28.5.24

Zaragoza grita a favor de Palestina


Zaragoza también grita por los palestinos. Pero sobre todo grita por la PAZ entre seres humanos, por que seamos capaces de entender que las guerras contra civiles son una barbaridad para el futuro.

No es posible jugar con las ciudades, arrasarlas, llenarlas de hambre y de injusticias. Hamás cayó en la trampa que le tendieron desde otros territorios afines a causar mal contra todo lo que sea occidente.

Y ahora los tremendos errores bárbaros y asesinatos de Hamás los están pagando todos los palestinos.

Zaragoza quiere a Palestina. Zaragoza siempre ha sido ciudad de paz, aquí convivieron con todos nosotros muchos judíos zaragozanos que fueron expulsados. Nunca podremos aprobar eso ni para los judías en siglos viejos ni para los palestino ahora.

Nota.: Como era de esperar pues tontos hay a cientos, esta pintada ha durado menos de una semana, y ya está vandalizada.

27.5.24

Nuestra cultura aragonesa de uso del Ciprés. Una digresión

Sería injusto considerar únicamente a las carrascas como símbolos representativos de Aragón. Como si pensáramos que el pino carrasco fuera el árbol mallorquín por antonomasia, el naranjo representa a Valencia, la vid a La Mancha, el roble a la Cornisa Cantábrica menos cuando lo reemplaza el castaño, al oeste de Ponferrada, árbol de Las Médulas.

Omitiríamos la importancia simbólica del ciprés que se halla presente por su porte, su forma ascendente, longevidad pero también porque sus raíces profundizan en vertical y no dañan a los restos mortales, tanto en los principales cementerios aragoneses como hasta en los más humildes.

 

Sucede que su relación con la muerte les ha penalizado para considerarlos especiales y ornamentalmente perfectos. No siempre fue así, y aún hoy los vemos en los claustros de los monasterios como el Silos o Veruela, en los calvarios del Bajo Aragón turolense como el de Samper, del mismo modo que en los programas culinarios y culturales en que Toscana son protagonistas y sobresalen de entre las colinas. Qué decir de Van Gogh y sus cuadros de cedros bamboleándose por el mistral en Provenza.

 

Así el uso principal del cedro fue miliar, como hito representativo.

 

Aparece en la recreación de las villas presente en la instructiva cinta “Gladiator”, ese que porta el gladio o espada, cuando en excelente escena Russell Crowe sube a su villa extremeña para volver al agro por un camino curvo tachonado de cipreses.

 

Ello no es baladí y la escena revela cuál fue uno de los medios de distinción, como de otro modo la corona de laurel, de representatividad, reservada a las autoridades romanas o altos funcionarios a los que se concedía el privilegio de plantar filas de cipreses paralelas como rasgo de su alcurnia.

 

Antecediendo su presencia hoy en las medianas, también se plantaban de modo semejante a los plátanos actuales para engalanar la entrada de las vías en las civitas. Como  árbol con significado de bienvenida y se recuerda en ajardinamiento de la rotonda del arco de Bará y distintos restos de la Vía Augusta en Tarragona.

 

Se constata entonces que el sentido de los cipreses para la civilización romana iba mucho más allá de plantarlos para hacer más tolerable el cierzo o el boreas, simbolizar la inmortalidad por elevación de las almas hasta su punta y sublimación hacia el espacio, justificando la vida eterna y resurrección, en función que les viene de la misma Jerusalén.

 

Se debería revitalizar en el Sistema Ibérico aragonés de clima y precipitación parecidos a los de Granada, el uso ornamental del ciprés a la romana. Ese que, respetado por los árabes, tanto sublima la belleza de la ciudad corte nazarí elevando al cielo su barrio del Albaicín.

 

LA BELLOTA Y SU USO CULINARIO.

 

Aragón cuenta con fajas importantes de carrascales en sus somontanos, pero no son afamadas como ecosistema singular porque se trabajen en dehesas y propicien la alimentación de los cerdos turolenses. Será porque son del tipo “Duroc”, de pata blanca, y por escasez de encinas suficientes, se hayan alimentado con pastura antes que con bellotas.

 

El árbol sagrado aragonés no ha encontrado otro aprovechamiento que el forestal o micológico. 

 

Aunque no siempre fue así, ni oficiaron sus ramajes como nidos de muérdago de los que se encuentran en las almendreras de Alcalá de Moncayo que, cortados por un druida con túnica blanca, representaban para la cultura celta poseer el alma del roble  o la carrasca.

 

Los frutos de encinas y carrascas, menos agradables al gusto que los de las nogueras de las huertas o castañas de los bosques atlánticos –que les disputaron como cultivo los montes- sí se llegaron a ingerir en tiempos de hambre. Con seguridad nos encontramos ante el primer árbol nutricio aragonés de los pueblos trashumantes.

 

Las bellotas se consumían soasadas y  en forma de harina para galletas, pero no consumidas por las legiones romanas que se alimentaban de las de trigo duro. Dado que este pueblo latino de la feraz Italia no consideró noble sino la ingesta de dos alimentos silvestres: las setas y los espárragos. Siendo marca de clase y reservados a los ciudadanos los alimentos citados y no el resto de los dados de forma natural, que consideraban para pobres y cabreros.

 

Se conoce que los pastores sí molían las bellotas asadas y preparaban nutricias sopas y gachas, eliminando el ácido sobrante con un buen chorro de miel.

 

En el mercado actual se ha vuelto a producir harina de bellota para la preparación de pastas que acompañen al venado y otras carnes de caza, presentarla horneada en forma de galleta o crear panes o tortas en forma de talo, a partir de su mezcla con espelta o maíz. Cuestiones que el recetario extremeño está siendo pionero en incorporar y Aragón tiene pendientes, a este tipo de harina es a la que mejor le sienta la grasa de panceta.

 

Para rematar, a la ingesta de bellotas como palabro técnico se la denomina “balanofagia”. El pueblo apache era muy aficionado a las tortitas de bellota, acompañadas de siropes de arce.

 

Luis Iribarren

 

 

 

25.5.24

Los árboles sagrados aragoneses. Las Carrascas


El Gobierno de Aragón, como otros en el Estado o en Europa, ha catalogado una importante colección de árboles únicos, especiales por tamaño o significación o que tienen contenido, para evitar su talado y desaparición: para contribuir a su conservación y visita ordenadas.

