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10.9.26

Neguemos el Informe PISA. Informe Atarés


EL INFORME ATARÉS PARA NEGAR EL DE PISA. EL CURSO Y FRACASO ESCOLAR, un mes y medio más tarde del incendio, sin escuela


Atarés, Botaya y Ena, todos hijos de los frailes de San Juan de la Peña (Adolfo Betés, mi abuelo). Cuando había, ahora solamente hay guías (Luis Iribarren, su nieto).

El término de Atarés no es la primera vez que se quema. Al suroeste del término de Jaca, un lugar con tan pocas casas dio lugar a una estirpe, una rama bastarda de los Aragón, que portaron ese apellido que se expandió con el navarro de Aibar hasta Borja. Donde fueron familia, palacio y condado original, con posterior sede en Pinseque.

El esplendor de este bello apellido lo encontramos en forma de ser común en la villa límite de trashumancia de Almudévar. Como sucede con la panadería Berdún que está en Alcubierre, la villa de Aisa que llevan como apellido emprendedores de Martes, Ansó como parte de las familias taustanas o Martes que es un apellido villanovense como Alastruey o Alastuey oscense y sanmateano, nuestras villas es segurísimo que produjeron generaciones de caporales y repatanes que no fueron herederos y se quedaron a vivir en los entonces desiertos con corrales que se llaman parideras de sus secanos.

Paridera es a pardina lo que esta es a mallata, según subamos de altura. Cobijos que se llaman en castellano corral y que pueden tener cerrau o no, paredes de piedra para que no se metan las alimañas. Refugios de ganado que primero se hacían provisionales y terminaron como hogares de piedra seca con equipamientos, botijos y hogar para aguantar un invierno.

Atarés llegó como clan reconquistador hasta la sierra de Albarracín, donde casi todos los clanes portan apellidos de lugar navarro, y dio apellido a la avenida y alcalde don José muy campechano Atarés, el padre de la EXPO (el también turolense Belloch y su Messi fueron sus amantes).

La geografía del entorno, su fauna y características, el ecosistema en el que los expulsados del sistema educativo acaban siendo los muy sagaces empresarios, agricultores y ganaderos del medio rural, resulta que no se enseña.

Hoy que se diagnostica tanto a los niños, que se les etiqueta como poco concentrados o de altas capacidades a la primera, en que pedagogos urbanos hablan de disminución de ratios, atención particularizada, quitarles el móvil y la Tablet que manejan desde los tres años para dejar de dar guerra a sus padres adictos a los mensajes… pensemos en este comienzo de curso qué relación tiene todo esto con el cierre de pescaderías y de carnicerías tradicionales por falta de relevo, de ganas de ser esclavo de tu propio negocio.

Los niños como sujetos únicos de derechos, los no acompañados favorecidos por convenciones que hacen imposible su expulsión, que los convierten en productos para la trata, sin considerar la dejación de sus padres. Los que llaman “nuestros” (hasta los hijos dels altres catalans, que dieba Jordi Puyol) terminando su ciclo educativo con un master a los treinta para trabajar de lunes a viernes sentados y si es posible a los 45 y con su novia canadiense, porque son así de ciudadanos del mundo, pedir teletrabajo del de cuello blanco para volver a Atarés y regular desde casa el tráfico aéreo con los controladores para un empresa suiza –y si te echan al paro, 3.000 euros al mes- o hacer la contabilidad de una empresa de telefonía. Vivir empantallados, con el estrés de compararse con el de su generación más pirata que ellos, y sin mirar ese fondo de valle casi tropical, lleno de robles y castaños, que un día tuvo el pueblo de tus abuelos.

Eso sí, la gente que sigue en el ganau y las explotaciones de sus padres, generalmente críos, bien se vale que tiene la Escuela de Pastores de Roncal “Gidari” para recibir al menos un certificado de profesionalidad. Como ha recordado Nay Salas, tampoco cuando se necesitan manos da tiempo a formar a los migrantes como camareros especializados, como tampoco lo hicieron conmigo. Ni ningún requisito se exige para hervir aluminio en Sabi y hacerlo rollo más allá de ser currante de serie, querer currar o ser tonto del pundonor, como hay cajeras muy eficientes prácticamente niñas en las medianas superficies que están reemplazando a las carnicerías del Pirineo. Algún crío también se ve, pero se conoce que son mejores reponedores.

Habrá algunos locos que se saldrán del camino marcado de controles, burocracia, abandono y falta de oportunidades de la escuela rural. Esos el sistema ya sabe que desde los 10 años no necesitarán más master que el que las generaciones anteriores y los almuerzos con sus pocos colegas de edad les proporcionan. Saben una cosa muy sencilla, el día de trabajo de su tractor son 1.200 euros brutos, mejor no explicaros los descuentos.

Así que, vaya novedad, los niños españoles no leen, no se concentran, son adictos a las pantallas, pero nadie les va a joder cuando de no trabajar el fin de semana se trate, ir al notario a firmar como herederos o manejar un tractor a cuatro pantallas mejor que Nacho Cano.

Por otra parte, qué libros han visto en casa… Como dónde enseñan a labrar con los medios de hoy a un niño de ciudad o recién llegado.

A mí el informe Pisa no me da vergüenza propia, me lo paso por el rescoldo de los tizones de los pinos de Atarés como la competitividad como criterio para elegir Teruel para vivir. Pero así se deja de hablar de otras cosas, porque España está a la cola. Lo está no solo en dejar abandonados a los escolares con un sistema de instrucción más que de educación perenne. Lo está en producir piratas dueños del territorio sin ningún tipo de formación. Su arrojo les hará conformar una nueva generación de políticos, su ignorancia todos la hemos fomentado como atrevida. Y el sistema encantado con otra hornada de ciborgs y fútbol.

Dejaros de informes y decirnos si un niño con trastorno de atención de un pueblo pero que abarca todo un valle con su mirada tiene hoy encaje o todos los de origen rural estamos matriculados en la categoría borderline, despectiva de niña sin extraescolar y campamento de inglés en Irlanda. O sucesora hipercrítica de madre sociata con los colegios del Opus para después crear la contrarréplica masona de los colegios de la Carretera del Aeropuerto.

Dos datos dejo: los institutos del Distrito 14 estaban saturados, hasta que se cerraron vías. En una reunión se aportó la innecesariedad de construir otro público porque un cuarenta por cierto de los nuevos residentes del Barrio Jesús son clientes de la concertada. No estamos hablando del Paseo de Ruiseñores y el colegio de los Labordeta, queridos rurales.

Y entre muchísimos padres del medio rural jacetano se ha vuelto trendy llevar a sus hijos y especialmente a sus hijas a internados de Olorón de lunes a viernes porque dizque después se les abre el camino de ser universitarias en Francia. Ya las veo festejando con los ganaderos de su generación con los que solo coinciden en verano, como con los nietos de Barcelona.

Otros las cambian de cole por cercanía a Jaca al quemado término de Santa Zilia y cierra Berdún, o directamente estando empadronados a la privada de Jaca y Sabiñánigo. Que es como contar y responder como alumnado aragonés a los cinco autobuses que desde Barbastro van cada día con “nuestros” críos a Lleida.

Y después buscamos panaderos y que qué está pasando que nadie quiere vivir en Salinas de Jaca. Pues llénalo tú con un TDA, a ver dónde encuentras un profesor de refuerzo si ya no va ni Correos.

Y para ser hippy, mejor con una familia con perras… Hablamos de los que necesitan trabajar, que percibo que son cada día menos.

