conceptos. 

Y es una pena pues el trabajo que hacen o hacemos todas las instituciones por pequeñitas que seamos, es muchas veces tremendo, aunque pase desapercibido. 

Y estoy hablando de decenas o centenares de pequeños huecos o espacios, que en Aragón "hacen o hacemos" algo por que todo funcione un poquito mejor.

No, no queda bien que se aplauda el trabajo —muchas veces voluntario— de nadie. Con no insultarnos nos conformamos la mayoría.

Este gráfico de arriba nos habla del trabajo del año 2025 del Justicia de Aragón, de su departamento, de sus oficinas. 

Son números solo, pero dentro hay problemas muchas veces graves, ya que hay que señalar que en casi todos los casos el Justicia atiende divergencias entre los administrados y la Administración. No voy a explicar mejor qué papal tiene el Justicia de Aragón en Aragón, no es simplemente un Defensor del Pueblo.

Otro día lo intentaré explicar.

Pues eso, que os dejo un gráfico con sus trabajos en el año 2025. Hablo de la institución y no de un cargo en concreto.

José Yarza Miñana, un aragonés algo olvidado


He mostrado en anteriores entrada detalles o al completo, el famoso plano de Zaragoza del año 1861, realizado por el arquitecto municipal José Yarza Miñana, nacido en el año 1801. Tal vez le deba una entrada propia, por la importancia que tuvieron sus ideas en el desarrollo de la Zaragoza de mitad del siglo XIX.

José de Yarza y Miñana es una de esas figuras que, sin haber alcanzado una gran proyección nacional, resultan esenciales para comprender la evolución urbana de Zaragoza en el siglo XIX. Su trabajo como arquitecto municipal lo sitúa en un momento clave: el tránsito y cambio obligado de la ciudad histórica hacia una ciudad moderna, sometida a nuevas necesidades higiénicas, de circulación y de crecimiento.

Nacido en los inicios del siglo XIX —en un contexto marcado por las consecuencias de la Guerra de la Independencia y por una ciudad en reconstrucción—, algunas fuentes hablan de 1801 como fecha de nacimiento pero sin confirmar, Yarza se formó dentro de la tradición académica propia de los arquitectos de su tiempo. No existe información clara del año de nacimiento ni de si realmente nació en 
Zaragoza, como se puede presuponer.

Se tituló en Madrid en el año 1826 porque quiso obtener el grado oficial de arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que era la vía reconocida para ejercer con ese rango en la arquitectura española del momento. Se le concedió el título de maestro arquitecto el 17 de septiembre de 1826 por la citada Real Academia de San Fernando de Madrid, que era la única institución que otorgaba la titulación oficial de arquitecto en aquellos años. El proyecto presentado para ese examen era para la construcción de un nuevo palacio consistorial (Ayuntamiento) de la capital aragonesa.

Su formación se apoyaba en el rigor técnico, el conocimiento de la arquitectura clásica y, cada vez más, en una sensibilidad hacia los problemas urbanos derivados de la industrialización incipiente y de una ciudad que necesitaba crecer desde las ruinas de una guerra. 

Su nombramiento como arquitecto municipal de Zaragoza lo situó en el centro de las decisiones urbanísticas de la ciudad. En esa función, su labor no se limitaba a proyectar edificios, sino que abarcaba cuestiones mucho más amplias. Alineaciones de calles, control de obras, infraestructuras, saneamiento y propuestas de transformación urbana. Era, en esencia, una figura técnica al servicio del Ayuntamiento, pero con una capacidad real de influir en el futuro de la ciudad.

Hoy nos puede resultar imposible entender que un Arquitecto Municipal tenga tanta capacidad de decisión, pero en la actualidad, sin dar tanto brillo a los nombres de los técnicos municipales, su labor y asesoramiento son imprescindibles para que Zaragoza y el resto de ciudades, sean como son, evoluciones de una manera determinada. 

Los políticos deciden, pero los que dictan las opciones son los profesionales. En Urbanismo —o a la hora de decidir de qué manera se tienen que poder los árboles, con ejemplos en este último caso tremendamente diferentes entre ciudades— los técnicos tienen voz y potente.

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de José Yarza Miñana es su preocupación por el río Huerva, un cauce que, a su paso por Zaragoza, generaba problemas de insalubridad, inundaciones y desorden urbano. 

