13.4.21

Etimología de las principales ciudades aragonesas


En la provincia de Huesca, las cabeceras comarcales y ciudades principales presentan nombres con el siguiente significado etimológico de norte a sur y oeste a este:

Jaca: primera capital de Aragón, antes asentamiento sede de la tribu iacetani, prerromana (vascona o ibera, no celta). Comparte raíz con Aquitania.

Sabiñánigo: podría ser lugar de sabinas, pero indica como otros lugares una finca romana que sería de un tal Sabiniano (con acum como sufijo gálico), erigida como lugar de descanso entre Cesaraugusta, Osca y los baños de Panticosa. Curiosamente para la misma función especializada que aún tiene.

L’Ainsa: lugar de pastos en ibero-euskera, se corresponde con su ubicación soleada y fértil.

Benasque: existe una importante localidad francesa que comparte nombre con v, como sucede con Berdún. Ben en lenguaje céltico galo es una de las formas de decir montaña, con un sufijo final relativo a la misma.

Ayerbe: en ibero vasco, tribu nómada hasta estos pagos, significa bajo la loma (ahier behe) lo que se advierte en la morfología de la población. Más todavía cuando se la compara con Ayerbe de Broto.

Huesca: del prerromano íbero precioso nombre Bolksan, se ha denominado Osca y Walqa. Importantísimo centro universitario de la provincia Tarraconensis y hasta la fundación de la Universidad de Zaragoza. Hay tesis también sobre que puede significar repoblada por colonos oscos italianos, pueblo de montaña apenina semejante al Prepirineo (casualidades).

Alquézar: al-kezra, pudiendo significar azud o corte de agua para riego.

Barbastro: derivado del nombre romano Barbastrum adoptado por Muza para fundar un asentamiento. Del nombre Regio Barbitania, asentamiento para controlar la tierra de enorme calidad de su feraz entorno.

Monzón: mont-rodón o redondo por el cerro en que se asienta su castillo templario. Existe un curioso Monzón de Campos palentino.

Graus: del romano gradus; paso estrecho en el sentido que fuera, existen numerosas poblaciones sin s que son puertos como los de Valencia o Castellón. También en Huesca hallamos El Grado.

Benabarre: división de opiniones en Benavarri en lengua propia por el aben árabe inicial pero el sufijo final íbero-euskera berri. En una comarca donde existen toponimias como Güerri, del rojo gorri.

Binéfar y Tamarite de Litera: asentamiento de los Ben-Affa de la taifa leridana el primero, compartiendo el segundo etimología con el árbol que crece en suelos salitrosos tamariz, pero que parece que pudo significar balsa en árabe. La Litera es una superficie plana entre montículos como sucede con el Fondo de Llitera en Fraga.

Sariñena: contiene el sufijo enis patronímico romano pero parece compuesta de sa, cereal; ara, tierra en ibero; agan, ancha o mucho (río Aragón) y final en ain como en euskera de lugar.

Fraga: en Galicia es Bush, lugar de bosque impenetrable. En Aragón puede venir de Gallica Flaouia, localidad cercana a la fundamental Villa Fortunatus. Recibió el bellísimo nombre árabe de Medina Afraga siendo el Cinca, su río de las aceitunos (nahr al zaitun).

Por cierto que la etimología de Pirineo es de origen griego, parece que por un incendio que vieron en sus lejanas montañas en la costa cercana a Ampurias navegantes griegos.



En la provincia de Zaragoza, con el mismo criterio, cabe destacarse:

Ejea de los Caballeros: sede principal del pueblo celta suesón de donde provendría la toponimia Sigea (otros dicen que es por seg-etxea: casa de la victoria), excelentemente ubicada en la calzada de Cesaraugusta a Pompealum por las minas de sal de Remolinos, más valiosas en la época que el oro. El apellido caballeresco lo porta nada menos que desde comienzos del siglo XV en documentos en aragonés.

