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26.7.26

Pequeña historia de los autobuses en Zaragoza


La historia de los autobuses urbanos de Zaragoza es la de un medio de transporte que nació primero como complemento del tranvía, y que tuvo una primera etapa muy débil, casi testimonial, para luego convertirse en la base del transporte urbano cuando tranvías y trolebuses fueron desapareciendo de Zaragoza. 

Curiosamente existen más trabajos que han estudiado la historia del tranvía en Zaragoza, que se hayan dedicado a estudiar la de los autobuses urbanos.

Podríamos remontarnos todavía más en el tiempo, y hablar de servicios de diligencias de años anteriores a los que ahora voy a comentar, algo que suena antiquísimo, pero que servían para dar servicio hacia las afueras de la ciudad tanto de personas como de mercancías. 

No había tren y las distancias largas se efectuaban con galeras y diligencias, que también daban servicio en la ciudad, pero no eran utilizadas para moverse entre sus zonas interiores, pues eran pequeñas las distancias. 

De esto hablaré en otro momento. Vayamos pues a los autobuses de Zaragoza.

La historia del transporte colectivo urbano en Zaragoza arranca antes de la llegada del autobús. Los primeros servicios para clientes en plural datan del año 1885 con los tranvías de sangre tirados por animales, después electrificados a partir del año 1902. 

Durante décadas el tranvía fue el gran eje del sistema, con una red radial que llegó a tener en sus momentos de más uso hasta 17 líneas. El autobús apareció después que el tranvía, no para sustituirlo en un principio, sino para apoyarlo.

La primera noticia documentada de un servicio de autobús en Zaragoza se remonta a 1906, cuando se pidió permiso para un “ómnibus automóvil” entre la plaza del Pilar y la Playa de Torrero. Se habla de un proyecto de autobús urbano zaragozano solicitado el 12 de diciembre de 1906. Felipe González del Castillo solicitó autorización municipal para establecer un «ómnibus automóvil». Plaza del Pilar – Playa de Torrero. El vehículo debía llegar hasta el Canal Imperial por el paseo de Ruiseñores pero no funcionó durante mucho tiempo.

Aun así, la implantación real fue lenta y la primera línea aprobada por el Ayuntamiento en 1907 no llegó a materializarse. La verdadera red de autobuses urbanos comenzó a tomar forma ya en los años veinte del siglo XX.

A principios de los años veinte se puso en marcha la primera línea urbana, de forma casi testimonial. En los años treinta ya existía una red con cierta relevancia, explotada por varias compañías, y entre esas líneas estaba la que a veces he nombrado “Línea del Ensanche” más otros recorridos urbanos ligados al crecimiento de la ciudad de Zaragoza. Recordemos que a su vez existía una red de servicios de tranvías.

Esa red de autobuses coexistía pues con los tranvías y servía como complemento en los barrios donde el tranvía no llegaba con la misma flexibilidad. Zaragoza crecía y era mucho más barato y sencillo poner servicio de autobuses que de tranvías.

Tras la Guerra Civil, esa primera red de autobuses de Zaragoza quedó muy debilitada y prácticamente desapareció al suprimirse líneas que coincidían con los servicios tranviarios. Se había construido de una forma un poco caótica en su diseño.

En la práctica, el sistema urbano volvió a organizarse sobre todo alrededor del tranvía, mientras el autobús quedaba en segundo plano. La presión de la empresa de tranvías también era importante para que su negocio no decayera a favor del autobús.

La gran consolidación de los autobuses urbanos en Zaragoza llegó a partir de 1955, cuando la concesionaria histórica de los tranvías empezó a explotar ya una red de autobuses propia. 

A partir de entonces, el autobús dejó de ser algo secundario y pasó a convertirse en el soporte más flexible del transporte urbano. En esa época convivió el autobús con el trolebús, que tuvo solo tres líneas y una vida más breve, entre 1951 y 1975. 

El trolebús, de uno y de dos pisos, era un sistema muy interesante que nunca quiso Zaragoza explorar de forma importante. Tiene las ventajas eléctricas del tranvía y además la versatilidad de que no necesita un trayecto excesivamente fijo por la anchura de las calles, permitiendo que en caso de averías o problemas, fuera sencillo moverlo sin paralizar el servicio.

El autobús fue ganando peso porque era más económico y versátil para el tráfico rodado que el tranvía. Cuando este entró en decadencia, el autobús ocupó su lugar poco a poco, especialmente tras la supresión de todas líneas tranviarias a partir de 1971 y la desaparición final del tranvía antiguo en el año 1976. Después de eso, la red de autobuses quedó ya como la columna vertebral del transporte urbano en Zaragoza.

Desde aquellos años y con el crecimiento importante de la ciudad de Zaragoza, la red se ha ido modernizando con vehículos articulados, accesibles, con piso bajo, aire acondicionado, billetaje electrónico y sistemas de información en tiempo real. La lógica se ha impuesto y hoy el autobús urbano ya no es solo un apoyo del tranvía, sino una red principal y muy extensa.

Volvamos un momento a esa Zaragoza en expansión, donde los autobuses servían para conectar nuevos barrios y áreas de crecimiento urbano y que el tranvía no cubría igual de "barato". 

Ese tipo de línea era típico de una ciudad que empezaba a desbordar su casco más compacto y necesitaba transporte más flexible hacia los barrios a veces construidos después de grandes extensiones de campos de labor como en Las Fuentes. Hagamos un pequeño resumen de la evolución.

1885: empiezan los tranvías de mulas.

1902: surge el tranvía electrificado.

1906–1907: primeras iniciativas de ómnibus automóvil, aún sin consolidación.

Años 20: arranca la primera línea de autobús urbano real.

Años 30: ya existe una pequeña red, con líneas como la del Ensanche.

1940s–50s: retroceso y reordenación; luego consolidación de la red moderna.

1955 en adelante: el autobús urbano se convierte en sistema estable.

1976: desaparece el tranvía antiguo y el autobús queda como red central.

En el año 1925 ya funcionaban al menos dos líneas regulares de autobuses. La Línea 1: «Por Ruiseñores» y en donde el vehículo llevaba claramente el número 1 y el letrero Ruiseñores. Se trataba de una línea regular que subía hasta el Canal Imperial por el paseo de Ruiseñores. Y la Línea 2: «Por Acacias» que subía al Canal por Cuéllar, pasando por la barriada entonces conocida como Acacias. Era un autobús de dos pisos —descrito entonces como ómnibus con imperial— y también de la marca Lancia. No tengo seguridad de que fuera un servicio doble, ni de su duración en el tiempo.