09.09 Luis Iribarren

8.9.26

Aragón y sus políticos torpes en educación

Clase plural de niños

La torpeza de algunos políticos es de libro, claro, de libro de preescolar. Aragón suprime el programa de lengua árabe y cultura marroquí por los acuerdos entre el PP y VOX, disimulado por una idiotez de que no hay profesores titulados.

¿Alguien cree que esos niños dejarán de recibir las clases de lengua árabe y de cultura marroquí? ¿O se las darán ahora en otros espacios, por otras personas, con otro tipo de controles, con otro tipo de libros y de indicaciones culturales?

Los centros que impartía este programa de 15.30 a 16.30, es decir, fuera del horario lectivo. Tenemos que entender los problemas, si de verdad queremos resolverlos. Y si no se sabe hacer, hay peligro de que esos problemas se nos vuelvan contra nosotros.

¿Alguien tiene dudas de que estos niños, cuando sean mayores y adultos y vivan entre nosotros como ahora, recordarán estas torpezas?

7.9.26

Noticias de Aragón que no se dicen


Hablemos con sinceridad, con calma, como adultos. ¿Es casualidad o causalidad? 

La televisión aragonesa abre sus informativos de mediodía con esta noticia. Veremos qué sucede por la noche.

De los que podríamos llamar los tres medios de comunicación digital y de papel en Aragón, dos de ellos la ponen en portada y uno solo la obvia. 

Si miramos más, de los cinco más importantes, tres la ofrecen en sus mejores lugares y dos no la comentan ni la informan.

Es curioso, simplemente curioso, pues en cambio otras noticias sí se publican en todos los medios aragoneses, y aparentemente son noticias menores. ¿Casualidad, o me repito y es causalidad?

Nota.: ¿Y si los grandes es que no tienen a gente trabajando por las mañanas de un lunes? ¿O es que acaso según qué noticias, deben esperar al visto bueno de quien trabaja por las tardes? Lo observaré.

20.8.26

Aumenta en Aragón el consumo de cocaína y hachís

Droga incautada en España 2025

Hay varios modos de saber qué tipo de drogas se consumen en un momento dado en un territorio. Lo básico es conocer bien los canales de distribución y ver las tendencias y los cambios constantes que se van produciendo. otro modo es estadísticas de las drogas decomisadas en cada momento, en cada zona.

Voy a dar datos de las drogas que se han incautado en España, y por ello también en Aragón, para conocer tendencias, de una lacra que no deja de influir en nuestra sociedad de forma negativa.

Con 257.000 kilos de hachís decomisados en España en el año 2025, esa es la droga que más decomisan las fuerzas de orden pública en España, seguido de la cocaína con 77.000 kilos y la marihuana con 35.000 kilos.

En Aragón en ese mismo periodo se han incautado 192 kilos de cocaína, casi 3.900 kilos de hachís, 433 kilos de marihuana, nada de heroína, 590 unidades de anfetaminas, 2 kilos de cristal y 1955 unidades de éxtasis.

Preocupa en Aragón el aumento de la cocaína en casi un 750% con respecto al año anterior y el aumento del hachís con un 173% más.

Aumento drogas decomisadas en Aragón


2.8.26

La Granja Agrícola en Montemolín de Zaragoza


La Granja Agrícola de Zaragoza es la institución precursora del actual Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Fue creada en Zaragoza el 23 de septiembre de 1881 por Real Decreto como Granja-Modelo para el estudio y la formación en conocimientos agrarios en su más amplio sentido, formación de personal especializado, así como ensayar e introducir cultivos de nuevas especies vegetales, y cría, mejora y multiplicación de animales de granja.

El 18 de mayo de 1881 se publicó en la Gaceta de Madrid un Real Decreto por el que el Gobierno de entonces se comprometía a auxiliar con el personal técnico y con el material que fuera necesario a las tres provincias aragonesas que enseguida solicitaron en aquel verano la instalación de una Granja Modelo o una Estación Agronómica. De las solicitadas en toda España, solo se aprobaron tres Granjas Experimentales, una la de Aragón instalada en Zaragoza.


En la solicitud, las Diputaciones Aragonesas debían consignar las condiciones de la finca en que habían de establecerla y las cantidades que dedicaban a su instalación y sostenimiento. La Diputación Provincial de Zaragoza contrató al arquitecto Félix Navarro, quien desarrolló el proyecto para que se instalara el Centro en la finca llamada “Torre de la Infanta” entre los barrios de San José y Montemolín de Zaragoza, una finca agrícola fue una propiedad histórica de unas 21,5 hectáreas situada en la partida de Rabalete, cerca del Puente del Virrey.

El 24 de septiembre se publica en la Gaceta de Madrid el Real Decreto por el que el Ministerio de Fomento aprobaba el proyecto presentado por Aragón. El centro se creó con el objetivo de “convertir al propietario rural en director con formación suficiente de sus propias explotaciones, aumentar el catálogo de las plantas cultivadas en la región, mejorar la técnica de los trabajos mediante los nuevos elementos de fertilización de las tierras y fomentar la ganadería como elemento indispensable para una agricultura con aspiración de intensiva”. Era 1881, hace casi 150 años.

Unos meses después, el 9 de marzo de 1940 dictan desde los Centros, Estaciones, Subestaciones y Anejos en que habrá de desarrollar su labor el Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas, que sea la Estación de Cultivos de los Grandes Regadíos de Zaragoza, como continuadora de la Granja Agrícola, y cuya principal labor sería la introducción en Aragón del cultivo de la remolacha azucarera.

La antigua Granja Agrícola de Zaragoza no fue simplemente una explotación ganadera o una finca donde se ensayaban cultivos. En términos actuales, reunía en un mismo recinto cuatro funciones, ser un centro de investigación agraria, un laboratorio de análisis agrario y ganadero, una escuela práctica para agricultores y técnicos y un servicio de divulgación y asesoramiento al campo aragonés.

Su influencia fue considerable en la introducción de la remolacha azucarera en Aragón, en el uso de los fertilizantes minerales, en el estudio de nuevas plantas forrajeras, en la formación paraa la utilización de maquinaria agrícola, con mejoras en la producción vinícola y nuevas y modernas experiencias de selección ganadera. Fue, además, el antecedente remoto del actual Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, el CITA.

En 1883 ya se estaba proyectándose o construyéndose la Granja-Escuela zaragozana. El proyecto arquitectónico fue encargado a Félix Navarro Pérez, uno de los arquitectos más innovadores de la Zaragoza de finales del siglo XIX. También en ese mismo 1883 se realizaron ya algunas plantaciones experimentales de árboles frutales, maíz y otros cultivos de regadío.

Varias fuentes municipales y locales consideran 1884 el año de apertura efectiva de la Granja. En ese momento quedó absorbida por ella la Estación Vitícola y Enológica que había comenzado a funcionar en Zaragoza como respuesta a la amenaza de la filoxera. Esta integración explicaría que 1884 aparezca frecuentemente como fecha inaugural. Aunque ya habían realizado trabajos anteriores, el programa organizado de investigación agronómica comenzó en 1885 en el denominado Campo Experimental anejo a la Granja.

La creación de la Granja formaba parte de un intento estatal por superar la agricultura tradicional basada en conocimientos transmitidos por costumbre, barbechos prolongados, semillas poco seleccionadas, escasa fertilización y una mecanización muy reducida.

Las nuevas estaciones agronómicas europeas aplicaban al campo el método experimental de dividir parcelas, cambiar una sola variable, medir rendimientos de las cosechas, analizar químicamente tierras y productos y publicar los resultados. Las teorías de Justus von Liebig sobre la nutrición mineral de las plantas tuvieron una influencia decisiva en este cambio.