En el listado se encuentran tanto árboles de especies propias del ecosistema alpino de alta montaña pirenaica y mediterráneo del resto de Aragón, como también de otras que ya no son invasoras, a partir de semillas traídas por indianos, como son las secuoyas de Seira y Daroca.

De los árboles no se puede decir como determinados restaurantes, en que nos encontramos ante presuntos santuarios que se convierten en perpetradores de atentados contra la dieta mediterránea.

Entre los primeros, árboles europeos y atlánticos celtas, los existen singulares como tales o formando parte de entornos boscosos o resto de los mismos.

El más emocionante singular pienso que sería el tilo de la plaza de Benasque, lugar de reunión del valle, que oficiaría en un plano simbólico semejante al mítico, aunque se vaya replantando en distintas ocasiones, roble de Guernica.

Ambos árboles magníficos precedieron al establecimiento en la Baja Edad Media de ayuntamientos en edificios propios o bajo lonjas con arcos cabe las iglesias, como también sucedía en Islandia en la que en ausencia de bosques sus cortes tenían como magnífico escenario para sus sesiones las orillas de una impresionante y surcada por un curso fluvial, falla geológica.

Se dispone de documentación histórica suficiente para afirmar que las juntas bajo árboles se convocaban mediante hogueras en colinas, como hoy aún celebran “falletas” en San Juan en Sobrarbe y Ribagorza en el próximo solsticio de verano, fecha en que volvían a la montaña pastores y repatanes, se lavaban y engalanaban. Estos lugares vuelven cada junio de año a una relación ancestral y agradecida con sus montes y florestas, elaborándose teas o tiedas de madera del bosque protector, que arden como señales.

Los árboles y su relación con mitos, tradición y leyendas, imagen de la divinidad y del poder de un reino o civilización, cuando un territorio sea abundante en ellos, el poder y riqueza que de ellos emana, es una cuestión clave para la economía y antropología.

La vigencia de Rusia como permanente exportador de madera, la condición de todos los habitantes de los valles del Pirineo como infanzones por cuidar el monte, talar troncos y bajarlos en almadías hasta las atarazanas reales, como a la inversa la deforestación del Amazonas por interés o la protección de la araucaria en Chile son ejemplos de lo afirmado.

Como lo es, en pocas partes excepto en el Líbano con su cedro sagrado sucede, que un árbol sea todo un símbolo de una comunidad. Uno de los símbolos de Aragón más relevantes desde una perspectiva universal sería la de incorporar en su escudo la carrasca de Sobrarbe que aparece con una cruz sobre el árbol.

Cuestión basada en una de las fundamentales leyendas de conformación de nuestro reino, cuyos condes no se legitimaron como descendientes del sol o de los dioses, sino que fueron simples defensores de una marca y necesitaron hacerse dinastía por conformación de mitos y milagros propios y específicos, acontecidos en el territorio que gobernaron como propiedad y legado.

Así de entre toda la paleta vegetal, de esa mitad de árboles de los que disfrutar en el Botánico de Zaragoza como propios, entendemos que sería la encina o carrasca el árbol de Aragón. Por ser protagonista de una leyenda que quedó tallada en piedra como símbolo, pero también por su ubicua presencia y constituir una de las frondosas capas de vegetación del Somontano del Moncayo y dar la riqueza presente de que goza Gúdar.

Únicamente podría disputarle el trono como emblema vegetal aragonés la sabina, dios mineral presente como romántica pervivencia en las manchas boscosas de la Bardena Negra, los Monegros y tierra de Belchite o el altiplano del somontano de Javalambre.

Universales en todo el territorio aragonés solo tenemos en el monte al pino y a la encina, y en las riberas de los ríos, están los chopos que se desmochan. Sin embargo, los pinos no han conformado tanta cultura ni prácticas tradicionales de poda, como no son tan bellos excepto en la Sierra de Albarracín o los negros de Gúdar, en manchas aisladas, como los vallisoletanos de suelo arenoso o los que se disfrutan al pie de la playa de Cambrils.

El símbolo guerrero las carrascas lo constituyen, puesto que se asociaron con el roble al culto de Zeus, alimentaron al cerdo –animal junto con la oveja capital para la subsistencia humana-, forman parte como divinización de las culturas germánicas, la citada vasca, la griega o aragonesa.

Lecina o encina proviene de “ilex”, del vocablo griego hylé o madera (entonces, la principal) pasado al latín; sin embargo nuestro nombre oscense carrasca arranca como la oveja “rasa aragonesa” de una acepción celta, en la que “kar” se utiliza como prefijo de estos venerables árboles y queda en el euskera como “haritz”, nombre de varón.

Luis Iribarren

12.5.24

Aragón y sus Zonas isoclimáticas por altas temperaturas


Desde el 1 de junio al 15 de septiembre de 2023, meses de más calor en Aragón, fallecieron un total de 4.045 personas en esos tres meses y medio. De ellos se calcula que unos 147 fallecimientos se deben atribuir a un exceso de calor. Aunque seis son los que directamente se asignan a Golpes de Calor, que es cuando nuestro cuerpo llega a los 40 grados de temperatura por estar mucho tiempo al sol o por hacer ejercicios físicos en exceso, bien por ocio o por trabajo en la calle.

Los 147 fallecimientos por efecto del calor, el 77,5% eran personas mayores de 85 años, lo cual nos indica un claro síntoma agravatorio por la edad, por una insuficiente hidratación sobre todo.Y estos fallecimientos se producen en las semanas de más calor, volvemos pues al causa efecto.

Desde el 15 de mayo de 2024 se va a activar un Plan Preventivo hasta el 30 de septiembre, para informar de los consejos básicos que se deben tomar, y para estar las Zonas de Salud, preparadas para problemas que puedan ir llegando.

Aragón se ha dividido en 9 zonas isoclimáticas, y a partir de las temperaturas que se indica en el mapa se activaran diversos procedimientos. Como vemos esas temperaturas varían de unas zonas a otras, como es también lógico. Y dentro de cada Zona hay diversos grados de riesgo según el número de grados que se suba la temperatura que se coloca como Base.

