15.6.26

Viajes Urbanos por Aragón


DEDICADO A LOS QUE NOS QUEDAMOS O ESTAMOS OBLIGADOS A QUEDARNOS CERCA


En la lectura quincenal que hago de la tribuna digital me ha sorprendido la eclosión de una voz cubana y del territorio, una escritora andorrana. Simultáneamente, porque participo indirectamente, me ha llegado una bella página-arranque de proyecto para la reactivación de Jacetania en el horizonte 2050. Atendido que las poblaciones cabecera de valle que no sean Jaca y Villanúa entrarán en un desierto demográfico que las relacionará con las que ahora han perdido su colegio público.

Me llamó poderosamente la atención que entre la reiteración de nuevos diagnósticos a elaborar, vamos ya por n, las llamadas al emprendimiento –que considero solo posible para quienes tengan mucha red familiar o política, que se convierte en crediticia, para los de orden y tradición- y fomento de la repoblación no se sabe dirigido a quiénes (si no, es a los prejubilados y europeos jóvenes o seniles de entornos urbanos) y las medidas a desarrollarse, la participación.

Sin embargo, en ningún momento la presentación digital cita -porque al parecer no están asociados y entonces quién es interlocutor en un modelo homologable para pedir ayudas- al 15% de población residente de origen extracomunitario que es la que intensifica la demanda de vivienda, padece el trabajo temporal y, especialmente, cubre la atención social y muchos más sectores hasta ser regularizados, en régimen de semi esclavitud o nulo control salvo denuncia en municipios al borde del colapso, que es precisamente por donde deben empezar a radicarse si les informan bien. 

Así, los mismos que buscan soluciones, y todos nosotros, les “apoyamos” para que se queden pero deben ser invisibles para afrontar el debate de la repoblación. Tras ser regularizados, con su nuevo derecho fundamental a la residencia donde consideren, no les consideramos ni jacetanos de refilón. Alimentando la idea de que son aves de paso y no de hibernación que no se le aplica a un trabajador de hostelería andaluz, porque todo el mundo tiene claro que le rescatará el rebujito o su familia de su romanticada de disfrutar del Pirineo sirviendo mesas a la vez.

Así que en vez de repensar que un planteamiento sincero y valiente de ZP, Aznar y sus fundaciones, la acción social catalana, las cooperativas de Mondragón, el rey emérito o hasta Juanito Oyarzábal pasaría porque nos contaran la verdad sin que la única versión del mundo sea “Planeta Calleja” o “Aragoneses triunfitos por el Mundo” sobre todos los sherpas o filipinas del mundo… y cómo su actuación comisionada, porque el éxodo venezolano era inevitable y no dependía de él, evita todavía mayores hambrunas y llena los depósitos de fuel españoles más que los del resto de la UE. 

Requiriendo que a unos y otros, o todos, que no nos traten como adultos gilipollas y nos digan que la democracia no es participación, que es esto de la real politik de toda la vida, y que son tan supremacistas y patriotas a comisión como según qué discursos de los otros extremos. Hasta ese imposible día de la claudicación de vuestros dirigentes por su único bien, mejor viajamos por Aragón con sus nuevos pobladores que, para cubrir nuestras ansias vacacionales y pagar menos, en verano nos atienden.

Dedicado a ellos, seguiremos glosando la actualidad política y social de sus países este verano, a la vez que continuaremos la bajada por el Ebro. Es momento de relajar contenidos, Trump 80 ha solucionado de momento los suplementos de carburante una vez que sus financiadores ya han especulado en los mercados lo suficiente a costa de los iraníes demandantes de democracia. La rueda, de lo que tanto sabe Zapatero como más los de Vocento de cualquier partido pero ponen ojos de lo contrario, sigue.

Imagino su predilección adobada por la media sonrisa sardónica de Puyol y Arzallus, el no pronunciamiento de Rubalcaba y Borrell o Belloch, por las piedras preciosas de color zafiro, turquesa, aguamarina, cian, topacio aguado, tanzanita o turmalina como sus ojos vándalos leoneses. Sal y deja de hacerte el comercial que a todos contenta. 

Estás invitado a desahogarte, diga lo que diga tu abogado, en una rueda de prensa a convocarse en cualquiera de los lugares que te presento, de los que ya sabemos que no saliste porque en la fiesta minera de tu leonesa villa de Rodiezmo, de tu partido únicamente Guerra se sentía cómodo con Nicolás Redondo (esa UGT que se llevaba comisiones por negociación de los cierres de la industrialización, la diferencia quizá me hubiera hecho periodista). 

Tú creciste pasando por todos los servilismos necesarios para amarrar una cátedra universitaria que hemos visto todos los universitarios y, después de hacer política social heroica inaplicada salvo la que no afectaba al clasismo de la desigualdad inmaterial (no amarraste con claridad la dependencia), a comisionar como los vendedores de fotocopiadoras o los abogados que informan donde los funcionarios no quieren –no se sabe si porque no pueden- en los campos en que son expertos.

1.- Zaragoza: vía verde entre el Barrio Oliver y Miralbueno:
barrios con excelente arte urbano y murales, especialmente el dedicado al karateka de Oliver Babacar Seck, un parque notable y excelentes bares para tomar una cerveza en copa fría o una botella de vino en enoteca de prestigio. Mi recomendación: visitar una vez en la vida los bares Route 212 en la culta calle de Séneca y el Escribano de la perfumada calle de las Acacias y coger la bici o el portante andariego y ver los yesos de Juslibol desde el Anillo Verde en su entronque con calle Leiva.