En su conocido plano de 1861, Yarza planteó una propuesta ambiciosa: modificar el curso del río dentro de la ciudad, integrándolo mejor en la trama urbana y solucionando sus efectos negativos. Este tipo de intervención se enmarca en las corrientes higienistas del siglo XIX, que buscaban mejorar la salubridad de las ciudades mediante grandes reformas estructurales.

Sin embargo, como ocurrió con muchos proyectos de la época, su propuesta no llegó a ejecutarse. Las razones fueron probablemente múltiples: el elevado coste económico, la complejidad técnica y la falta de consenso político o social. Aun así, el proyecto de Yarza resulta muy revelador, porque anticipa preocupaciones urbanísticas que no se resolverían plenamente hasta décadas más tarde, como el encauzamiento o cubrimiento parcial del Huerva.

Además de sus planteamientos sobre el río, su trabajo cotidiano contribuyó a ordenar el crecimiento de Zaragoza en un momento en que la ciudad comenzaba a expandirse más allá de sus límites tradicionales. Su intervención ayudó a establecer criterios técnicos y urbanísticos que, aunque hoy puedan parecer discretos, fueron fundamentales para la configuración de la ciudad contemporánea.

José de Yarza y Miñana representa, en definitiva, el perfil del arquitecto municipal decimonónico: un profesional que combina formación académica, responsabilidad pública y visión urbana. Su legado no se mide tanto en grandes edificios emblemáticos como en la huella menos visible, pero decisiva, de haber participado en la construcción de la Zaragoza moderna.

Fue arquitecto municipal de Zaragoza, cargo en el que coincidió con Joaquín Gironza Jorge y, más adelante, con Miguel Jeliner Germá. También fue director de la Sección de Arquitectura de la Academia de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, institución en la que ejerció, asimismo, la docencia.

Perteneciente a la dinastía de arquitectos local de los Yarza, la familia Yarza constituye un caso interesante dentro de la historia urbana de Zaragoza, porque refleja algo muy propio del siglo XIX: la continuidad de determinadas sagas familiares vinculadas a oficios técnicos y a la administración local. 

Sin embargo, conviene ser riguroso; no estamos ante una “dinastía” en sentido estricto como las de grandes arquitectos cortesanos, sino ante una familia con presencia técnica relevante y cierta continuidad en cargos municipales, como profesionales muy cualificados, para gestionar la ciudad de Zaragoza, tras los Sitios que destruyeron la ciudad.

10.4.26

Conde de Aranda. Central en la exposición de la Lonja, Sociedad Aragonesa de amigos del País


Al despedirme de la vida lo hago también de Aragón y me gusta pensar en esa corriente de pensadores que nacieron, siquiera entre sábanas de hilo, en señoríos o municipios rurales. In the countryside, serían merecedores de su correspondiente serie de Downton Abbey versión española. Con sus luces, sombras, detractores… el caso Aranda.

Si se quiere portarían existencias más salvajes en territorio aragonés que en la Inglaterra de los antepasados de Churchill en la que su aristocracia vivía en palacios campestres como el de Blenheim de los Marlborough, con marca propia de tabaco. Aunque eran predios no muy lejanos a grandes ciudades, en el supuesto a la propia Londres y el extraordinario foco humanista de Oxford.

La estancia de Gracián como predicador en Graus y Tarazona, la vida familiar de Buñuel calandina, el contacto de María Moliner con sus parientes cada verano en Paniza, la eclosión de la turiasonense Raquel Meller en la bella época como cabaretera de luxe, la figura de tantos oscenses rurales ilustrados como los Azara, Mariano de Pano o Costa en la historia de Aragón… costaban más que encumbrarse hoy, y matizan la exposición de la Lonja en la que una aristocracia enciclopedista e ilustrada literalmente enrona de proyectos e iniciativas a Aragón y después a España.

Dentro de ella misma descuellan como contrapunto al predominio de iniciativas de componentes de la Real Maestranza de Caballería aragonesa y sus ilustrados zaragozanos, el nacimiento casual del zaragozano adoptivo Goya en Fuendetodos, la historia de su economista de cabecera: el berdunés Normante y Carcavilla que bajó a constituir el Colegio de Abogados de Zaragoza como hizo en el siglo XV el organista de La Seo desde una pequeña villa oscense –cuestión que repetirían López Otín y Ramón y Cajal en fechas más recientes- o la importancia como embajador en Roma-Vaticano del coleccionista distinguido de Barbuñales-Fonz: José Nicolás de Azara.

