La Serie de 36 grabados al aguafuerte y al aguatinta de Fernando Brambila (1761-1834) y Juan Gálvez (1774-1847), «Ruinas de Zaragoza», significan uno de los conjuntos gráficos más notables de cuantos conserva Zaragoza sobre la memoria de lo que sucedió en nuestra ciudad entre 1808 y 1809, desde el punto de vista alegórico pero a su vez, real al representar estampas en un tiempo sin que existiera la fotografía.
En esta imagen podemos ver idealizada a Agustina de Aragón que era de Ceuta, en el momento en que disparó el cañón en el Portillo el 4 de julio de 1808. Era una personal civil en ese momento y al ver desamparada la batería del Portillo tras haber caído todos los militares que desde allí disparaba ese cañón de 24 milímetro, se puso ella a disparar, alentando al resto de civiles de la zona, a seguir su ejemplo, y a taponar el hueco en las murallas que ya habían realizado los bombardeos de los cañones franceses..
Aquel acto heroico le supuso a Agustina de Aragón (Agustina Raimunda María Saragossa Domènech) una medalla o escudo de honor y fue ascendida a oficial del ejército dicen que con el grado de subteniente. La realidad fue más dura. Palafox le reconoció el acto y la premió con honores pero simplemente le dio la opción de entrar en el cuerpo de artilleros como soldado.
Tenía 22 años de edad cuando hizo ese acto en las afueras de entonces de una Zaragoza sitiada. Y ella misma ya dentro del ejército, ascendió a sargento y luego a subteniente, desde el grado de soldado que le había dado Palafox en aquella ocasión. El grado de subteniente lo alcanzó en agosto de 1809, más de un año después de acto por el que se hizo conocida.

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