28.9.26

Buscando en Zaragoza la Casa de Convalecientes de 1564

Consejos peste en Zaragoza

En ese proceso tremendo del verano de 1564 en el que Zaragoza perdió casi el 30% de su población por una peste, hay un dato cierto, pero del que desconocemos su ubicación. Me refiero al que se llamó entonces Casa de Convalecientes y a donde se destinaban los enfermos todavía no recuperados del todo, que eran dados de alta del Hospital. Sabemos perfectamente que existía, que debía ser grande, que era visitado con normalidad por los doctores, pero tenemos muy pocos datos del lugar concreto en donde estaba.

Sabemos a ciencia cierta que estaba situado a las afueras de la ciudad, que era una zona que se habilitó como la Casa de Convalecientes y junto a ella se encontraba un lavadero donde se realizaba la limpieza de la ropa y una vez purificada se devolvía a los propietarios.

Ya sabemos que esa Casa de Convalecientes de la peste de 1564 estaba extramuros, fuera del perímetro amurallado de la ciudad. Era la práctica habitual en toda Europa para los lazaretos y casas de cuarentena, alejar a los convalecientes del núcleo urbano para evitar el contagio.

La Zaragoza de 1564 tenía sus puertas principales orientadas hacia los caminos de salida naturales. Las instalaciones de cuarentena se solían ubicar en las zonas más alejadas del centro urbano y con acceso a agua. En el caso de Zaragoza, las zonas extramuros más lógicas para ese uso habrían sido la orilla del Ebro fuera de las murallas, hacia el norte, la zona del Huerva, hacia el sur, o incluso en algunos apuntes se habla de los caminos hacia Torrero o hacia el actual paseo de la Independencia, entonces campo abierto.

Pero la mención de que había un lavadero de ropa junto a la casa de convalecientes es un indicador muy útil pues requería una zona en donde hubiera agua corriente abundante, lo que apunta a una ubicación próxima al Ebro, al Huerva o a una acequia importante. Aguas abajo del Ebro o de los vientos que llegaban a la ciudad.

La documentación original proporciona tres pistas fundamentales. En la Memoria de la orden que se tubo en desempestar la ciudad de Çaragoça, conservada en el Archivo Municipal de Zaragoza y enviada a Burgos en 1565, se dice que el Ayuntamiento tomó "una casa fuera de la ciudad apartada medio quarto de legua… y que se encontraba situada de manera que los vientos no devolvieran hacia Zaragoza el aire que se consideraba contaminado".

Porcell confirma además que era una «torre fuera de la ciudad». Allí enviaba él como médico y desde el Hospital de Nuestra Señora de Gracia a los pacientes que ya habían superado la fase más peligrosa y tenían las úlceras limpias, para dejar camas libres a los nuevos apestados. La describe también como «una casa grande» destinada expresamente por los jurados de Zaragoza a los convalecientes.

Lo lógico es pensar en la desembocadura del Huerva – inicio del barrio actual de Las Fuentes – o en la ribera oriental del Ebro – antes del entorno del actual azud de Vadorrey, aproximadamente.
 Pero existe un dato muy interesante con la distancia. "Medio quarto de legua de distancia de la ciudad, pues no es un dato exacta ya que había ligeras maneras de saber qué media entonces una legua.

Una legua de la época rondaba, según el patrón utilizado, aproximadamente entre los 4,2 a 5,6 km (leguas de distinta longitud, incluida la común de unos 5.572 m y la legal de unos 4.179 m). Un cuarto serían alrededor de 1,4 km y medio cuarto unos 700 metros aproximadamente. Como referencia, para Zaragoza se suele dar una legua tradicional próxima a 5.573 m. En algunos momentos se ha hablado de unos dos kilómetros de la ciudad, pero este dato nos lleva a 700 metros. Y esta distancia nos parece más lógica pensando en que tenía que haber un trasiego constante de médicos, enfermos y proveedores, entre la ciudad y la casa de convalecientes.

Si fueran aproximadamente esos 700 a 800 metros desde el límite oriental de la Zaragoza de 1564, estaríamos probablemente hablando alrededor del sector Tenerías, hacia la desembocadura del Huerva o el inicio de Las Fuentes.

Si aceptamos los 2,5 km de los que habla Alfaro, habría que desplazarnos bastante más hacia el este, aproximadamente hacia Las Fuentes oriental o al entorno del azud y la ribera frente a Vadorrey.

También sabemos que muy cerca de la Torre de los Convalecientes existía un lavadero en el Ebro utilizado durante la epidemia. Y ese es otro dato interesante. Los llamados "trabajadores municipales desempestadores" sacaban de las casas infectadas las ropa, colchones, lanas y objetos textiles, los transportaban en carros fuera de la ciudad y los llevaban a las proximidades de la Casa de Convalecientes. Allí eran lavados o «purificados» utilizando las propias aguas del Ebro.

Esto refuerza mucho la localización ribereña. No estamos hablando simplemente de una torre agrícola situada genéricamente en las afueras: tenía que estar muy próxima al cauce del río Ebro. 

El conocido Hospital de Nuestra Señora de la Piedad o de Convalecientes, que posteriormente estuvo aproximadamente en el sector de la actual calle Madre Rafols y que acabó relacionado con el Hospital Provincial, no es la Torre de los Convalecientes de la peste de 1564. Ese Hospital de Convalecientes permanente fue fundado mucho después, en el siglo XVII; se inauguró hacia 1686.