En otro momento ensalzamos la figura del gran político turolense, diputado en las Cortes de Cádiz de 1808, Isidoro de Antillón y Marzo: un enorme y sensible jurista.

El propio cabecilla de la revuelta aragonesa hacia la conquista de la acción política ilustrada española, el Conde de Aranda, cuenta con una ruta a recorrerse que incluye el castillo familiar de Siétamo donde nació, la escultura a él dedicada en el arranque de la Calle otrora llamada del Portillo y después General Franco en la misma Zaragoza y su palacio ordenado renovar y amueblar en Épila, en que reposó en sus últimos días. Aunque fue enterrado junto a los primeros monarcas aragoneses en el Monasterio de San Juan de la Peña.

Decisión congruente pues Pedro Pablo Abarca de Bolea provenía de una saga emparentada con los reyes de Navarra y Aragón de aristócratas con posesiones en Serrablo y resto de la montaña oscense (los Abarca), de la rama contraria a los Lanuza-Laguna tensinos que dieron tantos justicias de Aragón.

Su palacio epilense fue levantado como corte por su familia materna, los Ximénez de Urrea (de Jalón y Rueda, donde tenían su señorío), ya en el primer renacimiento. Siendo junto con un convento aledaño una de las cumbres artísticas de este estilo en toda España, conserva varias arquerías y elementos como artesonados mudéjares.

La vida de Aranda se halla ligada a más lugares que poderse recorrer. Dado que:

1.- Nombró a Pignatelli, cuestión fundamental para su remate, protector del Canal Imperial de Aragón –inicialmente proyecto para hacer navegable una vía desde Santander a Tortosa-. Con lo que resulta obligado reconocerle como impulsor del impresionante acueducto de Grisén que salva el cauce bajo del Jalón de 1.380 metros amurallados y una de las principales obras de ingeniería aragonesa.

2.- Fue Embajador de la Corona española en París durante catorce años, de 1773 a 1787, al ser desterrado para quitárselo de en medio. Años en los que se cocieron la Revolución Francesa, el apoyo francés a la previa americana y la cocina impuesta desde su potajier por María Antonieta. Deliciosamente retratada por Zweig la anécdota de la consideración de Abarca de superiores en calidad a los espárragos y guisantes de moda en la corte versallesca de las alubias, queso de Tronchón y anguilas guisadas de Alcañiz y Caspe que hizo traer y le dio a probar, que le parecieron sublimes a la inteligente reina austríaca.

La Embajada española no estaba donde ahora campa sino en la rive gauche y no droite, en la rue de Lille del Barrio de Sain Germain. Hotel de Soyecourt o Trémoille. Trasera del actual museo de Orsay.

3.- Nuestro amigo, más nos vale, vivió antes en Madrid seis años como presidente del Consejo de Castilla nombrado tras el Motín de Esquilache, ordenando el primer censo de población español y activando la expulsión jesuita que finalmente pagaría.

Vuelto de Francia tardó cinco años en ser designado Secretario de Estado de Carlos IV, a partir de 1992 con Godoy como valido y Primer Ministro y tras hacerle una singular vendetta a Floridablanca, importando ciertas influencias de la Enciclopedia a la gestión del gobierno borbónico. En esta última etapa coincidió con Goya, siendo Azara embajador en Roma. En castilla impulsó la conversión en regadío de las planas de Guadalajara con su proyecto de canal aprovechando las aguas del Henares.

La calle del Barrio de Salamanca a él dedicada es una paralela de la de Alcalá en el Barrio de Salamanca, entre Serrano y Velázquez. La residencia de Abarca madrileña administrativa en el Consejo de Castilla se ubica en el actual Consejo de Estado, calle Alcalá esquina con Bailén. Como Secretario de Estado, cruzó la calle pues la sede administrativa y política borbona fue desde Carlos III el Palacio Real de Juvara-Sabatini que en verano se trasladaba a la Granja de San Ildefonso o al Real Sitio de Aranjuez.

4.- Los Aranda y Pedro Pablo se hallan ligados a la villa castellonense de Alcora cuya real fábrica de porcelana y loza impulsó su padre. Fábrica de “Pisa y Porcelana” que aprovechaba en el territorio y en Teruel la abundancia de arcillas y se halla próxima al actual foco de la mejor industria azulejera industrial de Europa, la Plana de Castellón y Villarreal. Se trató con ella, como con la fábrica sevillana de La Cartuja abierta un siglo más tarde, de perder capitales evitando la importación de la francesa de Sèvres, la holandesa de Delft y la inglesa Wedgwood impulsada por alfareros privados de Stratford.