La institución zaragozana debía obtener datos aplicables específicamente al clima, los suelos arcillosos, el viento, el regadío y los cultivos del valle medio del Ebro. No se pretendía copiar sin más los métodos franceses o centroeuropeos, sino determinar cuáles podían funcionar realmente en Aragón. xxxx

La Granja se instaló en una gran propiedad agrícola conocida como Torre de la Infanta, vinculada tradicionalmente a la zaragozana María Teresa de Vallabriga, viuda del infante don Luis de Borbón. La finca se encontraba en la partida de Rabalete, dentro del espacio rural que entonces se identificaba con Montemolín y que hoy se reparte entre los barrios de San José y Las Fuentes. María Teresa de Vallabriga y Rozas era esposa morganática del infante don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III. El Ayuntamiento de Zaragoza confirma que la Granja Agrícola Experimental se instaló sobre los terrenos de aquella torre o finca de María Teresa de Vallabriga.

Una descripción del siglo XIX indica que la propiedad contenía un palacete ya en aquel momento bastante deteriorado, dos cahíces de tierra con frutales y un olivar de once cahíces. Era un espacio grande 
regada por el agua del Canal Imperial, y disponía de otras 20 Ha de secano en los campos de San Gregorio

Al morir María Teresa de Vallabriga en 1820, la heredó su hija María Teresa de Borbón y Vallabriga, XV condesa de Chinchón, esposa de Manuel Godoy. Pero cuando esta Torre de la Infanta se vendió para ser la Granja Agrícola, no se yo de quien era su propiedad, pues las anteriores ya habían fallecido.

El recinto se extendía aproximadamente entre el camino del Puente de Virrey, el camino de Cabaldós, la estación ferroviaria de Cappa, después llamada de Utrillas y los terrenos próximos al camino del Bajo Aragón, actual avenida de Miguel Servet.

El 17 de Noviembre de 1896 se crea dentro de la propia Granja, una Escuela Regional de Agricultura, para dar carácter universitario a los estudios agrícolas. En principio el éxito es escaso entre los nuevos jóvenes con estudios capaces de acceder a esta escuela. No era sencillo introducir nuevas técnicas en la mentalidad de aquellos años, en los que las innovaciones no eran siempre bien recibidas.


En 1903 pasa a denominarse la Granja, como Centro Regional Agronómico; cambiando en 1907 por el nombre de Escuela Práctica Regional de Agricultura y volviendo a cambiar de nombre el 8 de Diciembre de 1910 para  denominarse Escuela General de Agricultura Española y Granja Modelo.


En 1906 se celebran con varios concursos las bodas de plata de la Granja Experimental Agrícola que ya estaba perfectamente asentada en la sociedad rural aragonesa. Uno de los logros más importantes y que más costó ser aceptado por los agricultores en estos 25 años de ardua labor docente, fue la de que no era necesario dejar los campos sin trabajar en años alternos, debiendo añadir a las tierras abonos minerales para poder cosechar todos los años. Era cambiar el "Año y Vez" por abonos minerales.


En el año 1911, un grupo de congresistas agrícolas extranjeros visitaron la ciudad de Zaragoza, para conocer tanto el matadero nuevo de Miguel Servet como la Granja Experimental Agrícola, como ejemplos adelantados a su tiempo y a un trabajo bien realizado en el mundo agrícola.


El 25 de Mayo de 1915 se inaugura un busto en la misma Granja, del que fue su Director e impulsor, el Ingeniero Agrónomo D. Manuel Rodríguez Ayuso. 
En esa época se crearon las Granjas de Almudevar y el Centro Agronómico de Ejea de los Caballeros, dependiendo de nuestra cercana Granja Agrícola.


Desde Miguel Servet partía hacia la Granja un camino de acceso situado prácticamente frente al posterior palacio de Larrinaga. Las fotografías antiguas permiten identificar la casa de Larrinaga desde los campos de experimentación. En aquel camino o avenida con un buen número de árboles de morera a donde íbamos los chicos del barrio a coger hojas en primavera para nuestras cajas de gusanos de seda, desapareció y en el año 2004 se talaron las últimas cinco moreras que estaban en la calle José Galiay, centenarias todas ellas, y que supuso un buen cabreo de los vecinos de la zona. Eran árboles de 9 metros de altura y con una copa de 13 por 16 metros, es decir, árboles históricos que molestaban para hacer edificios caros.

El recinto era considerablemente mayor que el actual parque de La Granja. Sus terrenos se corresponden, aproximadamente, con el Parque de la Granja, el Centro Deportivo Municipal de la Granja, parte del entorno del Pabellón Príncipe Felipe, varias zonas de edificios y viviendas privadas y distintos equipamientos educativos y deportivos levantados después de la desaparición de la institución. El monumento a Rodríguez Ayuso se encontraba concretamente en el espacio ocupado hoy por el polideportivo.

Félix Navarro concibió una auténtica Granja-Escuela, no una simple casa de labor. El conjunto debía permitir enseñar mediante la práctica, con el uso en la Granja de campos de ensayo, dependencias docentes, alojamientos, laboratorios, talleres y edificios ganaderos. La documentación municipal describe el proyecto de 1883 como una apuesta por la capacitación de jóvenes agricultores, basada en la combinación de conocimientos teóricos y trabajo directo.

En su etapa de más actividad, la Granja llegó a disponer de pabellones administrativos y docentes, vivienda del director y alojamientos, laboratorios químicos, su propia biblioteca, un buen observatorio meteorológico, bodega y dependencias enológicas, cuadras, establos y porquerizas, almacenes y cobertizos para maquinaria, zona amplia de semilleros y viveros, unas parcelas experimentales, su propias instalaciones para aves y ganado y en los caminos interiores una hermosa zona de paseos arbolados. No todas estas dependencias pertenecían necesariamente al proyecto inicial de 1883; muchas fueron incorporadas conforme crecieron las competencias de la institución.

No queda claro para mi quien fue el primer Director. Una publicación conservada por el CITA señala a Antonio Berbegal y Celestino en 1881, durante la etapa inicial de organización. Otras investigaciones lo denominan director provisional. Berbegal era una figura ligada a la jardinería, las arboledas y la administración municipal zaragozana. La historiografía agronómica y el Ayuntamiento consideran generalmente a Julio Otero López-Páez el primer director técnico efectivo de la Granja. Un estudio de la Institución Fernando el Católico fija su dirección entre 1882 y 1894, mientras otro trabajo amplía su presencia hasta 1902.

La explicación más probable es que Berbegal interviniera en la organización provisional, la finca y las plantaciones iniciales, mientras que Otero asumió la dirección agronómica una vez constituido el centro. Parece ser que Julio Otero López-Páez fue quien estableció las primeras grandes líneas de investigación, aumentando y racionalizando el uso de fertilizantes, modificandoprácticas tradicionales de cultivo, y trabajando en localizar variedades vegetales más productivas y adecuadas al medio aragonés. Bajo su dirección comenzaron los ensayos sistemáticos, los análisis de tierras y abonos, el estudio del viñedo, la introducción de maquinaria y las experiencias con remolacha azucarera.

Pero Manuel Rodríguez Ayuso fue la figura más conocida y decisiva de la etapa de consolidación. El Ayuntamiento sitúa su dirección entre 1891 y 1908, aunque algunas publicaciones distinguen entre su incorporación como ingeniero, su participación en los trabajos y su dirección efectiva, que comenzaría algunos años después. Rodríguez Ayuso destacó tanto por sus investigaciones como por su capacidad de divulgación. Publicó memorias, dio conferencias, asesoró a agricultores y empresarios y trató de convertir los resultados del campo experimental en actividades económicamente viables. Su trabajo fue tan valorado que en 1915 se inauguró en la propia Granja un monumento dedicado a él. Después de la desaparición del centro, el monumento fue trasladado y actualmente se encuentra en las instalaciones del CITA en Montañana.