La Casa de Convalecientes de 1564 era una gran casa de campo o torre preexistente fuera de la ciudad y que el Ayuntamiento requisó o destinó temporalmente como lazareto. Y se tuvo en cuenta el cierzo para evitar que los vientos trajeran a la ciudad las contaminaciones. Pero hay dudas de si realmente era una sola casa o torre o existían dos casas con fines diferentes. Una para los enfermos en proceso de curación y otra para la limpieza de todos los materiales contaminados. Si pensamos en Torrero, también en esa zona el cierzo se lleva fuera los posibles aires contaminantes de la enfermedad.

Alguna publicación histórica aragonesa documenta que la antigua Torre del señor Torrero estuvo efectivamente dedicada a hospital de cuarentena durante las epidemias del siglo XVII y la sitúa donde confluían las acequias de las Adulas y del Plano con el camino de Cuarte. Es decir, en el antiguo sector meridional de Zaragoza que dio nombre al actual barrio de Torrero. ¿Es otra opción posible?

María Isabel Falcón documenta ya en el siglo XV el término de Las Fuentes, que comprendía las partidas de Zaragoza la Vieja, Rabalete, Cantalobos, Plano de Fuentes y Soto del Peón. Cantalobos aparece documentalmente en 1468. Es decir, estos nombres existían casi un siglo antes de la peste de Porcell. Además, Cantalobos forma parte precisamente de la ribera oriental del Ebro; el actual Soto de Cantalobos continúa estando en el barrio de Las Fuentes y junto al río.

Por eso, cuando el documento municipal habla de una casa "en la ribera del rio debaxo de la ciudat" sería en la franja desde Tenerías a la desembocadura del Huerva, hacia Las Fuentes camino de Cantalobos la línea que resulta geográficamente más convincente, para el establecimiento donde se limpiaban las ropas. Nadie dice que no fueran dos lugares cercanos pero diferentes, y a cierta distancia. Las pertenencias de los enfermos se trasladarían en grandes carros y por ello la distancia pudo ser mayor.

Para Porcell y el personal del Hospital General llevar a los enfermos lejos supondría cruzar el Ebro —condicionado al puente de Piedra— para trasladar constantemente enfermos, alimentos y personal. No es imposible, pero resulta menos sencillo que disponer de una torre en el sector cercano al río Huerva.

Hay otra opción que nos puede servir para buscar este lugar de la Casa de Convalecientes. Sería intentar saber si existía algún cementerio o zona de enterramientos que fuera importante. 

Aunque los enfermos que llegaba a esa Casa habían pasado los primeros estados de la enfermedad y estaban convalecientes, hay que pensar que los fallecimientos allí serían de grado medio al menos, pero por ahora no hay constancia documental de que en la peste de 1564 se habilitara en Zaragoza un gran cementerio extramuros junto a la Torre de los Convalecientes. Lo habitual por constancia escrita, es que eran las parroquias las que tenían sus propios cementerios. Lo lógico es que en estos procesos de tantísimos fallecidos contaminados, se habilitara un lugar común, fuera de la ciudad.

Es cierto que la Torre de los Convalecientes no parece haber funcionado principalmente como hospital de enfermos graves. Porcell explica que enviaba allí desde el Hospital de Nuestra Señora de Gracia a quienes ya tenían las úlceras «mundificadas», es decir, limpias y en proceso favorable, precisamente para dejar sitio en el Hospital a nuevos enfermos.

Eso quiere decir que, aunque indudablemente pudieron morir personas en la Torre, no podemos presuponer que allí se concentrara una mortalidad enorme. La mayor mortalidad debió producirse en las propias viviendas de la ciudad y dentro del Hospital General.

Una publicación municipal de aquella época en Zaragoza se señala que en aquellos años había hasta quince cementerios o fosales parroquiales, además del carnerario del Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia y los cementerios de conventos y monasterios para sus habitantes.

Y sabemos incluso que el Hospital de Gracia tenía cementerio propio desde mucho antes: en 1466 los jurados habían hecho trasladar su antiguo fosal, próximo a la Puerta Cinegia, a la parte posterior del hospital, dentro de su huerta. Ojo, en otra entrada hablaré de este hospital que no debemos confundir con el actual, pues del que hablamos, con el mismo nombre, estaba en la actual Plaza de España.

En la famosa vista de Zaragoza realizada por Anton van den Wyngaerde en 1563, un año anterior a la peste se nos muestra ligeramente la ciudad desde el Puente de Piedra hacia aguas abajo, y en ella se puede ver tanto el convento de San Lázaro, situado en la orilla izquierda, como algunas construcciones extramuros en el margen derecho, hacia el Huerva o el inicio de Las Fuentes. Y aquí entra como posibilidad el antiguo convento-hospital de San Lázaro que estaba inmediatamente al otro lado del Puente de Piedra, en la margen izquierda.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en su solar en 2007 recuperaron numerosas inhumaciones, y hay algunos datos interesantes. Había enterramientos en el lugar; el establecimiento tuvo funciones relacionadas con enfermos y lazaretos; y en una peste posterior a la de 1564 se enterró allí al menos al menos a una víctima de la enfermedad que era conocida en aquellos años.

Sabemos que los "desempestadores" trabajaban entre la ciudad, la Casa de los Convalecientes y un lavadero situado no muy lejos de ella. Cuando sacaban las ropas contaminadas de Zaragoza buscaban la salida más rápida, bordeaban la ciudad por fuera y volvían hacia las proximidades de la casa. Los documentos de la época nos dicen que quienes limpiaban las ropas estaban en una casa tomada "debaxo de la ribera del rio".

Por tanto, deberíamos buscar una configuración muy concreta. Una torre o casa grande extramuros junto a otra instalación o dependencia próxima con acceso fácil al Ebro y en un camino directo desde las puertas orientales de Zaragoza pero con suficiente aislamiento a la ciudad.