Durante los años 1932 a 1936 funcionó una línea llamada de Oliver. Iba hasta el Barrio Oliver desde la plaza de la Constitución, actual plaza de España. Se trataba de un servicio importante porque Oliver estaba todavía separado físicamente de la ciudad consolidada y carecía de tranvía. La línea solamente funcionó hasta 1936.

La red privada de autobuses urbanos en Zaragoza se inició claramente a partir del año 1934. La prueba más reveladora procede de un artículo publicado el 24 de julio de 1934 en Solidaridad Obrera, durante una huelga de los trabajadores del transporte.

El periódico habla de dos empresas, denominadas: Delicias y Ensanche. Y se puede saber que el servicio «Delicias» iba hasta el barrio de Delicias y al llamado Manicomio.

Y la empresa «Ensanche» se movía hacia lo que se consideraba entonces Ensanche, que era la zona de Gran Vía y hacia el Barrio de San José. Como es lógico suponer, no hablamos solo de dos líneas de autobuses, sino de dos empresas. En el caso de la empresa llamada Ensanche, debería tener al menos dos líneas para dar servicio entre las zonas de Gran Vía, Parque y San José.

En julio de 1934 funcionaban al menos cinco servicios privados diferenciados, a los que habría que añadir la línea de Oliver, activa desde 1932 hasta 1936. Por consiguiente, hacia 1934 Zaragoza podía contar con un mínimo de seis servicios regulares de autobús urbano, aunque dependientes de diferentes concesionarios y no integrados en una red única.

El servicio a San José es especialmente interesante porque antecedió en su trayecto al tranvía de San José. Tras la desaparición de la red privada de autobuses a finales de los años 30, se implantó nuevamente un servicio de autobuses en el barrio el 18 de noviembre de 1942. Finalmente, el 30 de agosto de 1945 fue sustituido por la línea 13 del tranvía, que comunicaba el entorno del Teatro Principal con la avenida de San José.

Los autobuses anteriores a la Guerra Civil no se limitaban siempre a cubrir lugares sin tranvía. En algunos casos complementaban, reforzaban o incluso competían con recorridos tranviarios ya existentes. Precisamente después de la guerra se eliminaron muchos servicios privados que coincidían con las líneas del tranvía.

La empresa Delicias explotaba también la denominada Línea del Manicomio. Su destino era el antiguo Manicomio Provincial situado en la zona del Terminillo, aproximadamente en el sector del actual parque de las Delicias y la calle de Franco y López, hoy entorno de Duquesa Villahermosa y Ciudad Jardín.

Entró en servicio durante los años treinta y parece que desapareció en 1934, posiblemente en el contexto de las huelgas y dificultades de aquellas pequeñas empresas privadas. No he encontrado confirmación suficiente de su cabecera central ni de todo su itinerario.

Este corredor también tuvo una historia posterior muy significativa. En 1944 se creó un tranvía provisional entre plaza de España y Terminillo. En 1945 fue sustituido por un autobús provisional Plaza de España–Terminillo. El autobús funcionó hasta el 7 de mayo de 1951. 

Al día siguiente comenzó el primer trolebús de Zaragoza, la línea Terminillo, entre Independencia junto a Correos y la iglesia de Santa Engracia y la calle Delicias. Este trolebús era de dos pisos.

La pequeña red de compañías privadas de autobuses urbanos de Zaragoza desapareció prácticamente tras la guerra suprimiendo especialmente las líneas que coincidían con servicios tranviarios. 

Posteriormente, una filial de la concesionaria Los Tranvías de Zaragoza, S. A. comenzó a prestar algunos servicios de autobús, pero varios de ellos fueron concebidos como soluciones provisionales y terminaron sustituidos por tranvías o trolebuses.

En mayo de 1955 comenzó la red moderna de autobuses de la concesionaria con la llamada Línea 21. Se eligió esa numeración para diferenciar los autobuses de las líneas de tranvía, que utilizaban los números inferiores, comenzando los autobuses con este 21. Por eso a veces las fuentes la llaman «La primera línea de autobuses de Zaragoza», pero esa denominación deja fuera de su relato a las compañías privadas de los años veinte y treinta.

A veces encuentro algo de información sobre supuestas líneas anteriores a la Guerra civil que daban servicio al Arrabal, Casablanca o Torrero pero no tengo documentación suficiente. De momento no he encontrado pruebas que permitan incluirlas como líneas regulares de autobús de los años treinta.

En los años 60 del siglo XX el autobús coexiste con el trolebús y el tranvía en una ciudad que va creciendo mucho. Y el propio autobús gana cada vez más servicios y líneas, hasta que a partir de 1971 se empiezan a cambiar líneas de tranvías por líneas de autobuses. El trolebús desapareció en el año 1975 y el tranvía antiguo en 1976.

Nota.: Os dejo una imagen coloreada, copiada de la página web de Facebook de Memoria Viva, a la que agradezco la creación de esta bella imagen.

19.7.26

La KIKE en Zaragoza. Lucha por los espacios culturales alternativos



La frase "Si la Kike cae, será vuestro Vietnam" hace referencia a las recientes amenazas y protestas vertidas por colectivos okupas contra el Ayuntamiento de Zaragoza. Esta advertencia surgió tras el anuncio de la alcaldesa Natalia Chueca de desalojar y recuperar la antigua cárcel de Torrero (conocida como el Centro Social Okupado Kike Mur).

Esta pintada zaragozana está por otros sectores de la ciudad, como modelo de queja contra el desalojo.

A día de hoy la antigua cárcel de Torreroocupada por el Centro Social Okupado Kike Mur— se encuentra en una situación de conflicto abierto, pero todavía sin desalojo ejecutado, ni obras iniciadas.

El CSO Kike Mur, que continúa funcionando como espacio autogestionado en el edificio. El futuro Centro de Convivencia para Mayores, que es el equipamiento municipal proyectado, todavía no existe como servicio operativo.

El Ayuntamiento defiende que se trata de recuperar un edificio municipal ocupado desde hace más de quince años y de proporcionar un centro público para una población envejecida.

El CSO y las entidades que lo apoyan sostienen que Kike Mur es un espacio comunitario integrado en Torrero, con actividades culturales, solidarias y de memoria democrática, y que el centro de mayores podría instalarse en otro inmueble sin eliminar el proyecto autogestionado.

6.7.26

El rio Gállego en 1923, que inundó el barrio de La Jota


La enorme riada de la madrugada del 11 al 12 de julio del año 1923, por una gran tormenta muy mal gestionada, que desde San Juan de Mozarrifar inundo todas las tierras hasta el Ebro y la desembocadura del Gállego, se recuerda como unas horas de enorme tensión en toda la zona de Cogullada, La Jota actual y la zona de la Avenida de Cataluña, totalmente inundados y con más de medio metro de agua por encima en la zona de la carretera a Cataluña.

