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4.4.26

Bar Royalty de Zaragoza en el Tubo


El Bar Royalty que no debemos confundir con el café Royalty, estaba en la calle Mártires 3 y 5 de Zaragoza, en la ona céntrica del Tubo zaragozano, y se abrió en el año 1927. Estaba cerca del Café Royalty instalado en el Coso en su número 35 y con mucha solera e importancia, y este bar buscaba entrar en aquella moda de los años 20 de crear bares que fueran reemplazando a las cafeterías clásicas.

Por una parte en la cafeterías se servían cafés y tertulias, los clientes estaban mucho tiempo en su interior y con poca consumición y gasto. 

Y los bares en cambio eran locales de servicio mucho más rápido, en donde se tomaba cerveza (como ahora), vermut que era una bebida muy típica de aquellos años, aperitivos y se formaban con un ambiente más joven e informal.

Eran pues mucho más rentables para los dueños, y por eso unas no sobrevivieron (las grandes cafeterías) y otros se han multiplicado tremendamente.

En este caso, y tal y como vemos en este banco municipal de cerámica, era un local elegante, dice que era el predilecto del público zaragozano, que intentaba copiar los modelos de otras ciudades españolas con servicios más turísticos e informales.

En este caso además, estaba relacionado con el ambiente del Petit Park, un pequeño parque de atracciones de la época, y era la cafetería un local en donde se servían meriendas y aperitivos, con vermut caseros o de cuba.

No dispongo de datos fiables de que el Café Royalty y el Bar Royalty fueran del mismo dueño, algo que en estos momentos siempre sería así por derechos de nombre, pero en aquellos años eso casi no existía, sino al contrario, era habitual que algunos locales se aprovecharan de la fama de una marca para con leves cambios crear una nueva.

En cuanto al nombrado parque de atracciones Petit Park, este se levantó en la antigua huerta de Santa Engracia, sobre unos solares próximos a la plaza de los Sitios, entre el paseo de la Constitución, la calle de Isaac Peral, la calle de José de Canalejas y la calle de Jerónimo Zurita, con accesos también desde la calle Sanclemente.




9.3.26

Zaragoza, ciudad bella y con calma para vivir con calidad


No siempre valoramos bien a nuestra ciudad Zaragoza, y cuando lo vemos en los medios de comunicación, suele ser información que nos viene desde fuera, algo curioso. 

Somos una ciudad bella, Zaragoza es histórica, con una calidad de vida muy alta, todavía se conserva aceptable en el coste de su nivel de vida sobre todo en la vivienda, tiene un tamaño perfecto, y efectivamente, entre sus debilidades está que no tenga mar y que el clima a veces es duro.

Estos dos puntos últimos logran que no sea una ciudad cara pues no es muy demandado y su crecimiento es lento, ni que esté saturada de turismo, lo que nos ofrece una calma para disfrutar que tiene un gran precio en calidad de vida. 

Y sí, somos también una gran ciudad gastronómica, en expresiones de Arte y Cultura a poco que supiéramos venderlo mejor, y es una bella ciudad para pasear por sus numerosas zonas de paseos

20.1.26

Paraísos Cercanos: Un canto a Australia, Eyyyy


Para Antonio Ripoll González.

Soy aragonés y aragonesista, sí, pero no le doy vueltas a la pervivencia o no de la cultura aragonesa. Desde niño, en mi Canal y el Valle de Ansó, asistí a cómo cada verano retornaban Larry Aznárez y otros pastores que se asentaron en California, en Argentina…, prosperaron y pasaban a saludar a mi abuelo en un Mercedes blanco que rentaban en Madrid.

Mi grupo de infancia de unos 70 niños y niñas contenía a 10 franceses con origen en mi pueblo, se asentaron en Berdún una colonia de cinco familias de músicos y pastores ingleses; a Asso Veral y Martes, iban a retirarse y hacer miel o mermelada de moras, franceses aquitanos; y el molino de Biniés lo regenta una pareja holandesa, como las jornadas de románico de Majones se amamantan desde Barcelona.

Y todo esto es normal, así como que cuando se propuso en mi lugar impartir aragonés –qué es eso, en la Canal se hablaba ansotano- no se apuntó nadie. Lo que debe escandalizar mucho a los de Nogará de la Madalena pero es así. Los críos de los emigrantes retornados a lo que se apuntan es a aprender a nadar en la piscina de verano, y los que lo hicieron, hoy juegan a pádel. Porque pueblo sin pista, pueblo en que la generación milennial y la Z se te piran a cenar a Iruña. Nosotros, los boomers, nos quedábamos a jugar a guiñote a parejas con los abuelos y dejábamos las perras en el bar del pueblo y, si queríamos cambiar de barra, íbamos a otro más pequeño. Comíamos peor, menos chuletón de adolescente, pero nos reíamos mucho más. Y también de nosotros.

Emigrado para poder estudiar con becas a Cheppy Windy City, mi colegio era una amalgama de hijos de la emigración española a Portugal (como es el caso de Amaral), Suiza (un compañero nacido cerca de San Galo) o mestizos filipinos nacidos en Sidney. Conservo actividades y una enorme relación en términos de sentido del humor con el pastor, poeta, profesor y versolari Antonio Ripoll, al que dedico la presente, que es el mestizo pero más personaje citado.

En los días de boira, cortos, en los que no se ve el sol una quincena, allá abajo están espantando tiburones en las playas de Nueva Gales del Sur o Perth, de bochorno total en Darwin y al norte, que es el sur, de Brisbane. Con la navidad abolida.

Supongo que los descendientes con nombre inglés de los aborígenes que vagabundean por Alice Springs deben tener un equivalente al gazpacho de su tubérculo de subsistencia, que se comen normalmente asado en tierra como el boniato, llamado quandong y que, junto con otras bayas y frutas como la naranja amarga, se están reivindicando como “Bush Tucker” por los mejores cocineros australes. A las que se acompañaba por los nativos con carnes de canguro en libertad, lagarto, emú y mucha miel, en desafío a la entrada por poco productivos de esos cultivos por las empresas de semillas alemanas que auparon a Hitler y probaron los fertilizantes que nos comemos ya suponéis dónde y con quiénes.

He tenido en una ocasión la oportunidad de probar estos alimentos aborígenes australianos en Nueva Zelanda y de sobrevolar, además de bajar al aeropuerto y pasar el único control de semillas de mi vida, el más bello escenario urbano del mundo supongo que con Río de Janeiro, Frisco y Donosti: la bahía con puente y palacio de ópera de Sidney. Qué pena que la escala no me dejara wandering, echarme una cuppa (té grande), alquilar una picka y llenarla de combustible en una servo para pasar los Montes Azules y beberme una botella de shiraz en el valle del Murray, hasta dejarla carked it, como a las personas, inservible por estrujada.

Así que cuando en este lugar de cierzo o niebla los abuelos se caen cansados por la vida, las lesiones óseas y musculares persisten por falta de vitamina solar, se carece de la ilusión suficiente para reparar la bici y retornar a la lectura de Kafka te puede llegar a rematar, qué delicia releer “La Tierra de Oz” de Manuel Leguineche oyendo un concierto en directo de “Men at Work”. Propuesta ska cachonda que me liberó de expresar mi no adoración confesa por ACDC, al que tampoco me importa oírlo en un bar a toda tralla.

