15.4.26

No basta con el 14 de abril y con la mirada puesta en Boltaña


Otra sociedad aragonesa pudo ser pero lo evitaron: la del Consejo de Aragón de los años 1936 y 1937, capital Fraga, presidido por Joaquín Ascaso. Y nunca se sabrá a qué cotas en la acción colectiva y cooperativa se hubiera podido llegar, a qué política de vivienda, pero aquella hermosa mañana ni tú ni yo ni tus abuelos la llegaron a ver. 

Porque la inacción o la delación, la generación ficticia de la necesidad de orden (dice Saviano) tuvieron y tienen consecuencias económicas, convienen a las concentraciones de capitales, crean líderes que aprovechan los estados de emergencia que otros les generan.

La cara B de la Exposición de la Lonja sobre la Sociedad Aragonesa es ilustrativa por pujolista (Jordi espetaba el “El meu partit es Catalunya”, que relevó al “Ja soc aquí” del republicano Tarradellas): una lavada de cara de Ibercaja que se declara como continuadora de la tradición reformista económica de los ilustrados aragoneses, liberales despóticos, se proclama auspiciadora de la llegada de GM y madre de Aragón.

Como la exposición no la irán a ver los pequeños ahorradores de los pueblos, con ella no superarán la desafección por poca consideración y costes del mantenimiento de las cartillas que ha creado entre los impositores aragoneses su conversión en banco, acompañados de desplantes y falta de consideración de sus empleados. 

No eres agricultor, industrial ni autónomo pues allí está la puerta y vete a otros, que hay competencia: así ha pasado, como hay iguales cañeros de Ámbar que de otras franquicias, que gran parte del personal se ha pasado a la Caja Rural de Teruel, Caixabank y cualquiera que haya mantenido mejor las oficinas en los pueblos o se haya interesado un poco por los que no llegan a fin de mes y su circulante. 

Eso por no decir que su política estrella (casi única) en Huesca sea el sector nieve y que esté contribuyendo a la unión de estaciones de Canal Roya desde la comisión de mi cuenta compartida.

Para los aragoneses y como monte de piedad, casa de empeño, Ibercaja sí fue una de las almas de Aragón y te alegrabas de poder sacar en sus cajeros de Soria y Logroño, aunque desde la Transición su cúpula directiva cobrara cada uno, con o sin fundaciones, más que entre todo el Gobierno autonómico junto. 

Pero han tratado de forma irregular bancariamente cuando antes eran piadosos con el débil, asumido promociones con las que el Pirineo parece los nuevos barrios de Vinaroz y se presentan como adalides en un futuro de la especialización del desierto aragonés como sede de servidores de datos. 

Se dejan cosas: han facilitado el sector privado en aumento de las residencias de mayores que se han puesto a un precio confiscatorio en el caso de no concesión de dependencia, financian la concentración agraria de propiedades porque las nuevas inversiones a acometerse no están al alcance de pequeños productores y la promoción de macro granjas es otro legado de su política crediticia ilustrada. 

Bien es verdad que proyectos amamantados asimismo por cualquiera de las otras entidades crediticias o bancas que vienen incluso de cooperativas de crédito con fábricas de pienso que deciden quiénes tienen, el día concreto de emisión del informe, reconocida solvencia como personas de bien.

Tanto en Aragón como en cualquier punto de Europa la globalización no cooperativa está laminando a los pequeños productores gremiales del país, se ha llevado por delante iniciativas emergentes que tengan otro concepto de vivir del y en el medio rural a partir de pequeñas redes de productores o prestadores de servicios asistenciales. 

Con mi generación se irá la última que al menos todas estas cuestiones se las plantea. La siguiente se ufana de ser elegida temporalmente como proveedora de un distribuidor alimentario cuando mueven los hilos o sus familiares les procuran los contactos necesarios. Después les parece abominable lo de Koldo, una traslación en vida pública de modos de engrasar de la privada.

La pregunta es: qué aportaciones pueden hacer Aramon, los bancos aragoneses, las compañías de seguros y compañías eléctricas al debate sobre la fijación de población en el territorio. Los expertos en cada parcela del sector privado.

Porque al mismo tiempo que la exposición de la Lonja y con el telón de fondo de que los que tienen las verdaderas llaves del territorio no fueron, antes de Semana Santa tuvo lugar como remate la Declaración de Boltaña de conclusiones en el V Congreso Nacional de Desarrollo Rural y Despoblación, que se celebró en la villa de Sobrarbe.

Parece que un territorio con servicios viables debería ser fundamental para cualquier usuario urbano con segunda residencia en el medio rural, las empresas energéticas y las que apoyan inversiones. No todo termina en la inversión que enriquece a la familia propietaria de un hurto urbanizable y a promotoras alejadas del interés general que abanderaron Pignatelli como Jovellanos: crear una tupida red de iniciativas locales económicas alejadas de los oligopolios latifundistas. Ya entonces era imparable que la población rural huía a pasar hambre a las ciudades. La Declaración de Boltaña presenta los siguientes ejes:

1.- El diseño de políticas del medio rural se ha de hacer desde dentro por los políticos. La cuestión es con qué vocación propia, especialización en políticas que afectan a europeas o la libertad de mercado, capacidad, medios y dirección de los partidos. 

