16.6.26

Zaragoza se prepara para la guerra


Faustino Casamayor dejó escrito que el día 10 de junio de 1808, llegaron a Zaragoza desde la tierra baja, de 9 a 10 mil hombres casados y solteros recogidos por el comandante D. Jerónimo de Torres.

Estos se encaminaron al campo del Sepulcro donde les dieron fusiles de un repuesto de 25.000 que se hallaron emparedados en el Castillo, y con ellos entraron en fila de tres en tres por la puerta del Carmen, Coso, plaza de la Magdalena, a casa del General Palafox. 

Este día salieron dos compañías y se mandó que dentro de 24 horas se incorporasen todos los oficiales de los tercios, so pena de ser tenidos por ingratos a la Patria; y atendiendo S. E. al abandono en que quedaban las casas, dispuso por ahora licenciar a los casados, obligándoles a venir en caso necesario. 

Por la noche llegó un posta de Navarra con la noticia de haber encerrado a los franceses en Tudela, a quienes tenían cercados los fusileros, paisanos y los de las Cinco Villas. Llegando también esta tarde muchos soldados escapados de Barcelona.

Son palabras de su Diario de los Sitios de Zaragoza, que nos muestran claramente el estado de Guerra en que vivía Zaragoza preparándose para lo peor, para su destrucción y la muerte. Sabían que no era nada sencillo defender la ciudad contra el avance enemigo pus las fuerzas eran tremendamente distintas.

Hablábamos ayer de cómo se tuvieron que ir preparando para la defensa de Zaragoza, con decisiones nada sencillas de tomar. Se intuía por lo sucedido en otras ciudades, que el saqueo y la muerte en Zaragoza, iba a llegar a destruir toda la ciudad. 

Al día siguiente vinieron vecinos de Maella, Albalate y otros pueblos de la zona, que se destinaron a las compañías que iban a defender la ciudad, y se tuvo noticia de haber asesinado a un capitán de Marina que mandaba las tropas en Borja, por no haber permitido fuesen a la defensa de los nuestros hasta Tudela. 

Ese 11 de junio de 1808 fue reconocido por las tropas y todo el pueblo zaragozano, al Excelentísimo señor Marqués de Lazán (Luis Rebolledo de Palafox y Melzi) como gobernador militar de la Plaza de Zaragoza. Lo podemos ver en la imagen superior, de un cuadro del Museo del Prado.




15.6.26

Viajes Urbanos por Aragón


DEDICADO A LOS QUE NOS QUEDAMOS O ESTAMOS OBLIGADOS A QUEDARNOS CERCA


En la lectura quincenal que hago de la tribuna digital me ha sorprendido la eclosión de una voz cubana y del territorio, una escritora andorrana. Simultáneamente, porque participo indirectamente, me ha llegado una bella página-arranque de proyecto para la reactivación de Jacetania en el horizonte 2050. Atendido que las poblaciones cabecera de valle que no sean Jaca y Villanúa entrarán en un desierto demográfico que las relacionará con las que ahora han perdido su colegio público.

Me llamó poderosamente la atención que entre la reiteración de nuevos diagnósticos a elaborar, vamos ya por n, las llamadas al emprendimiento –que considero solo posible para quienes tengan mucha red familiar o política, que se convierte en crediticia, para los de orden y tradición- y fomento de la repoblación no se sabe dirigido a quiénes (si no, es a los prejubilados y europeos jóvenes o seniles de entornos urbanos) y las medidas a desarrollarse, la participación.

Sin embargo, en ningún momento la presentación digital cita -porque al parecer no están asociados y entonces quién es interlocutor en un modelo homologable para pedir ayudas- al 15% de población residente de origen extracomunitario que es la que intensifica la demanda de vivienda, padece el trabajo temporal y, especialmente, cubre la atención social y muchos más sectores hasta ser regularizados, en régimen de semi esclavitud o nulo control salvo denuncia en municipios al borde del colapso, que es precisamente por donde deben empezar a radicarse si les informan bien. 

Así, los mismos que buscan soluciones, y todos nosotros, les “apoyamos” para que se queden pero deben ser invisibles para afrontar el debate de la repoblación. Tras ser regularizados, con su nuevo derecho fundamental a la residencia donde consideren, no les consideramos ni jacetanos de refilón. Alimentando la idea de que son aves de paso y no de hibernación que no se le aplica a un trabajador de hostelería andaluz, porque todo el mundo tiene claro que le rescatará el rebujito o su familia de su romanticada de disfrutar del Pirineo sirviendo mesas a la vez.

Así que en vez de repensar que un planteamiento sincero y valiente de ZP, Aznar y sus fundaciones, la acción social catalana, las cooperativas de Mondragón, el rey emérito o hasta Juanito Oyarzábal pasaría porque nos contaran la verdad sin que la única versión del mundo sea “Planeta Calleja” o “Aragoneses triunfitos por el Mundo” sobre todos los sherpas o filipinas del mundo… y cómo su actuación comisionada, porque el éxodo venezolano era inevitable y no dependía de él, evita todavía mayores hambrunas y llena los depósitos de fuel españoles más que los del resto de la UE. 

Requiriendo que a unos y otros, o todos, que no nos traten como adultos gilipollas y nos digan que la democracia no es participación, que es esto de la real politik de toda la vida, y que son tan supremacistas y patriotas a comisión como según qué discursos de los otros extremos. Hasta ese imposible día de la claudicación de vuestros dirigentes por su único bien, mejor viajamos por Aragón con sus nuevos pobladores que, para cubrir nuestras ansias vacacionales y pagar menos, en verano nos atienden.

Dedicado a ellos, seguiremos glosando la actualidad política y social de sus países este verano, a la vez que continuaremos la bajada por el Ebro. Es momento de relajar contenidos, Trump 80 ha solucionado de momento los suplementos de carburante una vez que sus financiadores ya han especulado en los mercados lo suficiente a costa de los iraníes demandantes de democracia. La rueda, de lo que tanto sabe Zapatero como más los de Vocento de cualquier partido pero ponen ojos de lo contrario, sigue.

Imagino su predilección adobada por la media sonrisa sardónica de Puyol y Arzallus, el no pronunciamiento de Rubalcaba y Borrell o Belloch, por las piedras preciosas de color zafiro, turquesa, aguamarina, cian, topacio aguado, tanzanita o turmalina como sus ojos vándalos leoneses. Sal y deja de hacerte el comercial que a todos contenta. 