Qué deliete cocinar un ratico en compañía de los Bee Gees y sus felices sucesores: los alquimistas de Perth “Time Impala”, los vocalmente perfectos y que se suceden como polifónicos en cada tema “The Parcels” de la movida playera de Siny que llaman nu-disco, … Cómo me gustaría, en esta tierra de no lectores que no lo disimulan, aguerridas viajeras y playas interminables, acercarme al festival “Splendour in the Grass” en Byron Bay y beberme una Foster helada…

Cómo echo de menos como músico al ligero pero triste Hutchence, el Antonio Vega de Oz, de exceso en exceso, en INXS. Un grupo que resucitaba a un yonki con su mezcla de pop pasado por el heavy.

Y, sí, la sutil belleza y mirada desafiante por poco ingenua, de descendiente de presidiaros, de carniceros de nativos, de Nicole Kidman quedó completamente lastrada por una operación californiana. Lo mismo que las buenas ideas artísticas de Mel Gibson, ese loco del cine, por sus actitudes a afrikáner de chulo y dispuesto a todo de Pretoria.

Por eso en un Australia o Sudáfrica-Nueva Zelanda de rugby siempre iré con los hombres de negro cuyas alas son aguerridos polinesios tatuados.

Good on ya¡¡¡ Righto¡¡¡ Rack us off¡¡¡

19.01 Luis Iribarren

18.12.25

Huesca Final de 2025. Las Burbujas del Éxito


Un buen cava o champagne no es un espumoso de los que se abren de golpe, estallando por espumeante y rápidamente se esbafa o esbreva, que dirían en Teruel, como una caña mal tirada. Mantiene la espuma y el aroma a kiwi mezclado con masa madre, seny en catalán o sesera.

El presidente de la DPZ y alcalde montisonense, Isaac Claver, modelo de gestor político con formación y experiencia técnica como la Alcaldesa de Huesca y ambos nuevos perfiles de cuadros del PP locales, ha participado en dos galas o saraos que han reconocido el éxito de la gestión privada turística de la provincia.

Nos referimos en primer lugar al reconocimiento ae nada menos que ocho restaurantes oscenses, además esparcidos por algunas comarcas y territorios, con la estrella Michelín. Ello les supondrá la inclusión en la Guía de la multinacional francesa de 2026 y entrar en competición, dar cita para tanto de estos que los colecciona porque se lo puede pagar.

La edición de este año, además y no es fácil, ha supuesto la no pérdida del reconocimiento, al que añadir algunos restaurantes más con soles de Repsol, que vienen conservando proyectos que cambiaron la gastronomía oscense.

Carmelo Bosque en sus proyectos como el oscense Tatau la revolucionaron desde la cocina de corte francés que se hacía en Jaca o el Sotón a liberarla de la nueva cocina vasca y volver a las guisanderas, fondas y tradición oscense de los fogones de Panticosa, los restaurantes de la Belle Epoque de Basbastro, los magníficos de Binéfar y Tamarite de los años 70-80 (el mejor besugo, caracoles y longaniza a la brasa en ellos se despachaba) y el bastión que suponía y se conserva en Graus. El restaurante Lleida, de las licencias de restauración más antiguas de España.

Fogones todos que despacharon en la montaña nuestra cocina de fusión que yo describo como aragonesa con toques bearneses y catalanes, y al Sur del Somontano, como aragonesa tradicional.

Presidida la segunda por la magnificencia de las hortalizas y garbanzos de la Hoya, los aceites perfumados y fragantes de la faja prepirenaica entre la Galliguera, Bolea, Somontano y Ribagorza Sur; las frutas y arroces afamadísimos del Bajo Cinca, entre los que destacar los higos secos como producto tradicional; a los que sumar las mieles y ternasco de Monegros, para mí los mejores del mundo.

Añadamos en el postre a la francesa las numerosas queserías que exhiben su producción en la Feria de Biescas y nos regalan otros lácteos sublimes, las empresas de helados y espirituosos, dando lugar a un escenario feliz de poder sacar no un carro con ruedas sino varios a los que añadirle la repostería jacetana y barbastrense y unos chocolates con cosetas de Benabarre.

Residenciada la producción de licores especialmente en Loarre y Colungo, la segunda forma parte de la superficie del Parque Natural de Guara en que la emperatriz puede ser la carrasca milenaria de Lecina, los Reyes Magos las pinturas rupestres de los abrigos de sus cañones, su secreto peor guardado los bosques caducifolios de la cara norte del Tozal de Peña Guara, y parece ser que para muchos la estrella es su industria –mal denominada porque son servicios- entorno a los deportes de aventura. Conteniendo disciplinas deportivas que se pusieron en boga o de moda en los años 90 del pasado siglo, y supusieron una revolución por establecimiento de empresarios y usuarios franceses, especialmente en Alquézar.

A partir de esta sierra especialmente, Huesca provincia ha sido premiada como destino único de aventura por la variedad y cantidad de “sus productos”. Aunque los efectos de tal reconocimiento en Fago, Peralta de la Sal o Ballobar sean un arcano.

Lugar que no admite comparación sino con Albarracín en belleza, este florecimiento industrial de Alquézar que le ha permitido salir en el “zoom tendencias” de La 2 a mí personalmente me ha costado comer en su especialísima fonda que se llamaba “Casa Gervasio”, tristemente desaparecida porque solo pega el rollo kuki.

A mí me iba más subir a aquella primera planta de casa tradicional somontana en que se ponían los pucheros de los guisotes en el centro y ponte los platos que quieras. Del mismo modo que en los restaurantes de Labuerda, El Grado y al oriente de Serrablo. En mis comarcas se veía venir lo que está pasando, precios astronómicos para cantidades reducidas, y siempre se sirvieron platillos en cantidad cerrada porque nuestros visitantes vascos parece ser que no son triperos ni entienden lo contrario.

Ver cómo se premia al mantenimiento y transformación de un restaurante de Tella como si se tratara de un puesto de comida callejera taiwanés; soportar mientras cierran los bares tradicionales de tapas de Sabiñánigo la lista de espera del restaurante de Sardas con justicia llevado a los altares que habrá subido a seis meses (antes te operarán); añadir en qué situación quedan el resto de territorios oscenses que solo somos valles de paso y donde va a sers imposible echarse un café –cierre de los bares de Aragüés, Villalangua, Bailo con peligro de perder su artesanía del pan- me lleva a alegrarme de estos premios but…

En Sabiñánigo y supongo que en Monzón se recuerdan los efectos de la pandemia en Jaca o en Benasque con comarcas enteras, excepto los agricultores y trabajadores de industria agroalimentaria, en ERTE como consecuencia de su única apuesta por el monocultivo turístico.

Se puede a la vez celebrar y repensar, Claver. Porque, simultáneamente a esta entrada, en el Javalambre turolense abre una embotelladora de agua, empleo estable no estacional, con capacidad para producir 60 empleos que se van a cubrir con valencianos amantes de vivir slow.

Me parecen bien los premios pero que la Diputación no renuncie a gestionar la repoblación de todos los municipios que no son fondos de valle sin capacidad por falta de ¿belleza? (la que se expide como objetiva oficialmente) de ser vendidos para despedidas de soltero, apueste claramente por volver a impulsar un proyecto de agua de Panticosa, posibilite la apertura del Balneario de Camporrells o conjuge la producción intensiva de ganadería y vegetales con la salvaguarda como parque nacional, y patrimonio único en España y Europa, de los corros de sabinas milenarias de Pallaruelo.