Aunque el Mapa es de Zonas, para las capitales de provincia se asignan unos números diferentes. se mantienen las temperaturas máximas de 38 grados para Zaragoza, 36,7 para Teruel y 34,5 para Huesca. Sobre todo los avisos se mandan a Residencias de Personas Mayores, Centros Asistenciales y a Centro de Salud.

Nota.: Parte de la información es de Heraldo de Aragón

¿Cuantos habitantes de Zaragoza ciudad nacieron en Zaragoza?


De los 673.010 vecinos empadronados en la ciudad de Zaragoza el 9 de mayo de 2024, un total de 472.592 habían nacido en Aragón y 96.989 habían nacido fuera de Aragón.

De esos 673.010 (que son más pues hay muchos habitantes en Zaragoza que están empadronados en otras localidades por diversos motivos) 435.869 habían nacido en la provincia de Zaragoza y un total de 36.723 habían nacido entre Huesca y Teruel.

De los 435.869 que nacieron en la provincia de Zaragoza, 382.306 nacieron en la ciudad de Zaragoza y 53.563 en localidades de la provincia de Zaragoza.

Del total de 673.010 personas que viven en la ciudad de Zaragoza, un total de 569.581 nacieron en España, y 103.429 en otros países repartidos por todos el mundo.

8.5.24

Calle Alfonso de Zaragoza: Repleta de Libertad, carajo


Así, de esa libertad que en algunos estados se administra con énfasis y gritada, con chulería y valor.

Recientemente he leído dos noticias que funcionaban como antónimas. Una de ellas reseñaba el feliz estado comercial del parque de bajos comerciales de la calle Alfonso porque los han ocupado, a los precios de alquileres es la única opción, varias franquicias. En la misma, se apuntaba el avance tentacular de esta modalidad de ocupación de cierto Casco Viejo de Zaragoza –y se podría extender a cualquier ciudad española grande o intermedia- al este y hacia la calle Jaime I, el Conquistado.

Fondos entran en nombre de la libertad para explotar el litio argentino o gestionar sus servicios peronizados; en Alquézar nos tratarán por tontos y les dará igual la imagen de la hostelería a favor del decorado-parque natural, poniéndonos medio vino del Somontano de los de a 4 la botella y una minúscula lasca de queso en ceniza de Radiquero y nos pegarán fuego cobrándonos 9 euros por el banquete. Forma parte de tu libertad de que te tonguen, la libertad y los pringaos… cómo destacas si no tienes de donde sacas.

Mientras, en la capital del Alto Aragón, la asociación “Huesca Suena” acaba de hacer un inventario que concluye que ni uno solo de los organismos descentralizados del Gobierno de Aragón –se dejaron los de Walqa- se han instalado en su ciudad y que todas las inversiones anunciadas recientemente por Azcón mueren como máximo a 30 kilómetros de Zaragoza, en Épila o Zuera concretamente.

Clamando los empresarios oscenses, en su libertad, carajo, por un mayor equilibrio territorial y por una efectiva descentralización. Vaya, por una planificación pública de corte socialista, inspirada en aquella de desenclavar industrias estratégicas de París por la France de la república de Pompidou y Mitterand –que llevó Airbus a Tolosa- y derivada del éxito de la industrial y de equipamientos de Navarra. Regida mayoritariamente por UPN, opción de derechas nada pálida cuando palea perras a las industrias conserveras.

Asimismo citan como ejemplo la batería de institutos que Euskadi ha tenido a bien colocar en cabeceras comarcales: y aún se han dejado la ETB, sede Durango.

En Aragón padecemos de peores comunicaciones. Pero una universidad de verano de geología en Molinos o Aliaga, desplazar a Binéfar investigadores que realicen tesis doctorales sobre vacuno de la Facultad de Veterinaria de la UZ o crear una cátedra de Estudios Semíticos para Uncastillo o Tarazona serían logros que, entiendo, ni siquiera Vox vería impertinentes.

Pero la libertad es macro, no es de decisiones micro. La cuenta de resultados, a ganar perras y que el gerente no sepa nada de derechos laborales ni subrogación. Que te sirva igual un CEO para despedir en Henneo, contratar matarifes para Guissona o llevar, es un suponer, la gestión de la imagen turística y pasar en atención del muy deficiente –te crujimos porque no esperamos que repitas las pasarelas- en el Parque de Guara y la hostelería de Alquézar.

Ya veréis como os dice el graduado ACE de la Universidad privada de Madrid que sea que por mucho decorado que tengáis, acabareis por no poder aplicaros lo del turismo de las sensaciones. Ojo, que todo se puntúa.

El cheso natalicio rey Alfonso extraía la sal de Remolinos desde su fortificación del Castellar y con ello yuguló la supervivencia alimentaria y económica, cobrándosela a precio de monopolio, de Saraqusta.

En diciembre de 1118, con cierzo o niebla seguros, rindió primero la Aljafería, entonces a las afueras, y después el Torreón de la Zuda colindante con las murallas romanas. Tras ello, recorrería hablando patués y con su armada de caballeros mayormente gascones y de Bigorra la calle San Gil de Zaragoza, que entonces se llamaría de Mundir I y hoy como nombre porta su descendiente en Jaume.

En ella gozaría la armada montañesa los sentidos con ese comercio de proximidad y de las tres culturas propio de los zocos que se apoyarían en los muros de la Mezquita mayor y ágora romana, hoy inmediaciones de la Seo.

Se encontraron con una ciudad que habían administrado con rigor y eficacia sus emires, llevado de los menos de 10.000 habitantes de la ciudad visigoda hasta los más de 25.000 de la capital taifal conquistada. Cuya población se hallaba compuesta por un importante componente de población judía, conversos, yemeníes y bereberes almohades gobernados desde el palacio de la Zuda.

La ciudad blanca estaba especializada en la producción intelectual –poetas, astrónomos, médicos y filósofos,…-, agrícola derivada de los términos irrigados por acequias promovidas por la taifa, numismática –de la ceca a la Meca- y una importante y reputada producción de alfarería que es origen de la tradición de la de Muel. Gozaba asimismo de un importante sector ganadero y de carniceros judío donde la calle Verónica, una industria de confección de lujo ante la pujanza económica citada y de confección de libros y accesorios, fundamentalmente textos talmúdicos judíos.