Estás invitado a desahogarte, diga lo que diga tu abogado, en una rueda de prensa a convocarse en cualquiera de los lugares que te presento, de los que ya sabemos que no saliste porque en la fiesta minera de tu leonesa villa de Rodiezmo, de tu partido únicamente Guerra se sentía cómodo con Nicolás Redondo (esa UGT que se llevaba comisiones por negociación de los cierres de la industrialización, la diferencia quizá me hubiera hecho periodista). 

Tú creciste pasando por todos los servilismos necesarios para amarrar una cátedra universitaria que hemos visto todos los universitarios y, después de hacer política social heroica inaplicada salvo la que no afectaba al clasismo de la desigualdad inmaterial (no amarraste con claridad la dependencia), a comisionar como los vendedores de fotocopiadoras o los abogados que informan donde los funcionarios no quieren –no se sabe si porque no pueden- en los campos en que son expertos.

1.- Zaragoza: vía verde entre el Barrio Oliver y Miralbueno:
barrios con excelente arte urbano y murales, especialmente el dedicado al karateka de Oliver Babacar Seck, un parque notable y excelentes bares para tomar una cerveza en copa fría o una botella de vino en enoteca de prestigio. Mi recomendación: visitar una vez en la vida los bares Route 212 en la culta calle de Séneca y el Escribano de la perfumada calle de las Acacias y coger la bici o el portante andariego y ver los yesos de Juslibol desde el Anillo Verde en su entronque con calle Leiva.

2.- Teruel: un café con hielo, helado o caña a mitad de tarde en el umbroso y poco conocido, fuera de la ciudad, Parque de los Fueros de Teruel, que dispone de un sombreado agujero central ajardinado que antes debió ser una mina de arcilla. Hallaréis una botánica espléndida y muchos y buenos bares en su entorno pero os emplazo a que os paréis a tomar algo con un libro en el del kiosko del parque. En las calles que le dan acceso desde el viaducto coexisten los interesantes palacetes racionalistas del ensanche turolense, el parque de aromáticas dedicado al ingeniero Fernando Hue y varios miradores hacia la puesta de sol y valle del Turia.

3.- Binéfar: paseo una noche de verano de cierzo por la Sierra de San Quílez y el Sendero Natural del Canal de Zaidín, en los que se disfruta de excelentes vistas sobre la Litera y el Cinca Medio y baja unos cuatro grados la temperatura. Las recomendamos desde el mirador dedicado a Benito Coll que, en invierno en días sin niebla, abre todos los sentidos. Binéfar y Monzón son ciudades en las que se come una gran longaniza de cerda a la brasa y en otoño una muy buena cocina de setas. A mí me encanta, porque me recuerda mis tiempos de residencia en la ciudad pero no quedan los lugares donde iba, comer en el Caballo Blanco que aún planta fuerte.

4.- Calamocha: los residentes de la ciudad del Jiloca medio tienen la particular y emocionante suerte de poder recorrer una senda fluvial por el río que la bordea con un bello parque con lago-puente romano de un arco y paseo literario parido por Luis Alegre con referencias, en cada banco, a obras o autores relacionados con el valle. Calamocha es igual en mi imaginario culinario a unos huevos fritos con puntilla, jamón pasado o conserva sobreasada o una fuente de longaniza seca y productos azafranados . En el Fidalgo y otros históricos establecimientos de su antigua travesía.

5.- Ejea de los Caballeros, museo y parque fluvial. La estanca “El Gancho” y el “Centro de Arte y Exposiciones de Ejea” con su variada programación son opciones para un gran fin de semana dirigido hacia los que no dejan las Cinco Villas en verano. Ejea conserva, además, excelentes piscinas municipales y un buen número de establecimientos de hostelería de entre los que la hicieron célebre. Asimismo organiza, seguramente, las mejores fiestas de Aragón de localidad intermedia a principios de septiembre, populares y no populacheras por repletas de guiños culturales de altura que recuerdan a las de San Lorenzo. A mí me gusta comer cuando paso en el restaurante “El Salvador”, cerca de la estación donde paraba en el autobús de La Veloz Sangüesina que pasaba por Sos y moría en la ciudad de mi padre.

6.- Huesca, Ciudad Jardín y Parque Padre Querbes. Con el equipo como el Zaragoza en Primera Federación y, después de San Lorenzo y hasta mitad de septiembre, Huesca quedará absolutamente adormecida, pues se vacía en las playas de la Corona y padece de una languidez de serie inglesa de los años 20. Es el momento para su población que lo ha dado todo atendiendo en San Lorenzo de descansar y pasear, disfrutar de su propia ciudad, y para ello es ideal, riberas del Isuela aparte, disfrutar de los bellos espacios citados. El diseño del parque es muy especial, con colinetas, regatos, una fuente y espacios abancalados que introducen las huertas del entorno oscense al interior de la ciudad. Recomiendo comer entre tantísimos espléndidos restaurantes, en la Factoría o, para viajar, el genial “Villa México”.

7.- Zaragoza, ruta arquitectónica por los barrios. Monumentos catalogados aparte como la Harinera de San José y la Casa Solans del Barrio Jesús, invito a la visita veraniega de los siguientes enclaves puesto que en todos se consigue viajar: antigua capilla del Hospital Psiquiátrico y terraza Experimental del Parque de Delicias, paseo arquitectónico por la Ciudad Universitaria vacía (contiene obras de Basilio Tobías, ampliación de Derecho, revisión de la Facultad de Filosofía y Letras de Regino Borobio de Magén Arquitectos, etc.), ver Zaragoza desde los depósitos de Valdespartera con grafitis dedicados al cine, vagabundear por las calles de las primeras parcelas de los barrios de La Jota, La Paz y Torrero o volver al Cementerio de la Cartuja, especial por arquitectónicamente cimero. Cuestión poco valorada, hay cogollos como el de la plaza Huesca, calle Gárate, Avenida de América o Arrabal viejo en que Montemolín, Delicias o el Arrabal funcionaron como núcleos rurales previos a su absorción por Zaragoza en el siglo XX. Qué decir de La Bozada.

8.- Calatayud, paseos medioambientales y por los barrios altos. Mudéjar, ciudad romana de Bílbilis y museo aparte, es de agradecer el esfuerzo de los ayuntamientos aragoneses y la Confederación Hidrográfica del Ebro para hacer disfrutables sendas fluviales como la que permite descubrir desde el frescor la botánica del Jalón en Calatayud y sus cruciales encuentros con el curso del Jiloca y el Perejiles. Pocos intentan subir al castillo de tapial árabe que da nombre a la ciudad, Castillo Mayor del Emir Ayyub, al santuario de la Virgen de la Peña y hasta la Puerta de Soria, siguiendo la rúa de Dato. Calatayud se halla plagada de barrios-calle en su judería y morería extramuros del soberbio conjunto mudéjar de colegiatas y conventos, tan careado en su conservación en cuanto a los edificios de propiedad privada. Lo que también le da su desgraciado punto como presentación de la impotencia aragonesa para gestionar la memoria, que no las novedades rabiosas.