El laboratorio de la Granja analizaba tierras, aguas y abonos, la composición de los suelos, la calidad de las aguas de riego, los estiércoles y fertilizantes minerales, los productos vegetales y el resultado tanto en materia vegetal como en mostos, vinos, vinagres y alcoholes. También prestaba servicios a particulares. Un agricultor podía enviar una muestra de tierra, un abono o un producto para determinar su composición o detectar adulteraciones.

Como el centro contaba con instrumental meteorológico, se registraban lluvias, temperaturas, heladas, vientos y otros fenómenos que influían en germinaciones, plagas y rendimientos en las zonas allí plantadas. La meteorología no era una actividad separada y servía para relacionar cada resultado agrícola con las condiciones ambientales en las que se había obtenido.

Uno de los primeros problemas que en esos tiempos tenía el campo aragonés era la escasa fertilización de las tierras de labor aragonesas. La ganadería no proporcionaba estiércol suficiente y los fertilizantes minerales eran prácticamente desconocidos para muchos agricultores. La Granja comparó, por ejemplo, los efectos del estiércol y los superfosfatos sobre la cebada. La desconfianza fue inicialmente considerable: algunos campesinos llamaban a los abonos minerales «los polvos embusteros de la Granja», creyendo que podían perjudicar los cultivos. Para combatir esa resistencia se hicieron demostraciones en parcelas y se publicaron memorias explicativas.

La investigación de Otero y Rodríguez Ayuso contribuyó a la creación, en 1899, de la Industrial Química de Zaragoza, dedicada a la fabricación de abonos minerales. Ambos técnicos formaron parte de su consejo de administración. Es un ejemplo de cómo la investigación pública de la Granja generó después una actividad industrial privada.

Debido al elevado coste de los fertilizantes minerales, se buscaban plantas capaces de enriquecer naturalmente el suelo. Una de las seleccionadas fue el trébol encarnado o trébol rojo, Trifolium incarnatum.

Los ensayos indicaron que aportaba nitrógeno y materia orgánica, podía enterrarse como abono verde, servía también como alimento del ganado, permitía alternarlo con el trigo y en las condiciones ensayadas, su efecto fertilizante sobre el trigo era muy superior al del estiércol. Además como forraje ofrecía rendimientos elevados respecto a la alfalfa. Rodríguez Ayuso publicó trabajos sobre esta planta en 1894, 1899 y 1906. El trébol tuvo gran importancia hasta la introducción y extensión de la veza en las primeras décadas del siglo XX.

Pero el trabajo histórico más trascendental de la Granja Experimental de Zaragoza fue la adaptación de la remolacha azucarera a los regadíos del valle del Ebro. Los métodos europeos no funcionaban bien en Zaragoza. La siembra directa o a voleo encontraba varias dificultades, los suelos arcillosos formaban una costra después del riego y el viento perjudicaba la germinación, además de que determinadas plagas destruían las plantas jóvenes y el nacimiento de las semillas era irregular.

Después de numerosos ensayos, la Granja desarrolló un método basado en germinar primero las plantas en semilleros y trasplantarlas posteriormente al terreno definitivo. Esto permitía seleccionar las plantas más fuertes y evitar parte de las pérdidas iniciales.

La Granja no se limitó a demostrar que la remolacha crecía. Sus ingenieros calcularon rendimientos, estudiaron el contenido de azúcar, de la planta, aconsejaron variedades y fertilización, enseñaron el cultivo a los agricultores y garantizaron a los inversores que podía obtenerse materia prima suficiente, animaron a empresarios a crear fábricas azucareras en todo el Valle del Ebro.

En 1894 se instaló La Azucarera de Aragón, considerada la primera gran fábrica regional vinculada directamente a estos ensayos. La nueva industria transformó los regadíos, creó empleo industrial y estimuló talleres mecánicos, transporte y producción de fertilizantes. Es importante precisar que esto ocurrió antes de la pérdida de Cuba en 1898. La crisis colonial aceleró posteriormente la industria remolachera española, pero no fue este conflicto el origen de los experimentos zaragozanos, que ya estaban plenamente desarrollados en 1892 y habían dado lugar a una fábrica en 1894. Antes de la Guerra de Cuba y de perder la remolacha de esta zona de España en aquellos años.

Antes de crearse la Granja Experimental ya existía en Zaragoza una Estación Vitícola creada dentro del programa nacional contra la filoxera. En 1883 había elaborado 44 tipos o clases de vino empleando distintas uvas regionales, con el propósito de analizar sus cualidades y determinar las mezclas más convenientes. El centro mantenía un vivero de cepas americanas resistentes a la filoxera y distribuía material a los viticultores.

También estudió la composición de mostos y vinos, la mezclas de uvas para tener más seguridad y mejor cosecha, la fabricación de vinagre y alcohol, pero además estudió con gran determinación las posibles enfermedades de la vid, la aplicación de sales de cobre contra el mildiu, y el uso de arados profundos para reconstruir viñedos atacados por la filoxera.

En los campos aragoneses y por indicación de esta Granja Experimental, se comparaban variedades y sistemas de rotación. Entre las especies ensayadas estuvieron el trigo y otros cereales, el maíz y la remolacha, la alfalfa, el trébol rojo y la veza, nuevos tipos de árboles frutales, nuevas variedades de plantas de huerta, la planta del tabaco, nuevas plantas forrajeras y sin duda distintas variedades de vid.

Y a su vez, hay que recordar la importancia en la lucha e información de las plagas de la langosta, el pulgón y el chinche de los cereales aragoneses. 

En 1891, por encargo de la Dirección General de Agricultura, se probaron diversas variedades de tabaco. Las plantas podían desarrollarse en Zaragoza, pero necesitaban una fertilización demasiado costosa para alcanzar calidad comercial, por lo que la Granja desaconsejó su implantación. Este caso muestra algo importante. El centro no tenía solo como función principal el promocionar indiscriminadamente cualquier novedad, sino determinar también qué cultivos no eran rentables.

En 1903, después de estudiar diferentes rotaciones, se consideró especialmente favorable la sucesión de trébol rojo y trigo. El maíz por poner otro ejemplo no produjo en aquellas pruebas beneficios insuficientes y fue desaconsejado dentro de ese sistema concreto.

La Granja actuó como lugar de ensayo y demostración de máquinas que la mayoría de los agricultores aragoneses nunca había visto. Probó y difundió el arado Bravant, mazadas mecánicas tiradas por caballos, diversos tipos de rodillos y escarificadores, aporcadores y arados de desfonde o mecanismos accionados mediante malacates con aperos adaptados a los regadíos y al viñedo.

Los agricultores podían observar las máquinas trabajando y comparar su resultado con los métodos tradicionales que ellos ya utilizaban. El éxito del arado Bravant impulsó a la empresa zaragozana Simón y Lucia a fabricar modelos semejantes, hasta entonces importados.

La Granja también desarrolló un programa de mejora ganadera, especialmente del ganado lanar. Se realizaron cruces entre ovejas británicas Shropshire Down y razas españolas como la manchega y la rasa aragonesa, buscando animales mejor adaptados y con mayor rendimiento.

Y a su vez para lograr más rentabilidad ganadera, Rodríguez Ayuso estudió alimentos baratos procedentes de la agricultura y de la industria con los de pulpas sobrantes de las fábricas azucareras, los de sarmientos de vid, el trébol y otros forrajes, diversas mezclas para el engorde de ovejas. Publicó trabajos sobre las pulpas azucareras en 1896, los sarmientos como alimento en 1897 y ensayos de cebo en 1898. Estas investigaciones tenían además una lógica de aprovechamiento integral. Los residuos de la nueva industria azucarera podían convertirse en alimento ganadero.

