17.5.26
La Zaragoza agrícola de la antigüedad en el este zaragozano
Desde el principio de Zaragoza íbera o romana hasta el siglo XI, no parecen existir datos que indiquen nada interesante sobre la zona del sudeste de la ciudad, además del dato de ser considerada tierra de aguas y acequias naturales producto de las filtraciones del Ebro y del Huerva. La ciudad era muy pequeña, y esta zona estaba muy alejada de su centro, de su uso urbano e incluso agrícola.
Los siglos de dominación árabe parecen olvidarse de construir edificaciones en la zona de Montemolín y Las Fuentes, dejando previsiblemente la zona para usos agrícolas y en algunos casos como cementerio, y ordenando las aguas que por esta zona de manera natural o no regaban sus campos.
A partir del siglo XI, ya encontramos datos sobre estas zonas de Zaragoza, que informan de que se van plantando viñas en todos los terrenos entonces conocidos como de El Plano, empezando a dar un sentido todavía más agrícola a todo el territorio que ocupa actualmente esta zona del sureste zaragozano, lo que nos hace suponer que con anterioridad se fueron poco a poco ocupando espacios agrícolas y construyendo acequias para dominar sus trazados, que ayudan a ir utilizando los terrenos para esos usos agrícolas, a la vez que se construyen edificios pequeñas para guardar aperos o para cobijarse en casos de tormentas o de gran calor.
La distancia a la ciudad no es tan alta como para que estas tierras ricas y con agua no se utilizaran más, sabiendo además que ya las cruzaba la acequia de Las Adulas.
El Ebro había dejado abandonado un meandro natural que iba desde el inicio actual del barrio de Las Fuentes con el Ebro hasta la actual Facultad de Veterinaria. Por el final de Compromiso de Caspe aún se podría ver perfectamente si pudiéramos penetrar en el subsuelo, el curso abandonado por el Ebro como se ve en el subsuelo de la Plaza Mozart en el Rabal.
Todavía en los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, se anegaban grandes extensiones de tierras del final del actual barrio de Las Fuentes hasta la zona del parque Torre Ramona y el Colegio de los Marianistas en Montemolín, que utilizaban los chavales para montar pequeñas almadías (del árabe al-ma’diya, como tantos nombres de nuestro idioma que siguen entre nosotros), con las que flotaban en aquellas aguas estancadas y de filtración que podían durar meses en toda la primavera sobre todo, jugando a navegar con riesgo, por lagos naturales y esporádicos.
Todo el Barrio Montemolín y Las Fuentes se asientan sobre una terraza del Ebro con subsuelo de gravas, y con tierra de labor encima que ha servido para su uso como huertos. Se aprecian en ciertos sitios del subsuelo huecos, posiblemente por extracción antigua de esas gravas para usos de construcción. Posiblemente el nombre antiguo de la zona, El Plano, vendría de ser una zona plana y de escasa elevación sobre el río, en donde era muy fácil que las fuertes riadas inundasen un cauce seco y abandonado, lo que facilitaba el surgimiento de fuentes, acequias naturales o no, y aguas que llenaban grandes zonas por filtración.
En el siglo XVIII, ya estaba toda la zona plantada también de olivares en El Plano y las Adulas de la Huerva; se poseían buenas viñas en la zona de Las Fuentes y en El Plano, más otras plantaciones de cereal en el secano de Miraflores que al ser algo más alto no tenía tanta facilidad para que llegara el agua; había grandes extensiones de frutales, principalmente perales, ciruelos, melocotoneros e higueras (no tiene esto nada que ver con la calle Tomás Higuera) por las zonas de Las Fuentes y de las Adulas; y moreras en la zona de Las Fuentes o hacia San Jose.
A finales de ese mismo siglo XVIII, era la ciudad de Zaragoza zona cerealista, con predominio del trigo y la cebada. Se recogía también algo de centeno, avena y en menor cantidad maíz, pero no pasando este del 10% del total de la cosecha de cereales.
En la zona de huerta regable se recogían frutas y hortaliza, y en el secano más duro y alto se plantaban olivos y vides.
En Montemolín, en las tierras blancas de El Plano, de Las Adulas y de Las Fuentes se recogían por entonces grandes cantidades de trigo, era una zona rica en donde una vez levantado el cereal se plantaban habas, en contraste con la mayoría de las tierras de Aragón, en donde se guardaba año y vez, es decir, allí se plantaba en años alternos, guardando el barbecho para que se regenerara la tierra, mientras que en estas zonas zaragozanas se podían recoger hasta dos cosechas al año.
Los olivos en esta zona eran del tipo Royales de fruto pequeño, o del tipo Empeltre de fruto más grande para servir en mesa. Los buenos vinos en Zaragoza, que tenían incluso fama por España, se daban principalmente en la zona de Miralbueno y en la de El Plano por su zona más cercana al actual San José, mientras que en los terrenos cercanos de Las Adulas y de Las Fuentes, no eran tenidos por bueno los pocos vinos que se recogían, nunca en la misma consideración, pues sus terrenos más húmedos los criaban de inferior sabor y con más enfermedades.
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