Estaba repleta de emprendedores cuyo único defecto era cuestionar al espíritu santo como fecundador. Una amplia red de artesanos, de comerciantes, de intermediarios en convivencia.

Es el modelo que se alaba pero no se está eligiendo para la calle más representativa de la historia de Zaragoza, abierta para dar perspectiva a la cúpula del Pilar, dedicada al rey batallador sin descendencia.

Otras ciudades europeas convierten este tipo de calle, al modo de la galería de Milán, en una reserva para la industria y comercio agroalimentario de proximidad. Existen, precisamente, políticas públicas que no las entregan a las franquicias, que no expulsan a modistos fundamentales para la moda aragonesa del futuro o proyectos de librerías de autor, por necesidad a la Madalena o San Pablo.

Así se hizo en su día con la Calle Aviñón en Barcelona en que comenzaron las librerías café que copiaron en Berlín y toda Europa. Así se eligió como modelo de establecimiento comercial en el mercado de San Antón de Chueca.

En las inmediaciones del Pilar de Zaragoza no caben los artistas aragoneses porque no se lo pueden permitir y para que no los conozcan ni los suyos.

Cuando queremos bien que descentralizamos, bien que expulsamos y en lo que es sencillo de mejorar, entonces no nos da la gana de dar imagen de ciudad.

Porque libertad para los propietarios de solares, carajo. Y una oficina que los defienda de los okupas pero no de los contratos de alquiler de adhesión. El centro de Zaragoza, centro, de todo menos un zoco, cualquier cosa menos el imperio de los sentidos, un lugar que los zaragozanos atraviesan rápido sin quedarse, entregado a su suerte, vaciado de dependencias públicas. Se echan de menos hasta las tiendas de accesorios para la liturgia religiosa.

08.05 Luis Iribarren

7.5.24

Zaragoza, pocas viviendas y mal diseñado el uso deportivo de solares públicos


Zaragoza ciudad necesita con urgencia miles de viviendas para jóvenes, preferentemente en alquiler subvencionado, y aunque se está intentando ampliar las opciones con cientos de nuevas viviendas de nueva creación, o rehabilitando viviendas ya antiguas, es claramente insuficiente.

Se calcula que hay en Zaragoza ciudad al menos unos 30.000 jóvenes que desean emanciparse y no pueden. Eso supone al menos 15.000 viviendas que no existen en el mercado a precios posibles de pagar.

Intentar hacer o anunciar que se harán 876 viviendas es un paso, pero corto. Todo tiene que funcionar a otro ritmo, con otro tamaño, o la sociedad zaragozana no se regenera generacionalmente. 

Falta suelo público, es cierto, pero para eso hay que trabajar en dos líneas.

La sencilla es pensar en un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que desde 2007 no se ha visto seriamente modificado y que se diseñó y aprobó en el año 2001. Más de dos décadas suena a excesivo.

La solución compleja es —si lo anterior parece imposible— pensar en ponernos a trabajar sobre espacios urbanos consolidados que se puedan adaptar a suelo público habitacional. Algo que ya ha propuesto el Ayuntamiento con el consenso de la DGA. Hay dudas al respecto. Serias dudas sobre esto.

Se puede trabajar en regenerar barrios terriblemente degradados. Pero como se hace muy lentamente, nos encontramos que en una o dos décadas, esa misma situación y necesidad la tendrán barrios como Las Fuentes, San José, Arrabal, Torrero, etc. Hay varios ejemplos más. 

No sirve solo con centrarse en el Casco Histórico o en el Casco del Arrabal, con hacerlo sobre las viviendas llamadas popularmente "Sindicales" que también. Eso era trabajo que se ha dejado hundir por inanición en los últimos cinco años. O por acción escasa en ese tiempo.

Solo dos detalles pues el tema da para mucho debate.

No hablo de crear nuevos barrios, eso me parece otro error. Excepto si el crecimiento se hace dentro de la ciudad consolidada, que todavía tiene muchos miles de metros cuadrados sin desarrollar para vivienda pública en alquiler.

Algún día, alguien atrevido y con mando en plaza, osará hablar del futuro de Cogullada. Y desde Cogullada a la orilla del Ebro en la inmensa parcela que supone desde esa zona industrial hasta la orilla del Ebro en donde se junta con el Gállego. No toda es suelo público, pero sí es suelo céntrico y casi vacío.

Sobre la mesa hay otra duda. ¿Se pueden revertir los usos —que no sean habitacionales— de ciertos solares públicos de la ciudad por ejemplo de uso deportivo, para convertirlos en espacio para construir vivienda pública? Tengo mis dudas, y no creo que sirve lo mismo para todos ellos. 

Siempre hablo de la ciudad. Os pongo el ejemplo del solar deportivo entre Barrio Jesús y La Jota, en la zona de Marqués de la Cadena. Desde hace varias décadas un solar sin uso, excepto como garaje en precario.

Son 12.000 metros cuadrados que llevan 25 años esperando una actuación, que está programada como uso deportivo, y que incluso teniendo proyecto para un Pabellón entre la calle Aguarón y Marqués de la Cadena siempre pierde los proyectos y los dineros. 

Hablamos de 20.000 vecinos de la zona sin un pabellón deportivo, de varios colegios en la zona, de unas piscinas municipales que están enfrente y que también se proyectaron para su ampliación y que también se cayeron del mundo de los proyectos terminados. 

Alguien puede pensar —incluso en la Plaza del Pilar— que se podría trocear. pero eso supondría restar gran parte de sus opciones como un pabellón de futuro. ¿Debemos conformarnos con que siempre esté en precario? NO. Pero igual hay otra opción a explorar. 

¿Y si se hace todo a la vez, viviendas en alquiler público en donde los jóvenes paguen como máximo el 30% de sus ingresos y a la vez también se hace por fin un espacio deportivo de calidad para el barrio?

Sigamos pensando en voz alta.

Incluso no hemos sido capaces de ampliar el cercano Pabellón Deportivo de La Jota con un enorme solar vacío delante recién despejado, para además de ampliar otorgaarle visibilidad hacia la Av. de la Jota en un rediseño, para trabajar lo sencillo y barato: que es entregarlo a un Colegio que aunque sin duda lo necesita y usará como ampliación de su recreo, también lo podría usar como un Pabellón Deportivo Cubierto bien acondicionado y que tendría un uso todos los días del año en mayor grado que el Recreo o que el actual Pabellón de la Jota, algunos días claramente insuficiente para absorber la demanda.