Atendamos a lo mollar que no es lo óseo que levanta astillas, lo que pensaría ZP previa receta jurídica de lo contrario.

15.06 Luis Iribarren

13.6.26

Defensores zaragozanos jurando lealtad

Este cuadro representa representa el Juramento en la Puerta del Carmen en Zaragoza durante la Guerra de Independencia española, cuando los defensores zaragozanos (y de fuera pero que estaban en la ciudad), juraron fidelidad cívica ante un estandarte religioso el 26 de junio de 1808.

La obra pequeña, de 21 centímetros de ancho, casi en blanco y negro, es de Marcelino de Unceta y López y se pintó en el año 1898. La bandera era una estandarte blanco con la Virgen del Pilar, y en esa ceremonia no estaba presente José de Palafox, que se encontraba en la zona de Belchite, intentando controlar esa zona y frenar a los franceses, aunque en la obra aparece portando el estandarte.

Posiblemente en aquel acto que sí se celebró, fuera Luis de Palafox, marqués de Lazán y gobernador, quien debía dejar claro mediante su presencia en un acto público y ceremonial, lleno de simbolismo social, que en Zaragoza mandaban los hermanos Palafox, representados por él en ausencia de su hermano menor José. 

De acuerdo con los datos de aquella Junta y que existen, efectivamente el 26 de junio de 1808 se realizó un acto solemne en las Eras del Rey, delante de la puerta del Carmen, un juramento de los defensores ante la bandera de la Virgen del Pilar

Y esto es lo que debe representar la obra de Unceta, aunque no necesariamente fuera un acto delante de la misma Puerta del Carmen. Creo que existe una copia u otra obra de Unceta, más grande y a color, de este momento.

12.6.26

Las Cortes de Aragón y las fiestas sexuales en Teruel


Que algunos partidos aragoneses caigan en la trampa de apoyar la investigación desde las Cortes de Aragón de la fiestas sexuales del exministro Ábalos en Teruel, me parece de una tontería digna de resaltar, y por eso la traigo aquí. Admitiendo que debería callarme.

Me cabe en la cabeza que el PP y VOX en sus ansias desmedidas de pelear contra el PSOE, dentro de su Marco Mental de que contra peor todo, mejor para ellos, lo presenten a Cortes y además sabiendo que no necesita más apoyos ni votos que los suyos. 

El que esta iniciativa la secunde el propio PSOE es de sentido común, para que nunca les digan que ellos están votando que NO por tapar los trapos sucios.

Pero que CHA y Teruel Existe caigan en la trampa… es de premio a la antipolítica. Algo en donde por cierto, no han tropezado desde IU, que se abstuvo.

Claro que estoy en contra del uso de la prostitución, del abuso de un hombre a una mujer, de una persona a otra persona, más si es pagada con dinero presumiblemente de todos. De eso no creo que haya dudas. Ninguna. Es esclavismo que se mantiene durante siglos. Pero de esos hay muchos… y algunos no los queremos ver. 

Pero tampoco debería haber dudas sobre el uso de las tonterías en forma de zancadillas para embarrar las relaciones, que han utilizado otra vez los partidos de la derecha aragonesa contra la izquierda. 

¿Conocemos de cerca el problema de la prostitución o simplemente nos dejamos llevar por los conceptos? 

¿Hemos pensado con calma, qué estrategias deberíamos analizar para acabar con la lacra de la prostitución de personas contra personas? 

¿Es bueno para las soluciones de este problema de dignidad de las personas (siempre) con menos recursos, el ponernos a investigar desde las máximas instancias políticas de Aragón, si un ministro de Madrid gastó en Teruel dineros de todos… en fiestas sexuales? ¿O se busca otra cosa?

Yo tuve de joven bastantes contactos con las personas que ejercían la prostitución. NUNCA hice uso de esos servicios como es lógico y presuponen los que me conocen, pero sí estuve decenas de veces junto a un grupo de jóvenes y un par de adultos del barrio de San Pablo, pasando tardes con algunas de ellas a modo de relación social antes de abrir sus locales en Zaragoza. Eran los años 70. 

Entendí y respete claramente aquellas situaciones que sufrían y en donde nada es blanco ni negro, como en decenas de otras situaciones duras de la vida. Íbamos a darles conversación, vida, a intentar ayudarlas si lo solicitaban. Sin vender ideas, haciendo música y conversación, y escuchando. Sí, eran años del asociacionismo social de barrio, en donde por cierto todavía hoy existen esos contactos entre todos los vecinos de la misma zona.

Caer en la trampa desde CHA y Teruel Existe, quedarse solo en hacerle el barro a la derecha, es un error absurdo, lo que demuestra que no se conoce el problema de la prostitución de cerca, o solo desde un punto de vista. 

A los ciudadanos hay que buscarles soluciones a sus problemas, no restregar por los hemiciclos y de forma torticera, los graves errores de tontos de la política poderosa. Y ante la prostitución hay que trabajar más y mejor, aunque sea duro entrar en los espacios, escuchar e intentar entender la complejidad de un abuso de personas contra personas.

11.6.26

El imperio de los Sentidos Aragoneses: El verano


Para Mauricio Wiesenthal, que no sabemos si es sobrino del cazador de nazis de Viena, pero que goza de esa capacidad al alcance de tan pocos de mejorarte un día de hospital y llevarte con él, zarpar en su barco y ver el mundo con sus sentidos.


Recientemente leí todo lo que cayó en mi mano, ampré (pedir prestau, lo que me prohibió yayo para comprar el primer coche) o merqué del cronista viajero, de costumbres y especializado en glosar la época de oro del Transiberiano: el barcelonés y gran escritor, escaso en España en su género y tributario de Josep Pla, Mauricio Wiesenthal.

Recomiendo especialmente la lectura de las obras editadas por la editorial Acantilado de este catalán old style, salido del magma de las familias que podían contratar un crucero en los años 50. Y especialmente os hago la sugerencia para que la llevéis a efecto en momentos de duda, depresión, acoso laboral o de ingreso de un familiar en el hospital. De todos sus libros, solo me queda pendiente de leer la sugerente crónica autobiográfica de este envidiable personaje y además enólogo, titulada nada menos como: “Las Reinas del Mar: Memorias de una vida aventurera”. Porque hago como en las ciudades, me gusta que me queden lugares pendientes para volver, porque bebo de las fuentes como me enseñaron en Escarrilla: “el que bebe, vuelve”.