2.- Teruel: un café con hielo, helado o caña a mitad de tarde en el umbroso y poco conocido, fuera de la ciudad, Parque de los Fueros de Teruel, que dispone de un sombreado agujero central ajardinado que antes debió ser una mina de arcilla. Hallaréis una botánica espléndida y muchos y buenos bares en su entorno pero os emplazo a que os paréis a tomar algo con un libro en el del kiosko del parque. En las calles que le dan acceso desde el viaducto coexisten los interesantes palacetes racionalistas del ensanche turolense, el parque de aromáticas dedicado al ingeniero Fernando Hue y varios miradores hacia la puesta de sol y valle del Turia.

3.- Binéfar: paseo una noche de verano de cierzo por la Sierra de San Quílez y el Sendero Natural del Canal de Zaidín, en los que se disfruta de excelentes vistas sobre la Litera y el Cinca Medio y baja unos cuatro grados la temperatura. Las recomendamos desde el mirador dedicado a Benito Coll que, en invierno en días sin niebla, abre todos los sentidos. Binéfar y Monzón son ciudades en las que se come una gran longaniza de cerda a la brasa y en otoño una muy buena cocina de setas. A mí me encanta, porque me recuerda mis tiempos de residencia en la ciudad pero no quedan los lugares donde iba, comer en el Caballo Blanco que aún planta fuerte.

4.- Calamocha: los residentes de la ciudad del Jiloca medio tienen la particular y emocionante suerte de poder recorrer una senda fluvial por el río que la bordea con un bello parque con lago-puente romano de un arco y paseo literario parido por Luis Alegre con referencias, en cada banco, a obras o autores relacionados con el valle. Calamocha es igual en mi imaginario culinario a unos huevos fritos con puntilla, jamón pasado o conserva sobreasada o una fuente de longaniza seca y productos azafranados . En el Fidalgo y otros históricos establecimientos de su antigua travesía.

5.- Ejea de los Caballeros, museo y parque fluvial. La estanca “El Gancho” y el “Centro de Arte y Exposiciones de Ejea” con su variada programación son opciones para un gran fin de semana dirigido hacia los que no dejan las Cinco Villas en verano. Ejea conserva, además, excelentes piscinas municipales y un buen número de establecimientos de hostelería de entre los que la hicieron célebre. Asimismo organiza, seguramente, las mejores fiestas de Aragón de localidad intermedia a principios de septiembre, populares y no populacheras por repletas de guiños culturales de altura que recuerdan a las de San Lorenzo. A mí me gusta comer cuando paso en el restaurante “El Salvador”, cerca de la estación donde paraba en el autobús de La Veloz Sangüesina que pasaba por Sos y moría en la ciudad de mi padre.

6.- Huesca, Ciudad Jardín y Parque Padre Querbes. Con el equipo como el Zaragoza en Primera Federación y, después de San Lorenzo y hasta mitad de septiembre, Huesca quedará absolutamente adormecida, pues se vacía en las playas de la Corona y padece de una languidez de serie inglesa de los años 20. Es el momento para su población que lo ha dado todo atendiendo en San Lorenzo de descansar y pasear, disfrutar de su propia ciudad, y para ello es ideal, riberas del Isuela aparte, disfrutar de los bellos espacios citados. El diseño del parque es muy especial, con colinetas, regatos, una fuente y espacios abancalados que introducen las huertas del entorno oscense al interior de la ciudad. Recomiendo comer entre tantísimos espléndidos restaurantes, en la Factoría o, para viajar, el genial “Villa México”.

7.- Zaragoza, ruta arquitectónica por los barrios. Monumentos catalogados aparte como la Harinera de San José y la Casa Solans del Barrio Jesús, invito a la visita veraniega de los siguientes enclaves puesto que en todos se consigue viajar: antigua capilla del Hospital Psiquiátrico y terraza Experimental del Parque de Delicias, paseo arquitectónico por la Ciudad Universitaria vacía (contiene obras de Basilio Tobías, ampliación de Derecho, revisión de la Facultad de Filosofía y Letras de Regino Borobio de Magén Arquitectos, etc.), ver Zaragoza desde los depósitos de Valdespartera con grafitis dedicados al cine, vagabundear por las calles de las primeras parcelas de los barrios de La Jota, La Paz y Torrero o volver al Cementerio de la Cartuja, especial por arquitectónicamente cimero. Cuestión poco valorada, hay cogollos como el de la plaza Huesca, calle Gárate, Avenida de América o Arrabal viejo en que Montemolín, Delicias o el Arrabal funcionaron como núcleos rurales previos a su absorción por Zaragoza en el siglo XX. Qué decir de La Bozada.

8.- Calatayud, paseos medioambientales y por los barrios altos. Mudéjar, ciudad romana de Bílbilis y museo aparte, es de agradecer el esfuerzo de los ayuntamientos aragoneses y la Confederación Hidrográfica del Ebro para hacer disfrutables sendas fluviales como la que permite descubrir desde el frescor la botánica del Jalón en Calatayud y sus cruciales encuentros con el curso del Jiloca y el Perejiles. Pocos intentan subir al castillo de tapial árabe que da nombre a la ciudad, Castillo Mayor del Emir Ayyub, al santuario de la Virgen de la Peña y hasta la Puerta de Soria, siguiendo la rúa de Dato. Calatayud se halla plagada de barrios-calle en su judería y morería extramuros del soberbio conjunto mudéjar de colegiatas y conventos, tan careado en su conservación en cuanto a los edificios de propiedad privada. Lo que también le da su desgraciado punto como presentación de la impotencia aragonesa para gestionar la memoria, que no las novedades rabiosas.

Atendamos a lo mollar que no es lo óseo que levanta astillas, lo que pensaría ZP previa receta jurídica de lo contrario.

15.06 Luis Iribarren

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