De todo esto, quienes saben mucho son las Asociaciones de Vecinos de las zonas afectadas. Donde por cierto, hay también técnicos municipales que además de ser vecinos, saben muy bien de qué hablan.


6.5.24

Zaragoza Escondida. Candados. ¿En qué lugar simbólico de Zaragoza está este lugar?


En esa Zaragoza Escondida que a veces os planteo, esta vez os muestro un lugar en el que parejas enamoradas van colocando sus candados de amor eterno, en un lugar muy simbólico.

No os digo el lugar en concreto, os diré que tiene su significado, al menos el nombre del lugar, y que además de tenerlos en esta zona los van colocando en otras cercanas, pero en menor medida.

Desde la primera década del Siglo XXI, los candados de amor han proliferado en varias localidades alrededor del mundo. Candados de Amor, pero también candados de los Deseos, con una palabra o una fecha. Las llaves del candado se las reparten la pareja y si se corta la relación, uno debe ir y abrir el candado y tirarlo.

Con frecuencia son tratados como basura o acto de vandalismo por las autoridades municipales, ya que hay algún costo para su eliminación.

¿En qué lugar simbólico de Zaragoza está este lugar?

4.5.24

¿Eran ratas o eran gorriones los asustados al escuchar a la alcaldesa de Zaragoza?


Daría realmente igual si son ratas o gorriones, aunque no nos queda (a la mayoría) ninguna dudad de qué eran, y de qué animales pueden ser por moverse entre las calles en las que se mueven. Era la calle de Agustina de Aragón y unos "animalitos" se cruzaron detrás del vídeo en el que la alcaldesa de Zaragoza explicaba sus proyectos para la zona. Estaban asustadas o asustados, raudas o raudos.

Los vecinos de Zamoray-Pignatelli y el Gancho tienen un informe que revela que hay un centenar de edificios abandonados y en muy malas condiciones, ocupados con el añadido de numerosos solares vacíos. Desde la Asociación Calles Dignas llevan meses denunciando la situación de inseguridad que se vive a escasos metros del edificio Pignatelli sede del Gobierno de Aragón. 

No hay dudas, esos animalitos salieron a mirar por si son desahuciados, por si va en serio o no al alcaldesa, al anunciar que hay que dignificar la zona. 

Pueden ser pajarillos o ratas, sabemos perfectamente qué hay más en esas calles, la probabilidad es clara. Su forma de correr los/las delata, mecachis la mar llena de basuras.

Por favor, seamos sinceros, con nosotros mismos. 

Esa zona necesita de entrada de una limpieza muy seria y rápida. En segundo lugar y si tenemos dudas de lo que hay que hacer, hay que preguntarles al tejido social de la zona, que lo hay y muy válido; y ya demostraron hace unos años que saben trabajar los problemas y resolverlos, saben qué se puede hacer.

Hubo un partido político que tomó decisiones valientes pero de sentido común y lógicas, y con volverles a preguntar ya serviría. Los conocemos todos.

Ya, sí, lo sé, que son de izquierdas los que lo resolvieron. Ya, sí, que preferimos que eso sea un lodazal lleno de bichos, para que no se asienten personas y así poderlo arrasar todo en el medio plazo.

No, no. Si lo entiendo, No lo justifico ni lo apruebo. Pero sé de qué va esto, pues no somos la primera ciudad en padecerlo y en conocer los planes urbanísticos de los "listos"

Me parece que hacer lo que se hace en estos casos dentro de algunas ciudades torpes ante su historia, de un racismo tremendo y sobre todo de un intento de pelotazo urbanístico de los que marcan un siglo. Pero claro… sé lo que al final sucederá.

3.5.24

Nombres de calles peculiares de Aragón


Recientemente leí los dos tomos de las memorias de Rafael Chirbes y me prometí a mí mismo, pues he pasado cerca pero nunca entrado, ir en laica peregrinación a Tabernas de Valldigna, su lugar natalicio cercano a Gandía. Para volver a sentir la opresión de la herida por el urbanismo causada a la costa mediterránea y sus humedales.

Los gozó cuando era crío, pero poca gente tras él conservará la nostalgia del paisaje de albuferas y dunas en la costa, de viviendas con terrat y ventanas mallorquinas para proteger del calor. Porque nadie puede añorar lo que no ha vivido, en frase de mi querido amigo Miguel Ángel Díaz Laglera. Que ve que sus hijos solo están conociendo el Benidorm de 25 alturas, el Pirineo repleto de tejados de pizarra y barrios fantasmas deshabitados en noviembre y piensan desde su niñez que las relaciones humanas no son verbales porque son digitales, suprimir y aspa.

Ante mi feliz estupefacción, en Tabernes se ha creado un Torreciudad para minorías porque el espacio público colindante a su edificio multiusos cultural ya recibe el nombre del incómodo y solitario vecino que codificó la muerte de su paisaje urbano, la codicia de los promotores y pseudo gobernantes locales en la Costa Mediterránea, describiendo cómo le dejaron de lado con un whisky on the rocks en la mano siempre ocupada.

Me dije, cómo vamos de callejero en Aragón, a quién homenajeamos o qué accidentes honramos y que pueden decir tanto de nuestra historia o pasiones. Hice la mezcla con harina, agua, sal y masa madre y salió esta primera hornada:

Caminos de la Mosquetera, de las Torres, de los Molinos, del Vado y de Valimaña de Zaragoza: la ciudad de Zaragoza conserva en su callejero y nombres de sus parcelaciones y barrios pervivencias de su catastro rústico, de los caminos que cuando era un cogollo urbano de iglesias –la Medina Albaida- con un puente, la comunicaban con sus huertas y las explotaciones regadas con torre, como con los términos de tierra buena o de cascajo y picarral.

La Correría y el Alpargán de Huesca. Todas las ciudades han rebautizado calles, es un proceso abierto y cambiante su nomenclatura como lo es el de la propia lengua castellana pero la aragonesa no, que se ha codificado. Quizá donde más se perciba tanto cambio sea en el Casco Viejo oscense sertoriano, donde yo viví en su calle Goya no muy lejos de su intersección con la calle del capital monarca aragonés para la historia de la ciudad Ramiro el Monje: que nacería aunque no se sabe en Jaca y murió en San Pedro, cerca de su calle oscense.

