3.9.26

Santa María de la Peña, Luesia y Triste

Luesia

SANTA MARÍA DE LA PEÑA-TRISTE y metemos a LUESIA: DÍA 21 y muchos más pidiendo las subvenciones de la Agenda 2030.
 
“No es esto, no es esto” (dentro del artículo “Un aldabonazo” de José Ortega Gasset en el diario Crisol, 1931).

Coloreando el ambiente, suelen estar siempre en medio, sugiriéndote alicientes, que acabarán con el tedio. Hasta que llega nocturno, sin demasiada ternura, y los engulle uno a uno el camión de la basura (Rosendo Mercado, cantautor en “Obstáculo impertinente”)

“Si mis hijos quisieran, dejaría de haber guerras” (Nadine Rothschid, pues calculemos incendios en que los más medios se expresan como atacar el frente, helicóptero equipado, campamento central, maniobras, efectivos aunque estén en huelga y 100% de servicios mínimos… de los de gastar gasoil y repercutir gastos al Consorcio de Seguros, todo es fuerza mayor, que pagaremos todos para eludir la responsabilidad).

Después de cada verano, como cada equis tiempo, los alcaldes y alcaldesas alzan la voz y la palabra y se rebelan contra el estado de sus bosques, el abandono y la despoblación. En las menos quemadas serranías celtibéricas, no me parece casualidad porque la Mesta las desvistió de bosque mediterráneo y se reparten como vecinales que son las cortas, algunos alcaldes quedan del antiguo PAR, de Teruel Existe, Soria ¡Ya¡, Cuenca Decide, Ahora se suman Decide zamorana y la Vía Burgalesa Municipalista. 

De los que participaron en las manifestaciones y agrupación –ni de izquierdas ni de derechas, gritaban- de la pragmática “Plataforma de la España Vaciada”, que para eso ya estaba el PAR  y lo dejaron morir (la CHA también según quien mande). En el resto de los partidos, ojo el volumen mediático de la queja que te fulminan en la lista, adiós sueldo de consejero comarcal y te obligan a avalar la candidatura independiente.

Érase una vez el espacio: aquella eclosión de Podemos, fenómeno viral total de 2014, que obtuvo un 20% del voto en las elecciones europeas en el medio rural oscense en circunscripción única estatal y con un censo ya muy envejecido –hoy sus votantes con cerca de 40 años y nuevos incorporados con esa edad a ganaderos son orgullosos mensajeros del orgullo rural de Vox-.

Palmaron a medio plazo en representatividad rural reforzada D´Hont y lo pagaron en voto urbano más tarde. No es extraño, ya entonces se percibió que las mareas de izquierdas tenían un desagradable, para muchos, tonillo urbanita y se estrellaron por su nula aportación heredada –en gestión real- de IU en políticas relacionadas con el territorio. Tampoco cuestionaron sino aclamaron la política festivalera y cultural socialista de decenios, ni lo hubieran podido hacer gobernando en coalición, adjudicada a empresarios dinosaurios suministradores de la ciudad o hasta capital estatal –evolución hasta la pérdida de la organización de Pirineos sur como know how oscense por apertura del bisnis- y que produce el hartazgo de repeticiones festivaleras, los cansautores y sus replicantes, o dan añadas enteras de conciertos de ronda y titiriteros de los lugares que no vamos a nombrar y saben siempre igual como ciertos somontanos. Porque los ciudadanos Aliaga o Labordeta no son tu padre en una cola sanitaria y lo sabes, y aun con todo pasan away.