Aventurera sí que está siendo su vida porque nuestro querido Mauricio ofició, y aun hoy lo hace exclusivamente como free lance, y en diversas entrevistas ha subrayado los riegos de dedicarse a una literatura de hacedor de crónicas sin la red de encargos previos de semanarios del maestro Pla. A su riesgo y ventura, permutando la obligación que comporta la expresión “quehacer” por el feliz palabro por él parido “quesoñar”.

Me quedé clavado en el sintasol del magnífico en instalaciones y medios Hospital Provincial de Zaragoza, una cura geriátrica que permite la de los acompañantes, cuando leí que su siguiente proyecto literario pasaría por describir la memoria afinada en el sentido del olfato, que le fue causada por los distintos jabones de pieza de los grandes hoteles europeos que visitó desde niño. Me resultó un proyecto asombroso, universal, vigente en tiempos de pérdida de los sentidos e inmediatamente le quise copiar a mi escala aragonesa, con el cierzo afinando ciertos olores pero también evitando y borrando de nuestra memoria los de pudrición, tabaco y hongos. Su asociación del hotel Ritz de Madrid con el jabón de la marca “La Toja”, o de los de ligeramente inferior categoría con el de “Heno de Pravia” que distintas generaciones llevamos impresos en la memoria olfativa, me resultaron de una brillantez indiscutible.

Y me dije, vamos a proponer un juego. Estimular la vuestra a partir de los olores y sentidos intervinientes en un verano de niño en Berdún, en los años 70. Mosaico de trencadís, roto como las relaciones interrumpidas pero algo más, en que deberéis de añadir vuestras propias teselas de memoria. Como os decía, limitarme a los olores y no combinar los cinco sentidos añadiendo el sexto, en japonés umami, se quedaría corto y me parecería una oportunidad perdida. Allá van mis propuestas desagrupadas y borbotonescas como yo, dándoos soluciones de experiencia para evitar sus efectos colaterales:

· Picor del polvillo de ordio o trigo cosechando, que causaba un recozor semejante al roce de unos canzoncillos sintéticos en un día de andada de bochorno en que te los cambiarías veinte veces y no llevas talco a mano. Antítesis: la ducha de agua fría de la salida de una manguera de corral y el primer trago de un porrón de cerveza con limón helada, al acabar la jornada y bajando el sol, que te lo quitaba de la garganta.

· Raspaduras de rodilla por caída de la bicicleta con pocos frenos al cruzarte con un coche imitando a Hinault, yendo a nadar a una badina. Se puede acompañar del grito de alerta de los demás críos, el sabor a hierro de los pequeños hilos de sangre de los pequeños raspadizos que no se resistía a catar la víctima, que manaban generalmente en franjas horizontales y la quemazón de echar agua de cantimplora revenida en la herida (era agua y respiramos oxígeno, pues completar la oraciónI. Días más tarde, sentido del tacto, se completaba el post operatorio con el gusto de quitarse las costras y la estupefacción de ver la piel virgen color cochino escaldau que quedaba al aire.

· Primera impresión de echarse a badina o ibón helaus, adicionada por una segunda de ser en el momento de los primeros baños de ambos sexos, el despertar de los pechos y sexos y el milagro de las fuentes de aguas subterráneas que las alimentan, con vetas de agua de distintas temperaturas. Nada mejor que saltar desde un saliente a bomba, gritar fuerte y echar buen trago de agua sin querer.

· El olor del pan con vino y azúcar o el pan con tomate recién arrancado de la mata. Como os recordaría Wiesenthal, en la satisfacción de cazar a un nazi (no, que era el otro), beber por primera vez un vino o comer un jamón bueno con un poco de grasa infiltrada, un ochenta por ciento es sentido del olfato. Luego ya se traga y se pierde la sensación.

· El cambio del color de la tierra después de la Virgen de agosto y las primeras tormentas. Deja de hacer calor por las noches, sentido del sueño, y los ocres y amarillos de la tierra se afinan, pasando a oler a trufa de la muy buena todo un valle. En los puertos pirenaicos, el suelo recupera esos aromas herbales, a menta y heno recién cortado, incluso a pimiento verde, que tanto se valoran como buqué en los vinos franceses. La vida se convierte en mentolada, se anuncia el olor que hace la boca agua de los revueltos de setas sofritas en poco ajo de otoño y el sabor de comerse uvas moscatel de parra.

· El verano también huele a siluro, a barro de río con estiaje; el aire de bochorno del ferragosto pesa, es una pared que atravesar en la bici; las aceras se comportan como baterías de última generación, devuelven calor e intensifican el olor a brea, único comparable a los que dominan en el trópico en que huele a putrefacción, hoja de tabaco y gasoil sin desbastar. Los días de las fiestas también se añade al sentido del tacto de suela de chancla la cerveza pegada del día anterior y su olor ácido. Antes más que ahora, el del tabaco frío de las colillas mojadas que en Jaca espanta a tantos peregrinos: porque los botellones en Holanda solo se permiten en el parque temático que es Ámsterdam desde la llegada de los judíos sefardís. Lo demás les asombra.

· Me dejo para el final los olores a grasa de maquinaria en bechamel con polvo de camino calizo, simplemente nos hallamos ante una cataplasma de olor adictivo solo comparable con pasar la mano por una ovelleta añisca recién esquirada, por mano algo sabia, que no les deje trasquilones.

El verano huele a huerto recién regado, sabe a agua de sandía y ensaladilla buena, es verde oscuro solamente en el hervido de las judías verdes al dente, se siente la alta montaña sin agua como una travesía por el desierto del Gobi y antes sonaba a tertulia de vecinos, hilo de vino bebido de porrón a gargallé pasado de mano en mano, crónicas de un año entero de los emigrados en Zaragoza, Barcelona y América que hasta los veinte años bailaron entre ellos, con el frufrú del perlé. Charradas solamente interrumpidas por el clic de los abridores de los cierres de los botellines de cerveza y las risas de las abuelas que nunca salieron de su valle.

Os toca, nos toca, que vuestros hijos conozcan este archivo aragonés. Gracias, Mauricio.

