21.4.26

Un Virrey de Aragón que no era aragonés


El nombramiento en el año 1554 del castellano Conde de Melito, como virrey de Aragón, produjo protestan serias entre los aragoneses. Ese nombramiento fue un episodio importante del pleito por respeto entre el Rey de España y Aragón, por poner a un virrey considerado extranjero, en el Aragón todavía claramente foral de aquellos años.

En 1554, Carlos I nombró virrey de Aragón a Diego Hurtado de Mendoza y de la Cerda, II conde de Mélito y Duque de Francavilla, I marques de Argecilla, conde de Miedes, Mandayona y Aliano, virrey de Aragón, Cataluña y Valencia, presidente del consejo de Italia y comendador de Guadalcanal de la Orden de Santiago, que no era natural del reino de Aragón. Efectivamente, títulos le sobraban.

Y eso fue visto por muchos aragoneses como un contrafuero, porque los fueros aragoneses defendían que ciertos cargos del reino debían recaer siempre, en ciudadanos naturales de Aragón. Un enfrentamiento claro entre los Austrias y el Reino de Aragón.

El nombramiento no fue una anécdota aislada, sino parte de una larga tensión entre la monarquía y las instituciones aragonesas sobre quién podía ser virrey en Aragón. La oposición aragonesa consideraba que un virrey “extranjero” rompía el equilibrio foral y podía favorecer más directamente la autoridad real centralista frente a las instituciones del reino.

Las protestas venían de la defensa de los Fueros de Aragón, que limitaban claramente la intervención de la Corona española en los cargos clave del Reino de Aragón. Para las élites aragonesas, el problema no era solo la persona concreta, sino el precedente político. No se debía aceptar a un virrey castellano, pues significaba debilitar una de las garantías jurídicas del reino.

Este episodio forma parte de una disputa mucho más larga que ya venía desde finales del siglo XV y que seguiría activa hasta las Alteraciones de Aragón y la solución foral de 1592. Por eso, el nombramiento del conde de Mélito en 1554 es relevante: muestra cómo la Corona fue empujando los límites de la autonomía aragonesa, y cómo Aragón respondió invocando sus leyes propias.

Diego Hurtado de Mendoza de la Cerda, II conde de Mélito, había nacido en 1515 y fue virrey de Aragón entre los años 1554 y 1556.

Su nombramiento no produjo una ruptura institucional en ese mismo momento, pero sí alimentó una tensión sostenida entre la Corona de España y el Reino de Aragón que siguió viva durante años. En la práctica, el nombramiento reforzó la desconfianza hacia la política regia y dejó un precedente sensible sobre la designación de virreyes “extranjeros”.

Diego Hurtado sirvió al monarca sin comprender ni valorar el peculiar régimen de los Fueros de Aragón, que quebró reiteradamente, y a los dos años tuvo que abandonar precipitadamente Zaragoza, si bien el rey no nombró nuevo Lugarteniente hasta 1566, en que fue sustituido por el arzobispo de Zaragoza Hernando de Aragón.

En el año de 1555, un año después de llegar y saltándose un proceso foral aragonés de inhibición de las autoridades del Reino de España ante el Privilegio de Manifestación aragonés, que era quien debía juzgar, ordenó la ejecución de un herrero de la localidad de Zuera acusado de contrabando de caballos. Aquello se vio como un ataque frontal a los fueros y libertades de Aragón, provocando una gran contestación y un proceso ante el Justicia de Aragón incoado por la Diputación del General del Reino de Aragón.

Tras excusarse, Diego Hurtado en nombre del rey, los diputados aragoneses admitieron las excusas y detuvieron las acciones judiciales. Sin embargo, al año siguiente, volvió a ejecutar saltándose otra vez las Leyes aragonesas a otro preso acogido al derecho o Privilegio de Manifestación. 

Entre 1554 y 1556 ejerció como virrey del reino de Aragón con serios problemas, donde, fracasando políticamente al volver a sentenciar a muerte a Sebastián Calasanz de Benavarri, condenado por bandolerismo, lo que fue considerado un ataque a las constituciones y libertades forales, provocando una revuelta en Zaragoza, de la que huyó refugiándose en la Aljafería, colmando la paciencia de los aragoneses, y los vecinos de Zaragoza fueron a por él por lo que Diego Hurtado de Mendoza hubo de refugiarse en el Palacio de la Aljafería para salvar su vida, y abandonar la ciudad del Ebro con toda rapidez.