Borja: como denominación proviene de Bursau que, como Jaca, acuñó moneda antes de Roma en cecas (de la ceca a la Meca). Población origen como de Borja del apellido noble de los Duques de Gandía, nacidos a veces en Xàtiva y dadores de Papas.

Tarazona: proviene como es conocido de Turiaso que contiene la raíz que le pega mucho por ubicación del ibero-vasco “turi”, presente en Iturriaga (lugar de fuentes o rico en aguas). El monte dador de agua a esta comarca, el Moncayo, parece que significa monte de pendientes (cayus) o monte que gobierna (del árabe, cadí).

Alagón: también río extremeño e importante linaje noble, proviene su nombre de la ciudad en que más al este se hablaba protovasco, Alaun. Tan importante en su época como la siguiente.

Salduie-Salduba: luego Cesaragusta y Saraqusta y finalmente Zaragoza ha sido desde siempre un lugar de huerta codiciadísimo por estar atravesada por tres ríos. La ciudad ibera sedetana fue elegida para una refundación romana homenajeando a César, casi única en el imperio por nombre, en la que se instalaron colonos que fueron antes veteranos legionarios. Erigida como colonia central de la Tarraconensis, aseguradas las fronteras cantábricas.

Quinto de Ebro, como Cuarte y Utebo: se erigen sobre piedras miliares de calzadas romanas a partir de un asentamiento importante. En el presente caso de Celsa Lépida Augusta.

Caspe: con nombre da lugar a muchas interpretaciones como la increíble de que proviene del ibero-euskera (bajo la carrasca, con pe por behe), la árabe palabra casbah (casco antiguo de núcleo importante, a diferencia del rabat o rabal: arrabal extramuros) e incluso existe la legendaria teoría de su fundación por grupos venidos del Mar Caspio.

La Almunia de Doña Godina: en árabe huerta ajardinada erigida en el rico solar celtibero de Nertobriga. La homenajeada Godo de Foces legó para erigir un hospital una huerta a la Orden de San Juan de Jerusalén que todavía puede contemplarse en la entrada histórica de la ciudad.

Illueca:
del romano Illicata, sede de la fundamental familia aragonesa de los Gotor, casados con los Luna. Por lo que la misma goza del relevante castillo del único Papa plenamente aragonés (si consideramos al Borgia únicamente valenciano).

Cariñena: finca de Carinius, importante propietario romano. Imaginamos que el plantador u ordenador de los primeros e históricos viñedos.

Belchite: lugar bello en aragonés, vocablo semejante a Bell-lloch, Belvitge, en castellano Miralbueno etc.

Daroca: parece que del celtíbero Darek (no confundir con efebo polaco) o bien de su bautismo por guerreros árabes yemeníes, asentados en un clima montañoso que les era familiar, para controlar la vía aragonesa hacia Valencia. Le llamaban Calat-Darawca.

Calatayud: ciudad a cuya denominación no se le quitó el prefijo como castillo de Job (en lengua hebrea) o Ayub. La cercana Bílbilis de Marcial, de donde viene su gentilicio, formaba parte de esa potente red de ciudades que como Mara o Numancia existieron en los frescos y ricos secanos de la cara sur ibérica. En esa franja que hoy se denomina felizmente Serranía Celtibérica.



En la provincia de Teruel, con el mismo criterio, disfrutamos de las siguientes poblaciones capital:

Calamocha: prima etimológica de Calatayud y Calatorao, parada en la impresionante calzada Cesaraugusta-Bética, lleva por sufijo al caudillo o propietario Muza.

Utrillas, corazón con Montalbán: (monte blanco) de las Cuencas Mineras. Parece que viene por razones obvias del nombre cavidad o cueva, utricola. Lo que la emparenta con la sevillana ciudad de Utrera. Ambos, significados apellidos en singular y plural.