Durante los días 10 y 11 de julio de 1923, unas extraordinarias tormentas torrenciales provocaron graves inundaciones en el bajo Gállego y la huerta norte de Zaragoza. El desbordamiento de barrancos, la crecida del Gállego y la rotura de acequias cargadas con agua del río, multiplicaron la inundación, que alcanzó la carretera de Barcelona —actual avenida de Cataluña— y la zona que posteriormente formaría el barrio de La Jota. Unas 200 viviendas y 60 vaquerías tuvieron que ser desalojadas, mientras se hundían varias casas de adobe y el agua convirtió extensas zonas de la huerta en enormes lagunas.

La documentación más cercana a los hechos apunta sobre todo al desbordamiento del río Gállego, a unas tormentas torrenciales, los barrancos más gestionados y a la rotura o desbordamiento de acequias de la zona desde aguas arriba de San Juan.

Eran unos años en los que no existían todavía la regulación de los cauces gracias a los pantanos, y eso provocó que el Gállego se desbordara, anegando toda su margen derecha, desde San Juan, San Gregorio, la plana de Cogullada y las vaquerías, casas y torres de lo que hoy es el barrio de La Jota y la Avenida Cataluña

Según la reconstrucción realizada a partir de los periódicos El Noticiero, El Debate y ABC de julio de 1923, el agua procedente del sistema de riego alimentado por el Gállego se sumó a las aguas de la tormenta y multiplicó la inundación.

A las 11 de la noche las aguas muy virulentas habían llegado al Puente del Gállego en la entrada de la actual Santa Isabel, buscando la desembocadura del río hacia el Ebro. En 1923 no se hablaba de La Jota exactamente como entendemos hoy el barrio. Las crónicas se refieren al «barrio de la carretera de Barcelona», la carretera del Gállego, las parcelas de Escudero y los caminos de Cogullada y del Vado.

A la altura de la entrada a la Azucarera dicen las crónicas que se encontraban agolpados una buena cantidad de vecinos, angustiados y subidos a las farolas, con algunas linternas, y que vigilaban el movimiento de las aguas para así poder —a gritos— ir informando al resto de vecinos para que intentaran salvar sus ajuares, las vacas y ganados, y salir de sus viviendas ante la inevitable inundación de toda la zona.

Estos vecinos ya en la zona entre lo que era el edificio de Galletas Patria y la Azucarera, vivían en la nueva urbanización llamada entonces Parcelas de Escudero, hoy La Jota.

Se documentó el hundimiento de la Torre del Escribano y de otra vivienda próxima a la Azucarera de Aragón; eran construcciones principalmente de adobe, muy vulnerables al agua.

Las inundaciones venían peligrosamente de los boquetes enormes que se habían hecho en la acequia del Rabal y que buscaba su natural salida hacia la zona baja, para encontrarse al Ebro. Pasadas las 12 de la noche se pudo dar luz municipal a la zona, lo que de alguna manera tranquilizó a todos los vecinos, que se habían refugiado con sus niños en el edificio de Galletas Patria, mientras que los hombres jóvenes, aguantando el tremendo aguacero, intentaban vislumbrar con faroles la magnitud de aquella riada.

Otros vecinos de las parcelas Escudero sacaron a sus animales de las casas —vacas sobre todo—, e intentaron formar defensas con tablones y sacos en las bocacalles del barrio, aunque esto no sirvió de nada y enseguida fueron desbordados por la fuerza del agua.

A la mañana siguiente las inundaciones habían llegado hasta la fábrica de anisados de Lobez que parecía una laguna, se suspendió el servicio de tranvías y tampoco los coches podían pasar por toda la zona, hasta el camino de El Vado.

El agua era tanta en toda la zona que no la podía absorber el terreno y quedaba sobre extensas zonas desde Cogullada a la actual La Jota, lo que hizo pensar a los gerentes municipales en construir con suma urgencia una especia de acequia nueva de desagüe para que las aguas pudieran retirarse hacia el río Ebro.

El miedo más alto en ese día posterior era que la tapia de La Azucarera pudiera aguantar las aguas, pues si se derrumbaba, toda la inmensa riada inundaría la fábrica de la propia azucarera y llegaría hasta la Estación del Norte.

Los moradores de las parcelas de Escudero empezaron en aquella mañana a desalojar las viviendas llevando a hombros sus enseres a unos puntos más altos pues en toda la barriada el agua llegaba de media hasta la rodilla, incluidos los interiores de las viviendas.

Según la tradición recogida en el barrio, la actual calle Once de Julio marcaría aproximadamente el punto hasta donde llegó el agua, y su nombre recordaría la fecha en la que la inundación se detuvo y los vecinos comenzaron a comprobar que el peligro remitía. 

Según las crónicas, según cuentan desde la Asociación de Vecinos de La Jota, las familias se refugiaron en la fábrica de Galletas Patria (donde ahora se encuentra un gimnasio) en un puesto de ayuda que organizaron los Scouts de Zaragoza y la Cruz Roja. «Se cuentan historias que hablan del olor a cacao que había en el interior y de la sopa que les dieron para que pasaran la noche», destaca el presidente vecinal. 

Aquel día se trabajó en reforzar las tapias de la Azucarera, las que había en el camino de Valimaña, y hasta la estación receptora de Eléctricas.

A las cinco de la tarde del día 12 empezó a volver a llover, con piedra que presagiaba tormenta que se agravó enseguida con una caudalosa lluvia que duró brutalmente ocho minutos. Y aunque ya la Guardia Civil vigilaba toda la zona, se volvieron a reproducir escenas de pánico, pues creció el caudal de las inundaciones.

Los soldados ingenieros de Pontoneros montaron un pontón grande que se movía por encima de todas las aguas del barrio, para llegar a todos los rincones, por encima de las calles, buscando poder llegar a donde hiciera falta. Iban moviéndolo con remos para explorar todas las casas por si se habían quedado en alguna casa, personas atrapadas. Y en el camino del Vado se inició enseguida la construcción de una gran zanja que abriera toda la inundación hacia el Ebro.

La situación en San Juan y en Santa Isabel era todavía peor. Desde San Juan hasta las parcelas de Escudero había varias zonas en donde se calculaba que la profundidad del agua superaba los tres metros.

Ya en ese segundo día, se hizo notar desde el Ayuntamiento de Zaragoza que en ningún momento desde ninguna instancia del Gobierno desde Madrid, se habían hecho ofrecimientos para ayudar a Zaragoza. Y acto seguido los Diputados por Zaragoza iniciaron reuniones y consultas en Madrid, para recabar ayuda para las zonas afectadas.