Pero nadie llamaba estas calles de Huesca cuando yo vivía así, sino con los cariñosos de la Correría, en que se erigió la farmacia de Antonio Llanas –alcalde de Huesca- y el Alpargán, debido a que daba corto y estrecho acceso una puerta de la muralla así llamada que daba acceso a la ciudad desde el Este, es decir, el final de autovía de Lérida por Barbastro.

Calle José Torán y Ronda de Ambeles de Teruel: con ellas la ciudad del Torico honra al ingeniero madrileño autor de su primer viaducto modernista que permitió el ensanche de la ciudad a un segundo cabezo repleto de palacetes racionalistas y salida a Sagunto y Valencia, nombre que porta la vía fundamental que lo atraviesa.

La Ronda Ambeles completa por su perímetro oeste la circunvalación del casco viejo turolense, prolonga el paseo del Óvalo y culmina en el acueducto histórico que acercó el agua a Teruel. Su nombre se debe al torreón en forma de estrella que en ella se ubica, calzada interior de la muralla, que proyectó y ejecutó en sillar de arenisca el principal arquitecto militar de los Reyes Católicos: el maestro Francisco Ramiro López. Estudios históricos recientes afirman que su concepción angular de los torreones de defensa fue admirada y estudiada por Durero, Leonardo y el francés Vauban, cuyas fortificaciones han sido galardonadas como Patrimonio de la Humanidad. Nos encontramos ante un ingeniero especializado poliorcético, especialista en arquitectura defensiva, avant la lettre et l’histoire.

A sí mismo, López se consideraba artillero y sin que se le conozca lugar de expósito nacimiento, se sabe que perteneció a la nobleza aragonesa y su servicio se lo prestaba a Fernando de Sos. Su principal sinfonía es el castillo de Salses en el entonces Rosellón aragonés.

Calle Zocotín de Jaca: como la calle Zacatín de Granada, la calle que oficia junto a su prolongación Ramón y Cajal-Ferrenal como decumano jaqués, debe su denominación a que se trataba de calles-zoco especializadas en la venta de ropa, indumentaria, zapatos y accesorios de marroquinería.

Calle Coli Escalona de Sabiñánigo: se trata de la segunda vía principal histórica, paralela a la calle Serrablo, de la villa referida. Leonardo Coli Escalona fue un boticario o farmacéutico belsetán, de Bielsa, que pasó por el seminario jaqués y ejerció desde 1911 en Sabi, siendo alcalde hasta su fallecimiento en 1944 antes y después de la República. Vivió como regidor los momentos en que su pueblo adoptivo se hizo adolescente y comenzó la fabricación de fósforos –del griego portador de luz- que el Canfranero esparcía por toda España y que mi abuelo llamaba mistos.

Avenida Ramón Berenguer IV de Berdún: a mí no me parece para extrañarse que la vía de la carretera que baja del pueyo de Berdún a la nacional lleve el nombre de un catalán cuando el sesenta por ciento de la emigración allá fue en los años 60. Fuera de bromas, el conde de Barcelona y príncipe pero no rey de Aragón, pues la reina era Petronila la de Huesca, en este hito fundamental del Camino de Santiago aragonés arrasado por una guerra de frontera con Navarra –el Aragón es un río sin apenas accidentes de separación- ordenó la reedificación en la meseta que hoy ocupa y le otorgó carta puebla para hacer atractiva su repoblación. Lo mismo sucedió con los bellísimos lugares de nuestro entorno como son Arrés, Biniés, Mianos, Artieda, Asso Veral y, cómo no y especialmente, la refundación de Salvatierra de Esca que lo lleva en el nombre. Hemos de decir que tanto pueblo en meseta únicamente ha servido para que no muramos del corazón al subir desde niños sus costeros pero no que el prefijo de estos lugares menos el municipio Canal de Berdún sean el 948, vayan al instituto a Sangüesa y entornen con acento navarro.

Plaza Mendizábal, Calles Alejandre y Blasco de Alcañiz: en el lado opuesto al histórico barrio de los Almudines, medina y aljama de estructura medieval urbanística mejor conservadas de Aragón, de las fachadas sureste porticadas de la plaza Mayor salen las dos calles citadas que confluyen en la plaza referida, dedicada al ministro desamortizador y liberal Juan Álvarez Mendizábal o bien al catedrático de la UZ casado en la localidad Luis Mendizábal y Martín, porque no se sabe. Tampoco a quién se refieren con Alejandre, si es a un general o qué y no le afecta la memoria histórica, y al menos nos ubicamos en cuanto a Jerónimo Blasco, entendido que no será el concejal de la Expo Messi de Belloch del Ayuntamiento de Zaragoza, sino el jurista valenciano Juan Jerónimo Blasco y Yago. Como estáis advirtiendo de tres de las calles principales de Alcañiz, no es que el consistorio dé muchas pistas.

Plaza del Compromiso, en Caspe. Aquí si lo tenemos muy claro porque es la calle asimismo vertebradora del Barrio de las Fuentes de Zaragoza, en el este de la ciudad de la salida a Caspe, que yo me aprendí como nombre de memoria así como los de Marina Moreno o María Agustín, sin saber qué sería eso. Como tampoco qué era lo del bolero de Caspe pero que lo han traído de Castellote y aquí están las cuatro esquinas. Momento álgido de la historia de Aragón, el Compromiso previa buena riñacera o diferencia de opiniones nos trajo como reyes de Aragón a los Trastámara galaicos, tras el Tambre, de esa estirpe trovadora de los Rajoy-Feijóo-y el gallego más buscado.

Para despistar, el apelllido del nuevo monarca era De Antequera. Nada que ver con haber entronizado a un Luna, un Jordán de Urriés, un Moncada de Fraga, un Urgel de la Seu, los Prades o Borgia de Gandía o, tirando a lo más alto, un Anjou menor como los de la dinastía navarra. Pero no, Aragón sacó aquel día previa poca distancia y decantamiento valenciano por conveniencia la bandera de España a los balcones y allí seguimos.