Aranda fue mucho más que un conde, da para innumerables viajes este curioso de la geografía y la gastronomía de carácter tan políticamente goyesco.

09.04 Luis Iribarren

9.4.26

La cerámica de Teruel. Su historia y personalidad


Hablemos un poco de la cerámica de Teruel y de su personalidad y color tan característico, El verde de la cerámica y los azulejos de Teruel es el verde cobre de la tradición mudéjar, normalmente descrito como verde-manganeso o verdimorado cuando se combina con el morado del manganeso. 

En la azulejería turolense, ese verde suele percibirse como un tono esmeralda o verde intenso de vidriado, muy asociado al patrimonio mudéjar de la ciudad. Tiene diversos matices y ligeros cambios de color, según épocas y artesanos.

No parece deberse a “tierras verdes” locales, sino a la técnica cerámica, con la utilización de ciertos óxidos de cobre que logran ese color verde que se obtiene por óxidos de cobre aplicados sobre el engobe o esmalte, que al cocerse transforman el tono y fijan ese acabado. La cerámica mudéjar combina, además, el verde de cobre con el morado/negro del manganeso, de ahí el nombre verde-manganeso o verde-morado.

Lo que sí parece propio de Teruel no es el pigmento en sí, sino la tradición local de producción y la continuidad histórica del estilo, que hizo muy reconocible esa gama cromática en su cerámica y en la decoración arquitectónica mudéjar. 

La cerámica mudéjar en Teruel nace en la Edad Media, vinculada a los talleres alfareros documentados ya en el siglo XII: el Fuero de Teruel menciona “maestros de ollas” en el año 1176, y la tradición sitúa el arranque de la alfarería con la propia fundación de la villa en 1171. Desde muy pronto, Teruel desarrolló una cerámica con personalidad propia, de raíz musulmana y mudéjar, y su mejor expresión fue la loza verdimorada o verde y manganeso.

En Teruel, la cerámica no fue un arte menor, sino una actividad artesanal importante desde el inicio de la ciudad medieval. La cerámica turolense se relaciona con la continuidad de técnicas y repertorios decorativos de tradición islámica, adaptados al contexto cristiano medieval aragonés. 

La cronología del mudéjar aragonés abarca aproximadamente desde el siglo XII al XVII, y Teruel fue uno de sus centros más destacados. En Teruel esta tradición no desapareció pronto, a diferencia de otros centros de la Corona de Aragón, y se mantuvo hasta la expulsión de los moriscos en 1610 e incluso más tarde en ciertos talleres.

La otra gran faceta fue la cerámica aplicada a la arquitectura, especialmente en torres e iglesias mudéjares. En Teruel, la unión entre ladrillo y cerámica alcanza un equilibrio excepcional en las torres de San Pedro, Santa María de Mediavilla, San Martín y El Salvador, donde se usan discos, azulejos, piezas cilíndricas y estrellas decorativas. Ese uso de la cerámica vidriada en edificios es uno de los rasgos que hacen singular al mudéjar turolense dentro del arte aragonés.

A partir del siglo XVI, la cerámica de Teruel recibió influencias de otros centros como Manises, tanto en decoración como en técnicas de vidriado. En los siglos XVII y XVIII siguió viva la loza verde, aunque el panorama se fue simplificando por la competencia de otros talleres más productivos.

La influencia islámica en la cerámica mudéjar turolense es muy profunda, no es solo una “inspiración”, sino la continuación y adaptación de técnicas, formas y gustos decorativos de raíz islámica, dentro de un contexto cristiano medieval. Conserva rasgos decorativos propios de la tradición islámica: repetición de cenefas, abundancia ornamental o horror vacui, motivos vegetales como atauriques y palmetas, y gusto por la geometría y la simetría.

También mantiene una iconografía que en la cerámica verdimorada turolense aparece con mucha personalidad, con microornamentación y figuras como pavos, damas o quimeras, combinando repertorios islámicos con otros ya cristianizados.

La influencia islámica no se limita a las piezas de mesa, también se ve en la cerámica aplicada a edificios, donde se integran ladrillo, azulejo y decoración geométrica con una lógica ornamental muy cercana a la estética islámica. En las torres y templos mudéjares de Teruel, la cerámica funciona como un elemento estructural y visual a la vez, algo muy característico de la cultura material andalusí y mudéjar.