20.4.26

Política zaragozana para los que odian la política


El título de este texto es claro. Si te gusta la política, no lo leas. Bueno, haz lo que quieras, tú mismo.

Con la llegada de internet todos nos dimos cuenta de que se abría la comunicación hacia modelos increíbles. Primero desde las BBS que nadie sabe qué son, luego los Foros y enseguida (o casi) las Redes Sociales. La importancia de influir, de manipular incluso, fue detectada enseguida por todos los que de alguna manra nos dedicamos a la Comunicación. Yo desde empresas privadas.

Lo sé, soy prehistórico. Todavía me resuena el sonido de las BBS en mi cabeza. Entonces internet tenía sonido propio, no era silencioso.

Que sí, que voy a intentar hablar de política zaragozana. No se me olvida el título.

Los millones de dólares y euros que han ido entrando en el mundo de la Comunicación Política ha sido brutal. No sabemos o no queremos decir desde donde vienen. Pero vienen, se utilizan. Y contra eso en el caso de Aragón y de Zaragoza, solo se puede hacer un trabajo de defensa muy artesanal, si no eras de "los Grandes".

¿Puede funcionar lo artesano contra lo perfectamente engrasado y profesionalizado? Pues sí, tenemos algunos ejemplos. Pero no es fácil, y sobre todo se necesita mucha (o poca) gente voluntaria y con muchas ganas. Algunos partidos zaragozanos tenemos a ese perfil de gente que de forma artesanal sabe modelar las maderas y los vidrios.

Pero sobre todo en Comunicación es FUNDAMENTAL saber qué se quiere comunicar. Sin un mensaje no sirve para nada la maquinaria.

Y saber QUÉ —en política zaragozana—, supone también saber QUIEN representa las ideas.

La Comunicación necesita tener receptores. Os necesita a vosotros, a los que incluso odiáis la política, pero vais por diversos motivos, a votar.

Sois vosotrxs los que realmente decidís quien va a gobernar, quien crece y quien desaparece.

Ya tenemos pues y en Zaragoza, buenos comunicadores artesanales, tenemos (no siempre) buenos QUÉ o Programas, y a veces incluso —mucho más complicado— tenemos QUIEN va a ser la voz o quien va a ser la cabeza de cartel que va a gestionar lo que se comunica cuando se tenga la opción de gobernar.

¿Mucho rollo? Sí, lo asumo. Quien gobierna lo tiene muy sencillo excepto que lo haga MUY mal, pues la comunicación sale sola, simplemente explicando qué se hace. Lo tiene mucho peor quien no gobierna, si quien lo hace es regular cuando menos, pues es ayudada por el propio Sistema. Esto ha existido desde siempre.

¿Quieres Gobernar? Pues tienes que seguir COMUNICANDO muy bien y sin descanso. Debes aprender a DETECTAR qué necesita tu sociedad, la misma que quieres que te vote. Y debes tener como cabeza de cartel a ALGUIEN que resulte CREÍBLE ante los electores. Así de complicado es esto.

No se trata de convencer a "los tuyos" pues esos ya vienen convencidos de casa. Necesitas miles de votos de ciudadanos que no te conocen en las grandes ciudades. HABLO DE ZARAGOZA.

Y si no sabes comunicar, no sabes detectar qué necesita tu propia sociedad identitaria con tus siglas aunque no sea al 100%, y no tienes a alguien que resulte creíble de verdad para ellos y no para los que te rodean…, reflexiona y piensa qué debes hacer.

Sí, queda un año para las próximas municipales en Zaragoza. La mayoría cree que es mucho tiempo. Yo soy de los pocos que sabe que ya queda muy poco tiempo. 

Y os pido perdón para la vara. Soy un pesado, totalmente jubilado, excepto para pensar.

Nota.: La imagen es de IA y le he pedido que un posible candidato se dirija a gente mayor, para intentar salir yo en alguna medida. No soy el de la izquierda, pero tampoco soy la de la derecha. Y mucho menos el del centro. Ya me gustaría.

Julio Puente