Calle F de Mequinenza y calle 5 de Villarquemado: directamente me encantan. Si no podéis ir a Bogotá, Nueva York o Toronto, quedaros en Aragón y ya está. Para qué ponerle una calle a Moncada o en Teruel al General Pizarro, uy perdón.

Calle Judería de Tarazona, ruta Martínez Soria, y calle de las Cambras de Jaca: calles que nos aportan porque huelen a tempura un aroma a tres culturas, a aljama y nos trasladan al momento histórico en que el treinta por ciento de población jacetana era sefardí y el ministro de economía de los últimos Aragón pero galaicos fue el intelectual turiasonense Moshé Portella.

Recientemente he leído un libro sobre humor judío desde el Libro de Ester a Woody Allen en el que aparecen el falso despistado, el perdedor iluminado, el intelectual marisabidillo que no tiene ni puta idea de nada pero mezcla datos bien en la túrmix –yo- y… me he dado cuenta que nadie representa mejor a este modelo de perdedor ganador que el payaso triste Martínez Soria. Alabado seas, rey del Paralelo de Barcelona.

Calle Salamero de Graus: otro arcano, la plaza principal de Zaragoza la porta como nombre un alcalde oscense, Paraíso. De crío yo quería dormir en ella porque me parecía superadora del purgatorio, pero era un señor industrial de nombre Basilio. Y la plaza Salamero qué. No fue hasta que viví en el oriente oscense cuando me enteré que el apellido correspondía a Miguel Salamero Buesa, un héroe de los sitios de Zaragoza Independencia como Agustina, Cerezo, María Agustín o los de las bocacalles que dan calle Erotismo, perdón, Heroísmo.

¿Es el mismo que el de la calle principal y teatro de Graus? No, porque se refiere al promotor de su cine, esta vez Agustín Salamero –que sí es un apellido ribagorzano-. Cine que se halla en la calle Samblancat, alucinante personaje e intelectual post-Costa.

Calle Joaquín Costa de Monzón: y hablando de Costa y de su escultura en Graus, su no lugar natalicio del que sí era felino –el león de…-, sin embargo este político oscense, presente en todo el callejero aragonés, es especialmente honrado en el callejero de Monzón. Su impulso político hasta sus secanos llevó el agua de Barasona, como el de Echegaray con calles en Zaragoza y Jaca, provocó con su acción de fomento la finalización del Canfranero.

Cuál es la confusión: la de que Costa no nació en Graus sino que murió en la capital ribagorzana y sí en la calle de Monzón que porta su nombre. Don Joaquín, ya lo ha dicho Costa, mayúsculo aunque achaparrado oscense oriental en sentido absoluto, sí que fue llevado de crío y criado en Graus, que estaba en su corazón como en el de Ramón y Cajal la villa de Ayerbe, aunque naciera por accidente en Petilla, fuera de una familia de Larrés-Sabi, se educase en Huesca e impulsase el Zaragoza el espacio no urbano en el que más descanso, su biblioteca de la antigua Facultad de Medicina.

Calle Hermanos Argensola de Barbastro: para cuando les llegue la hora a Mariano Gistain, Manuel Vilas etc. se toparán con que en Barbastro ya no quedarán calles para tanto escritor e intelectual de postín. Que si los Azara, que si el fascinante autor y literato Escrivá de Balaguer, que sin los Argensola.

Bartolomé y Lupercio no son justamente reivindicados como sí Gracián en el barroco o Ausias March en el gótico final, como dos de los principales autores e intelectuales del Renacimiento aragonés. A la altura de Hernando de Aragón como mecenas o del enorme escultor Damián Forment, cuando sus sonetos fueron ponderados por el superdotado Lope de Vega, el Shakespeare de Fuenteovejuna. Es mucho decir, Barbastro tierra de nobles caldos.

Calle Mediavilla de Ejea: mi padre was born en la calle homónima de la judería de Sangüesa, so me llama la atención este nombre de calle ejeano. Como cuando veo una Capdevila, somovilla, cabo de vila, me dan buen rollo y “vibra”. La catedral de Teruel también recibe el nombre de Santa María de Mediavilla. Me parece que nos hallamos ante un nombre apropiado para un eje de ensanche, calle de demolición de murallas o Coso o algo así, pero ya me diréis.

También me encanta donde lo hallo el nombre de Calle del Barrioverde: en Bardallur, en la Zaragoza de la Madalena… en definitiva en Aragón pero en otros lugares, se trataba de una carrera con presencia judía, de esas que se cerraban por los dos lados y, por ese motivo, sus casas tenían patios interiores con pocico y pequeña huerta. Eran calles más verdes, mal pensaus.

Avenida de David Lario de Calamocha: si alguien nos puede informar de quién es este hombre… Imaginamos que lo hará Luis Alegre, al que seguro que le honrarán en el callejero de su ciudad. En el paseo del Jiloca ya tiene una estación de lectura propia con uno de sus breves textos. Conmovedor reconocimiento.

Calle Azagra de Albarracín:
localidad de la ribera del Ebro de Navarra, los Azagra de Albarracín protagonizan el linaje cumbre del señorío católico e impulsor de la catedral de la villa referida tras su reconquista, por navarros, a la taifa del Rif de los Banu Racín. A Isabel de Segura la casan con un Azagra pero no con un Marcilla, otro pueblo de Navarra, la hacen desgraciada, no comen en Tudela y los amantes y tal…

Luis Iribarren



2.5.24

El artista francés "100 Pression" en Zaragoza


El artista francés "100 Pression" nos ha dejado en Zaragoza diversas propuestas artísticas, sobre todo en el Casco Viejo. Esta es de las primeras que hizo en nuestra ciudad, y aunque no sé el año exacto, tiene más de 10 años. 

Ya la pobre…, nota que el tiempo se la ha estado comiendo poco a poco, el Arte Efímero del Arte Urbano tiende a desaparecer.

Paul Auster, el Puente de Amposta y el Delta del Ebro


Mi querido compañero tribunero, José Garrido Palacios, está componiendo un excelente friso sobre los puentes de Zaragoza: magníficos, diferentes, atravesados por turistas que ya no “van a Zaragoza”, que suturan las heridas de relación entre la ciudad romana y nuestros barrios hijos de las calles de los cobradores de impuestos del Puente de Piedra y hortelanos sucesores del tío Jorge.