11.06 Luis Iribarren

9.6.26

Zaragoza 1778. Almagaces de la pólvora


Vamos a ver un plano parcial de la ciudad de Zaragoza y sus alrededores más cercanos, del año 1778, realizado para los planes de la construcción del Canal Imperial de Aragón. Está cortado en dos trozos que se pueden unir, para poder ver mejor los detalles de los lugares que nombra dicho plano. Pero el mapa es mucho más amplio, aquí solo veremos algunos de los alrededores de la ciudad de Zaragoza.

Son detalles hoy desaparecidos, sobre todo en la zona de Torrero y Montemolín, camino a La Cartuja, con el proyecto en líneas verde y amarillo, del que podría ser el trazado de aquel Canal Imperial, según el proyecto de Joaquín Villanova.

Hay un detalle curioso en donde vemos lo que se llama en el mapa: Almagaces de la Pólvora. El término proviene del árabe hispánico al-mahzan (derivado de mahzan), que significa "depósito", "tienda" o "negocio". A su vez, esta palabra proviene del verbo árabe hazana, que se traduce como "guardar" o "proteger". Eran los almacenes de la pólvora de la ciudad de Zaragoza.

Y también nos indica el mapa un paraje del que no tengo muchas referencias que llama "Cruz de El Plano" que efectivamente como lugar o como topónimo que existió.

El Plano se refiera a una zona de huertas y campos agrícolas planos, pero no tengo ninguna referencia de que hubiera ninguna cruz o mojón similar a una cruz, que indicara su ubicación, aunque sé que es la zona de la salida de Zaragoza hacia Alcañiz, en lo que luego se llamó Montemolín.

Julio Puente



Historia del Canal Imperial de Aragón


En el año de 1508, el Rey Fernando el Católico, estando en Zaragoza de visita, dio autorización para sacar un ramal del Ebro a la altura de Novillas, para llevar hasta más allá de Zaragoza agua de riego o de beber para toda la zona derecha y baja del valle del Ebro, aprovechando así una gran extensión de terrenos agrícolas, que se podrían volver de regadío con esa obra, y no sólo cuando el agua se desbordara.

El 25 de mayo de 1510 una Célula del Rey, autoriza la obra para el riego y también para navegación. El 11 de septiembre de ese año, se entiende como muy posible e interesante esta gran obra, sobre todo por la posibilidad de hacerlo navegable, como una Gran Acequia, y sea esta, beneficiosa para las regiones colindantes, como medio de transporte de mercancías y personas hacia el Mediterráneo.

Y por fin el 22 de Junio de 1529, esta vez el Rey Carlos V, firma la orden de construcción de las Gran Acequia Imperial, pero con la cláusula de que, si bien el Rey corría con los gastos de la obra —pues la Ciudad de Zaragoza por aquel entonces no podía— los beneficios que se obtuvieran serian también para el Reino.

Durante 10 años se es estuvo contruyendo en Fontellas una presa de sillería (aguas abajo de la actual), una casa de Compuertas (el hoy llamado Palacio de Carlos V) y una acequia desde El Bocal hasta Gallur. Las dificultades económicas y políticas, unidas a los problemas técnicos impidieron que las obras llegaran a su fin. El arquitecto zaragozano Gil de Morlanes redactó un proyecto aceptado por Carlos I en aquel 1529 para construir la Acequia Imperial

Gil Morlanes tardó 10 años en concluir la primera parte. Hizo 50 Kilómetros de excavación. Pero poco a poco esta gran obra se fue deteriorando, no se restauraba por falta de presupuestos y el año 1772 tuvo que ser destruida la presa por su total deterioro.

En el año 1759, el Conde de Aranda, resucitó la idea delante del Rey Carlos III, también de visita por Zaragoza. Vemos sin duda que las visitas reales a las ciudades eran muy importantes, dado que los medios de comunicación eran escasos para presionar a los dirigentes de la época.

En el año 1768 se forma la Compañía Badín, con la idea de reconstruir la Gran Acequia mediante una Real Célula que redacto el entonces Fiscal de Castilla, Sr. Floridablanca. Aquello no parecía funcionar muy bien, se lentificaba enormemente la marcha de las obras y el 9 de mayo de 1772, por Real Decreto, se nombra Protector de la obra a D. Ramón de Pignatelli, que fue quien le dio el impulso definitivo, quien consigue el milagro de terminarla.

El 28 de Mayo de 1782, ya llega el agua desde más arriba de Tudela, de donde se coge el líquido elemento, hasta el río Jalón, no sin fuerte resistencia de los vecinos de Tudela por la colocación de las compuertas de inicio aguas arriba de su ciudad y no como pretendían ellos, aguas abajo de Tudela.

El 14 de octubre de 1784, las aguas pasan por encima del Huerva, a la altura de Casablanca, y sobre ellas en cuatro barcazas viaja el mismo Pignatelli, para consuelo de incrédulos, que nunca pensaron que se podría llevar el agua hasta zona tan alta de la ciudad de Zaragoza.

En recuerdo de aquellas dudas de los zaragozanos de entonces, tenemos todavía la Fuente llamada de Los Incrédulos en la entrada del barrio de Casablanca.

Al día siguiente las aguas se soltaron por la ciudad desde lo alto de Casablanca, llegando al centro mismo, atravesando todos los campos hasta la zona de la Puerta del Carmen y del Mercado, para que así volvieran al Ebro, en una muestra de que aquella obra no solo funcionaba bien, era provechosa, sino que además no se gastaba más agua que la necesaria, pues todo volvía al río padre de donde se cogía para regar y navegar.

Y también en una prueba para todos los zaragozanos, de que aquello era verdad. Hay que intentar comprender un poco la mentalidad de aquellas gentes, que no veían lógico tamaña obra ni que las aguas pudieran ser dominadas y organizadas.

El 30 de noviembre de 1786 llegan las aguas a los terrenos bajos de Torrero y Montemolín,
y continúan hasta Valderrugiana, en terrenos de Miraflores en donde se pone la última piedra de la presa el 27 de agosto de 1790.

Con la construcción del puerto de Miraflores (en las conocidas como playas de Torrero) se regó toda la zona desde lo alto de los montes cruzando el término de Miraflores, hasta el término de El Plano en Montemolín, convirtiendo toda la zona baja hacia Las Fuentes en terrenos de regadío.

La navegación por el Canal duró desde su construcción hasta la década de 1960, en que todavía se transportaba remolacha por el mismo cauce. La propia Compañía del Canal Imperial, fue también—todo hay que decirlo en su honor y gracia— la que entregó parte de sus terrenos a la ciudad para que esta realizara los parques de Pignatelli, Cabezo de Buenavista y Cortado, y Parque de la Fuente de los Incrédulos.