Los de las rastas, los de los perros con sarna (en expresión de los de ayer de lo de Ceuta embutidos hasta en banderas carlistas) pero, lo que es peor, todos los de fuera de esas castas que somos todos los que no tenemos relación con programar, fuimos condenados a juntarnos con “los nuestros” en Torrero, la caza furtiva o en el vermú de la Madalena. Donde el mensaje institucional es, hasta dejar de ir a los funerales de tu valle que no piensan como tú por respeto: no ceder al machirulismo y tractoristas negacionistas del cambio climático de lo rural (emoticono de respingo) y los entierros deben o tienen que ser vinos homenaje en el complejo de Torrero. Con la excepción de tomar Zuriza cada “finde” sin entrar a ningún bar de Ansó, pernoctando en la furgoneta camperizada. Y por la otra parte, poética falangista para usufructuar el territorio y si me da la gana lo agoto en libertad.

 Ahora que se anuncia tanta ayuda, está trendy repoblar lo quemado, dar de comer al hambriento (corzo) y se van a suceder las convocatorias, he revisado qué han hecho y pedido hasta ahora en el marco de la Agenda 2030 estos alcaldes (en genérico porque lleva e) levantiscos por una hora para salvaguardar su monte público de interés general, sujeto a proyectos, vale.

Bien es cierto que las diputaciones les dan una carta cerrada de posibilidades como la red aragonesa de espacios escénicos de grupos teatrales, todos ellos con un tufo evidente a patrocinio de empresas culturales de Zaragón, y con el mazo dando. Pero las han pedido extrañamente parecidas sin versos sueltos ni de las cuatro aldeas galas que tiene Aragón, se han justificado y a saber si después con el tiempo funcionan o se tienen en uso. Es decir, ahora estará de moda talar y reforestar, pero son subvenciones anuales en municipios que no pueden asumir mantenimientos sin alguaciles ni Brigadas. Vuelvo a una de las preguntas de ayer: qué pasa con las comarcas en Aragón.

En mi territorio oscense ni siquiera forman parte de un catálogo propio específico las acciones y convocatorias de la 2030 (se meten en la convocatoria única y hasta tiene sentido), pero el Área de Desarrollo de DPH liderada en su día técnicamente por Paco Orduna, fuerte abrazo, fue pionera en gestionar bandas anchas, dotar viviendas para nuevos pobladores, gestionar internet, patrocinar el turismo deportivo y natural (turismo rural y rutas guiadas), potenciar la equilibrada red de ciudades oscenses intermedias y garantizar servicios e infraestructuras básicas para implantarse población e irse. Cuáles son los éxitos y fracasos, cuales los resultados más allá de los fondos de valles de incremento de población, cual la integración social de la inmigración “de paso”: no se sabe. Y en cada convocatoria se repiten mantras como que participarán los grupos de acción social (las asociaciones que por debajo de 60 años no tienen miembros), el hub turístico (eso seguro), los ganaderos (con qué tiempo), los historiadores del arte especializados en románico (y muy agradecidos a ellos) y las entidades sociales dirán lo que corresponda (o que pregunten antes a las trabajadoras sociales de cada comarca).

Insisto en lo ya escrito: aun con todo se dejan siempre al 15% que constituye medio colegio de los censos actuales de Jaca y Sabiñánigo y si hablamos del colegio de Berdún, el 80% de “los usuarios” (otros dirán moros o MENAs). Se evangeliza entonces habla cuando a ti funcionario no te pasa el problema, desde el despacho de Porches de Galicia. Ello deriva en el mensaje institucional de Nochebuena de Vox: que los rojos se los lleven a su casa o al campo de golf de Guara… Es irrebatible.

 Peor me lo pones si analizamos las adjudicaciones de proyectos bendecidos por la Agenda 2030 en Zaragoza, según relación publicada de la que no se salvan los ayuntamientos de Cinco Villas.

La DPZ se lo curra más en la convocatoria, recuerda que el objetivo de la Agenda 2030 es erradicar la pobreza (¿la de Anento y Artieda, la de Gallur?), poner fin al hambre y que nuestra vida sea saludable y beatífica. Luego ya viene lo de los géneros (la esclavitud de la cuidadora inmigrante en el medio rural), lo de empoderar (a los de más de 70 años sin servicios), la educación de calidad inclusiva (pero DGA cierra el colegio), la gestión sostenible del agua (contaminada por el incendio), y, muy importante, crecer sosteniblemente y con trabajos decentes (sic, que no lo entiendo).