Es un discurso que los políticos locales predican hasta que trepan. Ni Vox, ni Chunta, ni antes Izquierda Unida, ni Sumar, ni Equo, que representan otras formas de hacer o deshacer políticas, tienen implantación territorial suficiente para contrastar las no iniciativas de los grandes partidos, causantes de la despoblación y al servicio de otros intereses. Tener que lamentar la desaparición del PAR o la pérdida de importancia de Teruel Existe hace pensar en el dicho de que los que vengan, bueno te harán.

2.- Legislación y fiscalidad propia para pequeños municipios, simplificación administrativa: es cierto que muchas iniciativas rurales ilusionantes caen debido a la estacionalidad y la enorme presión fiscal, semejante a las de cabeceras comarcales y ciudades. Súmese el nuevo sector de ocio y plataformas televisivas que vacían la afluencia a bares, aquellos puntos de encuentro sociales, y se dirigen hacia cualquier usuario rural o no que no distinguen como consumidor. 

Incluso en verano, las calles de los pueblos ya no son el escenario de tertulia alguna y se toma la fresca viendo en solitario Peaky Blinders con una cerveza de oferta, pues en los bares de cada lugar no te extrañe que te cobren más de 2 leuros.

Lo que es evidente es una certeza: el mercado de competencia no funciona sin oferta ni demanda que la falta de planificación ha dejado caer en todo el interior de España.

3.- El apoyo provincial a los municipios es mejorable, pero sí se ha producido. Quizá una mejora posible afecta a los proyectos estúpidos que se han subvencionado por decisiones políticas (un campo de padel por municipio que se ocupa medio mes al año) y pasaría por no conceder dinero por municipio fijo, especie de clientelismo, sino promocionar y cuidar proyectos estratégicos o de supervivencia social de unos u otros que fijen población.

4.- Relevo generacional: es el gran problema en numerosas profesiones y ejes de actividad, no solo en el medio rural aunque también. Es una cuestión que Francia o Navarra tienen interiorizada, apoyo al tejido económico artesanal e industrialización del territorio. Pese a su política de décadas en ordenación del territorio también su tejido rural languidece, superada la generación de los alcaldes que no solo no cobraron, sino que ponían dinero. De la estirpe de los que se juntaron para defender su valle debajo de un árbol ceremonial que plantaron y al que se abrazaban.

5.- La política de vivienda como problema para asentar población: la Ronda de Boltaña canta que si se nos cae la casa, la volveremos a levantar. Es acuciante determinar quiénes, dada la falta de interés de las generaciones que vienen en el mantenimiento del patrimonio de sus abuelos, y puede que con razón. Entonces habrá que repensar, cosa que provocará enfrentamientos internos en los pueblos, la función social de la propiedad en el caso de las casas que se ocupen poco tiempo. De momento no existen muchas vías jurídicas al alcance de los pequeños municipios a tal efecto, no cuentan con palancas jurídicas con rango de ley.

Otra cuestión es que si una casa corre peligro de espaldarse, a ningún munícipe se le ocurre hacer expediente para quedársela por falta de conservación si es de su primo de Barcelona, y quizá es porque conoce de dónde viene la falta de mantenimiento: que es de que sus padres se quedaron con todo el patrimonio familiar que se juntaba para conservar la casa y ya solo mantiene la suya nueva de las afueras de cada pueblo, con jardín y garaje grande. No sus cascos históricos en que las casas pueden ser de varios primos hermanos. Muchos habitantes del territorio están en el nosotros first y cuanto menos, más a repartir.

Tampoco los ayuntamientos son como actividad principal legal promotores de vivienda y es competencia del Gobierno de Aragón implementar medidas jurídicas para promover solares e iniciativas en cada pueblo aragonés y, gobiernos de posiciones liberales como los que habéis votado en última instancia piensan que resolverse el acceso a la vivienda digna es una cuestión de libertad, carajo (con la excepción de Jaca al parecer).

Es muy complicado tener empatía sobre lo que no te ha pasado personalmente (me refiero a los concejales de cualquier adscripción que no han vivido nunca de alquiler). 

Así, una ciudad florida como la capital aragonesa podría plantearse suicidar tulipanes con la poca humedad de sus parques, otras localidades subvencionar flores de pasos procesionarios pero, por una decisión ideológica, no aportar ni un céntimo para comprar un triste clavel destinado a honrar a ajusticiados por reclamar libertades de las que hoy gozan ellos y sus familias: tales como poder ser elegida por tu partido de derechas como candidata alcaldesa, tener derecho al aborto cuando vengan dadas como a ti te parezca conveniente y en tu dolor o poder asumir sin delegarla en un médico conocido la decisión sobre la muerte de un familiar. Qué decir de la opción de separarse cuando te dé la gana y para dejar en paz al otro, pese a estar matrimoniados como sacramento.

El interés general reducido al particular, que se mueva dinero no importa a costa de quién. Cuando acucia atraer mano de obra, hasta gobiernos populares como el de Jaca expropian una casa que afeaba por completo el Barrio de San Nicolás para generar vivienda de alquiler. Era una inversión que terminó en un banco malo, que apostó por un promotor solvente y con ella desarrolló Aragón, sí.

14.04 Luis Iribarren


Nota.: En la imagen vemos a Joaquín Ascaso, el Primer presidente aragonés y del Consejo de Aragón

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