Se iniciaron oficinas para recoger donativos para las familias damnificadas, siendo una de las primeras necesidades lograr ropa nueva, pues toda había quedado inutilizada por la riada. Bien ropa, sobre todo calcetines, camisetas y pantalones, como dineros, por lo que enseguida surgieron familias que iban dando desde una peseta a dos y tres pesetas.

El Vicario del Cabildo hizo un ofrecimiento de 500 pesetas, el Obispo de Tagora (Norte de África) puso 250 pesetas entre otros donativos, y familias de cierto poder económico en Zaragoza fueron entregando desde 2,50 a 25 pesetas. Los Sastres de las tiendas de La Confianza se brindaron a que en sus tres locales de sastrería se recogerían ropas para entregar, sabiendo que en donde más lo necesitaban era en San Juan.

Por otra parte, se detectaron a varias personas, siete mujeres y un hombre que iban en grupo se habían personado en conventos zaragozanos pidiendo ayuda para los damnificados, recorriendo también viviendas de la zona centro de Zaragoza, advirtiendo las autoridades que no eran vecinos de San Juan ni de Escudero, ni actuaban con órdenes de las familias damnificadas, por lo que más parecía un timo que un acto de buena fe. También se detuvo en San Juan a una persona, varón, que se dedicaba a entrar en las casas destruidas, para robar lo que encontraba entre los escombros.

El fotógrafo de Heraldo Lucas Cepedo fotografió todos estos desastres, sobre todo los de San Juan de Mozarrifar, pero no he logrado ninguna buena imagen. Este profesional gráfico murió asesinado un año después por odios personales. Las imágenes que vemos en el texto, son de él.

Julio Puente

9.6.26

Música al Raso. Arte en las calles de Zaragoza


Volvió a Zaragoza "Música al Raso" una posibilidad doble, la de disfrutar con artistas muy variados en las calles zaragozanas, y la de dar a conocer o multiplicar sus trabajos, a los artistas interesantes que deben darse a conocer más y mejor.

Ha sido mayo y junio de este 2026 en diversos escenarios del centro de Zaragoza. Los fines de semana, por las tardes noches, había una opción de disfrutar. 

¿No sería buena idea tener un escenario más o menos fijo, para que todos los meses de primavera y verano, desde finales de mayo hasta la Fiestas del Pilar, hubiera actuaciones programadas para llenar las tardes de los findes de semana?

Arte diverso, al raso, para todo tipo de espectadores.


8.6.26

El tranvía de Zaragoza, un éxito atragantado


Hoy en El Periódico de Aragón (mayo de 2026) entrevistan al arquitecto que diseñó la Línea 1 del tranvía de Zaragoza, Iñaki Alday. Y deja bien clara su opinión sobre lo que ha sido el gran error de aquellas decisiones. No continuar inmediatamente después con la Línea 2

En aquellos tiempos yo colaboraba con el Ayuntamiento de Zaragoza a través de mi grupo municipal y de forma voluntaria, y este tema nos llevó a sesudas jornadas inútiles. Todos éramos conscientes en aquellas mesas de CHA que había que darle forma urgente a la Línea 2, pues había serios problemas de que se frenara la inversión. Y aquello iba a ser un serio problema para el futuro de Zaragoza.

Y así fue, para desgracia de Zaragoza. El principal problema o los dos principales problemas eran por una parte el trazado de esa Línea 2 con serias dificultades para elegir uno. Y el segundo problema y más importante, la incapacidad del Gobierno de Aragón de entonces, para ayudar en serio a resolver el problema legal y económico.  

Las normas y contratos de aquella concesión, de aquella obra e inversión, se habían hecho con calzador muy estricto. Y todavía ahora, 13 años después, seguimos sufriendo aquello que se hizo mal queriéndolo hacer bien, lo que dificulta ampliar los recorridos. Pensemos en Arcosur o hacia el Hospital Royo Villanova.

El éxito del tranvía en Zaragoza está claro, es una líneas muy utilizada, tremendamente utilizada y con unos aprobados muy altos or parte de los usuarios zaragozanos. No era nada sencillo meter el tranvía por el centro de Zaragoza, no iba a ser nada sencillo crear una Línea 2, pues tenía más novios que posibilidades reales de contantar a todos. 

Pero se dejaba sin hacer algo elemental, comunicar la Estación Intermodal con la ciudad. Eso es imperdonable con la suspensión de la Línea 2 que ya nunca se hará. 

Ganamos la presencia activa de la Gran Vía, supimos comunicar el nuevo barrio de Valdespartera con la ciudad, y la zona de Parque Goya con la misma finalidad. Nuevos barrios que se acercaban. 

Supimos olvidarnos del Metro por el Centro de Zaragoza, una obra imposibles excepto si se hace por las "afueras" y para eso debería estar los Cercanías o los Buses Circulares. Y tuvimos las serias dudas de los trolebuses modernos, que se dejaron orillados por diversos motivos sobre todo de estética en aquel momento. Y como error grave nos olvidamos también del Este de Zaragoza y de la zona del Rabal, Avenida Cataluña.

¿Y ahora, de cara al 2050, qué debería hacer Zaragoza? Aquellas muchas jornadas para buscar solución a la Línea 2 nos dejó sobre la mesa la necesaria ampliación hacia una Línea 3. La Línea 2 no iba a bastar para hacer una malla necesaria en y sobre la Zaragoza urbana. 

Y tras aquellos abandonos nació la idea absurda de rediseñar todas las líneas de autobuses urbanas, algo realmente casi imposible. No se resuelve con un rediseño, que nunca contentaría a una mayoría. Es imposible pues eso siempre es cambiar para no contentar nunca a los vecinos.

Hoy sabemos que es (casi) imposible hacer una Línea 2, incluso por problemas legales, tras unos acuerdos absurdos para hacer la Línea 1.  Y eso supone que Zaragoza funcione bien en transporte público por la entrada de la bicicleta y de las líneas circulares, pero mal o muy mal en otros soluciones que no se toman, pues no son baratas.

Julio Puente


7.6.26

Zaragoza Sueña Fuerte, un grito al futuro


Hay una iniciativa en Zaragoza que como muchas de ellas, no siempre saltan a la opinión pública, no siempre son conocidas, aunque sean conformadas por numerosos ciudadanos de gran conocimiento de la ciudad por sus trabajos. En este caso me voy a referir a la llamada:Zaragoza Sueña Fuerte.