Andorra: la de Teruel, parece que etimológicamente deriva de sus sierras cercanas y el árabe, puesto que al-darrah es el bosque común a andurriales (del euskera cerro-ur) o también puede ser celta, puerta del viento (cierzo). También se afirma que es un acortamiento de “masadicas royas”. El Principado parece que arranca de otra etimología, parece que como el valle de Arán (que significa valle) pudiera tener como nombre origen ibero-vasco en diez fuentes o ríos: por hamar, de amarraco, e iturri).

Híjar: parece del hebreo “har” o montaña (adecuada para su ubicación), en la época de dominación árabe recibía el bellísimo nombre de Íxar que se ha incorporado como título a su feria de instrumentos de percusión artesanos. La importancia de su legado judío la convierten en la ciudad de pequeño tamaño más interesante de toda España. Su cercana Albalate del Arzopispo, ciudad de veraneo del de Zaragoza, proviene del árabe “balat”: camino de piedras, indicando la presencia de una calzada romana cerca de la fundación de que se trate, pues es toponimia bien común (como son las del Cinca, de Zorita, de las Nogueras, Albalat de la Ribera, Medina Albalat, Albalá…)

Alcañiz: potente y destacada población de importancia mercantil, puerta del Mediterráneo, eje del rico valle del Guadalope turolense con la población de Calanda (también de nomenclatura árabe), describe en su nombre los cañizos abundantes en los cauces medios de los poco caudalosos ríos aragoneses. Todavía más en aguas casi estancadas como las del meandro en que se asienta.

Valderrobres-Vall de Roures: al abundar en sus proximidades tanto olivos milenarios como bosque mediterráneo de calidad en los Puertos de Beceite, repletos de pinos y en su día de robles centenarios.

Cantavieja: la capital administrativa del Maestrazgo turolense –también existe el castellonense-. Ocupa una prominencia rocosa al modo de la propia Teruel o Albarracín sobre el barranco de su río homónimo. Fortaleza templaria y hospitalaria como Monzón. Parece que su nombre viene de una heroína cristiana que tocó el tambor en sus murallas advirtiendo del avance de una razzia musulmana.

Mora de Rubielos: del Ebro, se completó su nombre con el río que riega su vega. Pudiendo bautizarse así a poblaciones en tierras a repoblar abundantes en moreras o, por la proximidad de sus fronteras, próximas a tierras dominadas por hispanomusulmanes. Por cierto, el término moro es romano aplicado a los naturales de piel oscura de la provincia de Mauritania que comenzaba en Tánger y Ceuta.

Albarracín: histórica y ponderada ciudad que asentada sobre el Guadalaviar, que es el cimero Turia significa por su pureza el aguas el río blanco (abyad) que se junta con el rojo que recorre tierras ferruginosas (al-hamra o Alfambra) para conformar el Turia en Teruel (o río de Tiris, asentamiento iberto), recibe su denominación como el de su Comunidad de la familia taifal que la erigió como capital, los Aben Razin.

Ha de recordarse que el Reino de Aragón repobló con navarros Aragón Sur, siendo los protagonistas de Los Amantes de Teruel y su vida económica actual, gentes que se llaman Navarro, Navarrete, Egea, Azagra, de Marcilla, Sangüesa, Tafalla, Tudela, Corella o Corellano (derivación judía), Falces, Sesma, Roncal, Aibar, Salazar y tantos otros abundantísimos en alto valle del Jiloca y el del Guadalaviar.

Respecto de Teruel: para finalizar, su denominación se mire por donde se mire está relacionada con el torico. Puesto que ya para los fenicios recibió la denominación Turba, del semita Thor y bat (señor del toro). Lo que encaja con la importancia de la tauromaquia en la civilización y cerámicas minoicas. Toro y cerámica la convierte en el emplazamiento históricamente más señero de Aragón por sus conexiones prerromanas de alta alcurnia.

13.04 Luis Iribarren.

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