18.12 Luis Iribarren

4.11.25

EHT de Teruel. Restaurante El Gastrónomo


Hoy os quiero hablar solo un momento de la Escuela de Hostelería y Turismo de Teruel, del restaurante del EHT de Teruel como ejemplo de escuela y de calidad en el servicio, aunque también de la inevitable realidad de que resulta muy complicado poder obtener para reservar una mesa, incluso con semanas o meses (depende de la época).

No se sirven comidas todos los días, solos dos a la semana, pues El Gastronómico es el restaurante donde los futuros “chefs” y "maîtres" de la Escuela de Hostelería y Turismo de Teruel despliegan sus habilidades, solo los martes y jueves, de 14:00 h a 15,15 h horas

Se sirve un menú degustación elaborado y servido con profesionalidad y esmero por el alumnado de sala. El equipo de docentes supervisa todos los movimientos en cocina y en sala. Platos con productos estrella de la tierra sabiendo que la práctica es la mejor manera de aprender.

Os dejo parte de lo presentado este principio de noviembre de 2025. Mucha calidad, un gran servicio, un precio muy comedido, un lugar muy pequeño para aprender sobre todo, y en donde los clientes son sobre todo parte de esa formación.

Hay tres Grados de formación. Un Grado Superior de Restauración y Dirección de Cocina y otro Grado Superior como Técnico Superior de Guía Turístico; un Grado Medio con formación para ser Técnico en Panadería y Repostería con Confitería; otro Grado Medio de Cocina y Gastronomía y otro de Servicios de Restauración. Y un Grado Básico de Cocina y Restauración con grandes posibilidades para crecer profesionalmente.

Efectivamente, en Teruel además de la calma, se come muy bien, y no solo jamón.

MPA.



28.10.25

Tupinamba en Zaragoza con sus frases


Hay en Zaragoza una cadena de pastelerías y panaderías muy conocida y con muchos años de vida, Tupinamba, que en su local de la Avenida Cataluña tiene la maravillosa costumbre de poner una pizarra todos los días con frases de ánimo o en clave positiva.

Las va cambiando casi cada semana y es un detalle decorativo para los viandantes que se agradece, pues siempre te pone una sonrisa en la cara.

En este caso es también una pequeña cafetería de pasteles y cafés, un detalle añadido para la zona. Sin duda, un aplauso a esta iniciativa que lleva ya varios años sin desmayar.

Tupinamba o Panaderías Peña, debe continuar con este ejercicio de regalos al ánimo.

3.6.25

Debate sobre el Estado de la Garnacha 3: Alta Tarragona y Matarraña


Los jardines que reproducen la naturaleza, las piedras horizontales colocadas en disposición libre, la madera sin pintar o la cerámica basta que no puede estar en un museo, son ejemplos de concepción de la vida “so”. Así como los gustos y pasiones de parte de la población, pequeña, a él han virado por el conocimiento de los perfumes delicados, la arruga es bella o la arquitectura de los pabellones en el Pirineo. El principio es el de apenas molestar, el ligero de equipaje sin decirlo. Una inversión o huida de lo espectacular, el barroco shin, a lo simple que no ordinario.

El posmodernismo por copiado de Asia puso en boga al "so" que se convierte en "shin": el diseño de automóviles no musculados y de líneas simples, los diseños de Miyake, los edificios no ejecutados de Arata Isozaki para remover conciencias introduciendo pagodas en el Valle de Canfranc o la llevanza de arte popular del Serrablo de pueblos desaparecidos a Sabiñánigo son ejemplos por todos vividos. Si se intenta herir el valle de Canal Roya, al menos se presentan afecciones en instalaciones que den el pego “so” pero que envejecen mal porque los materiales no se mantienen y no se alcanza la pátina negra del brillo de un suelo de cedro sin barnizar sino que se agrieta en desconchones el barniz en el Balneario de Panticosa.

No son proyectos grandilocuentes los que casan con el reino del silencio aragonés. No hay explicación de gobierno alguno, tampoco los de izquierdas, sino seguir a ideólogos cuando se fija una capitalidad de la garnacha para Zaragoza cuando las viñas y la tradición pueden estar en feudos socialistas como Cariñena –ya elegida este mismo año “Ciudad Europea del Vino”-. 

El Ayuntamiento de Zaragoza se embarca, pensamos que para justificar subvenciones postpandemia, en ferias constantes, en que pide una morterada a los expositores, en una ciudad que ya disfruta por fin del vino aragonés… Por ello no les importa que Somontano que planta garnacha no aparezca como presunto invitado ni dejarse a los más especiales, por casi salados, varietales aragoneses de la garnacha peluda y la afamada garnacha blanca presentes por espacio de centenares de siglos en las viñas de las riberas de los ríos Algars y Matarraña.

Murakami, Banana Yoshimoto y otros escritores contemporáneos japoneses, brillantes y shin en la mayor parte de sus obras, no recogen la tradición del dolor y la ausencia de Kawabata y Kenzaburo Oé, proyectores de vida íntima ajena a guiar al rebaño, a insistir en la condición capital de Zaragoza del valle del Ebro Central. 

Ya todo Jaca y Tudela, mucha parte de Lleida, pasan sus sábados por la tarde aturdidos en los centros comerciales zaragozanos, política que ha lastrado el desarrollo del comercio de la ciudad histórica que se invade de actos que lo hieren aún más de muerte, el personal en tránsito gyo hacia lo brillante o florido.

Sin embargo, si gyo o equilibrada en Asia debe ser una existencia cotidiana bajo un paraguas suficiente (pragmatismo), en España hace años que se han invertido los papeles, se desatiende políticamente el fondo de armonía (la que sea cuando te miras al espejo) y se persigue por razón de la justificación de subvenciones paridas por Bruselas (de espejo, espejismo que dirá Luis Alberto de Cuenca, que en latín es speculum: mirar, lo contrario a dar un vistazo), que el personal asista sin participar a espectáculos extravagantes, sensuales, divertidos por leves (concepto so) teledirigidos desde la rectitud y el formalismo, desde arriba y bien de dientes y cambio de vestidos o corbatas coloridas.

Al revés que en el resto del mundo excepto las doradas Rusia y Asia arábiga, en Zaragoza no se busca ninguna simplicidad, sino que se va en camino contrario, del formato sensual y que busca deslumbrar por existir un público educado para ello, o directamente creyente en algo, a suministrárselo por castigo shin. El pan es circo.

Distinta es la actitud del sur catalán tan aragonés por paisaje y pasiones en que Tarragona ciudad no pretende amalgamar capitalidad alguna de los extraordinarios vinos del Priorato y Terra Alta.

Vinos monacales, que nutrieron a quienes tallaron en Poblet las últimas tumbas de los Aragón, presentes las viñas como jardines alrededor de dicho monasterio y el de Santes Creus. Condición que motivó la traída de pinot noir de los monjes cluniacenses benedictinos a estas abadías y, por extensión y origen de la denominación borjana, al Monasterio de Veruela. Aquí sembradas de la garnacha imperial aragonesa, que lo es en resultado.

