30.5.26

La Avenida de la Jota de Zaragoza, no es avenida


Esta mini pintada urbana, esta queja en el suelo, este dolor no lo he pintado yo. Pero lo traigo aquí. Ese sí soy yo. No le he pintado yo, simplemente, porque agacharme no es mi posibilidad más sencilla.

El texto no refleja toda la razón. Está en la Avenida de la Jota de Zaragoza, una de esas calles principales de barrio con muy poco cuidado, sin el mantenimiento adecuado. Una de esas calles olvidadas aunque suene muy bien ser una "Avenida".

Los adoquines, las baldosas están sueltas. Es una constante. Es lo habitual. Este es un caso más, posiblemente alguien ha tropezado y ha tenido arrestos de pintar la frase, sin haberse roto la crisma, pues en ese caso tendría derecho a ir a juicio contra el Ayuntamiento.

La Policía Municipal podría avisar al Ayuntamiento. Cualquier vecino también. Pero lo malo es que nunca hay suficientes modos de reclamar, de explicar, de solicitar.

Hace unos años las Juntas de Distrito funcionaban muy bien. Veennga, sí, funcionaban al menos. 

Ahora son un simple paripé pues en el Ayuntamiento no las tienen en consideración. Lo sé, pues fui durante dos décadas Vocal de una de ellas. Sé diferenciar los tiempos.

Alguien se caerá entre estas baldosas, son muchas, es verdad, nadie las repara, pero es que simplemente el mantenimiento casi no existe, pues los propios funcionarios que deben revisar o controlar la calidad, no deben existir. 

Otro día os hablaré de una calle corta, muy corta y sin casi vecinos, por los que todos los días pasan las limpiezas con agua a presión. Es un trabajo muy fácil. 

En cambio a muy pocos metros hay otras calles más complejas de trabajar, pues tienen tráfico, por las que NUNCA limpian, y digo nunca sabiendo que miento un poquito. 

Pero lo hacen 10 veces menos que por la calle pequeñita, en la que se esconden a trabajar y a descansar o almorzar. ¿Os digo dónde? 

No, yo lo veo todos los días, y los encargados de controlar deben saberlo mucho mejor que yo. Están esas calles muy cerca de estas baldosas, una pista que debería servir.

Julio Puente

29.5.26

Puerta Del Fin, de la Zaragoza del siglo XX


La Puerta del Fin se encontraba en el entorno de la actual plaza del Pilar, junto al costado occidental de la basílica, aproximadamente hacia la zona que hoy mira al mercado central y a la calle Manifestación. Era una salida pequeña pero muy conocida por los vecinos, para salir desde la ciudad al entorno del Ebro.

Formaba parte de las antiguas estructuras urbanas que comunicaban distintos espacios de la ciudad histórica, y era mucho menos conocida que la cercana Puerta de San Ildefonso, por donde sí podían pasar vehículos y carros.

No era una gran puerta monumental comparable a las puertas de la muralla romana o medieval, sino más bien un paso o acceso muy conocido dentro del entramado urbano tradicional, pero peatonal.

Sin la completa seguridad del motivo por el que se le puso este nombre, cabe sospechar que la explicación más aceptada es que el nombre procede de la expresión "fin de la ciudad" o "extremo de la ciudad". 

Durante siglos, aquella zona constituía uno de los límites occidentales del núcleo urbano más densamente ocupado. Era pues el fin de las casas de la ciudad, aunque hubiera más caseríos o Torres, pero que ya no eran consideradas de la ciudad sino de espacios rurales. Era en tiempos muy anteriores al plano de 1911 que muestro, como el límite urbano que ya en el siglo XVIII se había ampliado mucho.

Este postigo o trenques, pues no llegaban a la importancia de las puertas de la ciudad, se llamó también de Francoy, de Ebro Viejo, de Ayerbe y de Montaner. En este mapa del año 1911, vemos la puerta con el nombre "del Fin", junto a la calle del mismo nombre.