Lo más importante es que el mudéjar turolense no copia simplemente el arte islámico, sino que lo reformula en un entorno cristiano, conservando técnicas musulmanas y combinándolas con motivos góticos y, después, renacentistas. Por eso en Teruel destaca tanto su cerámica como un testimonio directo de convivencia, continuidad artesanal y transformación cultural, que en el siglo XXI se sigue manteniedno como parte de su personalidad artesana.

8.4.26

Los habitantes que perdió Zaragoza, por la Guerra de la Independencia


En alguna ocasión se me nota cierta crítica hacia lo que los propios zaragozanos hicieron antes de los sitios de Zaragoza, cuando se alzaron en la defensa de su ciudad si haber sido antes atacaba por los ejércitos franceses. Tengo mis serias dudas de si aquellos sucesos trágicos para nuestra ciudad fueron lo más inteligente para aquellas épocas tan confusas. 

He dejado arriba un gráfico con el número de habitantes que tenía la ciudad de Zaragoza. Desde los principios del año 1808, con una gran ciudad que ya tenía 55.000 habitantes, y su decadencia por el efecto de la guerra. 

En esos años Madrid tenía sobre 170.000 habitantes, Valencia y Barcelona sobe los 100.000, Sevilla unos 80.000 y Cádiz unos 70.000 para tener una idea comparativa del tamaño de Zaragoza con las ciudades más importantes de España en los inicios del siglo XIX. Bilbao en esas fechas tenía unos 10.000 habitantes. Y la totalidad de España sobre los 10.000.000 de personas.

Que una ciudad se quede de sus 55.000 habitantes a los 12.000 por los dos Sitios de Zaragoza, es un drama. Muertos por la guerra y por las enfermedades que surgieron y se expandieron brutalmente por los sitios de esos meses. 

Se tardaron 50 años en poderse recuperar la cifra de habitantes, pero ya eran otras personas, venidas de otros lugares, pues los zaragozanos de 1808 quedaron relegados a un escaso 20% y no todos zaragozanos sobrevivientes pues ese periodo fue de una mezcla brutal de soldado que vinieron de toda España y de media Europa.


Noticias de los Hermanamientos, u otros lugares a visitar por los aragoneses fuera de Aragón



Finaliza Semana Santa, el personal quiere ser viajado antes que viajero y os proponemos tener en cuenta varias visitas relacionadas con Aragón, ahora que se halla el sentimiento en auge. Por renovadas las relaciones en los pueblos hasta exactamente ayer por la tarde, en que medio Aragón oriental estuvo de romería o volvieron a Cataluña. 

Vamos a huir de determinados hermanamientos no basados en las características de las poblaciones, dado que la Unión Europea fomentó los mismos para que fueran activos y desarrollar posibles lazos de cooperación y desarrollo de proyectos, trascendiendo los tics nacionales.

La ciudad de Teruel ha venido desarrollando con la ciudad de Cuenca por motivos geográficos, históricos y porque comparten reservas de agua de las que genera el bosque continuo Montes Universales-Serranía de Cuenca una gran relación con intereses comunes. Ambas se unen por la mala carretera que, antes de Ademuz, deja el Turia y parte a la capital conquense por la ciudad de Cañete, de la que proviene el nobel anglo-húngaro de la literatura Elías Canetti, con fondos en la biblioteca de Libros. 

Pero también Teruel sostiene un fecundo y pionero hermanamiento con la ciudad de Silesia Lubriniec-Lubrinitz, con que comparte la tradición minera de tierras rojas (minas de hierro allá, extracciones de arcilla para la industria de Castellón aquí).

La ciudad de Alcañiz se halla hermanada con otras dos del entorno de lo que en Cataluña llaman la quinta provincia y en geografía los puertos de Beceite como son Tortosa y Vinaroz. 

De ambas Aragón subió el modernismo, especialmente el turolense central repleto de proyectos de Pablo o Pau Monguió y arquitecto municipal tortosino. También se halla hermanada la ciudad del cañizo con el crucial municipio para la cultura castellana de Lebrija, patria de don Antonio que redactó la primera gramática castellana en 1492. 

Sostiene Américo Castro que su origen familiar sería converso, lo que tanto pega con la composición poblacional de Alcañiz, su apodo incluso y la fundamental judería o barrio de San Chaume con hasta trescientas familias en la aljama que representaba un buen tercio de extensión de la ciudad.