La denominación cercana al monasterio madre del sur catalán “Priorat” vendimia a mano las terrazas de pizarra plantadas de garnacha peluda y cariñena. La segunda parece que la propia de nuestro campo zaragozano que recibe el nombre en Francia de cariñán y fue introducida por aragoneses en Cerdeña, capítulo que abordaremos. En Rioja la denominan mazuelo y se mezcla con otras variedades para subir el color y sola, la cariñena por su maduración muy tardía da lugar a vinos en las laderas de Porrera de color rojo intenso, muy apreciados, una capa intensa o color muy uniforme y un olor a cerezas negras que, por impacto de la tierra volcánica, son muy fáciles de beber.

La revolución del tránsito “gyo” corre a cargo de las garnachas de la Terra Alta. Como se decía, la costa tarraconense se halla lo suficientemente lejada de la Comarca de Gandesa como para que haya afectado a la personalidad de los vinos del frente de la Batalla del Ebro, envejecidos en la singular cooperativa de Gandesa, la pujante de Batea… Gloriosas opciones encontraremos subiendo altitud en las barranqueras de los puertos de Beceite como los vinos de garnacha de Bot y Horta de Sant Joan, villa medieval en que veraneaba Picasso.

En el Aragón del Matarraña, abundante en aguas represadas encontraremos una colección de establecimientos de restauración, hoteles, melocotones tardanos, aceites de olivos milenarios y vinos de garnacha blanca y peluda en un espacio de cuarenta kilómetros lineales únicos en el mundo.

Me asombran y fascinan los vinos blancos del país con ese gusto un poco salino que quiero pensar que les aporta el bochorno cargado de sal que sube del Delta del Ebro. El color violeta espeso del varietal tinto y su aroma y sabor a cerezas y no melocotón con vino, el propio del Campo de Borja, hacen sin salir de Aragón poder degustar al menos hasta seis garnachas diferenciadas y características.

Estos dos valles del oriente turolense están optando a que sus singulares vinos sean denominados pero debe hacerse un homenaje a la familia que en desarrollo del orgullo por la vinificación de las variedades del Matarraña contribuyó como lo hicieron los Ruberte en Campo de Borja, los Lalanne en Barbastro o los Marín y Urbezo en Cariñena a la revolución en su transformación: los impulsores de los vinos de la Venta d’Aubert.

En su proyecto, Aragón “so” por "lento”, incluyen la regeneración de los suelos de las viñas del somontano de los Puertos, un parque escultórico, una proyectora arquitectónica de recuperación de edificación tradicional, cuidando al nivel de Enate en Somontano el etiquetado de los vinos. Creando arte asequible.

03.06 Luis Iribarren

20.4.25

Mercado de Abastos de Zaragoza en 1895


Esta imagen del Mercado de Zaragoza, guardada en los archivos franceses, es del año 1895, una de las últimas imágenes que se pudieron tomar de este tipo de mercadillo histórico de Zaragoza. 

Dejo la imagen en dos parte para poderla ver un poco más grande, con más detalle, lo que era entonces el Mercado Central al aire libre en muchos de sus puestos, el de Abastos, en el mismo lugar en donde ahora está el edificio del Mercado Central.

En medio de la imagen que vemos es donde se construyó el Mercado "Lanuza"se trata de un edificio iniciado en ese año de 1895 e inaugurado en Junio de 1903, proyectado por el Arquitecto turiasonense Félix Navarro y Pérez y realizado por la empresa concesionaria "Sociedad del Nuevo Mercado" en sustitución del antiguo mercado al aire libre que vemos, y que desde la Edad Media, se situaba junto a las murallas de la ciudad, en la antigua Puerta de Toledo.



19.4.25

Casa Montal de Zaragoza. Más que una tienda y restaurante


En el Centro de Zaragoza, en la Plaza San Felipe, tenemos una tienda y restaurante con bodega que es un ejemplo de esa Zaragoza que nunca debería perderse. Es un pequeño aviso pues tenemos cierta costumbre de ir viendo desaparecer iconos de la ciudad.

Casa Montal es un ejemplo de negocio asentado sobre unas bases de servicio excelente, que ofrece productos diferentes y de gran calidad, envueltos en una historia de la plaza, pegada sin duda a la imagen del derribo de la Torrenueva, por la que todavía se suspira en Zaragoza.

La tienda, fundada en 1919, es un lugar para descubrir sabores y productos incluso olvidados, siendo la base de un negocio completo en donde el restaurante asentado en un edificio del siglo XV ofrece, previa reserva, una restauración tradicional pero excelente, disponiendo también de un servicio de catering para celebraciones o reuniones que complementan los ofrecimientos de una empresa muy conocida en Zaragoza.

13.4.25

Leche de Zaragoza. Cluzasa y un calendario de bolsillo



Hasta no hace muchos años se vendía en Zaragoza la leche en botella de cristal casi al natural en algunas pequeñas ganaderías de la ciudad y se hervía en casa 15 minutos para esterilizarla. Eso hoy está totalmente prohibido, para evitar problemas de salud, pero era una manera de tomar leche natural que es muy diferente a la que nos venden en caja de cartón.

Con posterioridad y ya embotellada en cristal, se vendía como pasteurizada y después como esterilizada industrial y mantenida en frío, hasta llegar a los tetra brik actuales.

En Zaragoza había una cooperativa o empresa que compraba la leche a los ganaderos de esta zona y la trasformaba y vendía por estos lares. Se llamaba Cluzasa, Central Lecheras Unidas de Zaragoza, sociedad anónima. 

Os dejo un calendario de bolsillo de Cluzasa del año 1969, de aquellas leches que transformaron las pequeñas ganaderías de barrio hasta hacerlas desaparecer.

Hasta los años 70 había por ejemplo en Montemolin y Las Fuentes, varias pequeñas ganaderías con un par de vacas, que vendían la leche por los hogares o se compraba en sus casas bajas, en donde dentro tenían a las vacas.

Esto mismo se haría en todos los barrios zaragozanos, y en las zonas de las afueras, había ya ganaderías mas grandes, de una docena de vacas en donde además de poder comprar leche a granel, y en donde hay vendían leche para las grandes cooperativas, se podía comprar queso que ellos mismos fabricaban.

1.4.25

Ten piedad de nosotros


Sube la facturación de la principal cooperativa de ovino de Aragón cuando cae el consumo del ternasco, porque lo compensa con la facturación de su quesería. Se reduce la cabaña de ovino aragonesa, se anuncian cebaderos en Teruel pero ya no se ven a pastores, perros y rebaños llenando el paisaje ni los prados de verano en puerto. Hay más senderistas que mastines con obligaciones.

No nos afecta para que en tiempos de Pascua, volvamos sobre la carne de cordero, su importancia histórica y recetas de temporada.

Al menos en tres grandes fiestas cada año, se haya o no abandonado la fe en la Iglesia o en sus administradores, todo Aragón –eso que no existe porque somos la suma inestable de los que en cierta convención administrativa pacemos- comparte un asado de ternasco, cabrito o costillas a la brasa en familia o grupo de amigos: son el día de Navidad, en Pascua de Resurrección y para las romerías de cada lugar. En que se come al aire el lunes pascual como sucede en Huesca oriental o bien el fin de semana en que toque la Ascensión para bendecir los cultivos más y, en menos puntos del territorio que son aquellos en que florecen algunos frutales en mayo por altura, en las de Pentecostés.

