Lo de convertir el Palacio Fuenclara de Zaragoza en un Hotel privado parece una tontería. No lo debe ser, sino más bien un aviso, un globo sonda para ver de qué manera suenan las campanas. Voy a poner un poco de ruido.
Lo vergonzoso son los años parados de un palacio como el Fuenclara, una calle entera como la calle Fuenclara, una zona hasta la plaza de San Felipe, que en su momento fue un nudo de atractivo artístico fundamental en aquella Zaragoza del siglo XX. ya nadie se acuerda qué tipo de comercios artísticos había en la calle Fuenclara.
Lo de convertir el Palacio de los Fuenclara en un Hotel suena a idiotez por varios motivos. No quero nombrar la famosa y cerrada Posada de las Almas, para no meter más cizaña.
Y tampoco quiero hablar de los muchos millones que se metieron en restaurar parcialmente el Palacio de Fuenclara, para ahora regalárselo a una empresa privada. El caramelo que es mejor un Hotel que un nido de ratas no es suficiente. Por cierto, casi al lado también tenemos el muerto Museo de la Imprenta, totalmente hecho unos zorros.
Zaragoza debe ser otra cossa.
Si queremos creernos que somos la Cuarta ciudad de España, tenemos que ser otra cosa. hablamos de la masificación del turismo, de la gentrificación de los barrios históricos, y queremos dar un edificio histórico y municipal, para hacer un hotal en el centro, junto a varios hoteles más.
Es verdad, y en eso debo dar toda la razón a quien lo diga así, que es vergonzoso que este edificio haya estado tantos años abandonado. Insisto, el edificio y la calle.
Hubo un cine muy cuco, se intentó instalar la Filmoteca de Zaragoza y creo que funcionó de hecho algún tiempo, y muchos deseos por hacer cosas interesantes que NUNCA lograron ver la luz.
El Palacio de Fuenclara es uno de los palacios renacentistas más interesantes del casco histórico de Zaragoza. Fue vinculado en origen a la familia Agustín (Antonio Agustín, jurista y humanista, y con la poderosa familia Agustín, muy vinculada a la vida política e intelectual aragonesa. Más tarde pasó a manos de los condes de Fuenclara, de ahí su nombre actual).
El Palacio de Fuenclara es uno de los palacios renacentistas más interesantes del casco histórico de Zaragoza. Fue vinculado en origen a la familia Agustín (Antonio Agustín, jurista y humanista, y con la poderosa familia Agustín, muy vinculada a la vida política e intelectual aragonesa. Más tarde pasó a manos de los condes de Fuenclara, de ahí su nombre actual).
Es un edificio de la segunda mitad del siglo XVI, aunque algunos estudios apuntan a un origen algo anterior, de fines del siglo XV, con reformas documentadas en el edificio que ya venían en el año 1516.
Es un palacio de ladrillo, con tipología de casa noble aragonesa: patio central, escalera monumental y una fachada que no se conserva pues está muy transformada por reformas posteriores. En origen debió tener una estructura más clara de palacio renacentista, pero hoy su aspecto refleja muchas adaptaciones de los siglos XVI al XX.
Es un palacio de ladrillo, con tipología de casa noble aragonesa: patio central, escalera monumental y una fachada que no se conserva pues está muy transformada por reformas posteriores. En origen debió tener una estructura más clara de palacio renacentista, pero hoy su aspecto refleja muchas adaptaciones de los siglos XVI al XX.
En el siglo XX y dando la sensación de que nadie sabía bien qué hacer con el edificio, se abrió allí el Teatro Cine Salón Fuenclara, que reformado su espacio, luego llegó a ser el Cine Arlequín. Y también albergó locales comerciales, entre ellos una librería de ocasión.
El palacio está catalogado como Bien de Interés Cultural y forma parte del patrimonio protegido de Aragón. En el siglo XXI se acometieron obras de restauración y consolidación de fachadas y cubiertas, aunque sigue siendo un edificio con una historia material compleja.
Hoy el patio y la escalera tienen un valor especial porque conservan la memoria de la casa noble original, incluso después de los cambios de uso de los siglos XIX y XX. Son, los elementos que mejor permiten imaginar el palacio en su época de esplendor. En términos patrimoniales, son parte de lo que hace singular al Palacio de Fuenclara dentro del conjunto de palacios históricos de Zaragoza.
Es un testimonio de la Zaragoza palacial del entorno de San Felipe y calles alrededor de la actual Alfonso I, donde la nobleza urbana dejó una huella muy fuerte, de la que cada vez queda menos.
En la imagen de arriba podemos ver lo que fue el Teatro Cine Fuenclara, no el Cine Arlequín que fue posterior y en el mismo edificio, tras una restauración. la imagen es del archivo del Ayuntamiento de Zaragoza.

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