En la Zaragoza del siglo XVIII que vemos en este mapa de 1723, estaba el Colegio para estudios Seculares, llamado de los Montañeses, una institución educativa vinculada a los naturales de las Montañas Aragonesas, en concreto más de la zona de Jaca. Lo podemos ver en el mapa con el número 51. Fue fundado a finales del siglo XVI por Miguel Ximénez de Larués que era deán de la catedral de Tarazona. Con el número 49 vemos el edificio de la Universidad en aquellos años.
En la España de aquellos siglos era frecuente que los estudiantes procedentes de una misma región se agrupasen en colegios o fundaciones. Durante el siglo XVIII, esta institución siguió operando como colegio menor universitario, albergando a jóvenes que cursaban sus estudios en la Universidad de Zaragoza.
Los "montañeses" eran los naturales de la Montaña de Aragón. Muchos emigraban a Zaragoza para estudiar, ejercer profesiones liberales o dedicarse al comercio. Se instalaban cerca de las universidades y por ello diversos colegios de este tipo se pueden ver alrededor o cerca de la zona de la Magdalena o de San Carlos, asentados en edificios de la zona del Coso Bajo.
El Colegio de los Montañeses no era una escuela en el sentido moderno, sino una institución destinada a alojar o asistir a estudiantes procedentes de las montañas del norte de España (desde Aragón a Navarra o Castilla) y la proximidad física a la Universidad era casi una necesidad práctica.
En Zaragoza, este tipo de colegios solían funcionar como espacios de formación, asistencia y sociabilidad para colectivos concretos, a menudo con apoyo de patronos, clero o benefactores locales. Funcionaba como un colegio universitario (a modo de Colegio Mayor). Su propósito era laico y secular, ya que estaba destinado a costear los estudios universitarios y el alojamiento de estudiantes con escasos recursos económicos.
El siglo XVIII fue una etapa de fuerte interés por la instrucción pública y la reforma educativa en Aragón, con un papel importante de instituciones docentes y del clero reformista. En Zaragoza, los escolapios se instalaron desde 1731 y su colegio quedó plenamente integrado en esa dinámica de enseñanza urbana del siglo.
En su origen y durante los siglos posteriores, el colegio de Los Montañeses estuvo reservado específicamente para estudiantes procedentes del municipio de Larués y de la comarca de la Jacetania en el Pirineo aragonés (llamados los “montañeses”). Luego se abrió a más estudiantes.

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