Se trata simplemente de soñar con y por Zaragoza, de criticar su forma y fondo, pero a la vez de hablar de Zaragoza, de reflexionar y preguntarnos hacia dónde queremos ir, de reclamar una ciudad mejor e intentar que se escuchen las ideas de los ciudadanos, sin tener en cuanta espacios políticos, sino sociales, intelectuales, a personas con gran experiencia en el mundo del urbanismo o de la sociología urbana.

La directora de cine Paula Ortiz inició la idea desde su propio punto de vista en el Pregón de Fiestas del Pilar de 2025.

“Somos ciudad. Somos foro. Somos asamblea, hogar. Lo somos a pesar de la dureza del viento, del polvo, de la niebla y del sol abrasador. A pesar de todo eso, somos una gran ciudad que recibe a quien llega sin preguntar.”

Somos Foro, somos Hogar, Comunidad, y debemos entender las ciudades como eso tan fundamental en la vida y hacia el futuro. Las ciudades no son solo negocio urbanístico o comercial. No estamos llenos de personas dispuestas a comprar, sino de ciudadanos dispuestos a ser mejores y a vivir mejor.

Una ciudad no nos pertenece, no es nuestra. Zaragoza lleva 2.000 años siendo ciudad y lo seguirá siendo por muchos más. Nosotros simplemente debemos cuidarla, mejorarla, pensando en los que van a venir después de nosotros.

Como somos el hogar de miles y miles de personas, debemos analizarla fuera del negocio que representa un espacio urbano

No somos un producto casual, sino un lugar atractivo desde hace miles de años que debemos lograr que sea habitable, una ciudad fuerte en su propios espacio geográfico, en donde las personas incluso con el condicionante de nuestro clima, quieran quedarse a gusto.

Y para ello, lo que se plantea desde “Zaragoza Sueña Fuerte” no son simples utopías de mesa de bar, sino estudios de despachos, imaginarnos nuestra ciudad con esas utopías posibles que requieren mucho trabajo, imaginando una ciudad diferente a muchas otras ciudades grises y apáticas, una ciudad en donde sea posible soñar pensando en las generaciones que van a venir, en nuestros nietos, en los nietos de nuestros vecinos.

Ya somos una ciudad cómoda y lo sabemos valorar. Y somos también una ciudad llena de oportunidades

Pero cuidado, no somos el ombligo ni el culo de nuestros vecinos. Estar entre Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao tiene sus ventajas pero si no lo entendemos bien, tiene también sus inconvenientes. Los problemas propios por estar en este punto medio nos obliga a ser vigilantes para que no nos legue a nosotros toda la mierda que no quieran tener por diversas causas los vecinos geográficos.

No podemos ser tampoco el Barrio Grande de las muy grandes ciudades, que solo recojan para dormir o para trabajar en empresas que ellos quieran, lo que no son capaces de tener o soportar, mientras las oficinas que pagan los impuestos, las cabeceras de esas empresas, se quedan en sus grandes ciudades. Queremos ser parte del futuro, pero Zaragoza quiere ser inteligente y saber qué parte del pastel económico nos corresponde por ser quienes somos.

Zaragoza, como toda España y gran parte de Europa, tiene en la actualidad dos grandes problemas estratégicos serios y con solución compleja, La Vivienda y el Acceso de los Jóvenes a la Emancipación por no disponer de un Empleo de calidad, por tener una precariedad inaguantable..

Zaragoza además de muy plural, es una ciudad de Cultura, de Arte, y por ello es fundamental sentarnos a pensar sobre qué queremos hacer con nuestra Cultura en todos sus aspectos. Tenemos vergüenzas inexplicables en forma de decenas de edificios culturales parados y congelados en el tiempo. 

Podría listarlos, pero me da pena, incluso ansia. Hay proyectos que se suman que de entrada ya sabemos que no tendremos agallas para llevarlos a buen puerto.

Sabemos lo que necesitamos, pero como ciudad Faro, no somos capaces de conseguirlo. Y hay que reconocerlo, el Gobierno de Aragón no ayuda como sucede en otros territorios de Espada. 

En este caso es el temido “Aragón contra Zaragoza” como si Zaragoza no fuera Aragón, o como si para dignificar Aragón hubiera que sacrificar Zaragoza.

Debemos seguir siendo una ciudad saludable, con calidad en el aire y en sus aguas, con entornos naturales a nuestro alrededor, cuidando lo que tenemos, refrescando lo que hemos ido perdiendo. Cantalobos o Juslibol son dos ejemplos a reflexionar, pero hay varios más muy carca o rodeando la Zaragoza que necesita respirar mejor.

Hay que pensar en mantener nuestra huerta de una forma mucho más inteligente, con infraestructuras verdes que amplíen la naturaleza que nos rodea, y adaptada a nuestro clima.

Y debemos seguir trabajando de forma muy inteligente por modelos de movilidad, copiando de ciudades europeas que sean válidos para nuestra ciudad. Hemos avanzado mucho, hay que proseguir en esto. 

Debemos romper nuestra Isla de Calor, a base de imaginación y nuevas tecnologías. Hay ejemplos en ciudad mucho más calorosas y duras que Zaragoza. No siempre hay que inventar, a veces sirve copiar. 

Julio Puente

8.5.26

Pediatría de La Jota. Proyecto Believe in Art


Humanizar los espacios sanitarios es un trabajo pendiente y que lleva varios años haciéndose en Zaragoza, dentro del Proyecto Believe in Art. Ahora le ha tocado a pediatría del Centro de Salud de La Jota en Zaragoza.

No solo se han pintado las zonas de espera de los niños y familias, sino que ya hace un tiempo hay espacios en donde se dejan juguetes, libros infantiles, para que los niños se sientan en un espacio más humano, adaptado para ellos.

¿Porqué algo va a ser feo pudiendo ser bello? Esta frase de Steve Jobs resume bien a Believe in Art. El arte tiene la capacidad de cambiar y humanizar los hasta ahora fríos espacios hospitalarios.

Cien habitaciones y espacios comunes desde 2013 y seguimos pintando, también fuera de la comunidad aragonesa. Donde nos llaman, vamos.

2.5.26

Barrio de Montemolín de Zaragoza. Finales del siglo XIX y principios del XX


El barrio de Montemolín de Zaragoza (hoy ya casi no se llama así, pero en aquellos años era un bario muy claro y perfectamente delimitado por fronteras naturales) decide por obra y gracia de sus primeros moradores, y por la cada vez mayor importancia que iba teniendo la Estación de Cappa (Estación de Utrillas) y el nuevo Matadero de Miguel Servet, en la economía de la zona a crecer mientras en Zaragoza iban sucediendo cosas importantes y Montemolín iba aprovechándose de ello para crecer.