Otros tratadistas sostienen, sin embargo, que Nebrija era de familia cristiana vieja. Precisamente se amparan en que ello tuvo que demostrarlo mediante expediente, imaginémonos con qué contenido, para poder estudiar en la afamadísima Universidad de Bolonia y albergarse como requisito en el Colegio de San Clemente de los Españoles, por el que pasaban los becarios tanto del reino de Castilla como aragoneses. 

El colegio fue modelo de los de Salamanca y Granada y establecido mediante legado del Cardenal Gil Álvarez de Albornoz en su testamento de 1364. La ciudad grasa, con la cercana Padua reservada a conocimientos científicos, desarrolló desde la Alta Edad Media una especialización en ciencias jurídicas, sociales, artísticas y en oratoria única en la Europa influenciada por Aristóteles y Aquino. 

Es por ello que es un honor que Zaragoza, que relevó a Huesca como cabeza universitaria aragonesa, esté hermanada con la ciudad de los soportales, los palacios de ladrillo y la mortadela padana, una de cuyas plazas principales y puertas se halla dedicada a Saragossa, así como el barrio y calle próximos al Colegio de España.

Ello parece que no se debe a que un gran número de aragoneses o catalanes, aunque también, fueran a estudiar Derecho a la ciudad Emiliana sino que el barrio tenía unas termas, como Zaragoza, instituidas por César Augusto (y el femenino de nominación coincide). 

Ello aunque existe una especial conexión renovada pues el médico alcañizano de varios papas Andrés Vives Altafulla, estudiante de medicina y artes en la ciudad, legó para seis alcañizanos de cada generación una beca de estudios en esa Universidad, construyendo un colegio para que fuesen albergados.

La ciudad de Huesca goza de un fecundo y renovado por cada generación hermanamiento con Tarbes o Tarba, capital de la región aquitana de Bigorra que tantas reinas dio a los primeros reyes Aragón como Ermesinda o Gisberga de Foix y Bigorra, que llegó a ser consorte del reino tras la muerte de Ramiro I y se halla enterrada en San Juan de la Peña como madre de Sancho Ramírez, García Ramírez el gran obispo de Jaca y Pamplona y Sancha de Aragón, una fecunda intelectual del medievo europeo enterrada en un sepulcro asombroso en las Benitas de Jaca. 

En su calidad de impulsora del convento femenino de las Aragón, el de Santa Cruz de la Serós, principal legado de esta gran arquitecta de la negociación, empezando por mediar entre sus dos opuestos hermanos, cada uno de los dos leones que sustentan el crismón de la puerta de su palacio de congresos, la Catedral de Jaca.

Del mismo modo, Monzón se halla hermanada por motivos históricos con Muret, cerca de Tolosa, donde pereció el nacido oscense Pedro II Aragón frente al ejército francés cruzado de Simón de Montfort en un intento de proteger los derechos civiles y dinásticos de los cátaros, ciudadanos de sus vasallos los Condes de Tolosa. 

Excusa para la expansión y repoblación franca hasta los Pirineos. No hace falta recordar que en el castillo de Monzón fue criado Jaime I durante su minoría de Edad por los caballeros templarios y se sucedían numerosas y fundamentales Cortes de Aragón itinerantes.

Jaca, por razones de convivencia y compartir festival folclórico, está hermanada con la próxima Olorón y Sabiñánigo tiene avenida dedicada a Billère: ciudad de la conurbación de Pau-Pirineos Atlánticos, capital de la Navarra histórica francesa y lugar natalicio del que los franceses consideran su mejor rey histórico: Enrique IV de Navarra. 

Además, la capital de Serrablo está hermanada con la ciudad sajona de Petersberg, en Alemania, con la que alimenta intercambios de estudiantes y jóvenes cada verano. La misma cuenta con una bella iglesia románica con ábside circular que traslada a las serrablenses. 

Cerca, en esta zona relativamente menos poblada, con colinas y boscosa del centro alemán, se pueden visitar las ciudades de Fulda, Kassel y especialmente el centro universitario científico de Gotinga, una gran universidad especializada en matemáticas que decayó tras la purga de su profesorado judío en el Segundo Reich, al amparo de que Eistein y Bohr, padres de la relatividad, no convenían en tiempos de imponer todo lo contrario.

