11.7.26

El presidente de Aragón quiere cambiar el modelo electoral


El presidente de Aragón Jorge Azcón realizó una declaraciones esta semana en Casa Cupra Raval de Barcelona, que no han sido suficientemente trasladadas a la sociedad en general, y tienen un punto de curiosa reflexión.

En ellas y en aras a la gobernabilidad ha situado Azcón la reforma constitucional de la Ley Electoral en España como una de las prioridades de nuestro país

"La primera reforma que necesita este país es el sistema electoral. La ley D’Hont ha hecho un papel extraordinario, es bueno que durante muchos años todas las sensibilidades se hayan visto reflejadas, pero sería bueno un acuerdo entre los dos grandes partidos para reformar el sistema electoral".

Su declaración de intenciones tiene un enorme calado se mire como se mire. Por un lado quiere intentar perpetuar el bipartidismo. Por otro desea un modelo electoral que garantice una gobernabilidad más sencilla. Y por otro sabe que esta posible reforma, que ya está sobre la mesa de varios países europeos, necesita una reforma de calado de la Constitución en España.

Y ha puesto ejemplo de hacia dónde dirigir las miradas. Azcón ha deslizado que, "sin romper la proporcionalidad, sería bueno que hubiera un plus de gobernabilidad, fijándonos en el modelo griego, porque los problemas que hay en política tienen que ver con la capacidad de tomar decisiones en el gobierno". Grecia pues.

España no tiene formalmente una prima al partido vencedor. No existe una norma que diga «al primer partido le damos 30 o 50 diputados adicionales según una normas ya definida con anterioridad.

Pero nuestro sistema, el español, produce una prima indirecta mediante las circunscripciones provinciales, el número reducido de diputados en muchas provincias, el umbral efectivo de entrada y la fórmula D'Hondt. El efecto puede favorecer a los partidos grandes y a fuerzas territorialmente concentradas.

¿Deberíamos en caso de analizar el modelo griego, de olvidarnos de la provincia como circunscripción? Sería una opción a reflexionar sobre la anterior. ¿Circunscripción única, o por Comunidades, o por Provincias?

El sistema griego tiene deliberadamente un «plus de gobernabilidad»

Técnicamente se suele hablar de representación proporcional reforzada —enischyméni analogikí— y parte de un reparto proporcional, pero premia al partido más votado para facilitar que pueda formar gobierno. Y hay un detalle importante: el sistema vigente en Grecia no regala automáticamente 50 diputados al ganador, como a veces se explica de manera simplificada.

Grecia tiene, en principio, un Parlamento de 300 escaños y un umbral nacional del 3 % para participar en el reparto. La ley electoral 4654/2020 recuperó el sistema de prima al vencedor, y ya fue aplicada en las elecciones de junio de 2023. Si el primer partido ganador logra menos del 25% de los votos no se le aumenta ningún diputado. Y a partir de ese porcentaje van subiendo el número de diputados desde 20 a 50 diputados si logra superar el 40% de los votos.

Pero esos 50 escaños NO se añaden a un Parlamento de 300 (en Gracia) convirtiéndolo en uno de 350. Forman parte del total de 300 diputados

Si el ganador recibe la prima máxima de 50, los otros 250 escaños se distribuyen proporcionalmente entre las fuerzas que participan en el reparto, incluido el propio ganador. No solo se le dan de mas a quien supera un porcentaje de voto, sino que quedan menos para repartir entre los restantes partidos.

El sistema griego distorsiona conscientemente la proporcionalidad. No es un defecto accidental del método. Es una decisión política deliberada. 

Sus defensores dicen que evita coaliciones débiles, negociaciones interminables y repeticiones electorales, y facilita la gobernabilidad. 

Sus detractores responden que permite que un partido apoyado por alrededor del 40 % de los votantes tenga más del 50 % del Parlamento. Ambos tienen razón en la descripción del efecto. 

La discusión es sobre qué se considera más importante. Y en el caso de España, con nuestra realidad electoral, hay que reflexionar mucho más, pues este modelo —el que propone el Presidente de Aragón— puede distorsionar mucho los resultados finales entre comunidades en donde algunos partidos sí pueden obtener ese más del 25% y en cambio no hacerlo a nivel Estatal, saliendo perjudicado. 

No voy a señalar comunidades en concreto, en las que este modelo sería terriblemente negativo. Mi opinión es que en España esto es imposible, y que incluso sería contra producente hacer ese cambio como el Griego, pero hay otros modelos que ya se debaten en Italia, Reino Unido, Francia o Hungría.






7.7.26

Latigazos de loa cabezudos en Zaragoza


El otro día me mandaron unas imágenes de jóvenes, adolescentes en casi todos los casos pero de edad muy justa para esa calificación, con las piernas marcadas de latigazos de los cabezudos de barrio en Zaragoza. 

Las he visto también en redes y he leído comentarios de variado tipo. No son falsas. Hay bastantes publicadas.

Son comparsas de cabezudos que NO son del Ayuntamiento de Zaragoza. Son empresas privadas contratadas por los barrios para sus fiestas de zona.

NO. ESTO NO ES DE RECIBO, y deben entrar a gestionarlo de otra manera, primero los propios organizadores de las fiestas, luego la Policía Local, y después el Ayuntamiento…, advirtiendo que así NO.

Si son empresas, tienen su seguro de dignidad, su modo de trabajo, y deben responsabilizarse o si no, NO VOLVER A TRABAJAR, pues eso no es de recibo. 

En la sociedad actual está prohibido este tipo de comportamientos. Es verdad que estos jóvenes insultan a los Cabezudos, algo que tampoco debe estar consentido, nunca permitido. Hay normas que se debe cumplir, y para eso está la Policía Municipal que va a todos estos festejos, y no debe limitarse solo a controlar el tráfico.

Si estas marcas en las piernas, de varios días además pues se nota, las consentimos, estamos cometiendo un error social de complicada dimensión. Esto es VIOLENCIA contra menores de edad.

No quiero decir aquí que sucedería en otros estamentos de las relaciones entre personas, sean consentidos o no. Esto no son Festejos Populares, sino Festejos de Imbéciles, peligrosos además, y que el Ayuntamiento de Zaragoza no debe consentir.