Solo nos faltaría a nosotros hoy, en este siglo XXI que ve el Canal Imperial como algo lógico, cuidar un poco más la obra, revestirla y acondicionarla según los adelantos que hoy en día tenemos, y si acaso alargarla hasta Quinto de Ebro, para poder seguir regando otras 12.000 nuevas hectáreas en aquellos pueblos cercanos a nuestra ciudad.

En tiempos posteriores a la mal llamada Guerra Civil, se inició un ramal del Canal, en la zona del Burgo de Ebro, por encima del que existe hoy en funcionamiento, con el trabajo duro de los presos políticos de la época, pero aquella obra hoy abandonada, es un fiel reflejo de que a veces la cabeza debe de mandar más que el cabezón.

Música al Raso. Arte en las calles de Zaragoza


Volvió a Zaragoza "Música al Raso" una posibilidad doble, la de disfrutar con artistas muy variados en las calles zaragozanas, y la de dar a conocer o multiplicar sus trabajos, a los artistas interesantes que deben darse a conocer más y mejor.

Ha sido mayo y junio de este 2026 en diversos escenarios del centro de Zaragoza. Los fines de semana, por las tardes noches, había una opción de disfrutar. 

¿No sería buena idea tener un escenario más o menos fijo, para que todos los meses de primavera y verano, desde finales de mayo hasta la Fiestas del Pilar, hubiera actuaciones programadas para llenar las tardes de los findes de semana?

Arte diverso, al raso, para todo tipo de espectadores.


8.6.26

Diez Lugares menos Populares de la provincia de Teruel


DIEZ LUGARES MENOS POPULARES CON LOS QUE EMOCIONARSE EN TERUEL PROVINCIA, MEDIANTE DESTINOS CRUZADOS
 

Me entusiasman las minas, los colores del magma solidificado en las gamas entre el caldero y el magenta encendidos por la luz de la tarde y matizados por el envés plata de los olivos, tomar un trago de agua de fuente ferruginosa, bañarme en Arnedillo y Alhama en sus aguas naturalmente exfoliantes y el vino mineral de Catalayud.

Soy un pirenaico enamorado del Sistema Ibérico y siempre llevo en el coche la “Guía de la Celtiberia” de Prames, una edición que abre los sentidos y aclara qué territorio era rico antes de Roma, y no lo era el desierto calizo del que vengo al que daba más o menos lo mismo controlar y se presentaba selvático y de no posible abrasión por especulación.

Los bosques riojanos atlánticos, los pisos de vegetación del Moncayo, la ballesta del Duero y el románico soriano, las setas de la Demanda y dar un paso por la Dehesa y los campos de lavanda de la Alcarria de Guadalajara, no me hace falta más para viajar. El olor de lass lagunas y pantanos de agua dulce y el frescor nocturno que dispone al sueño.

La Celtiberia aragonesa nos depara la sorpresa geológica de las sierras de Teruel, las huellas jurásicas y los pueblos de arquitectura roja de piedra rodena o de adobe arcilloso que envejece entre rosa chicle y gris oxidado. En verano, el Parrisal de Beceite, los Montes Universales y Gúdar quedan inundados por visitantes valencianos, también de Zaragoza en menor medida, vaciando otras comarcas y territorios que os proponemos, os vienen de paso y abren opciones de pernoctar y restaurarse por otros precios:

1.- Alcorisa, Jardín de Rocas “Geólogo Juan Paricio”, se halla bordeando el paseo fluvial del río Guadalope y presenta “las distintas rocas que afloran en el término municipal, organizándose a partir de su antigüedad y siguiendo un recorrido por el parque fluvial de Alcorisa, en el que se ubican paneles informativos de cada período con sus características litológicos, morfológicas, ambiente en el que se generaron y zonas de afloramiento del término municipal”.

Con importantes servicios de restauración, solazarse en Alcorisa permite que especialmente los niños se introduzcan en la geología turolense tan variada de manera amena. Las rocas abarcan desde los conglomerados, a los yesos y areniscas hasta un número de doce piedras y se promovió para homenajear al científico y ecologista de Villarluengo Paricio.

2.- Villarluengo, el Balcón de los Forasteros. Remedando al puntal de Berdún, en Jacetania, abierto al oeste y al que llamábamos San Sebastián de los pobres, la villa del Maestrazgo de arquitectura solariega y próxima a los órganos de Montoro y nacimiento del río Pitarque goza de este mirador sobre el congosto del río Cañada y su puente de la villa y su peña capitán. Esta población arriscada, protagonista de las guerras carlistas y domeñada por el General Cabrera, asimismo cuenta con un elemento propio de las poblaciones turolenses: una “cruz de término”, hitos guía de caminos o delimitación de términos y con un uso en ocasiones religioso simbólico.

3.- Miravete de la Sierra, cruz de término. En la sierra de Gúdar, este pequeño pero bello caserío presenta la cruz con esta finalidad más interesante y con importancia artística de la provincia, del siglo XV, que conserva del peirón medieval exclusivamente una réplica de su cruz cimera. Fue un crucial hito del camino real entre Villarroya y la villa de Aliaga, mejor destino geológico europeo, y está a la altura en importancia el recientemente puesto en valor tramo del “Camino de los Pilones” de la citada Villarroya. Parte del camino real entre la ciudad de Teruel y Peñíscola por el Maestrazgo, se clavaron en el páramo para orientarse ante fenómenos como venticas y nevadas copiosas parece que por obra de los ilustrados como Jovellanos, primeros ministros de fomento.

4.- Camarena de la Sierra, porta el mismo apellido que Miravete y como otras localidades de la provincia. Es uno de los accesos a la sierra de Javalambre: techo de Teruel, observatorio especial y estación de esquí y goza de un balneario que abre en verano y cuenta con aguas repletas de sulfato y magnesio que brotan de un pliegue del monte rojo.

5.- Segura de Baños, balneario. Las aguas minerales de este lugar del norte de las Cuencas Mineral surgen próximas al río Aguas Vivas que se desbordó recientemente en Letux y Azuara en una inusitada riada. Es una fuente ésta de aguas bicarbonatadas existentes en un entorno geológico en que el plomo fue abundante y por ello la población contó con un extraordinario por desproporcionado castillo.

