4.1.26

El conde Gauterio y Zaragoza


La historia del Conde Gauterio (Gauterit o Gauterico) y Zaragoza representa uno de los momentos de transformación más decisivos en la historia medieval de nuestra Zaragoza, marcando la transición definitiva de la ciudad del dominio romano tardío al control visigodo. Este acontecimiento acontecido en el año 472 debe entenderse dentro del contexto más amplio de la expansión territorial orquestada por el rey Eurico, quien buscaba consolidar el imperio visigodo como la potencia hegemónica de la Europa occidental en los últimos años de la antigüedad tardía.

Eurico: El Contexto Político

Gauterio actuó como el instrumento militar de Eurico (durante los años 440-484), uno de los reyes visigodos más expansionistas y políticamente astutos de la historia medieval hispánica. Eurico ascendió al trono en 466 asesinando a su hermano Teodorico II, rompiendo así con la costumbre gótica de rotación dinástica y estableciendo un nuevo paradigma de sucesión hereditaria por derecho de conquista. Su reinado coincidió precisamente con el colapso del Imperio Romano de Occidente. La caída del último emperador Rómulo Augústulo ocurrió apenas cuatro años después de la conquista de Zaragoza por los godos en el 472, pues murió el emperador romano en el año 476.

La estrategia política de Eurico se basaba en una comprensión clara de que el foedus (tratado de federación) que vinculaba a los visigodos con Roma desde 418 ya era papel mojado. En 475, rompió formalmente esta alianza, permitiéndose actuar como monarca completamente independiente. Con una corte en Toulouse, Eurico transformó el reino visigodo de Tolosa en la potencia más poderosa de la Europa occidental de su época, extendiéndose desde el Ródano hasta el Atlántico, y desde el Loira hasta el estrecho de Gibraltar.

La Campaña de 472: Estrategia Territorial

El año 472 representa un momento crítico en la estrategia expansionista del godo Eurico. Múltiples fuentes históricas documentan que en este año Eurico decidió conquistar definitivamente la provincia Tarraconense, la última zona romana en Hispania que aún mantenía cierta independencia de la autoridad visigoda. Esto no fue un acto impulsivo sino parte de una campaña meticulosamente coordinada.

Las campañas precedentes de Eurico en la Península Ibérica revelan la lógica territorial de esta estrategia. Eurico había previamente conquistado Mérida, devastado Lusitania y ocupado numerosas ciudades del sur peninsular. Sin embargo, el control de la Provincia Tarraconense le era estratégicamente vital por varias razones:

Permitía la conexión geográfica entre sus territorios del norte (Aquitania) y sus conquistas meridionales. Y la Tarraconense históricamente había sido la más romanizada de las provincias hispanas, lo que significaba que su integración proporcionaba legitimidad política y continuidad administrativa. Su conquista eliminaba el último bastión de la autoridad imperial romana en Hispania.

Gauterio: El Jefe de Campaña

Aunque la historiografía medieval proporciona sorprendentemente pocos detalles sobre la vida personal del Conde Gauterio, su rol como Conde indica su posición como uno de los generales de mayor confianza de Eurico. En el sistema de gobierno visigodo, el título de conde implicaba autoridad civil y militar, frecuentemente otorgado a miembros de la aristocracia germánica u, ocasionalmente, a hispanorromanos destacados que habían demostrado lealtad a la corona gótica.

La designación de Gauterio para liderar la conquista de Pamplona y Zaragoza sugiere que era un comandante militar experimentado y estratégicamente capaz. Las fuentes medievales, particularmente la Crónica Caesaraugustana, documentan su entrada en Hispania "por Pamplona" (por Pampelonam), sugiriendo que la campaña seguía un itinerario planificado que primero aseguraba las ciudades del norte antes de consolidar el control sobre los centros urbanos del valle del Ebro.

La Conquista de Zaragoza: Naturaleza y Alcance

Contrariamente a lo que el término "conquista" podría sugerir, la incorporación de Zaragoza bajo el control visigodo fue un proceso que combinó elementos de transición administrativa con demostración militar de poder, más que unas luchas por la conquista militar. Zaragoza ya no era en 472 una ciudad plenamente romana—había alojado una guarnición visigoda y una población hispanorromana de aproximadamente 9.000 habitantes durante más de medio siglo.

Lo que 472 representó fue la transformación de Zaragoza de una ciudad que, técnicamente, continuaba nominalmente bajo autoridad imperial romano a pesar de la ocupación visigoda, hacia una ciudad completamente integrada en el sistema administrativo visigodo. 

Esta integración fue mayormente pacífica, en contraste agudo con algunas otras regiones peninsulares. Zaragoza mantenía intactas sus legendarias murallas romanas, que demostrarían posteriormente su valor defensivo en el famoso asedio franco del año 541, cuando resistirían durante 49 días los ataques coordinados de los reyes merovingios Childeberto I y Clotario I.

Contexto Político-Militar Inmediato: 472

El año 472 fue particularmente auspicioso para las acciones visigodas en Hispania. En agosto de 472, Ricimero, el hombre fuerte del Imperio Romano de Occidente que había ejercido influencia sobre una serie de títeres imperiales débiles, falleció. Su muerte eliminó el último obstáculo de autoridad imperial occidental que podría haber opuesto resistencia a la expansión visigoda. Además, el imperio se encontraba en un estado de descomposición política avanzada—entre 472 y 476 se sucedieron múltiples pretendientes al trono imperial, ninguno de los cuales tenía autoridad real sobre Hispania.

Consecuencias Inmediatas y a Largo Plazo

La incorporación de Zaragoza bajo Gauterio no fue el final de la historia local. La Consularia Caesaraugustana (crónicas locales de Zaragoza) registran diversas rebeliones contra la autoridad visigoda en años posteriores. Particularmente notable fue la revuelta de Burdunelo (496-497), un "tirano" local que se rebeló contra la autoridad visigoda, apenas veinticuatro años después de la conquista por parte de Gauterio. Su represión demuestra que la asimilación de la ciudad de Zaragoza al imperio visigodo requirió de consolidación militar sostenida.

Sin embargo, a largo plazo, Zaragoza se convirtió en una ciudad profundamente integrada en el mundo visigodo. Tras alcanzar la estabilidad política bajo el reinado de Alarico II (sucesor de Eurico), Zaragoza experimentó un período notable de esplendor cultural durante el siglo VII. 

Durante este período, la ciudad alojaba una de las comunidades eclesiásticas más sofisticadas de Occidente, liderada por obispos intelectuales como Juan II, Braulio, Tajón y Valderedo. El monasterio de Santa Engracia se convirtió en un centro de actividad humanística comparable a los de Sevilla y Toledo.

Esta florecencia cultural fue interrumpida definitivamente apenas una generación después, cuando en 714 (42 años después de la muerte de Eurico) Zaragoza cayó ante la invasión islámica de Tariq ibn Ziyad, iniciando el período islámico de la ciudad que duraría hasta la Reconquista cristiana de 1118.

Evaluación Historiográfica

La historia del Conde Gauterio ejemplifica un patrón característico de la transformación política de Hispania durante la antigüedad tardía: la transición no fue catastrófica sino gradual, y las elites locales hispanorromanas frecuentemente negociaron su continuidad bajo nuevo patronazgo germánico a cambio de aceptación de la soberanía visigoda. 

El "general godo y conde" Gauterio, cuyo nombre sobrevivió en la documentación medieval precisamente porque ejecutó exitosamente una tarea de consolidación territorial, representa la culminación de un proceso de integración que había comenzado décadas antes.

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