En estos años 1880-90, en los finales de un siglo XIX muy viejo, se estaba proyectando en Zaragoza el ensanche de la zona que después sería sede de la exposición Hispano-Francesa, por la zona de la actual Plaza de los Sitios. Aquel Zaragoza acababa como ciudad por el sureste en la Plaza de San Miguel. Toda la actual zona del barrio de Las Fuentes era rural, campos agrícolas regados por numerosas acequias.

San José ya tenía formado el entonces camino (sin asfaltar) de San José en el actual emplazamiento, y a ambas orillas de esta vía de acceso a Torrero o a Puente Virrey —al igual que en la carretera de Alcañiz, en nuestro actual Miguel Servet— había arbolado. ¡Qué maravilla de zonas naturales en aquella Zaragoza de hace casi siglo y medio!

Ya existía a finales de dicho siglo XIX el actual camino de Puente Virrey, sin haber por aquella lejana zona muchos árboles, pero sí bastantes torres desperdigadas con tierras de labor, por lo que algunos se atrevían a edificar en los lindes del propio camino, pero que en la mayoría de los casos construían solo el edificio central. Lo que ahora llamamos Torres como tipo de vivienda muy antigua.

Eran edificios grandes que ahora conocemos como torres, en medio de la heredad y campos de labor, sin tener en cuenta caminos o posibles calles que configuraran la zona. Además de edificio en donde habitaban la familia propietaria de los terrenos había edificaciones menores para aperos, algo de ganado y en algunas ocasiones pequeños edificios de planta baja para vivir las familias de los capataces.

Estamos hablando de un final de siglo XIX, en que como antes decíamos, toda la zona de Las Fuentes, Bajo Aragón y San José era una inmensa zona rural sin entidad propia, que dependía totalmente de las gentes del centro de Zaragoza, y que todavía hace pocas décadas podíamos contemplar en algunos parecidos, paseando por el actual término rural de Miraflores.

Eran torres desperdigadas, de diversa calidad y tamaño, con enormes parcelas de terreno de labor en regadío que las rodeaba, y un gran número de acequias que daban agua a todo el terreno, bien bajando por los montes de Torrero desde el Canal Imperial, bien saliendo espontáneamente en la zona de las Fuentes, bien como ramales del actual Huerva que eran dirigidas hábilmente para regar amplias zonas de terreno.

Toda esta zona de Zaragoza, rica en aguas subterráneas y de superficie, lo era también en desbordamientos y cubrimientos de los ríos Huerva y Ebro cuando las cosas venían feas. Hay que tener en cuenta que los dos ríos eran muy diferentes a como los sentimos hoy, en caudal y en posibilidad de controlar y regular sus crecidas.

Si hoy el Huerva es un río casi totalmente seco en algunas zonas de Santa Fé o Cuarte, para volver a llegar a Zaragoza casi descompuesto con aguas de desecho hasta que desde el canal en la zona de Casablanca recibe nueva agua para disimular su asquerosa realidad por los polígonos industriales, el Ebro es un río regulado sobre todo en sus afluentes; pero en aquellos tiempos, las grandes avenidas de otoño o de primavera eran habituales, las filtraciones de agua en terrenos de nuestro barrio muy normales, y por consiguiente la seguridad en las cosechas poca.

Todavía en los años 1960 y principios de los 1970, se anegaban los terrenos actuales del parque de Torre Ramona hasta la zona de la Facultad de Veterinaria, cuando el Ebro venía con fuerza. Y ya existían entre el río y el barrio, incluso gran cantidad de edificios que hacían de parapeto que sufrían en sus garajes las inundaciones, aunque estuvieran a considerable distancia del río.

Pero volvamos a los finales de aquel siglo que nos vio nacer. El 19 de octubre de 1894, en plenas Fiestas del Pilar de aquel año, se encendió por primera vez en Zaragoza la luz eléctrica. Durante dos horas se iluminó el Puente de Piedra. ¡Que adelantos! En 1893 se inauguran los Baños del Huerva, junto a la Puerta Quemada, los segundos en importancia de la ciudad en aquellos tiempos. Todo esto os suena a prehistoria, lo sé.

En ese final de siglo XIX, todavía se contaban en Zaragoza nueve puertas. La del Angel, la de Don Sancho, la del Duque de la Victoria, la del Heroismo, la de Nuestra Señora del Carmen, la de Nuestra Señora del Portillo, la de San Ildefonso, la de Santa Engracia y la del Sol. Había 251 calles, 2 pasos, 11 plazas, 30 plazuelas y 4 paseos.

En cambio, en el año 1948 (cincuenta años después), la ciudad ya había crecido y se habían saltado las murallas medievales. Ya eran 707 las calles, 14 los callejones, 45 las plazas, 8 las avenidas, 18 los paseos y 25 los caminos. Esta era ya otra ciudad. En solo medio siglo no sólo había crecido en cantidad sino también y mucho más importante en calidad, convirtiéndose poco a poco en capital importante.

Entre 1898, año del Desastre Colonial, y 1915, Zaragoza ciudad pasa de ser una entidad eminentemente rural y agrícola para empezar a tener en su economía más importancia, las nuevas actividades industriales. Son los años del despertar de la ciudad moderna, cuando se replantean nuevas ideas, y cuando buena parte de la primera inmigración de los pueblos aragoneses hacia la "Capital" empieza a acudir a Zaragoza, buscando nuevos horizontes.

Eran los años de los Basilio Paraíso, los Escoriaza, los Higuera, los Montemuzo, los Baselga, los Domingo Miral, Royo Villanova, Averly, Mecier, Uson. Eran los tiempos en que en Zaragoza trabajaban por la ciudad los Marcelino Isabal, los Izuzquiza, Dionisio Casañal, los Cucalón, Ricardo Magdalena, Mariano de Pano, Juan Móneva o Cantín y Gamboa.

Como se puede entender, todo un enorme plantel de gentes hoy conocidas por llevar muchas calles actuales sus nombres, y que supieron dar un impulso a nuestra ciudad desde dentro de ella, o desde sus puestos de Madrid. Que, o bien desde sus ideas, o desde sus creaciones o sus empresas, fortalecieron la ciudad en un momento importante de desarrollo.

Lástima que en ningún otro tiempo hayamos sabido encontrar tal ramillete de intelectuales junto, a la vez en el tiempo y con ganas de trabajar por Zaragoza, como para sacar a nuestra bella metrópolis del letargo que desde entonces le acompaña. Hoy simplemente como ejemplo nos vendrían muy bien todas estas figuras.

