27.7.26

Comunidad o caos. En sus diferentes vertientes forestales


Como todos los 15 de agosto… se repite la matraca de la rasgadura de vestiduras popular inducida por los medios de comunicación, urbanita, de cada año. España se quema, y si solo sería España (como se dice en Navarra)…

Los incendios asolan los Apeninos, amenazan los Alpes y se queman los pinos y residencias kukis de los empresarios parisinos distanciadas entre pequeños estanques de las Landas. De esas finas localidades de residencia vacacional que brotaron en el suelo arenoso de Arcachon hasta Euskadi, asentado por la política de repoblación forestal de Napoleón III

Una vasta selva de árboles oscuros, de coníferas, en tierras ganadas a los pantanos y al paludismo en la que reina la producción de oca, de ostras y abundan las becadas.

En esa región del Armagnac, la frustración impuesta y la amenaza de sanciones advertidas por “las autoridades” a los agricultores y ganaderos cuando actúen como cuerpo de extinción de incendio, ha provocado que un multimillonario anuncie que si van a la gestión directa para proteger sus patrimonios, se encargará de pagarlas. Hemos llegado al triunfal anarquismo de derechas, a la acción directa, a que los extremos cuando tenga que ser se unan…

No como pasó en Bujaraloz el sábado pasado donde Vox provocó la no colocación en la fachada de la casa que fuera su cuartel de una placa de memoria histórica que recordaba que por allí vino Durruti con catorce compañeros, pa decirle a los fascistas que no les tenemos miedo. 

En fin, la celebración de unas jornadas históricas conmemorativas históricas la consideraron por escrito una invitación a un aquelarre –y yo decidí ir desde que leí que habría uno pero luego nos limitamos a cantar-, y no sé en qué momento hubo exaltación alguna de ningún asesinato pero, por razones comprensibles de no joderle la vida a la familia que dio autorización para colocarla en su fachada ni su convivencia con sus presuntos vecinos, al final no está puesta. 

Y según su perspectiva negacionista histórica, ganarían por considerar la no colocación un gatillazo rojinegro.

Cuando de lo que se trató es de sentir o vivir que cualquier memoria histórica no deja de ser una reparación humanista y que ya nos gustaría que en las instituciones esos diablos que ellos ven, los descendientes socialistas de los represaliados, se limitaran simplemente a aplicar políticas socialdemócratas efectivas. No les pediría yo ni que fueran rojos, solo que no recularan, que no pasaran vergüenza ni miedo y se creyeran algo la participación ciudadana.

No es eso lo que sucede, la colocación de una placa, la limpieza forestal efectiva o la participación asociativa ya no se da en municipio alguno como no baje de 250 vecinos, en los que se puede votar a la persona y no a la lista. 

Quizá suceda, aun perdida la cultura de la asamblea que no existe ni en las comunidades de propietarios (donde hasta participantes en la Ofrenda de Cristal sienten que el administrador les roba), en esos escasísimos y camino de la extinción municipios que no llegan a cien habitantes. 

Los de la asamblea directa, que exige una enorme implicación de los funcionarios habilitados y no la aplicación de fórmulas de votación frías y reguladas, en el levantamiento de un acta que es más sencilla y menos comprometedora cuantas menos explicaciones den los alcaldes.

No es extraño que, llegados a este punto del verano, se recuerde que los bosques donde se crean prados intersticiales que se usan con el beneficio de las maderas y que no se rigen por las subastas de los Ayuntamientos y los planes forestales, sino que siguen siendo vecinales y los habitantes participan en su aprovechamiento, coincide que son los que menos se queman.

Los demás se salvan cuando es tarde porque no gozan de gestión alguna sino burocratizada y, si contaban con una flora protegida que solo valoraban los urbanitas, una vez quemado el bosque fin de la protección y a cobrar arrendamientos de las renovables para gastarlos cada pueblo en… días de vino y rosas, festivales y estudios cuyos beneficiaros son técnicos que viven en las cabeceras de comarca o las ciudades… no para invertirlos directamente en el paisaje, por otra parte ya expropiado, ni salvar manu militari la tienda de cada lugar.

Las Corporaciones y propietarios incluso de montes forestales del Aragón vacío, que sin embargo está perfectamente escriturado, no dejan de ser sino los embajadores en el territorio de los intereses concesionados desde el Gobierno de Aragón de los explotadores del paisaje. 

No es de extrañar que reculen a la hora de poner placas, no es de extrañar que sea más difícil para un vecino hablar con ellos, pedirles explicaciones mínimas de sus decisiones, que encontrarlos en Zaragoza o Huesca en cualquier restaurante.

Huyendo de la quema. Pero sembrando para recoger. Si tienen hijos, entonces la excusa ya es nivel dios de perfecta. Y todo esto termina en lo que algunos tratadistas llaman la “energumenocracia” pero el personal del común, dejarles para evitar que te mientan a la cara y a mirar pa Cuenca si quieres que no se te concaren en el bar como en el grupo de guassap. 

Dado que convierten en desagradable el pequeño acto de opinar, porque les jode tener que dar la explicación del testaferro que les anula el comodín del victimismo. Porque la verdad verdadera nada oculta es que son cómplices en que la sociedad sea lo que les dé la gana a los caballeros de justas medievales contra el buenismo.

No nos imaginamos a tanto presunto gestor de los que tenemos ahora, que tienen todas las posibilidades técnicas del mundo para ser transparentes, rigiendo sin dar mínimas explicaciones un territorio de frontera de los de los fueros dados por Jaime I, sufriendo la soledad aun aristócratas rurales de una comunidad de trashumancia ni liderando por estatura ética cualquier reunión en los bajos porticados de una iglesia de auto defensa, de las que permitieron hasta hace dos generaciones a los vecinos cortas para calentarse.

Si incluso las comarcas de pinares sorianas, burgalesas y segovianas que tienen incentivos para limpiar o la Comunidad de Albarracín, que debe contratar publicando y puede quedarse sin albañiles, pierden población, calculemos qué no pasará en los territorios en que la gestión interesada corre a cargo de cuatro, se decide desde fuera… Lo que no se percibe que esté cambiando ni con Vox en las consejerías agrícolas como tampoco gobiernos presuntamente socialdemócratas propiciaron…

Le dan fuego al chaparral, y después de quemarlo, ni lo quieren apagar. Hay chaparrales botánicos y chaparrales de convivencia, porque vienen del mismo.

Indudablemente estos actores que se hacen los ofendidos aprenden a nadar río arriba como los salmones, con sus intereses y patrimonios. Apuestan por el caos y nunca por la comunidad.

27.07 Luis Iribarren

Alfonso Sánchez García en La Lonja para este verano


Para los zaragozanos que no sepan qué hacer una mañana cálida o una tarde de mucho sol, les recomiendo que acudan a la exposición de La Lonja dedicada al fotógrafo Alfonso, de Madrid.

Alfonso Sánchez García, es decir el padre de los Alfonsos, nació en Ciudad Real aunque es considerado un fotógrafo madrileño, fotógrafo de estudio, de calle, periodista gráfico de varios medios, que durante la primera década del siglo XX realizó un trabajo ahora recordado en La Lonja de Zaragoza.

Decía en el discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1989: "La fotografía es la memoria gráfica de mis recuerdos, y el medio expresivo de mi sensibilidad".

La imagen que vemos la tituló Vendedora de pavos y es del año 1925. Una excelente exposición para ver esa España ya inexistente, a veces terriblemente duras y asquerosa, que fue la de nuestros padres o abuelos.