En aquella Saraqusta musulmana hemos tenido personajes, gobernadores y políticos, que incluso estando poco tiempo en aquella Zaragoza, intentaron dejar su huella de gobernantes obedientes.
Abdalá ibn Yahyá fue un gobernador efímero de aquella Zaragoza (Saraqusta), en la Marca Superior de Al-Ándalus durante el emirato omeya. Nombrado por el emir Muhammad I en el año 861 (año 246 H.) tras el retiro del tasjil a Musa ibn Musa de los Banu Qasi.
Su mandato coincidió con la reafirmación del control cordobés sobre la ciudad de Zaragoza, que había estado bajo influencia de Musa ibn Musa hasta su muerte en septiembre de 862 por heridas infligidas por su yerno en Guadalajara.
Este nombramiento se enmarca en las tensiones recurrentes de la Marca Superior, donde Zaragoza era foco de rebeliones contra Córdoba. En 860-861, Muhammad I retira el tasjil a Musa ibn Musa por sus ambiciones independientes, instalando a Abdalá ibn Yahyá para restaurar la obediencia central. Poco después, en 862, Córdoba recupera control directo tras la muerte de Musa, lo que sugiere un gobierno breve y transitorio para Abdalá.
Su nombramiento fue en marzo de 861 pero hay dudas sobre el día exacto, coincidiendo con la muerte de Musa ibn Musa. Y la finalización de su mandato como Gobernador, antes de septiembre 862, cuando Córdoba interviene directamente en Saraqusta.
No se detallan acciones específicas de su gobierno en las fuentes, pero su rol fue estabilizar la ciudad tras la influencia banuqasí. Fuentes como al-'Udri y cronologías omeyas lo citan como wali (gobernador) en listas sucesorias.
En este contexto, los gobernadores actuaban muchas veces como señores casi independientes de Córdoba, aunque formalmente reconocieran al emir. Abdalá ibn Yahyá (ʿAbd Allāh ibn Yaḥyà) es una figura poco conocida pero relevante dentro de la historia de la Zaragoza andalusí del siglo IX.
No pertenecía a la célebre familia de los Banū Qasī, que habían dominado la región durante décadas, sino que parece formar parte de una política decidida desde Córdoba para reducir el poder de las grandes familias muladíes locales. Su nombramiento parece responder más a un intento de recentralización del poder emiral desde Córdoba.
Abdalá ibn Yahyá ejerció como gobernador militar, pero a la vez como gobernador político y como administrador civil, un necesario representante directo del emir en la Marca Superior. Su misión principal fue mantener Zaragoza bajo control cordobés, y frenar las rebeliones locales, tras contener tanto a los Banū Qasī como a las incursiones cristianas.Su mandato se desarrolla en una época dentro de un contexto difícil, con revueltas internas constantes, y alianzas cambiantes entre musulmanes y cristianos, que alimentan conflictos entre linajes locales. Zaragoza era en esos momentos una ciudad muy estratégica, pero también ingobernable sin tener pactos con los líderes de la zona de influencia.
Esto genera tensiones, aunque no se conserva un relato detallado de batallas o rebeliones específicas protagonizadas por él. Sabemos el marco político, pero no los episodios concretos. Esto sugiere un gobierno más administrativo y de contención que expansivo, corto pero que intentaba marcar el poder que desde Córdoba no se quería perder sobre la Marca Superior.

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