La primavera es un haiku en cuya letra meteremos flores violetas, habas y guisantes delicados, las primeras cebollas asadas junto a patatas nuevas cuya harina se deshace en el paladar sin masticarlas.

Las piezas de ovino serán por sí aromáticas por haber comido los rebaños hierbas de páramo de los animales sacrificados en invierno y sirven como base del guisado más delicado y suntuoso del recetario del Valle del Ebro: la menestra en salsa de su caldo espesada con almendras majadas o un poco de harina con piezas de ternasco.

Viene de la historia de la humanidad en todo el hemisferio norte. Pensemos en el cordero o gigote primaveral, rey de la gastronomía provenzal, guisado con su ramillete de romero y tomillo.

La gastronomía del cordero va en retroceso en toda Europa y solamente lo encargamos para celebraciones en restaurantes. No se practica tanto en las casas y hemos perdido el punto de su cocción en asado pues son carnes algo caras, de preparación demorada y exigente, muy poco aptas excepto en su combinación con otras carnes picadas para albóndigas como servicio de cocina rápida.

Entre los platos suntuosos de cordero de la gastronomía indoeuropea o altaica además de los aragoneses y su área de influencia, llegados de las estepas de Asia Central, figuran con letras de oro las pequeñas bochetas o pelotas de su carne adobada turcas: los kebab o kofta, que se acompañan de especias como menta, cúrcuma y pimientón, limón y ajo.

Pariente de los guisos de pollo o ternasco a la chilindrón, es un placer aventurarse en los platillos del Atlas de tayines de cordero con cebolla caramelizada y ciruelas o cuello del animal con el que se prepara la base de la sopa harira, sofrito en sebo y guisado con pasas y piñones.

En los verdes prados alpinos del norte de Europa como en los salinos de Normandía o Irlanda, se producen las piezas base del estofado o stew irlandés de carne de ovino con patatas, la paletilla asada a la salvia de Toscana y el célebre cordero a la salsa de menta inglés: acompañamiento refrescante basado en menta triturada, una curachilla de azúcar y tres de vinagre muy ligero.

La función herbal y de aportar frescor en el recetario aragonés se permuta por el ajoaceite con gotitas de limón o naranja que, muy triturado, se extiende sobre las madejas, piezas muy nobles, las patatas asadas de acompañamiento y, cómo no, frotando las cabezas asadas.

Mi plato de cordero favorito para mojar pan son las manos cocidas y estofadas en salsa a la riojana o de almendras con un poco de tomate triturado y azafrán. Aunque para una preparación rápida, adoro los bocadillos de pierna de cordero asada en carmela con simples pero efectivos bastones de pimiento verde confitados en aceite al ajillo.

31.03 Luis Iribarren

16.3.25

El precio de poder vender en Zaragoza, frutas y verduras


En los años pasados, en los siglos pasados sobre todo, en los puentes de todas las ciudades y en las puertas de las murallas, se cobraba por entrar si se llevaban mercancías. Era una forma de pagar impuestos, que más o menos es como el actual IVA pero en antiguo.

En otra entrada ya os hablaré del siglo XIX y de los precios que se pagaban por entrar en las ciudades a vender. En este caso este recibo era por entrar a Zaragoza desde el Puente de Piedra.

Este billete o recibo, que en la actualidad se pagan también en los Rastros de muchas ciudades y que cobran los ayuntamientos por vender, este que vemos arriba es del año 1796. Finales del siglo XVIII y para poder vender en Zaragoza, en concreto en la plaza de San Felipe y poder ofrecer en el puesto frutas y verduras u hortalizas.

Lo pagaría un agricultor de las afueras de Zaragoza, del Rabal y alrededores, para vender su producción en la ciudad, un tal Manuel Ximenez. Lo cobraban en nombre de la ciudad el alcalde y los concejales, entonces llamados Corregidores y Regidores.

A los pocos años de este recibo, y si eran productos al por mayor, es decir productos en gran cantidad, se pagaba por kilos y según el producto que se traía a la ciudad. 

A mitad del siglo XIX, por una arroba de azúcar, de almendras o de arroz se pagaba como tarifa de entrada a la ciudad un real de vellón, que eran unos 25 céntimos de aquellas pesetas. 

15.3.25

Opciones turísticas de Zaragoza


Nuestras miradas turísticas en Zaragoza pecan de excesos convencionalismos. Tenemos que ampliar nuestras opciones, tal vez explicando mejor nuestros activos turísticos, culturales, históricos.

Tenemos que enseñar Zaragoza al mundo, todavía más. Y crear una "Marca" que sea capaz de atraer a más personas, cuando en medio mundo turístico todo está ya saturado. Incluso en las zonas menos habituales como puede ser el Artico o el Himalaya. 

Nuestro frío en invierno es también potente, y siendo broma, es verdad que no nos tiene que asustar esos aspectos de Zaragoza que pensamos menos atractivos. Tenemos que quitar las estaciones climatológicas de nuestro pasivo.

Vendamos calidad de vida, tranquilidad, cultura y arte, religión, zonas verdes para el bienestar emocional tranquilo. Vendamos gastronomía y experiencias novedosas en lugares pequeños. Vendamos deporte e incluso naturaleza urbana.

Lo más sencillo para Zaragoza sería vender historia y arte, incluso religión o gastronomía diferente.

18.2.25

Jornadas de Trufa Negra en Morella


Aragón goza, pues se beneficia, de la pujanza o singularidad de ciertas localidades de frontera que históricamente han sido mercado, escuela y devocionario de sus comarcas periféricas.

Así para mí es imposible no comprender el arte y monumentalidad de Tarazona sino en relación con toda la del valle del Queiles y la importancia patrimonial del barroco de Cascante o el románico de transición al gótico de la catedral tudelana. Ni su cardo rojo como esqueje del mejor cultivo del Somontano soriano moncaíno de Ágreda.

En el caso de las muy altas Cinco Villas, incluyendo a Sos y municipios de la Canal de Berdún jacetanos, su prefijo es el 948, y se curan y educan en mi segundo pueblo: Sangüesa. En la falda de Leire, su calle principal de su población medieval se halla dedicada a Alfonso I el Batallador –creador y planificador de su burgo nuevo, la ciudad puente de la que disfrutamos que fue frontera de Aragón-. 

Así la ciudad religiosa de los Santos Huesos –eso significa-, la mercantil capital de Roncal y Salazar, se convirtió desde mediados del siglo XX, como sucedió con su repoblación con población judía aragonesa medieval, en refugio para la no emigración de la Alta Zaragoza por sus puestos de trabajo industriales y de hostelería.

Qué decir de lo que el Bajo Cinca y la Huesca oriental deben a Lérida, cuyo obispado engalanó Fonz como hemos citado de un conjunto notabilísimo de palacios; de la singular relación serrana de Albarracín con Molina de Aragón o la propia Cuenca; cómo cuando superamos Alcañiz hacia el Delta del Ebro, el Matarraña forma parte con la Terra Alta tarraconense y una parte de Castellón de lo que en Cataluña denominan “La Quinta Provincia”, enmarcada por todos los somontanos de la rosa dels vents dels Ports de Beseit. 

