21.4.18

La Avenida Cataluña de Zaragoza la escribe el PP

Zaragoza vuelve a la normalidad. Mientras el bus vuelve a la huelga dentro de su lógica acostumbrada, la Avenida Cataluña logra un gran impulso…, contra todos los que hemos intervenido en su posible solución. Tenía razón ayer Jesús Fon cuando decía: «si alguien tiene una solución mejor y más inmediata, que la diga. Pero no hay más alternativa que seguir esperando y llevábamos muchos años. Los zaragozanos hemos pagado muchas obras importantes y esta también lo es», pero también Carmelo Asensio de CHA cuando decía que así no, que era una barbaridad (vamos a ser suaves) que este asunto se haga con el único apoyo de quien nunca ha estado empujando, y sin hablar con nadie y sin ni siquiera informar a la Junta del Distrito.

En el asunto de la Avenida Cataluña los únicos que han demostrado saber qué quieren y de qué forma lo quieren…, han sido los vecinos. Y se han aprovechado muy bien, como es lógico, de los errores políticos de todos. La negociación con Fomento es además de triste, absurda e inútil, es además discriminatoria para Zaragoza (una vez más) y es muy cara. Pero los vecinos tienen razón. Ya están hartos de esperar.

Un aplauso para los vecinos y unos pitos muy sonoros para todos nosotros. Somos muy escasos para estos temas tan complejos como el de una calle de Zaragoza que era carretera y estaba hecha unos zorros, pero muy pocos lo decimos en alto.


Nota.: Me dicen que a alguien más tendría que aplaudir. Y es verdad. Hay que aplaudir al PP. Sin duda.

20.4.18

Normalidad tras la huelga general de Zaragoza, primavera 1934

Publicamos antes algunos pequeños datos de la huelga que hubo en Zaragoza en la primavera del año 1934. Un total de 34 días de huelga general violenta que se saldó con los pactos tras el diálogo, no exenta la negociación de cansancio de la propia ciudad.

Os dejo el texto del editorial del día de después de La Voz de Aragón, con la normalidad casi recuperada tras la Huelga General. Las dos últimas líneas del Editorial siguen sin respuesta 84 años después.

Me parece un texto tan curioso, tan pactista, tan lleno de buenas intenciones, que trabajado para no producir heridas sino al contrario, apoyo para la propia ciudad de Zaragoza que necesitaba recuperar la paz y el funcionamiento normal, que resulta un texto con una carga de dolor dentro, que anticipa la sensación de lo que dos años después sucedió.