28.6.26

Montemolín en Zaragoza y sus posible orígenes


A la hora de saber el motivo de porqué el barrio de Montemolín de Zaragoza se llama así, hay serias dudas. Es verdad que en la entrada de Miguel Servet, en el cruce con San José y Compromiso de Caspe, hubo una gran fonda de diligencias incluso, que se llamaba Montemolín, documentada ya en el año 1872 en el camino del Bajo Aragón.

Hubo también un Conde de Montemolín, titulo adoptado en 1845 por el pretendiente al trono Español Carlos Luis de Borbón y de Braganza (Carlos VI). Pero es una persona y un título que viene desde Badajoz y no parece tener ninguna relación con Zaragoza.

En un principio uno se puede preguntar por qué este barrio de Zaragoza se llama así. Montemolín. Al encontrar el dato escaso de este personaje importante en la sociedad de su momento, fue fácil pensar que pudo tener algo que ver con nuestro nombre. Bien por ser personaje que creara sus dominios en esta zona. O, al contrario, por ser un conde que adoptó ese nombre porque se le entregaron tierras de esta zona y lo tomó como apellido heráldico.

No he podido saber nada más ni del personaje ni del porqué llaman Montemolín a esta zona de Zaragoza, excepto que sí se sabe que es un ombre toponímico rural del siglo XIX. Pero hay queda el dato y las dudas, para su estudio posterior.

Sí que es verdad que Montemolín tuvo durante muchos años alcalde propio, y que hasta hace unas pocas décadas, en el balcón de su domicilio particular ponía el cartel de alcalde de Montemolín. Era pues considerada entidad propia, con su encomendador de tareas. No sé ni desde cuándo ni tengo datos de los últimos corregidores, excepto de que el último vivía enfrente a la estación de Utrillas.

Dsde el año 1817 existía la posada de Montemolín en la calle de Miguel Servet. Era posada de caballeros y de caballerizas. En 1946 todavía hay constancia de que existía, pero con mucho menos trabajo y más como gran café. No hay que olvidar que aquella entrada a Zaragoza por la carretera de Castellón era importante en aquellos siglos.

Era la comunicación más corta con el mar por el camino hacia el Levante. Y era común levantar posadas de entrada para las caballerías y para los caballeros que venían y necesitaban entrar frescos y con los papeles en regla al traspasar las puertas de la ciudad en donde debían de demostrar quienes eran, a que venían y pagar los impuestos correspondientes de entrada si así lo demandaban los soldados de puerta.

En el año 1843 por la zona de entrada desde el Bajo Aragón había —antes de llegar a Zaragoza ciudad— dos posadas que atendían la carretera, la Venta de Buena Vista y la Venta de la Media Legua.

Unos pocos años antes, el 9 de enero 1820 las orillas del Ebro y el Huerva de helaron sobre todo por la zona Norte, hacia las Balsas de Ebro Viejo. El hielo era de tal espesor que se helaron pozos que aguantaban encima el peso de los jornaleros que se dedicaron a cortarlos para poder sacar agua. En el interior de las casas dicen que el vino se llegó a helar y que el río Ebro solo pasaba por dos arcadas del puente de Piedra, pues por las otras se quedó helado.

Mucho frío me parece, pero en aquellos tiempos no había ni calefacción ni contaminación y nunca se sabe. Hoy esto nos parece imposible.

En octubre de 1817, la sanidad pública mando dos médicos a la zona de La Cartuja y El Burgo de Ebro, pues había más de 80 personas con fiebres, por desnutrición y miseria. Y en Julio de 1818 una epidemia de sarampión azotó la ciudad de Zaragoza manera muy cruenta. Pequeños datos para seguir arañando historias de Zaragoza.

En aquel 1818 no vivía nadie fuera del Zaragoza amurallado y con puertas, excepto en el Arrabal. Por la noche se cerraban y los cabos de puerta no dejaban entrar a nadie para evitar contagio y para poder también cobrar los impuestos de entrada.

Eran pues tiempos en que todavía no existía población urbana como tal en los barrios hoy sumamente poblados, pero si un número cada vez más creciente de casas de labradores habitadas que salpicaban las afueras de la ciudad, sobre todo en la zona sureste, que se conocía en nuestra ciudad como el término de El Plano.

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