Esos que comparten hasta Ulldecona, y no es moco de pavo, la tradición familiar de proteger sus oliveras milenarias plantadas por Roma.

Valencia incluso en el dolor nos salva la actividad económica de Gúdar y Javalambre, yendo a esquiar y cotizando el mantenimiento de las urbanizaciones de Alcalá, como suerte tienen Bonansa y Montanuy de la ubicación al otro lado del Ribagorzana de Pont de Suert, y la misma Jaca de su querida relación con Olorón y Pau.

Por eso, y porque la capital histórica, política y económica de todo el Maestrazgo es Morella, porque las diputaciones de Teruel y Castellón siempre compartieron patronato para su desarrollo turístico conjunto y, sobre todo, porque la magnífica relación existe cuando se renueva y nos permite una tarde de miércoles en Zaragoza degustar trufa natural de Ares y cecina de toro de la carnicería de Morella, a una de sus iniciativas le dedicamos como familia y aragonesa la presente entrada.

Así y por la presente se os invita a asistir en esta ciudad, la tercera en importancia en el medievo del Regne de Valencia por encima de Villarreal o Castellón, tan relacionada afectivamente con Aragón pues todos los romeros vamos a la Balma, a sus felices jornadas sobre trufa.

Denominadas “Morella Negra, Com la Trufa”, se desarrollarán en la ciudad nido de Cabrera entre el 21 y 23 de febrero, siguiente fin de semana, maridando más que felizmente la tuber melanosporum, que es marrón oscura, con la literatura de género negro como contrapunto de un festival que es gastro literario, pariente de las jornadas aragonesas con festival de tapas “Aragón Negro”.

Cuando estéis, degustación de exquisiteces de cocina de montaña del Maestrazgo trufada aparte, no os perdáis de ninguna de las maneras probar esa variante de las tortas de alma bajo aragonesas que me parecen el mejor bocado aragonés, rellenas de cabello de ángel, que son las empanadillas dulces llamadas flaons, esta vez rellenas del requesón de segunda ricota del queso tronchón y almendras de altura del país.

Os aseguro un viaje gustativo equivalente a meterse en una nau en la playa de En Jaume lo primé de Salou, en cabotaje y comercio hacia Alguero de Cerdeña y liderados por sir Roger de Lauria, para proteger la línea Aragón al norte del segmento Peñíscola-Mahón-Cerdeña de la no rapiña bereber. Línea de paz, de comprobados efectos superiores a la Maginot o la del Frente de Alcubierre, porque garantizó la paz, el intercambio con los países del Corán y prosperidad de la Corona y Génova, que ya se encargarían de joder más tarde fanáticos religiosos, esta vez cretinos cristianos, que obligó el retranqueo de todos los pueblos de la costa antes aragonesa.

Esa paz con intercambio de los Aragón y sus ministros Moncada, que agradecieron los peces del Mediterráneo noroccidental colorando sus escamas con las cuatro barras de Pedro II de Muret y otros dirán que de tiempos de Guifré lo Pilós.

O haceros una ruta Luna-Illueca-Zaragoza-Caspe-Morella-Peñíscola del Papa Luna, recordando que Javier de Burgos le negó a Aragón una salida por el mar de Tortosa y Vinaroz a Aragón, pero que los de la quinta provincia y hasta María del Mar Bonet nos llevan dentro con sus alcachofas, empanadicos, jotas y amor.

Ese que demostraron presentado su festival y una edición de autor en la Biblioteca Pública María Moliner del Casco Viejo, junto al Centro de Historias, en un acto que trascendió las fronteras y en que pudimos merendar nada menos que costrones de pan con aceite de empeltre milenario, simple trufa rallada, un poco de sal maldon, cecina magnífica y un punto dulce como la de mi infancia oscense, vino flojo pero fragante de la falda este del Maestrazgo, felicidad y compañía.

Ánimo y suerte a la organización, felicidades por vuestra genial idea de venir a Zaragoza y muchas gracias por ese viaje a una Morella onírica pero real que nos regalasteis. Porque Morella, como Sangüesa, Tudela o Tarbes, sois las personas y vuestras iniciativas.

Qué menos que recordaros como parte de nosotros y ejemplo demostración para las ferias aragonesas que no comprenden que el producto tiene que ser superado por estimular el recuerdo que hace volver a lo nunca sabido ni terminado.

14.02 Luis Iribarren, de Berdún, una de las mejores trufas del mundo por el sabor de nuestra tierra caliza (lo sabíamos por la calidad de nuestros espárragos pero… de fuera vendrán que… de tu casa te informarán…)

6.2.25

El Kaiseki debe estar a nuestro alcance. Por el NO final Panaderías Tradicionales del Pirineo


KAISEKI: 懐石. Combinación de las palabras Kai –“seno o pecho” y Seki –“piedras”–, los aprendices de monje portaban piedras calientes dentro de las túnicas para matar el hambre de su dieta vegetariana y el frío. Máximo exponente como uso de la cocina de Kyoto, en este modo se presentan innumerables platillos pequeños de proximidad y temporada de vegetales, peces y flores de temporada dispuestos en cuencos irregulares redondos, los cuadrados, y en cuentos rectangulares, los de apariencia redonda como la cebolla o capas de raíces.


La gestión de la crisis de las vacas locas tuvo como epicentro de superación a Aragón y Europa volvió a disfrutar sin relativo miedo, amenaza que algo queda, de callos o caldos de fondo oscuro de huesos de vacuno tostados debido a la ingente labor de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, liderada por el catedrático Juan José Badiola.

La Unión Europea, con la excepción de permitírselo a Francia y definir el vino alemán como cualquier bebida agraz a la que poder añadir azúcar no como elaboración tradicional de otra cosa (los jerez y oportos se encabezan) y supongo que habría grandes productores de camembert detrás, estuvo a puntísimo por razones de protegerte menos en tu paladar de proscribir el queso a partir de leche cruda. Nos hubiéramos perdido por el camino el queso de Villanúa y comprado el similar de Ossau-Iraty, y el queso azul del valle del Alfambra, pero enronado nuestras neveras de queso de pasta azul de coloración y sabor a primo tercero del Cabrales y el Roquefort.

Después hubo una árida discusión entre Garzón y Pedro Sánchez, que se le descolocó contra ningún pronóstico, sobre la necesaria o no disminución del consumo de carnes rojas en España. Que a menos cantidad para saciarse, mayor inflación e IVA en frasco pequeño... Y adiós a los desayunos pantagruélicos de Mercazaragoza y su cultura, dejo caer.

Todo ello lo menciono porque en mi anterior artículo informé acerca de la afortunada recuperación por la Comarca de Jacetania de unas jornadas y divulgación mediante concurso de tapas y raciones, de la importancia de la casquería y el mondongo en mi comarca.

Vayamos, sin embargo, a darle una vuelta sobre qué representa asustar o normar para los pequeños productores tradicionales de pan. Dado que en los bares y restaurantes de Jacetania y cualquier parte te recetan por toda guarnición una ensalada mézclum, insípidas tajadas asadas de vegetales junto a carnes procesadas de multinacional, además de patatas congeladas, como supuestos productos más sanos.