6.- Azaila, ciudad ibérica. Si del valle del Aguavivas hablamos, debemos detenernos a ponderar la muy interesante población de Azaila. Oficia como puerta del Bajo Aragón turolense desde Zaragoza en la que pocos paran y que, sin embargo, cuenta de una interesante arquitectura popular con sillares de yesos y alabastros y un poblado ibero con basamentos de la misma piedra más que interesante por fronterizo con el mundo celta.

7.- Ojos Negros, yacimientos y poblados mineros. Si yacimientos nombramos y a pasado minero hecho presente, por ser origen de una línea férrea hasta Sagunto hoy vía verde, debemos desplazarnos al centro otrora metalúrgico de la Sierra Menera, sus minas al aire libre que han generado lagunas polícromas y los yacimientos de hierro como el de los Castillejos. Ojos Negros presenta uno de los escasos molinos de viento de Aragón. Del mismo modo, la pasión taurina turolense –símbolo de la capital provincial- hace que hasta en esta localidad haya una plaza de toros aprovechando el relieve de un pequeño pueyo.

8.- Andorra de la Sierra de Arcos, Plaza de Toros. La villa abierta a los vientos, esa sería su etimología, es un paraíso para detenerse, dormir, ir de tapas y bares y probar grandes aceites de suelos mineros y gangas recuperados. Su plaza de toros enlucida y encalada en blanco en su exterior cumple esta añada sesenta palos o velas, llegando a torear en ella y en los días en que en Andorra corría como en Ejea más cash que en Brooklyn incluso el mítico Paco Camino. Enfrente de la misma y con acceso a la localidad por la bien nombrada “Avenida de los Deportes”, el campo del Endesa Andorra dedicado a uno de esos callados héroes locales como es Juan Antonio Endeiza de los que hemos heredado país. Gestor del otrora segundo equipo de Aragón tras el Zaragoza y en que tantos jugadores de su cantera jugaron.

9.- Olba: de moda, barrios y puentes. La obra del modisto de Olba y escultura profética en su pueblo, Manuel Pertegaz, presenta como sucedió con la del burgalés Paco Rabanne una íntima conexión en el uso de placas de metal con la geología minera y reconquista turolense, como también con los trajes de luces y la tauromaquia goyesca, cuya estética finalmente ha devenido canónica. Olba preside un curioso y único conjunto urbanístico de barrios con iglesia propia conectados a un polo de servicios medieval central. El río Mijares serpentea en un recorrido de foces que baja a la plana de Castellón, percibiéndose especialmente en el mirador que Prames ha levantado antes del llegar a su Barrio de los Giles, salvándose en Olba central y cada barrio por preciosos puentes como el del Cantal, el de los Moyas y el neoclásico de Carlos IV, de goyesco sobrenombre.

10.- Libros, puente sobre el Turia. Para cerrar por tarantas, que son cantos mineros, pero también por fandangos, pues es un río alegre y que da la vida en su cauce antiguo ajardinado a nuestra querida ciudad de Valencia, proponemos pasear la ribera del Turia en Libros, cruzar el último puente aragonés del río, comer en su “Merendero de la Huerta” unos gramos de jamón cortado a cuchillo con pan de hogaza y ver desde el otro lado del Turia a la villa desde la ermita del Pilar.

Libros dedica cada año una calle a un escritor, su plaza porta el nombre del célebre autor de novela histórica turolense Javier Sierra y organiza cada año un simpático y necesario, obligado por su toponimia, festival literario que va por la sexta edición y en la que Muñoz Molina espetó el siguiente aserto, dedicado a quienes nos leéis: EL HECHO DE LEER HOY EN DÍA ES UN ACTIVISMO.

Os dejamos recomendando que visitéis la especialísima entrada a la provincia de Teruel por Libros, mediante un mojón tótem de piedra sobre base circular, con azulejo turolense en trencadís (picadillo de cerámica), rematado por una frase digna del maestro azcona sin mayor especificación, no apta para las nuevas generaciones por demasiado del tik-tok:

A LA CAPITAL, 30 KILÓMETROS

08.06 Luis Iribarren

El tranvía de Zaragoza, un éxito atragantado


Hoy en El Periódico de Aragón (mayo de 2026) entrevistan al arquitecto que diseñó la Línea 1 del tranvía de Zaragoza, Iñaki Alday. Y deja bien clara su opinión sobre lo que ha sido el gran error de aquellas decisiones. No continuar inmediatamente después con la Línea 2

En aquellos tiempos yo colaboraba con el Ayuntamiento de Zaragoza a través de mi grupo municipal y de forma voluntaria, y este tema nos llevó a sesudas jornadas inútiles. Todos éramos conscientes en aquellas mesas de CHA que había que darle forma urgente a la Línea 2, pues había serios problemas de que se frenara la inversión. Y aquello iba a ser un serio problema para el futuro de Zaragoza.

Y así fue, para desgracia de Zaragoza. El principal problema o los dos principales problemas eran por una parte el trazado de esa Línea 2 con serias dificultades para elegir uno. Y el segundo problema y más importante, la incapacidad del Gobierno de Aragón de entonces, para ayudar en serio a resolver el problema legal y económico.  

Las normas y contratos de aquella concesión, de aquella obra e inversión, se habían hecho con calzador muy estricto. Y todavía ahora, 13 años después, seguimos sufriendo aquello que se hizo mal queriéndolo hacer bien, lo que dificulta ampliar los recorridos. Pensemos en Arcosur o hacia el Hospital Royo Villanova.

El éxito del tranvía en Zaragoza está claro, es una líneas muy utilizada, tremendamente utilizada y con unos aprobados muy altos or parte de los usuarios zaragozanos. No era nada sencillo meter el tranvía por el centro de Zaragoza, no iba a ser nada sencillo crear una Línea 2, pues tenía más novios que posibilidades reales de contantar a todos. 

Pero se dejaba sin hacer algo elemental, comunicar la Estación Intermodal con la ciudad. Eso es imperdonable con la suspensión de la Línea 2 que ya nunca se hará. 

Ganamos la presencia activa de la Gran Vía, supimos comunicar el nuevo barrio de Valdespartera con la ciudad, y la zona de Parque Goya con la misma finalidad. Nuevos barrios que se acercaban. 

Supimos olvidarnos del Metro por el Centro de Zaragoza, una obra imposibles excepto si se hace por las "afueras" y para eso debería estar los Cercanías o los Buses Circulares. Y tuvimos las serias dudas de los trolebuses modernos, que se dejaron orillados por diversos motivos sobre todo de estética en aquel momento. Y como error grave nos olvidamos también del Este de Zaragoza y de la zona del Rabal, Avenida Cataluña.