Pensemos solo un momento, que se pasó de un año 1900 en donde el 68% de la población zaragozana dependía de la agricultura, a un año 1930 en que ya solo el 47% lo hacía. Se habían invertido las mayorías económicas. En ese mismo periodo las personas que se dedicaban a la industria se duplicaron, pasando del 14% del total de la población al 28%.

¿De dónde veníamos? Pues en el año 1868, es decir 30 años antes de estos análisis que hemos visto, la gran mayoría de la tierra que rodeaba la ciudad era propiedad del 7% de sus habitantes.

Estos ciudadanos eran agricultores propietarios o ganaderos, mientras otro 3% eran personas de la Alta Burguesía, Propietarios de grandes fortunas, terratenientes, capitalistas de empresas, notarios o catedráticos. Pequeños burgueses había un 14%, entendiendo como tales, a los comerciantes, los maestros y aquellas personas que se dedicaban a profesiones liberales.

Otro 5% eran personas de clases pasivas. Es decir, militares, clero, estudiantes, cesantes o personas que vivían a costa de otras. Y ahora vienen el grueso de la tropa. Un 22% eran artesanos u oficiales de oficios, y un 49% vivían de ser jornaleros, sirvientes y/o pobres.

Es decir, entre jornaleros, sirvientes y artesanos de oficios vivían un 71% de las familias de aquel entonces.

Si lo desglosamos por Distritos, podemos ver que en el Segundo Distrito de las Afueras, que es donde se colocaba administrativamente Montemolín en aquel inicio del siglo XX, un 41% eran jornaleros, un 24% artesanos y un 21% agricultores y ganaderos. Un 86% del total. Nos queda un 11% para pequeños burgueses, un 3% para clases pasivas y un raquítico 2% para burgueses de los de verdad.

En un censo de 1915, realizado por Jordana de Pozas, sobre la población obrera que había en la ciudad, clasificó a 12.789 trabajadores por oficios. Estos datos nos sirven para hacernos una idea de como eran los trabajos en nuestra ciudad por aquellos años, pero son difícilmente extrapolables a nuestro barrio en particular, pues en aquellos años, era una zona eminentemente rural todavía, en pleno inicio de expansión, pero muy mediatizada por las grandes empresas que en estos terrenos se empezaban a asentar.

Aun así no quiero dejar de apuntar la curiosidad de que en aquel año 1915, teníamos ya en nuestra ciudad 300 personas trabajando para las Artes Gráficas. Que había otros 300 harineros o 900 ferroviarios. Que otros 730 vecinos trabajaban en azucareras o alcoholeras. Que había 370 barberos, 2.050 albañiles y 1.656 metalúrgicos por otros 1.500 carpinteros. Los tejedores ascendían a 414, por otros 285 sastres y 85 sombrereros, mientras que 93 eran curtidores y 70 zapateros.

En el transporte trabajaban otras 800 personas junto a otros 85 tranviarios. Dependientes de ultramarinos había 210 y de otros menesteres de comercios 1.240. Para el Ayuntamiento trabajaban 280 personas y para la repostería y los bares o cafeterías otras 298 personas. Pintores había 247 personas y electricistas 293, que no está nada mal, mientras que conserveros había 80. Que hacían cestas teníamos a 78 personas y colchoneros a 60. Para hacer mármoles o trabajando en canteras disponíamos de 95 oficiales.

A partir de aquí, que cada uno saque sus conclusiones, sus comparaciones con el día actual del siglo XXI en donde tiene otro color. Que analice como ha evolucionado la ciudad y sus oficios, y hacia donde nos hemos movido.

En aquel año de 1899 casi el último del siglo, nacieron 2955 personas y fallecieron 3167. Es decir, que tuvimos en nuestra ciudad un crecimiento negativo de 212 vecinos. Por aquel entonces la edad media de vida en la ciudad era de tan solo 28 años. Algo exiguo como todos podemos comprender si la analizamos con la actual.

En esta media está incluida la niñez que en aquellos momentos era quien realmente bajaba mucho la estadística en estos valores. Pero por seguir analizando debemos decir que, en los mismos tiempos, en Francia la edad estimada de vida era de 39 años y en Noruega de 48. Eran países en donde la sanidad infantil estaba mucho más avanzada. En aquellos años, era alcalde de nuestra ciudad Amado Laguna de Rins, que además de Militar era Ingeniero Agrónomo y fundador de la M.A.Z..

En el año 1895, de los 95.000 habitantes de nuestra ciudad Zaragoza, sólo 5.000 eran obreros industriales, lo que nos da una imagen de ciudad muy dedicada a la agricultura.

Pero hay otro dato más preocupante para nuestro presente. Mientras en al año de 1900 los ciudadanos aragoneses representábamos el 5% del total de España, hoy somos el 3% del Estado. En el mismo periodo los catalanes han pasado de un 10% a un 15%. Eran entonces el doble que nosotros y hoy, 100 años después, son 5 veces más. Y no hay que olvidarlo para entendernos.

Era aquel año de 1900 fue el último en que las horas se contaban de 12 en doce. Y me explico mejor. No existían las 15 horas ni las 23 horas. Las 3 de la tarde eran las 3 de la tarde, y punto. A partir de 1901, se puso el reloj en 24 horas, y las 3 de la tarde de aquel año, pasaron oficialmente a ser las 15 horas. Mucho más fino quedó el horario preparando a la población para los adelantos que el nuevo siglo nos iba a traer.

Solo un dato más sobre aquellos años, y es que había sólo 55 policías en la ciudad de Zaragoza, y que, de ellos, 4 eran policías secretas y únicamente 18 iban uniformados. No entiendo pues como los 33 policías sin uniforme estadístico no eran considerados policías secretas o de paisano. Se turnarían los uniformes tal vez. Eso sí, por la noche, Zaragoza quedaba bien guardada. Un cabo y 3 hombres vigilaban toda la ciudad. Jopetas.

Por desgracia no me puedo imaginar hoy nuestra Zaragoza, con tan pocos hombres vigilando, ni multiplicados por seis para corregir el índice de población de entonces con al actual. Aunque igual nos sorprendíamos de conocer los datos reales de policías que custodias algunos días la ciudad.

Dicen que en la fiesta del 5 de marzo de aquellos principios de siglo, la gente salía a celebrarlo al campo, donde preparaban calderetas, ranchos o paellas. Más o menos como ahora, después de que se rescatara esta celebración por el primer ayuntamiento socialista en la conocida como etapa democrática. Pero con algún cambio.