Es muy ilustrativa la finalidad de garantizar pautas de consumo sostenibles (pero cierran las panaderías rurales sin relevo), y conseguir que con una población tan envejecida vivir en los pueblos sea seguro, sin coches diésel y sean inclusivos. Eso ha terminado, atención, con actividades de verano retribuidas a empresas especializadas para volver a tomar la fresca, a las que deben ir los que van a la piscina por la tarde a exhibir tatoos.

La convocatoria zaragozana, no creáis, tiene un objetivo alucinante: asegurar como filosofía la conservación de los ecosistemas, luchar contra la desertificación y, atención, gestionar los bosques desde los municipios. Y… meterse en el mundo caza, combatir la caza furtiva y luchar contra ella… (pero si los concejales son cazadores con tarjeta free…).

Pero qué piden y lo peor, qué aprueba en su práctica totalidad la DPZ como proyectos: cámaras para vigilancia de pueblos en que nadie sale a la calle (¿de dónde son las empresas, puede un empresario rural hacer una de este tipo?), filtros de agua y plantas potabilizadoras (hay algunas en Zaragoza y Huesca por lo menos), suministros LED (tecnología china que está homologada o no UE y que requiere instalación y mantenimiento no a cargo de cualquier electricista), instalaciones fotovoltaicas que pasan la primera inspección de la Diputación pero no sabemos si luego reducen el consumo que se dice por falta de mantenimiento (entonces es mover el dinero y que lo paguemos en los extras del recibo de la luz), y parques infantiles a colegio cerrau para cuatro días en verano y que no se te quejen (y como se oxiden el padre o madre te clava una responsabilidad patrimonial). En mi pueblo en el quinto carajo, al que hay que ir en coche al suministrado desde Ejea y valdría más que los críos fueran a dar vueltas a la rueda de gimnasia para mayores que no gira porque nadie la usa.

 Y diréis… No han pedido nada los que hoy hacen penitencia de denuncia en materia de gestión de bosques… Pues sí, hay media docena de excepciones: pero todas son de ajardinar paseícos hasta el río de los que la gente ve, meter arbolicos en rotondas (no alcanzar a ser bosque y ponen oliveras con acierto) y, todo lo  más, replantar y darle una vuelta al parque de la Balsa de Jaulín de Arturo Aliaga. Donde ha habido un incendio.

Es que el mantenimiento del bosque no se ve, y dónde cascas el cartelico de la 2030…

Dedicado a los que usufructúan el territorio rasgándose las vestiduras al servicio de sus grupos políticos de sus comarcas y diputaciones. A los que deseamos que lleguen a ese olimpo de los elegidos, pero se laven la boca en su huida a Egipto respecto de seguir utilizando a los que se quedan.

Dedicado también a Roberto Bermúdez de Castro, con mis diferencias evidentes ideológicas, un prudente y eficaz portavoz que no se borra en las desgracias, alcanzando la estatura moral de Giménez Abad, ah aquella Jaca…

03.09 Luis Iribarren

2.9.26

Zaragoza y su antiguo término de la Almotilla


Termino Almotilla

El antiguo
 término de la Almotilla ocupaba una parte del sudoeste de Zaragoza, fundamentalmente en el entorno de la actual Casablanca, entre el río Huerva y el antiguo Camino Real de Madrid, y al sur del término de la Romareda. No debemos imaginarlo como un barrio con límites semejantes a los actuales, sino como uno de los antiguos términos agrícolas y de riego en los que estaba dividido el extenso territorio rural que rodeaba la ciudad.

Os dejo arriba un plano de Zaragoza de 1781, que permite comprender mejor cómo era toda esta zona occidental de la ciudad hace más de dos siglos, cuando prácticamente todo lo que hoy está ocupado por barrios, avenidas y urbanizaciones eran campos de cultivo, olivares, huertas, acequias, caminos y torres de labor.