¿Y ahora, de cara al 2050, qué debería hacer Zaragoza? Aquellas muchas jornadas para buscar solución a la Línea 2 nos dejó sobre la mesa la necesaria ampliación hacia una Línea 3. La Línea 2 no iba a bastar para hacer una malla necesaria en y sobre la Zaragoza urbana. 

Y tras aquellos abandonos nació la idea absurda de rediseñar todas las líneas de autobuses urbanas, algo realmente casi imposible. No se resuelve con un rediseño, que nunca contentaría a una mayoría. Es imposible pues eso siempre es cambiar para no contentar nunca a los vecinos.

Hoy sabemos que es (casi) imposible hacer una Línea 2, incluso por problemas legales, tras unos acuerdos absurdos para hacer la Línea 1.  Y eso supone que Zaragoza funcione bien en transporte público por la entrada de la bicicleta y de las líneas circulares, pero mal o muy mal en otros soluciones que no se toman, pues no son baratas.

Julio Puente


7.6.26

Zaragoza Sueña Fuerte, un grito al futuro


Hay una iniciativa en Zaragoza que como muchas de ellas, no siempre saltan a la opinión pública, no siempre son conocidas, aunque sean conformadas por numerosos ciudadanos de gran conocimiento de la ciudad por sus trabajos. En este caso me voy a referir a la llamada:Zaragoza Sueña Fuerte.

Se trata simplemente de soñar con y por Zaragoza, de criticar su forma y fondo, pero a la vez de hablar de Zaragoza, de reflexionar y preguntarnos hacia dónde queremos ir, de reclamar una ciudad mejor e intentar que se escuchen las ideas de los ciudadanos, sin tener en cuanta espacios políticos, sino sociales, intelectuales, a personas con gran experiencia en el mundo del urbanismo o de la sociología urbana.

La directora de cine Paula Ortiz inició la idea desde su propio punto de vista en el Pregón de Fiestas del Pilar de 2025.

“Somos ciudad. Somos foro. Somos asamblea, hogar. Lo somos a pesar de la dureza del viento, del polvo, de la niebla y del sol abrasador. A pesar de todo eso, somos una gran ciudad que recibe a quien llega sin preguntar.”

Somos Foro, somos Hogar, Comunidad, y debemos entender las ciudades como eso tan fundamental en la vida y hacia el futuro. Las ciudades no son solo negocio urbanístico o comercial. No estamos llenos de personas dispuestas a comprar, sino de ciudadanos dispuestos a ser mejores y a vivir mejor.

Una ciudad no nos pertenece, no es nuestra. Zaragoza lleva 2.000 años siendo ciudad y lo seguirá siendo por muchos más. Nosotros simplemente debemos cuidarla, mejorarla, pensando en los que van a venir después de nosotros.

Como somos el hogar de miles y miles de personas, debemos analizarla fuera del negocio que representa un espacio urbano

No somos un producto casual, sino un lugar atractivo desde hace miles de años que debemos lograr que sea habitable, una ciudad fuerte en su propios espacio geográfico, en donde las personas incluso con el condicionante de nuestro clima, quieran quedarse a gusto.

Y para ello, lo que se plantea desde “Zaragoza Sueña Fuerte” no son simples utopías de mesa de bar, sino estudios de despachos, imaginarnos nuestra ciudad con esas utopías posibles que requieren mucho trabajo, imaginando una ciudad diferente a muchas otras ciudades grises y apáticas, una ciudad en donde sea posible soñar pensando en las generaciones que van a venir, en nuestros nietos, en los nietos de nuestros vecinos.

Ya somos una ciudad cómoda y lo sabemos valorar. Y somos también una ciudad llena de oportunidades

Pero cuidado, no somos el ombligo ni el culo de nuestros vecinos. Estar entre Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao tiene sus ventajas pero si no lo entendemos bien, tiene también sus inconvenientes. Los problemas propios por estar en este punto medio nos obliga a ser vigilantes para que no nos legue a nosotros toda la mierda que no quieran tener por diversas causas los vecinos geográficos.

No podemos ser tampoco el Barrio Grande de las muy grandes ciudades, que solo recojan para dormir o para trabajar en empresas que ellos quieran, lo que no son capaces de tener o soportar, mientras las oficinas que pagan los impuestos, las cabeceras de esas empresas, se quedan en sus grandes ciudades. Queremos ser parte del futuro, pero Zaragoza quiere ser inteligente y saber qué parte del pastel económico nos corresponde por ser quienes somos.

Zaragoza, como toda España y gran parte de Europa, tiene en la actualidad dos grandes problemas estratégicos serios y con solución compleja, La Vivienda y el Acceso de los Jóvenes a la Emancipación por no disponer de un Empleo de calidad, por tener una precariedad inaguantable..

Zaragoza además de muy plural, es una ciudad de Cultura, de Arte, y por ello es fundamental sentarnos a pensar sobre qué queremos hacer con nuestra Cultura en todos sus aspectos. Tenemos vergüenzas inexplicables en forma de decenas de edificios culturales parados y congelados en el tiempo. 

Podría listarlos, pero me da pena, incluso ansia. Hay proyectos que se suman que de entrada ya sabemos que no tendremos agallas para llevarlos a buen puerto.

Sabemos lo que necesitamos, pero como ciudad Faro, no somos capaces de conseguirlo. Y hay que reconocerlo, el Gobierno de Aragón no ayuda como sucede en otros territorios de Espada. 

En este caso es el temido “Aragón contra Zaragoza” como si Zaragoza no fuera Aragón, o como si para dignificar Aragón hubiera que sacrificar Zaragoza.

Debemos seguir siendo una ciudad saludable, con calidad en el aire y en sus aguas, con entornos naturales a nuestro alrededor, cuidando lo que tenemos, refrescando lo que hemos ido perdiendo. Cantalobos o Juslibol son dos ejemplos a reflexionar, pero hay varios más muy carca o rodeando la Zaragoza que necesita respirar mejor.

Hay que pensar en mantener nuestra huerta de una forma mucho más inteligente, con infraestructuras verdes que amplíen la naturaleza que nos rodea, y adaptada a nuestro clima.

Y debemos seguir trabajando de forma muy inteligente por modelos de movilidad, copiando de ciudades europeas que sean válidos para nuestra ciudad. Hemos avanzado mucho, hay que proseguir en esto. 

Debemos romper nuestra Isla de Calor, a base de imaginación y nuevas tecnologías. Hay ejemplos en ciudad mucho más calorosas y duras que Zaragoza. No siempre hay que inventar, a veces sirve copiar. 

Julio Puente