La palabra Granja Escuela era literal en aquella Granja Experimental Agraria de Zaragoza. Además de investigar, debía preparar profesionalmente a jóvenes agricultores.

Las granjas experimentales formaban inicialmente a capataces agrícolas, y a su vez a encargados de explotaciones y a operarios especializados y, desde la reforma de 1894, determinados niveles de peritaje agrícola. La enseñanza se desarrollaba en las aulas, los laboratorios, las cuadras y las parcelas. Los alumnos aprendían a sembrar, injertar, podar, manejar maquinaria, alimentar ganado, tomar datos y reconocer enfermedades.

La divulgación llegaba también a los agricultores adultos y veteranos mediante cursos gratuitos, conferencias, consultas particulares que atendían a los interesados con análisis solicitados por ellos, demostraciones de maquinaria, memorias impresas y distribución de semillas, plantas y estacas que muchas veces se hacían tras las visitas organizadas. Era una forma temprana de lo que más tarde se llamaría extensión agraria. Poder llevar los conocimientos científicos fuera del laboratorio y ponerlos a disposición del agricultor.

La Granja fue también uno de los elementos que transformaron el paisaje rural de Montemolín. Junto con el Matadero, la estación de Cappa-Utrillas, las cocheras de tranvías y las primeras industrias, atrajo trabajadores, estudiantes, técnicos y servicios. La apertura de la línea de tranvía del Bajo Aragón en 1885 facilitó el acceso a aquella periferia. El antiguo camino del Bajo Aragón terminó convirtiéndose en Miguel Servet y el conjunto de grandes equipamientos fue impulsando el nacimiento de núcleos obreros y residenciales.

Por ello, es históricamente correcto situar la Granja en Montemolín, aunque el actual Parque de la Granja se encuentre administrativamente dentro del distrito de San José. La configuración contemporánea de San José y Las Fuentes dividió un espacio que durante el siglo XIX y buena parte del XX era reconocido como término o barrio de Montemolín.

Durante la Guerra Civil los terrenos y edificios fueron utilizados con finalidades militares y logísticas. La proximidad del palacio de Larrinaga y de la carretera de salida hacia los frentes de Aragón y Levante hizo del entorno una zona de aprovisionamiento e intendencia. Ya parecía que no era tan importante el campo como matarnos entre vecinos.

Después de la guerra hubo algunas actividades agrarias, pero la institución histórica fue perdiendo progresivamente sus funciones. La investigación pública fue trasladándose a otros centros y fincas, especialmente al entorno de Aula Dei y Montañana. La línea institucional continuó, con diferentes reorganizaciones, hasta llegar al actual modelo, el CITA. 



La Granja tenía todavía 60.000 m2 en los años 60,  y en el plan general de 1968 pasa de ser zona verde, a zona de servicios, diseñándose en ella lo que hoy es el pabellón Príncipe Felipe, el parque de La Granja, las piscinas de su mismo nombre, y todas las nuevas urbanizaciones que recientemente se están construyendo en la prolongación de Cesáreo Alierta. 


Los edificios permanecieron durante años parcialmente abandonados. En fotografías de 1977 todavía aparecían los dos pabellones principales, los establos y los restos del cobertizo de maquinaria, y su propia estación de trenes que enseguida desapareció. El vecindario reclamaba entonces el antiguo polígono de la Granja para colegios, instalaciones deportivas y espacios públicos. Finalmente fueron derribados prácticamente todos los edificios y el terreno se transformó en el actual conjunto de parques, colegios y equipamientos. El nombre La Granja sobrevivió en el parque, el polideportivo, el sector urbano y la memoria popular.

La Granja Agrícola merece ser considerada una de las instituciones decisivas de la modernización económica de Zaragoza entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Sus resultados no quedaron encerrados en una finca experimental pues la remolacha impulsó la industria azucarera, los estudios de fertilización favorecieron la industria química o la experimentación mecánica estimuló la fabricación local de aperos. Además, las investigaciones forrajeras conectaron agricultura y ganadería, los análisis enológicos mejoraron el vino en todo Aragón, la formación difundió conocimientos entre agricultores, ganaderos y técnicos, sin olvidarnos de que su presencia allí contribuyó a estructurar el futuro barrio de Montemolín-San José.

Hay un detalle que no he podido comprobar para asegurarlo. La proximidad entre la antigua Granja Agrícola Experimental y la actual Facultad de Veterinaria en Zaragoza a poca distancia entre ambas instituciones formativas en el barrio dentro del barrio de Montemolín, no parece casual desde el punto de vista territorial. Ambas instituciones necesitaban terrenos amplios, periféricos y vinculados al medio agrícola y ganadero, por lo que encontraron en Montemolín y el camino del Bajo Aragón un emplazamiento adecuado. ¿Tuvo algo que ver que estuviera cerca la Granja, para montar allí la Facultad de Veterinaria? Pues parece que directamente no.

Pero la presencia previa de la Granja pudo reforzar el carácter agropecuario y científico de aquella zona, aunque no he localizado documentación que demuestre que fuera la causa directa de la elección de los terrenos de la Facultad de Veterinaria tan cerca de la Granja. La Veterinaria se instaló en el año 1951 en una propiedad distinta y desarrolló posteriormente sus propias granjas e instalaciones experimentales. En los años setenta del siglo XX se levantaron los edificios de Clínicas y Zootecnia y las primeras instalaciones ganaderas en la parte posterior del campus. Pudo existir una influencia indirecta, pero nada más, pues por aquellos años la Granja Agrícola ya estaba en horas bajas.

Julio Puente



28.7.26

Zaragoza modelo de Salud Pública


La noticia por esperada o por deseada, no ha dejado de producirme una sincera alegría. El Gobierno de España ha confirmado que finalmente Zaragoza será la sede de la nueva Agencia Estatal de Salud Pública. Una gran noticia para Aragón, para Zaragoza más en concreto, aunque sus frutos tardarán en notarse unos años. Y por eso es tal vez necesario explicar algo más esta decisión y lo que supondrá.

La Agencia Estatal de Salud Pública no tiene nada que ver directamente con la Sanidad en Aragón, y relativamente con la Sanidad Estatal dentro del concepto que a veces conocemos como "sanidad". 

La Salud Pública es bastante más que la Salud, entran en su propio paquete desde la Formación Sanitaria en todos los niveles, incluido Veterinaria, como el control y crecimiento de las Investigaciones sobre la Salud en su amplio sentido público.

A medio plazo tenemos que ver —si no se tuercen las expectativas—, una mejora en nuestras capacidades formativas en temas de Salud desde nuestras distintas universidades, pero a su vez un crecimiento de sinergias en temas de investigación clínica, incluida la veterinaria y farmacológica, con la instalación de aquellas empresas que deseen estar cerca de los espacios en donde se decide.

Al ser una Agencia Estatal, hablamos de que es un espacio de decisión encajado con el resto de Agencias similares de todos los países de la Unión Europea. Y a su vez, de otros países que quieran entrar en Europa o quieran conocer o aprender de nuestras formas.

La Salud Pública no es solo un organismo que trata de pandemias, de grandes asuntos de contagios, sino también y cada vez más, de cambios climáticos que afectan a la salud, y en cuanto a pandemias no se deja atrás ni la del crecimiento actual en los problemas de Salud Mental, como en los del envejecimiento de las sociedades y de la Soledad no Deseada. Por poner ejemplos muy reconocibles. Salud Pública es también el control de plagas o de adicciones.