Y del norte por la calle Sobrarbe bajaron los Aragón a conquistar Zaragoza por el único paso con algo de sujeción para plantar un pesado puente, rodeado de lagos y galachos de los que queda el nombre en la promoción “Balsas de Ebro Viejo” y el alma en los garajes que se enronan de agua cuando sube el freático, la laguna pontina debajo de la costra de gravas.

A este conjunto de entornos sanos y arbolados, ideales para vivir, de la margen izquierda zaragozana, vertebrados por la Estación del Norte, yo lo denomino Brooklyn. Es mi homenaje consciente al paisaje urbano de la mayor parte de novelas de Auster. Que discurren en su barrio, de cogollo judío y extensión hoy latina.

No se quejarán de mi afecto oscense y apropiación del emblemático nombre para devolvérselo a Zaragoza Norte, otra ciudad. Esa en que se urbanizó como incisión sin relación el Actur o Polígono Rey Fernando, PAU que desde mi provincia recibió el malévolo nombre de Huesca Sur.

Como saben mis queridos allegados, a los que inundo con fotos casi todos los días de la puesta de sol del Ebro teñido de fucsia y naranja contra el Pilar y la Seo desde el puente de Hierro, en que queda quemado su skyline como el de Estambul desde Galata, el río y sus puentes son mi Smoke particular.

Por eso me salgo de Aragón y glosemos su nacimiento y paso a la posteridad, previa reencarnación en forma de gota fría que vuelva a regar el precioso valle de Campóo.

Con el Montsiá y las sierras de Cardó en su fondo de poniente, el plano Delta del Ebro se abre conformando un magnífico triángulo al este del puente de Amposta. Paso de belleza semejante, por tratarse de un puente colgante con cadenas o catenarias por cable, al espléndido de Budapest y diseñado por el ingeniero Ribera.

Este proyectista fue autor de otras magníficas intervenciones pioneras en el uso de hormigón armado encofrado en ferralla, como el poco conocido pero airoso, pese a ser macizo, sifón por el que salva el río Sosa el Canal de Aragón y Cataluña.

De construcción posterior pero próxima en el tiempo a los puentes de hierro que lo salvan aguas arriba, entre todos los de Gallur y del Pilar que es mi trípode, las pilastras con arco del puente de Amposta permiten salvarlo en un punto en que el río discurre con una anchura aproximada a cien metros. Hasta fechas recientes en que se erigió el de Deltebre, era el último puente del valle, el último de sus vados humanizados.

Aguas abajo del viaducto, el limo del delta ha conformado un paisaje de cambiantes colores según las estaciones del año debido al predominio en sus cuadrángulos perfectos del cultivo del arroz: del gris espejeante cuando los bancales se cubren de agua, pasando por el verde doncella cuando crecen los tallos tiernos, hasta aquellos amarillos cadmio casi anaranjados de las pinturas de Van Gogh en otoño. Es el tiempo previo a la recolección del cereal y el glauco queda como testimonio en sus rastrojos.

El paisaje de cañas, agua turbia y barro completa la ecuación, así como chopos y tamarices alineados al modo del valle del Po, de profunda coloración verde y plata.

Al ecosistema hay que añadirle el específico de la franja costera conformada por dunas de protección, presentes como en La Camarga y las afueras de Alejandría en el Delta del Nilo, en el brazo del Fangar.

La renovación constante y mezcla de aguas del río y penetración de agua marina hacen del delta un paraíso fecundo, en el que la presencia de varios núcleos urbanos como Deltebre, Sant Jaume de Enveja o Poblenou no ha supuesto impedimento para la pervivencia de barracas o mases tradicionales.

La línea de costa arenosa del delta alberga muy pocos ejemplos de urbanizaciones que lo agredan. A su paisaje y estilo tradicional de vida ni a su reputada fauna compuesta por los reyes de su gastronomía: ranas, anguilas y patos salvajes, que se presentan estofados en paella de sofrito con arroz.

Este entorno final del Ebro es fundamental en importancia ecológica, único como lo son los del Danubio, Ródano o Nilo: tanto alberga colonias de flamencos de los que un día subirán como los cormoranes hasta dormir en las islas de grava en Zaragoza como bosques de tamarices salvajes. Pudiéndose aventurar que en un próximo futuro se convertirá en una nueva despensa, en reserva de algas y salicornias destinadas a la alimentación humana. Salvarlo no es una obligación, sino una conveniencia.

Además su fondo marino cercano y poco profundo es plenamente aprovechado para la producción de especies piscícolas marinas de acuicultura. La mezcla de aguas dulces y saladas es sinónimo de fecundidad.

La superficie regable dedicada al arroz y antes del Delta los cultivos de cítricos se alimentan de agua del Ebro a través de los caudalosos canales de la margen izquierda y derecha del Ebro, cuyo origen están en el azud de Xerta, desde el que proyectó Aznar en su día trasvasar agua a Valencia. Proyecto que no tiene tanto polvo porque siempre se desempolvará o se pincharán los canales si no se está haciendo ya, para que mal beba Barcelona y se rieguen los campos de golf en los que juegan Messi, hoy Lewandowski y Cruyff para siempre, tiqui taca, que se hacía la saliva con chupa-chups.

Vías de agua completadas para ampliar la superficie regable al sureste, por el Canal Marítimo, y al noreste, por el Canal de Camarles, que desaguan en las inmediaciones de San Carlos de la Rápita y en la Bahía del Fangar, respectivamente.

El centro del delta lo cicatriza el Ebro, que discurre manso e importante hasta el zigurat que conmemora su desembocadura y su mezcla con aguas salobres. Antes, uno de sus brazos, el de mediodía, da lugar a la Isla de Buda y otro de ellos a la más pequeña de San Antonio, que se divisan desde los barquitos que permiten recorrer el tramo final del río y son restos de su carácter navegable.

Alguien ha puesto una Virgen del Pilar a mano, se oye otra jota de Tortosa que subió como los muebles modernistas, llauts de Mequinensa arriba.

No siempre sopla cierzo, la vida es en su mayor parte un camino de sirga

Los cuentos y vidas de Auster están en Jesús Moncada.

02.05 Luis Iribarren