La villa de Calatorao, reconocida por sus canteras de rara piedra caliza negra que presenta tras su pulido una terminación y resultado marmóreos como en el caso del bello obelisco de la Plaza de Europa de Zaragoza, se relaciona con la toscana Seravezza. Villa cercana a Carrara de cuyas canteras se sacaron los bloques marmóreos esenciales para la historia escultórica de la Humanidad, barra Renacimiento italiano. 

Por consiguiente, un hermanamiento con tanto sentido como si se hubiera elegido a la almeriense villa de Macael. Sus intereses comunes pasarán por becar a escultores y arquitectos que usen sus corazones minerales de alta calidad.

Ejea de los Caballeros ha suscrito protocolos de hermanamiento con la aquitana Marmande pero también con la ciudad véneta de Portogruaro no lejana a Udine, ciudad sede de un importante club de fútbol y del Scavolini de baloncesto, rival del CAI. 

La villa hermanada con Ejea se halla a mitad de camino por tierra, nada menos, entre Venecia y Trieste. La imaginamos una magnífica y relativamente económica base para disfrutar de la ciudad de mi adorado Claudio Magris (además de Joyce e Ítalo Svevo) y, desde ella, visitar Liubliana o las costas y ciudades venecianas de la península de Istria: Koper-Capodistria, Pula-Pola (límite de Italia enel Imperio Romano), Rovinio, Porec-Parenzo y Rijeka-Fiume, sede de la loca república de D’Annunzio: el Estado Libre de Fiume, al no aceptar su entrega a Yugoslavia consecuencia de la Conferencia de París, aun no perdiendo Italia la Primera Guerra Mundial, por ser un puerto antes austríaco.

Terminamos Europa con una celebrada curiosidad: el municipio de Celadas turolense, afamado por sus chacinas, no desarrolla por motivos obvios su hermanamiento con el ruso de Vinogradovo en Rusia pero sí cuenta con un asombroso y raro parque ruso de la Amistad, todo de madera tallada que reproduce ermitas y otros elementos de juego donados por esta comuna próxima a Moscú que recuerdan a la arquitectura eclesiástica rusa, de nanas de cebolla.

Por hacer una alusión a América, varias de cuyas poblaciones se llaman Zaragoza de nombre o apellido como la mexicana Puebla, la capital de Aragón presume de una glamurosa relación con la ciudad universitaria portuguesa de Coimbra, se halla hermanada con la bellísima ciudad colonial nicaragüense de León (patrimonio de la Humanidad), con el centro universitario puertorriqueño de Ponce, con la capital y reina del Altiplano boliviano y próxima al lago Titicaca ciudad de La Paz y con la ribereña La Plata argentina. 

Al final de la Pampa que acogió a tanto pastor oscense en su intento de mejora de vida, y aunque todos terminaron en Baires.

He alguna he estado como también en el fascinante corazón religioso de Malta interior, Mdina, y el Belén en Palestina. Curioso es el reciente hermanamiento con la capital macedonia del norte, la montañosa Skopje, puerta para ver al menos una vez en la vida el precioso lago de Ohrid.

A todos estos destinos han acudido con placer para ser viajados algunos aragoneses, poniendo una semilla para que otros podamos llegar a una nueva casa.

07.04 Luis Iribarren

Plaza de San Miguel de Zaragoza, en 1861



Hablaba ayer de la Plaza de San Miguel de Zaragoza en los inicios del siglo XX. Podríamos irnos a 1861 y veríamos en el famoso plano de Zaragoza llamado "de Yarza" la zona de esa plaza, para compararla con la reforma que se está realizando en esto 2026. Más de 165 años después quedará totalmente diferente, como es lógico, y renovadas todas las conducciones de servicios públicos. 

Es una excelente plaza en el centro de la ciudad, que siempre ha sido un nudo de comunicación para entrar y salir del Centro. Y lo seguirá siendo, excepto que provoquen un serio problema con los autobuses urbanos, obligando a los vecinos a moverse excesivamente hacia el río Huerva. 

En las líneas negras vemos la distribución de los edificios y calles en aquel momento, y en líneas naranjas la que se pretendió con una profunda reforma, para que Zaragoza tuviera calles mucho más anchas y rectas.

7.4.26

Mapa de Aragón de 1621, corregido en 1761


Lo que vemos arriba es la primera página del libro Declaración Sumaria de la Historia de Aragón, de Ioan Baptista Lavaña, dedicado a los ilustrísimos Señores Diputados del Reyno de Aragon, para que interpretaran bien el mapa que acompaña al libro, y se entendiera mucho mejor toda la información que en él se dicta.