Es o será una Agencia de Salud Pública en donde se apilarán los conocimientos en constante renovación, para atajar problemas de Salud de la Sociedad. Y aquí pueden entrar todos los problemas de Salud que la propia Globalización necesite constantemente actualizar. 

No solo hay que vigilar epidemias, sino analizar riesgos de todo tipo, que pueden afectar a las sociedades en el concepto más amplia de la Salud.

Insisto en que el papel de Veterinaria es fundamental para entender los enormes campos que la Salud Pública debe conocer y estudiar. Y por eso es fundamental tener muy actualizado todo el sistema de Salud, de Formación en todas las Ramas sanitarias, tener entidades científicas válidas y pioneras, y a su vez organizaciones ciudadanas que apoyen y participen.

Y también, eso supondrá que desde el Gobierno de Aragón, desde la Consejería de Sanidad aragonesa, se tendrá que cuidar mucho en ser un ejemplo de calidad en todos los aspectos. Se nos mirará desde otros puntos de vista, y eso tiene que suponer que también la Participación de la Sociedad debe ser diferente, que nuestros modelos de Salud en Aragón deben gozar de una alta calidad y sin excesivas tensiones, pues el modelo de Aragón será observado desde fuera de España.

Julio Puente - Miembro del Consejo de Salud de Aragón

11.6.26

El imperio de los Sentidos Aragoneses: El verano


Para Mauricio Wiesenthal, que no sabemos si es sobrino del cazador de nazis de Viena, pero que goza de esa capacidad al alcance de tan pocos de mejorarte un día de hospital y llevarte con él, zarpar en su barco y ver el mundo con sus sentidos.


Recientemente leí todo lo que cayó en mi mano, ampré (pedir prestau, lo que me prohibió yayo para comprar el primer coche) o merqué del cronista viajero, de costumbres y especializado en glosar la época de oro del Transiberiano: el barcelonés y gran escritor, escaso en España en su género y tributario de Josep Pla, Mauricio Wiesenthal.

Recomiendo especialmente la lectura de las obras editadas por la editorial Acantilado de este catalán old style, salido del magma de las familias que podían contratar un crucero en los años 50. Y especialmente os hago la sugerencia para que la llevéis a efecto en momentos de duda, depresión, acoso laboral o de ingreso de un familiar en el hospital. De todos sus libros, solo me queda pendiente de leer la sugerente crónica autobiográfica de este envidiable personaje y además enólogo, titulada nada menos como: “Las Reinas del Mar: Memorias de una vida aventurera”. Porque hago como en las ciudades, me gusta que me queden lugares pendientes para volver, porque bebo de las fuentes como me enseñaron en Escarrilla: “el que bebe, vuelve”.

Aventurera sí que está siendo su vida porque nuestro querido Mauricio ofició, y aun hoy lo hace exclusivamente como free lance, y en diversas entrevistas ha subrayado los riegos de dedicarse a una literatura de hacedor de crónicas sin la red de encargos previos de semanarios del maestro Pla. A su riesgo y ventura, permutando la obligación que comporta la expresión “quehacer” por el feliz palabro por él parido “quesoñar”.

Me quedé clavado en el sintasol del magnífico en instalaciones y medios Hospital Provincial de Zaragoza, una cura geriátrica que permite la de los acompañantes, cuando leí que su siguiente proyecto literario pasaría por describir la memoria afinada en el sentido del olfato, que le fue causada por los distintos jabones de pieza de los grandes hoteles europeos que visitó desde niño. Me resultó un proyecto asombroso, universal, vigente en tiempos de pérdida de los sentidos e inmediatamente le quise copiar a mi escala aragonesa, con el cierzo afinando ciertos olores pero también evitando y borrando de nuestra memoria los de pudrición, tabaco y hongos. Su asociación del hotel Ritz de Madrid con el jabón de la marca “La Toja”, o de los de ligeramente inferior categoría con el de “Heno de Pravia” que distintas generaciones llevamos impresos en la memoria olfativa, me resultaron de una brillantez indiscutible.

Y me dije, vamos a proponer un juego. Estimular la vuestra a partir de los olores y sentidos intervinientes en un verano de niño en Berdún, en los años 70. Mosaico de trencadís, roto como las relaciones interrumpidas pero algo más, en que deberéis de añadir vuestras propias teselas de memoria. Como os decía, limitarme a los olores y no combinar los cinco sentidos añadiendo el sexto, en japonés umami, se quedaría corto y me parecería una oportunidad perdida. Allá van mis propuestas desagrupadas y borbotonescas como yo, dándoos soluciones de experiencia para evitar sus efectos colaterales:

· Picor del polvillo de ordio o trigo cosechando, que causaba un recozor semejante al roce de unos canzoncillos sintéticos en un día de andada de bochorno en que te los cambiarías veinte veces y no llevas talco a mano. Antítesis: la ducha de agua fría de la salida de una manguera de corral y el primer trago de un porrón de cerveza con limón helada, al acabar la jornada y bajando el sol, que te lo quitaba de la garganta.

· Raspaduras de rodilla por caída de la bicicleta con pocos frenos al cruzarte con un coche imitando a Hinault, yendo a nadar a una badina. Se puede acompañar del grito de alerta de los demás críos, el sabor a hierro de los pequeños hilos de sangre de los pequeños raspadizos que no se resistía a catar la víctima, que manaban generalmente en franjas horizontales y la quemazón de echar agua de cantimplora revenida en la herida (era agua y respiramos oxígeno, pues completar la oraciónI. Días más tarde, sentido del tacto, se completaba el post operatorio con el gusto de quitarse las costras y la estupefacción de ver la piel virgen color cochino escaldau que quedaba al aire.

· Primera impresión de echarse a badina o ibón helaus, adicionada por una segunda de ser en el momento de los primeros baños de ambos sexos, el despertar de los pechos y sexos y el milagro de las fuentes de aguas subterráneas que las alimentan, con vetas de agua de distintas temperaturas. Nada mejor que saltar desde un saliente a bomba, gritar fuerte y echar buen trago de agua sin querer.

· El olor del pan con vino y azúcar o el pan con tomate recién arrancado de la mata. Como os recordaría Wiesenthal, en la satisfacción de cazar a un nazi (no, que era el otro), beber por primera vez un vino o comer un jamón bueno con un poco de grasa infiltrada, un ochenta por ciento es sentido del olfato. Luego ya se traga y se pierde la sensación.

· El cambio del color de la tierra después de la Virgen de agosto y las primeras tormentas. Deja de hacer calor por las noches, sentido del sueño, y los ocres y amarillos de la tierra se afinan, pasando a oler a trufa de la muy buena todo un valle. En los puertos pirenaicos, el suelo recupera esos aromas herbales, a menta y heno recién cortado, incluso a pimiento verde, que tanto se valoran como buqué en los vinos franceses. La vida se convierte en mentolada, se anuncia el olor que hace la boca agua de los revueltos de setas sofritas en poco ajo de otoño y el sabor de comerse uvas moscatel de parra.

· El verano también huele a siluro, a barro de río con estiaje; el aire de bochorno del ferragosto pesa, es una pared que atravesar en la bici; las aceras se comportan como baterías de última generación, devuelven calor e intensifican el olor a brea, único comparable a los que dominan en el trópico en que huele a putrefacción, hoja de tabaco y gasoil sin desbastar. Los días de las fiestas también se añade al sentido del tacto de suela de chancla la cerveza pegada del día anterior y su olor ácido. Antes más que ahora, el del tabaco frío de las colillas mojadas que en Jaca espanta a tantos peregrinos: porque los botellones en Holanda solo se permiten en el parque temático que es Ámsterdam desde la llegada de los judíos sefardís. Lo demás les asombra.