Sin considerar en materia de conservar la población en el territorio que no queden mataderos entre Huesca y Pamplona que han supuesto la pérdida de decenas de puestos de trabajo, y que permitieron presentar y degustar en las barras de los bares perdidos para mi causa como lo fue el Bar Aragón de la Plaza Biscós de Jaca y los de la calle Zocotín, todo un mundo de los sentidos en resumen de platillos de hígado encebollado, fardeles o chiretas, cabezas de cordero, sesos y revueltos de asaduras… Especialmente de callos y patas estofadas, que en Francia perviven como alta cocina, a los que les hemos dado nuestra ignominiosa espalda.

No estoy haciendo apología de que se consuman constantemente junto con un buen vaso de vino decantado con posos no estabilizado. Pero por si los fofisanos, veganos u ovolácteos me estáis haciendo vudú, solo voy a recordar que la crisis espiritual y finalmente artesanal que impide la ejecución en el Aragón del Norte de su magnífica cocina kaiseki en peligro de usufructo vidual, de proximidad y temporada, pensáis que se limita a lo que consideráis como la beritaca agresiones gustativas a vuestros principios, debéis reflexionar que la pérdida artesanal de producción alimentaria está alcanzando al pan.

A vuestro pan, me da igual blanco que negro que con semillas de lino.

Porque… en qué presunto y carísimo gran restaurante acompañar con una buena tajada de pan artesano el aceite en que se ha frito hígado encebollado con dos huevos, superando el sabor del paté. Solamente en los de los lugares en que todavía no se haya jubilado su panadera de casi sesenta años que está recibiendo todas las presiones del mundo, en forma de competir contra grandes superficies dispensadoras de masas congeladas recocidas.

Especiales para tajadas de pan tostado al rescoldo de brasa o que duran una semana, ideales por la miga que conforma el horno para cortarlos para migas, saciantes como consecuencia de utilizar varietales propios, uno de las fundamentales labores de conservación del patrimonio intangible, pues a estos panaderos habría que declararlos artesanos, que efectúan Jaca y Sabiñánigo es que expeden cuando no hay turismo ni veraneantes en magnífico y alimenticio pan de Villarreal de la Canal, Bailo, Biescas, Javierrelatre, Santa Cilia de Jaca, además del de sus panaderías propias.

Una tajada de este pan en Japón la tendrían directamente santificada, relacionada con la ceremonia del té. Lástima que aquí no tengamos la ceremonia tonta de la garnacha. Ah sí, la tenemos, echarse un trago golpeado de porrón tras un bocado de pan con chulla de panceta.

Qué tontos nos han hecho y nos hemos dejau volver. A costa de nuestros pequeños empresarios de cada pueblo y sin haber podido salvar la fábrica industrial de madalenas de Huesca, con todo el pan del expositor amasado por robocops en Valencia.

05.02 Luis Iribarren

1.1.25

Agua medicinal Fita Santa Fe de Zaragoza


Son fechas de celebraciones pero también de excesos gastronómicos. En Zaragoza ciudad tuvimos un manantial de aguas que se embotellaban y eran conocidas en casi todo el mundo. El manantial seguirá, creo que incluso sigue un pequeño edificio en donde se lograba sacar esas aguas, pero ya no se comercializan.

Eran las famosas Agua Mineral y Purgante Fita Santa Fe que se sacaban de la localidad de Santa Fe en Zaragoza, de un manantial que está a dos kilómetros del cauce del río Huerva.

Contenía esa agua cuando fue analizada un total de 19,44 gramos de sulfato de magnesio, 43,7 gramos de sulfato sódico, un gramo de cloruro de calcio y otro de cloruro de socio por cada litro de agua, y restos de otros minerales. Había sido analizada por institutos de higiene según constaba en la etiqueta, en Francia en el año 1889 en la ciudad de Montpellier y en Zaragoza en 1939.

Había que tomar un vaso y esperar, era más un agua medicinal que un agua de mesa. Ayudaba a limpiar según se decía al hígado y al riñón, y ayudaba al reumatismo, al estreñimiento, a la obesidad, a la piel y al estómago, y sobre todo a las hemorroides. 

Hoy hay indicios de que algunas de estas indicaciones no son del todo correctas, pero otras en cambio y por su composición, sí ayudarían en caso de problemas, sobre todo en su capacidad purgante. 

Dicen que un vecino de la zona llamado Bernardo Fita buscaba agua con la que poder abrevar el ganado en una finca de su padre, Francisco Fita, allá por el año 1887, cuando descubrió un manantial nuevo, el ganado rechazaba el agua por su fuerte sabor salado, pero descubrió que tenía efectos laxantes y la envió a analizar al laboratorio francés para averiguar su composición y ver si ofrecía otros beneficios.

En el año 1940 y tras ser analizada en Zaragoza para garantizar que no era problemática tomarla, se empezó a comercializar como Agua Fita Santa Fé desde su nave embotelladora en la calle de Madre Sacramento, 28, de Zaragoza donde se filtraba para venderla en farmacias por todo el mundo, sobre todo por Brasil, Venezuela, Argentina, Chile, México y Cuba así como en la India y en Filipinas.

El éxito del Agua mineral —totalmente natural pues recoge sus sedimentos de las rocas de la zona por donde transcurre, y agua al menos purgante Fita Santa Fe— fue muy rápido, y en 1941 recibió el primer premio en el Congreso Nacional de Medicina de Madrid.

El agua todavía ahora mana de un pozo de unos 13 metros de profundidad y a una temperatura de unos 15 grados centígrados. El pozo pertenece actualmente a los descendientes de Bernardo Fita y sigue siendo un agua medicinal según los últimos estudios de la Universidad de Zaragoza. 

Pero incluso en este siglo XXI y tras algunos intentos tímidos de rescatar ese manantial para diversos usos, sigue sin ser utilizada, aunque se dice que sería posible sacar unos 3.000 litros de agua por semana de este manantial.


30.12.24

Zaragoza Escondida. ¿Dónde está esta cafetería?


Todos tenemos lugares elegidos para reposar o relejarnos, e incluso tenemos cafeterías que nos agradan más unas que otras, precisamente para sentirnos bien, o al menos, mejor. Diríamos que esta es una de las mías.

Está en alto, y esto es una pista importante. Es amplia, no hay muchos clientes, y cuando acudo no es precisamente para ir a la cafetería sino a otra labor, aunque siempre empiezo por la cafetería.

Su gran ventaja, para mí, es los pocos clientes que tiene. Me imagino que para su propietario o concesionario, no es una ventaja.

3.12.24

Gran Hotel Europa de Zaragoza


De principios del siglo XX es esta curiosa imagen de la Zaragoza con el Gran Hotel de Europa, que hoy es el edificio del Banco de España, una vez que el hotel fue derribado y en su lugar tan céntrico se construyó el Banco inaugurado en el verano de 1936.

En un edificio (solar) que había formado parte del antiguo Real Hospital de Nuestra Señora de Gracia destruido por los franceses en los Sitios, se abrió como Hotel en el año 1845 con el primer nombre de Fonda Europa, regentada por el afamado hostelero piamontés y proveniente de Barcelona don Gaudencio Zoppetti Cerrutti.

A la izquierda de la fonda lindaba estaba el antiguo trinquete o cancha de pelota vasca; la casa siguiente a ésta eran los llamados baños de Marraco, de los cuales el Hotel Europa cogía el agua en los primeros años, pues no existía agua corriente en Zaragoza.

