El día 29 de mayo del año 1808, en un Bando de Zaragoza, se mandó alistar a todos los hombres que desde los 16 a los 40 años estuvieran en ese momento viviendo en nuestra ciudad, fueran mozos, casados o viudos, y sin distinción de clases o de trabajos.
Con todos ellos se formaron diversas compañías de 100 hombres cada una para educarlos urgentemente en la guerra y crear una especie de milicia popular preparada para defender la ciudad sin estar todavía sitiada del todo.
Tenían que acudir a las 7 de la mañana a apuntarse al Cuartel de Caballería y al Cuartel de Convalecientes. Aquel edificio del que ahora se ha logrado conservar la fachada y puerta de entrada, fue el primer cuartel propiamente dicho: el de Caballería, junto a la iglesia del Portillo, luego denominado Cuartel del Cid.
Fue construido entre 1773 y 1775, y su fachada occidental, con un muro de ladrillo, el que se ha intentado conservar tras numerosas demandas vecinales y de Asociaciones zaragozanas, da al actual Paseo de María Agustín, y se encontraba justo en la zona comprendida entre la Plaza del Portillo y el Paseo de María Agustín, en el extremo suroeste de la ciudad amurallada de la época.
Su protagonismo como cuartel de defensa en los Sitios fue enorme. La mañana del 15 de junio de 1808, tras ser rechazados en las puertas del Portillo y del Carmen, los franceses pensaron que el muro de ladrillo del cuartel y su puerta, más endebles, eran el punto más débil para forzar la entrada.
Entraron al cuartel y se combatió en su interior metro a metro, pasillo a pasillo, hasta que los defensores lo recuperaron.
El Cuartel de Convalecientes era otro edificio no muy lejos, con una historia constructiva singular. Fue diseñado y construido entre 1796 y 1799 por el arquitecto aragonés Agustín Sanz Alós, aprovechando el edificio preexistente de la extinta Real Compañía de Comercio y Fábricas de Zaragoza (1785-1792). Se situaba en la calle de Convalecientes, en el interior del casco urbano, más próximo casi pegado, al actual Hospital Provincial de Nuestra Señora de Gracia.
Desde su almacén se llevaron los cañones, balas y morteros junto a los artilleros allí existentes al inicio del conflicto, cuando los zaragozanos se movilizaron para la defensa de la ciudad. De este tema hablé hace unos días en este blog. Era el almacén de intendencia militar.
Desde su almacén se llevaron los cañones, balas y morteros junto a los artilleros allí existentes al inicio del conflicto, cuando los zaragozanos se movilizaron para la defensa de la ciudad. De este tema hablé hace unos días en este blog. Era el almacén de intendencia militar.
Al inicio de los Sitios, los franceses residentes en Zaragoza y que fueron detenidos como sospechosos, fueron conducidos y recluidos en el Cuartel de Convalecientes. Luego algunos se soltaron y dejaron de esta detenidos, pues algunos estaban perfectamente integrados en Zaragoza.
Arriba en la imagen, se puede leer un Decreto de Palafox de aquellos días, como apoyo por el enorme recibimiento que estaban teniendo las peticiones de ayuda de los ciudadanos zaragozanos, para poder crear una cantidad de donativos de todo tipo, que servían para alimentar a los soldados y para poder comprar vestidos o más armas.

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