· Me dejo para el final los olores a grasa de maquinaria en bechamel con polvo de camino calizo, simplemente nos hallamos ante una cataplasma de olor adictivo solo comparable con pasar la mano por una ovelleta añisca recién esquirada, por mano algo sabia, que no les deje trasquilones.

El verano huele a huerto recién regado, sabe a agua de sandía y ensaladilla buena, es verde oscuro solamente en el hervido de las judías verdes al dente, se siente la alta montaña sin agua como una travesía por el desierto del Gobi y antes sonaba a tertulia de vecinos, hilo de vino bebido de porrón a gargallé pasado de mano en mano, crónicas de un año entero de los emigrados en Zaragoza, Barcelona y América que hasta los veinte años bailaron entre ellos, con el frufrú del perlé. Charradas solamente interrumpidas por el clic de los abridores de los cierres de los botellines de cerveza y las risas de las abuelas que nunca salieron de su valle.

Os toca, nos toca, que vuestros hijos conozcan este archivo aragonés. Gracias, Mauricio.

11.06 Luis Iribarren

7.6.26

El colegio de los Montañeses de Zaragoza


En la Zaragoza del siglo XVIII que vemos en este mapa de 1723, estaba el Colegio para estudios Seculares, llamado de los Montañeses, una institución educativa vinculada a los naturales de las Montañas Aragonesas, en concreto más de la zona de Jaca. Lo podemos ver en el mapa con el número 51. Fue fundado a finales del siglo XVI por Miguel Ximénez de Larués que era deán de la catedral de Tarazona. Con el número 49 vemos el edificio de la Universidad en aquellos años.

En la España de aquellos siglos era frecuente que los estudiantes procedentes de una misma región se agrupasen en colegios o fundaciones. Durante el siglo XVIII, esta institución siguió operando como colegio menor universitario, albergando a jóvenes que cursaban sus estudios en la Universidad de Zaragoza.

Los "montañeses" eran los naturales de la Montaña de Aragón. Muchos emigraban a Zaragoza para estudiar, ejercer profesiones liberales o dedicarse al comercio. Se instalaban cerca de las universidades y por ello diversos colegios de este tipo se pueden ver alrededor o cerca de la zona de la Magdalena o de San Carlos, asentados en edificios de la zona del Coso Bajo.

El Colegio de los Montañeses no era una escuela en el sentido moderno, sino una institución destinada a alojar o asistir a estudiantes procedentes de las montañas del norte de España (desde Aragón a Navarra o Castilla) y la proximidad física a la Universidad era casi una necesidad práctica.

En Zaragoza, este tipo de colegios solían funcionar como espacios de formación, asistencia y sociabilidad para colectivos concretos, a menudo con apoyo de patronos, clero o benefactores locales. Funcionaba como un colegio universitario (a modo de Colegio Mayor). Su propósito era laico y secular, ya que estaba destinado a costear los estudios universitarios y el alojamiento de estudiantes con escasos recursos económicos.

El siglo XVIII fue una etapa de fuerte interés por la instrucción pública y la reforma educativa en Aragón, con un papel importante de instituciones docentes y del clero reformista. En Zaragoza, los escolapios se instalaron desde 1731 y su colegio quedó plenamente integrado en esa dinámica de enseñanza urbana del siglo.

En su origen y durante los siglos posteriores, el colegio de Los Montañeses estuvo reservado específicamente para estudiantes procedentes del municipio de Larués y de la comarca de la Jacetania en el Pirineo aragonés (llamados los “montañeses”). Luego se abrió a más estudiantes. 



16.4.26

Cartilla de ahorro infantil Ibercaja


Aunque sea complicado de entender, incluso de explicar, el devenir de Aragón es complicado de entender sin la presencia de la CAZAR, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, o de la actual Ibercaja, incluidas sus sombras y sus hechos. 

Ha sido siempre un gran entramados de Fundaciones, empresas, relaciones, y trabajos desde la economía aragonesa. Algunas mejor vistas, otras con sus sombras.

Desde la fundación de la Asociación Económica Aragonesa de Amigos del País, la actual Ibercaja ha ido sentando las bases de un poder económico real en todo el país aragonés. Y no voy a entrar a valorar su papel, muy potente, ni sus influencias en todo el tejido económico y político de Aragón.

Eso es ya para otra ocasión y es muy complejo de analizar con razón y/o con razones. La absorción de la desaparecida CAI pudo ser el último servicio que se hizo en Aragón, por y para Aragón.

Eso sí, os dejo una imagen de lo que era la Cartilla de Ahorros Infantil, para que los niños aragoneses y de territorios cercanos a Aragón, se acostumbraran al ahorro, de forma sencilla y poco a poco. Era una manera que con luces y sombras cumplía su cometido. Para el banco y para la sociedad de aquellas décadas.

Yo tuve creo que dos. Una que me la regaló la propia CAZAR como premio a mis buenos estudios en los Maristas, cuando iba gratis becado por pobreza familiar, y la otra hecha por unos tíos míos para meterme algunas propinas o regalos, y en ese caso además, para ir llenando álbumes de cromos, que te iban dando según mis tíos hacían los ingresos.

Desgraciadamente no he conservado ninguno de aquellos álbumes. Creo que en un momento de apuro familiar, mis padres tuvieron que dar de baja las dos cartillas.

11.4.26

Sobre el Vidal Mayor de Aragón


El llamado libro del Vidal Mayor, es una de las piezas fundamentales del derecho y del arte medieval en Aragón, y el contenido jurídico es una recopilación y ordenación de los Fueros de Aragón que se realiza hacia el año 1247, impulsado en el entorno del rey Jaime I de Aragón con el objetivo de unificar y sistematizar el derecho aragonés.

El lbro con sus miniaturas coloreadas se realiza unos pocos años después, entre 1250 y 1275, posiblemente hecho en Aragón o en la corona de Aragón de aquellos años, aunque se observan influencias italianas y franco góticas.

Los dibujos o miniaturas que se ven en el libro, son especialmente interesantes porque representan escenas jurídicas y sociales, juicios, castigos, relaciones feudales de aquellos años o la vida cotidiana de aquel Aragón

No son solo decorativas, sino que son además una interpretación visual del derecho. Se puede entender mejor aquellos años observando las miniaturas que leyendo el texto.

Habitualmente estos dibujos coloreados muestras en el mismo escenario diversas interpretaciones. En esta en concreto, podemos ver arriba la lucha de dos soldados con sus respectivos trajes de caballeros. Mientras que en la zona principal vemos una escena litúrgica en una iglesia lo que nos lleva a observar de qué manera se celebraban las misas por entonces.

¿Y qué tiene que ver unir en una sola imagen del Vidal Mayor, una pelea entre soldados y una ceremonia religiosa? Pues está bastante claro, ya en el siglo XIII la Iglesia y los ejércitos estaban muy unidos. Con una mano se imploraba a Dios y con la otra se mataba al enemigo.

Puede ser incluso una lucha por Justicia o por Sentencia, una pelea para que Dios diera ganador como Juez Supremo, al que tenía razón. Se utilizaba este subterfugio para preguntarle a Dios quien tenía razón, a base de ganar una pelea. Ganaba quien era más fuerte —como es lógico—, pero se interpretaba que ganaba quien decidía Dios.

Posiblemente esa Misa que se observa debajo fuera el Juicio en donde se levantaba una sentencia de lucha para legitimar el combate. Y eso, aunque nos cueste entenderlo, era una representación visual para los analfabetos de entonces que eran la inmensa mayoría, de una Ley, de una manera de hacer Justicia.