Es un libro que se publicó en el año 1621 con un mapa de Aragón hecho dos años antes, que indica claramente todas las congregaciones, monasterios, conventos, abadías, locales de la inquisición, etc.  E incluso si son conventos de frailes o monjas, y la congregación que habitaba cada lugar. 

Este mapa fue retocado en el año 1761 para añadirle caminos y vías o carreteras de las décadas anteriores, y algunas modificaciones sobre los pueblos que tienen voto en Cortes de Aragón. Es un mapa que da mucha información de aquel siglo tan lejano.




Miremos a Teruel como una gran ciudad


Miremos Teruel. Sí, Teruel existe y su número de actividades al cabo del año son muchas y de muy variado tipo. Teruel existe sobre todo, por que quieren los turolenses y eso es un gran activo. Debemos ser conscientes en Aragón, que Teruel necesita a Aragón, y que Aragón necesita a Teruel.


Qué es la toquilla aragonesa?


La toquilla aragonesa es una prenda de abrigo tradicional femenina, generalmente triangular y confeccionada en lana o tejidos cálidos, utilizada para cubrir hombros y espalda. Forma (o mejor dicho, formaba) parte de la indumentaria regional y se caracteriza por remates en ganchillo o bordes decorativos, siendo una pieza funcional y de abrigo.

Históricamente, ha sido una prenda habitual para el día a día y ocasiones especiales, a menudo sustituyendo al mantón de lana. A diferencia de una pelerina más elaborada, la toquilla tiende a ser más sencilla, práctica y ligera, a veces descrita como "de tendones" o tipo mantón pequeño. Se asocia a la necesidad de procurar calor en climas fríos y es una pieza clave en la indumentaria del traje aragonés campesino o de diario.

A principios del siglo XX era una prenda muy asociada a mujeres mayores de la vida rural en toda España, y con el trabajo cotidiano en invierno. A su vez era también una prenda de los periodos de maternidad pues también se utilizaba como toquilla de bebé, para arroparlo.

La toquilla que vemos en la imagen está en el Museo de Teruel, sería una prenda de principios del siglo XX, como una prenda claramente aragonesa, aunque se utilizaba en media España. 

No es una mantilla pues esa prenda es más formal y de clases algo más ricas, tampoco un mantón pues esta prenda es de mayor tamaño, ni un chal que era más de ambientes burgueses. 

El nombre proviene de una transformación de la "Toca" como un diminutivo. Una pieza que cubría hombros, a veces la cabeza y el cuello, muy utilizado desde siempre por las monjas, y que desde la Edad Media ya se utilizaba en la España rural. Al convertirla en diminutivo, en toquilla, se vuelve más informar, más familiar, popular y de uso doméstico. 

Simplemente es una prenda femenina muy utilizada con diversas variantes, una prenda útil y popular, que aunque se sospecha que incluso pudiera ser prerromana, se utiliza mucho a partir del siglo XVII en España.

Plaza de San Miguel de Zaragoza. Hace más de un siglo


Ahora que estamos en plena reforma de la Plaza San Miguel de Zaragoza,  ahora que vamos descubriendo pequeños detalles de la historia de nuestra ciudad, escondidos en el subsuelo de esta zona de Zaragoza y que van saliendo levemente de momento, mientras se hacen las reformas, os dejo dos imágenes antiguas de esta plaza.

Por una parte una imagen coloreada del año 1912, preciosa, creo que de la colección  de Cintora, pero tengo mis dudas y que se ha utilizado para alguna portada de libros sobre la historia de nuestra ciudad, y por otra parte una imagen más antigua, mal digitalizada o mal colocada en internet por el Gobierno de Aragón, que no siempre cuida la calidad de sus imágenes. 

Este tipo de imágenes, más en lugares como este blog, que son sin ánimo de lucro, deberían tener o disponer de más calidad, pues son meramente para recordar historias y para fines formativos.

De ambas se han realizado en otras décadas postales y son imágenes muy conocidas, pero conservan un punto histórico importante, con una fuente en medio de la plaza, e incluso con la visión de la Puerta del Duque, que cerraba la ciudad para poder cobrar impuestos.

Curiosamente, de la imagen más antigua, la inferior, podemos ver el inicio de un cartel de "Fábrica de…" pero no sé identificar qué tipo de fabricación había en ese solar. ¿Una fábrica de sifones y gaseosas? No lo sé… de momento.