Además de un excelente hotel para la época a donde llegaban para alojarse las mejores gentes que visitaban Zaragoza, tenía un famoso café Europa y un restaurante no menos reconocido en donde trabajó Teodoro Bardají.



26.11.24

Una tienda de ultramarinos de la vieja Plaza San Miguel

De los primeros años 60 del siglo XX, me llega esta imagen de la Plaza San Miguel con un remolque de los que empleaba Tranvías de Zaragoza para reparar vías o vehículos. Pero me ha llamado mucho más la atención las tiendas que había en la plaza en aquellos años. 

Recuerdo perfectamente la que se ve a la derecha, que pone Vinos y Licores, como una tienda perfectamente montada para hacer películas de época. Era maravillosa y sigue siendo maravillosa en mi recuerdo. La llevaban un matrimonio que convivía con gatos que se paseaban por la tienda y también por encima de los sacos de lentejas o judías secas, actuando los animales como lo que realmente era aquello: “su casa”.

Yo era un niño claro, y me parecía encantador un lugar algo oscuro pero lleno de pequeñas cosas, de cajas y cajoncitos, donde se amontanaban centenares de diferentes productos. Cada estante, cada cajón que se abría era un descubrimiento. Yo pensaba: —¿Qué esconderá cada aparador, cada cajón en esta enorme tienda?

Me parecía enorme y era simplemente grande, pero eran tiempos en los que no había centros comerciales en Zaragoza. Cuando cerraron los dueños, mis padres que eran amigos de la familia me llevaban a explorar la tienda por la noche mientras recogían cosas oscuras y a asustarme con lo que allí se encontraba. En realidad vendían de todo. Ultramarinos, sifones y vino a granel, bacalao o garbanzos. Era una tienda grande para aquellos años y daba la vuelta por la calle La Reconquista, donde tenía más escaparate y espacio interior.

18.9.24

II Muestra Alimentaria de Zaragoza, Palacio Sástago, 2024. En Zaragoza La Harta


El pasado fin de semana se volvía a no llegar a todo lo que sucedía en Zaragoza ciudad. Las familias han vuelto, han empezado el año escolar y las actividades deportivas, el Asalto de Torrero-La Paz. Como la ferieta de la calle San Pablo de indumentaria retro con colas de usuarios de influencers y la muestra alimentaria eclosionaron al alimón.

Además de la vuelta de la Filmoteca, con las películas exhibidas en Calanda, Festival Buñuel edición de 2024.

Vaya paleta cromática de posibilidades. Las disfruté en un paseo para el que había que estar en forma para abarcarlas el pasado sábado.

Para promocionar alimentos, las Diputaciones tienen más medios, más remanentes, que el Gobierno de Aragón y las comarcas. Y lo hacen particularmente bien con rutas o apoyando las jornadas de trufas de Sarrión (Teruel), organizando premios para los mejores quesos o una feria de intercambio con Pirineos norte (Huesca) y potenciando entre sus clientes de cercanía la garnacha cuando le toca a Aragón o potenciando determinados alimentos de calidad del Cuarto Espacio en el Palacio de Sástago (Zaragoza menos Zaragón).

Determinadas referencias no concurrieron por el espacio limitado y que ya les va muy bien. Debo reseñar que siempre me emociona el patio del palacio convertido en ágora o corrala de intercambios, más que cuando alberga exposiciones.

Este sobresaliente edificio fue la residencia renacentista que se construyó el poderoso Artal de Alagón y Luna a finales del siglo XVI, su patio renacentista me parece el segundo más espléndido de Zaragoza tras el de la infanta y las rehabilitaciones de Ricardo Magdalena y de la DPZ a mitades de los 80 respetaron el bello y emblemático inmueble para uso general.

Este palacio no era único en su especie en la que se denominó como “Zaragoza la Harta” o “Florencia española”. Dado que se podían inventariar cuando a los Austrias no se les ponía el sol hasta doscientos de ellos y casonas construidos en estilo renacentista de ladrillo. Rematados por galerías con arquillos y notables aleros salientes, los de planta grande y mediana contuvieron patios interiores para la iluminación de las estancias accesibles desde los portones con la principal aportación aragonesa al Renacimiento: las columnas recias de anillo de las primeras galerías de arcos.

Con buena afluencia de público, Zaragoza volvió a responder a su apelativo y se cataron o advirtió la presencia de alimentos magníficos entre los que quiero destacar los que más me emocionaron:

· Dos cajas de fantásticas y calibradas cebollas de Fuentes, mi favorita desde siempre con la babosa para acompañarla de olivas de Belchite y cualquier tomate de pera o feo. Tengo la impresión de que con los calçots de Valls, que son otra cosa, nos hallamos ante la mejor cebolla crujiente y poco azufrada del mundo. Se ha constatado que las raíces del alium cepa son el cultivo más extendido del orbe y con el mismo carácter que las de Fuentes yo solo he probado las rojas peruanas que se incorporan en el ceviche, las echalotas francesas -entre la cebolla y el ajo- y las tiernas criadas con el agua de las Alpujarras.

· El aceite de Agón de empeltres centenarios de Salz Medina, intenso, picante, aromático sin llegar a astringente, me pareció perfecto para acompañar verduras cocidas con patatas y legumbres y llevarlas a todo su nivel. Me entusiasmó además su formato en odre con grifo. En mi infancia llegué a ver en el Pirineo a pastores guardando así el preciado oro cuando tenía mucha calidad y reservando las tinajas para manteca de cerdo o el aceite inferior y menos ácido para conservar embutido y costillas.

· Las mieles de encina, espléndido logro que están comercializando dos meleros de Cinco Villas y Épila, las abejas liban nada menos que la resina de las bellotas. De lo contrario no les gustaría el fruto por excesivamente amargo. Me llevé un tarro porque me parece ideal para combinarla con requesón de Guara y los yogures de Fonz. Tengo que intentar un guiso de caza con chocolate y un chorro de esta miel. Estamos ante el dulce propio equivalente a la miel de brezo de altura burgalesa, palabras muy mayores.

· En el mundo de las compotas y mermeladas siempre se producen felices advenimientos de productores que van más allá. Es el caso de las mermeladas de la Vicora recogiendo el saber hacer de las abuelas de Sediles, lugar próximo al natalicio de Baltasar Gracián. De lo que han hecho y probado, la que más me emociona es la de gelificación de garnacha, un mostillo alucinante, seguida de la de mora de zarza que me traslada a finales de agosto en la Canal de Berdún.

· Termino con la denominación de origen vinícola de Calatayud. Me habéis leído hasta la saciedad mi querencia por estos vinos minerales antiguos, mi felicidad por la recuperación por un productor de la malvasía, la satisfacción que me produce que se premie a sus cavas finos… y que me pido el vermú de Terrer o, si no, el de Morata cuando salgo…

Calatayud tiene que recuperar su industria alcoholera tradicional de anisados, darle una vuelta a lograr el mejor aguardiente de cerezas del mundo y un licor de chocolate Monasterio de Piedra, por haberse introducido por el mismo en Europa.

El resto lo tiene todo. Lo mismo que las demás denominaciones aragonesas, llegándose hasta delicados mistelas y vinos de hielo.

16.09 Luis Iribarren