Este tipo de sentencias se llamaban Ordalías, o "juicio de Dios", y fue un método de prueba judicial predominante en la Europa medieval —y en Aragón— para determinar la inocencia o culpabilidad de un acusado. Se basaba como he comentado antes en la creencia de que Dios protegería al inocente, sometiéndolo a pruebas físicas extremas y peligrosas como el hierro candente, el agua hirviendo o el agua fría. O la pelea entre personas.

La expresión no poner la mano en el fuego por nadie, tan popular, viene de uno de estos tormentos que en realidad eran sentencias judiciales. 

Se sumergía la mano en agua hirviendo o en aceite muy caliente, para recoger un objeto, y si aquellas heridas cicatrizaban bien eran por intersección divina. Y si te morías, era por ser culpable según Dios.

El Justicia de Aragón 2025. Cifras


Desgraciadamente no siempre las instituciones aragonesas son suficientemente conocidas y reconocidas. No sé bien qué iría delante entre esos dos conceptos. 

Y es una pena pues el trabajo que hacen o hacemos todas las instituciones por pequeñitas que seamos, es muchas veces tremendo, aunque pase desapercibido. 

Y estoy hablando de decenas o centenares de pequeños huecos o espacios, que en Aragón "hacen o hacemos" algo por que todo funcione un poquito mejor.

No, no queda bien que se aplauda el trabajo —muchas veces voluntario— de nadie. Con no insultarnos nos conformamos la mayoría.

Este gráfico de arriba nos habla del trabajo del año 2025 del Justicia de Aragón, de su departamento, de sus oficinas. 

Son números solo, pero dentro hay problemas muchas veces graves, ya que hay que señalar que en casi todos los casos el Justicia atiende divergencias entre los administrados y la Administración. No voy a explicar mejor qué papal tiene el Justicia de Aragón en Aragón, no es simplemente un Defensor del Pueblo.

Otro día lo intentaré explicar.

Pues eso, que os dejo un gráfico con sus trabajos en el año 2025. Hablo de la institución y no de un cargo en concreto.

20.3.26

Nuestras librerías: Para "La Anónima" de Huesca


La literatura es la prueba de que la vida no basta 

Una de las películas, aun rodada en Irlanda del Norte, con la que más de identifico con la filmografía fecunda de Isabel Coixet, tan letra y músico herida, es La librería. Creo que no soy el único, que es la que más ha calado en España y más ha sido comprendida aun interpretado el guion por actores anglosajones.

Quién no ha pensado, de entre quienes escribimos, dejar a tanto cargo medio trepa y desagradecido, ágrafo y lazarillo, y volcarnos a organizar una estantería y perfumarla según nuestros gustos literarios o audiovisuales.

Yo mismo tuve la oportunidad de probarme como voluntario en una librería solidaria y, aun con el cansancio que me suponía pasar en ella tres horas de cada lunes por la tarde, la comunión con los compradores y los mirones al bies, con los mineros en busca de tesoros literarios, fue plena.

Qué emoción conversar con estudiantes erasmus europeos a la caza de su primer Lope de Vega a buen precio y recomendarles ,de paso, por su uso de un elegantísimo castellano asequible, una novela o guía de viajes de Delibes

Qué sensación de levitar cuando entraban mexicanos o lationamericanos y departir con ellos de una novela de viajes de su desconocido Labordeta, el guion de “Un País en la Mochila”, o recomendarles en su condición de creyentes una joya literaria en torno a la obra de Goya o la Catedral de La Seo.

La edición de la Gala del Libro Aragonés, a cuya entrega de premios de 2024 asistí por ello, ha galardonado a una editorial con la que tengo sentido de pertenencia y a la librería “Anónima” de Huesca, de la que fui puntual cliente y soy loco perseguidor. 

Porque su equipo va tan allá como el guion de la Coixet y más que mi propia experiencia con la potenciación de una red de amigos, más que usuarios, de toda nuestra bella provincia y sus emigrados y ya humanidad desde la pandemia, que participan en tertulias y presentaciones, les encargan libros y reciben sinopsis de novedades de un modo que las distribuidoras multinacionales no es que no podrán, es que no querrán hacer.

Para nadie con origen rural o urbano de vida de barrio es lo mismo repostar en autoservicio en una gasolinera de la autovía del Somport que mantener los puestos de trabajo, con la que está cayendo, de las estaciones de servicio de Broto o del cruce de Panticosa, y hablamos de una necesidad básica.

Estando en juego necesidades espirituales, la labor de esta crucial para la vida cultural oscense “Librería Anónima”, del equipo que mima como el tesoro que es José Mari Aniés, la refleja su imprescindible página web que cuida hasta los nombres de las secciones, dándoles un sabor de charrada en cadiera como encuentros con escritores con el título de “Parada y Fonda”.

Con especial cuidado en desarrollar presentaciones de libros sobre temática oscense, los de la serie de mirar el románico de Prames, y efemérides oscenses: el esencial 125º Aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender, ilustre becario como Costa o Acín de la Diputación oscense. Si los expedientes custodiados por sus archiveros y el Instituto de Estudios Altoaragoneses hablasen… subiría el oro.

Sin perjuicio de que librerías monumentales en sus propuestas y asimismo premiadas, otra que estaba sita junto al Bar Circo de la Calle Blancas y era mi preferida de Zaragoza pese a ello tuvo que cerrar, subsistan en la capital de Aragón: me refiero a la “Pantera Rossa” en la Madalena, “Librería Cálamo” de la Calle Latassa en que también he comprado botellas de vino especiales y la excelentísima un poco elitista “Librería Antígona” de la calle Cerbuna, va mi recuerdo para otras iniciativas quijotescas, del territorio, especiales por buscar otros nichos de mercado que no son el ya algo insuficiente universitario y lo que te rondará la IA o letra herido urbano, 

¿Que representan la de San Vicente de Paúl y la oscense?

Me parece obligado mencionar y hacer copartícipes del premio desde mi corazón a la excelentemente dotada de una bibliografía cuidadísima “Librería Monimar” de la calle Serrablo de Sabiñánigo, a la genial librería Castillón de Barbastro en su bella plaza modernista del Mercado, a la librería Badía de Fraga que mira al puente –el que desde arriba lo midió Severino el Sordo, personaje de Labordeta-, las de la calle Mayor y calle del Carmen de la imperial Chaca y la librería Blanco bilbilitana. Y vaya una mención especial para la librería-enoteca en Valderrobres de mi querido amigo Octavio Serret, una de mis arcadias personales

En todas he comprado, vagabundeado y disfrutado, como también me han hecho feliz otras iniciativas on line tales como adquirir de forma directa el precioso catálogo de la Editorial Xordica y encargarle alguna locura al librero on line de Angüés especializado en gastronomíaDe Re Coquinaria”.

En el Ragtime tuve ocasión de repasar con el equipo de “La librería” aquellas excelentes de la ciudad de Huesca de su edad de platino de los 80, en que tanta avidez cultural tuvimos. 

La librería en que abundaban excepcionales referencias de Alianza Universidad de la calle Parque, la crucial a la que le debo la mitad de mis fondos poéticos (por su excelente selección) de la Calle Universidad del Casco Viejo oscense y aquella en que se vendían desde libros y juguetes y sus dos propietarias no querían devolver nada defectuoso ante nuestra estupefacción de la calle San Orencio, cerca de los Porches. Un comercio con varias plantas.

Cómo dejarme para rematar, pues me han entrevistado dos veces, a los queridos amigos de la iniciativa on line Carazabet de Mas de las Matas, agitadores culturales con punta de compás en el Maestrazgo y generadores de una base de datos bibliófila en materia de desarrollo rural esencial.

Todos ellos expertos en resistencias al cambio aunque aquejados del mal del poder de la literatura, que conoce de raíces como de ausencias de límites.

20.03 Luis Iribarren