Conviene distinguir, además, entre el término de la Almotilla propiamente dicho y el territorio recorrido o regado por la acequia de la Almotilla, porque no eran exactamente lo mismo. La acequia y sus ramales prolongaban su influencia mucho más hacia el oeste y sudoeste, penetrando en terrenos vinculados a Miralbueno y llegando por zonas que hoy identificamos con Montecanal, Rosales del Canal y Valdespartera.

Almotilla ZAragoza

Una descripción de enorme interés aparece en la Historia de la economía política de Aragón, publicada por Ignacio de Asso en Zaragoza en 1798. Al describir los términos agrícolas de la ciudad, Asso señala primero que el término de la Romareda —que él escribe «Romarera»— confinaba con los de Almotilla y Miralbueno, con el río Huerva y con la propia ciudad. A continuación describe la Almotilla indicando que: «Confronta con el término precedente, con la Huerva, y camino real de Madrid».

Añade que contaba con 179 cahizadas, dedicadas a olivares. Esta descripción resulta especialmente útil porque sitúa la Almotilla entre tres referencias perfectamente reconocibles: la Romareda al norte, el Huerva por un lado y el Camino Real de Madrid por otro. 

Por tanto, si trasladamos aproximadamente aquel paisaje a la Zaragoza actual, el núcleo histórico de la Almotilla debemos buscarlo principalmente en Casablanca y sus inmediaciones, entre el Huerva y el eje que posteriormente daría lugar a la carretera de Madrid y a la actual Vía Ibérica. No sería correcto hacer coincidir todo el antiguo término con barrios actuales como Delicias, Ciudad Jardín, Oliver o Valdefierro, porque buena parte de esas tierras pertenecían históricamente a otros términos, especialmente al enorme término de Miralbueno. Documentación sobre el Zaragoza medieval incluye, por ejemplo, Valdefierro entre las partidas pertenecientes a Miralbueno. 

La confusión es comprensible porque la acequia de la Almotilla tuvo un recorrido considerablemente mayor que el pequeño término del que tomó el nombre. Su sistema de riego atravesó o abasteció tierras situadas hacia el oeste y sudoeste y estuvo relacionado con diversos brazales y acequias secundarias. Todavía hoy su trazado permanece reconocible en algunos lugares. El propio Ayuntamiento de Zaragoza documenta la acequia en Montecanal, en las proximidades de Gómez Laguna y entre las instalaciones deportivas de El Olivar y el CDM Mudéjar; también existen documentos urbanísticos que la relacionan directamente con Valdespartera. 

El topónimo ha sobrevivido asimismo en el Camino de la Almotilla. El Ayuntamiento mantiene referencias topográficas actuales en las que aparecen juntos «Vía Ibérica» y «Almotilla, Camino», recuerdo de la antigua red viaria de esta zona rural de Zaragoza.

Todo este territorio experimentó una transformación decisiva a finales del siglo XVIII con la llegada del Canal Imperial de Aragón. La documentación de la Real Audiencia conserva un expediente de 1785-1786 en el que aparecen expresamente las juntas de los términos de Romareda, Almotilla y Miralbueno, enfrentadas con la cuestión de aceptar o no las aguas del nuevo Canal para regar determinadas tierras. Es una prueba muy clara de que los tres constituían entonces términos diferenciados, aunque geográficamente vecinos y estrechamente relacionados por sus sistemas de riego. 

La llegada del Canal Imperial alteró profundamente aquella antigua organización hidráulica. Algunas acequias quedaron integradas en el nuevo sistema, otras modificaron su función y, con el paso de los siglos, la expansión urbana terminó cubriendo buena parte de aquellas huertas y olivares. Sin embargo, nombres como Romareda, Miralbueno, Almotilla, Valdefierro o Casablanca siguen conservando en el callejero y en los barrios de la Zaragoza actual la memoria de aquel paisaje agrícola.