Entonces elegían Torrero, Montemolín, o las arboledas del Ebro y el Gállego. Es decir, no sólo se elegía la fiesta en las Balsa del Ebro Viejo, sino que se utilizaba también nuestro barrio para salir al campo a pasear y jugar, a celebrar la Cincomarzada.

En la huelga general de 1904, las autoridades se tomaron muy en serio el orden público, esperando desórdenes callejeros sobre todo en las zonas industriales. En los barrios de Torrero y Montemolín sin saber muy bien los motivos, se desplegó al ejército, mientras que por el resto de la ciudad, con la Guardia Civil pensaron que era suficiente.

El 10 de agosto de 1904 aquella huelga terminó, pero sigo pensando yo ahora, si el hecho diferencial del tipo de vigilancia era un detalle bueno o malo a la hora de entender cómo era nuestro barrio en aquellos años. Nos da un retrato eso sí, de que éramos considerados como zona industrial.

Hasta tal punto era famoso y tenido en cuenta el principio urbano de la zona de Miguel Servet —puede que, por las anchuras de su calle, pues no se entiende mucho si no es por ello— que los grandes entierros de gentes ilustres zaragozanas eran los féretros llevados hasta el cementerio de Torrero por esta calle principal de Miguel Servet hasta el cruce del puente de la acequia de Las Adulas, subiendo luego por San José. ¿No sería para dar más vuelta y que durase más el entierro? Perdón por el comentario.

Unos años después se montó en la actual zona de la plaza de Los Sitios la gran exposición Hispano Francesa de 1908, que estuvo abierta entre el 1 de mayo y el 5 de diciembre de aquel año, habiendo sido visitado por un total de 600.000 personas. No es Montemolín, pero estaba cerca.

Su recinto ferial, precioso, único en la historia de la ciudad, se componía del Palacio de las Artes y Oficios, edificado por Félix Navarro, en donde se exponían salones de maquinaria, curtidos, minería, cerámica, lana y correos; el Palacio de los Museos, edificado por Ricardo Magdalena, en donde había una exposición de Arte Retrospectiva, y que fue inaugurado por el Rey el 15 de Junio, un mes después de ser abierta el resto de Exposición, y abriendo en aquella fecha al público además de este pabellón, el Pabellón Francés y otros varios edificios de menor importancia.

A esa inauguración oficial, acudió también el ministro francés de Comercio, y de alguna manera en su puesta en funcionamiento bebió de las ideas de la Exposición Aragonesa de 1885, que se hizo en el entonces todavía sin inaugurar Matadero de Zaragoza en Miguel Servet, en el barrio de Montemolín. Vemos arriba un cartel de aquella exposición.

Ambas, fueron exposiciones predecesoras a la celebrada en Zaragoza con el lema de Agua y Desarrollo Sostenible, para celebrar el Segundo Centenario de los Sitios, aunque no se mencionara, la muy conocida Expo 2008 que tuvo lugar en el meandro de Ranillas durante tres meses de aquel verano.

En 1912 se empiezan a adoquinar las calles céntricas de la ciudad. Hasta entonces todo era barro y tierra. Es fácil suponer pues, que en el barrio de Montemolín se tardó bastante en ver los adoquines, y que estos finalmente, fueron los últimos tapados en las calles transversales a Miguel Servet por el asfalto pero bien entrada la década de 1970.

Solo en el año 1.920 — qué tiempos tan locos y de locos— hubo 23 asesinatos políticos en nuestra ciudad. Os lo dejo como un detalla bruto del funcionamiento de nuestra ciudad.

Loa alcaldes de Zaragoza a partir del momento de la Guerra Civil fueron los que a continuación se enumeran. Auténticos artífices junto a sus equipos de gobierno, de la configuración del crecimiento de nuestra ciudad para bien y para mal, que de todo hubo.

A partir de Julio de 1.936 D. Miguel López de Gera. Desde enero de 1.939 D. Juan José Rivas. Desde mayo de 1.944, D. Francisco Caballero. A partir de noviembre de 1.946 D. José María Sánchez. Desde febrero de 1.949 D. José María García Berenguer. A este le sucedió en mayo de 1.954 D. Luis Gómez Laguna, y a este D. Cesáreo Alierta.

Después trabajó por todos nosotros D. Mariano Horno Líria, quien dio el pase a D. Ramón Sainz de Varanda. Este a su muerte pasó el testigo a D. Antonio Gonzalez Triviño, y a la pérdida de las elecciones de este le sucedió Dª Luisa Fernanda Rudí que dejó el cargo para irse a Madrid en manos de D. José Atarés Martinez quien fue sustituido en junio de 2003 por D. Juan Alberto Belloch Julbe. Los y las alcaldes modernas posteriores ya no las comento.

En otro orden de cosas, y ya en el plano cultural no debemos de olvidar que en 1972 se funda la revista El Andalán. Este periódico semanario que tanto hizo por la cultura, fue también crisol de gentes que tomaron conciencia por su tierra, por su ciudad y sus barrios, creando la percepción de que podemos conseguir todo lo que nos lo proponemos con unidad; que al menos esto no se nos olvide.

Y terminar este apuntado, ligero y banal de la historia de Montemolín de aquellos años, que el 23 de Abril de 1978, se movilizaron unos150.000 aragoneses con una sola voz pidieron por las calles zaragozanas, reclamando la autonomía plena para Aragón. Fue la primera vez en que tantos aragoneses se unieron para pedir sus razones, aunque no nos hicieron caso, y nos la metieron por el Artículo 145 en vez de por el Artículo 151. Parece una tontería, pero no, era fundamental y lo seguimos pagando.

Entre 1960 y 1970, 220.000 aragoneses emigraron de sus pueblos. De ellos 100.000 lo hicieron a sus capitales de provincia con gran predominio de Zaragoza, 48.000 a Cataluña, 30.000 a Europa, 14.000 a Valencia, 9.000 a Madrid y 7.000 al País Vasco y Navarra. Entre 1950 y 1975, Aragón sin contar en el dato a Zaragoza, perdía a 100.000 habitantes siendo además estos años de gran natalidad y crecimiento en otras zonas de España.

En el mismo tiempo Zaragoza ganaba 180.000 habitantes. La gran ciudad se iba comiendo a la región, y para ello necesitaba formar nuevos asentamientos, nuevas barriadas que recibieran a la inmigración de los pueblos.

Y es en este caldo de cultivo como se fue formado y creciendo Montemolín. Con gentes en su mayoría de la zona del Bajo Aragón. Vecinos que se iban de Muniesa, Belchite, Letex, Lecera, Montalbán, Sástago, Escatrón, y que eran zonas que entregaban a sus mejores hijos a la capital y que recalaban por nuestra puerta de entrada, la estación de Utrillas, y que por aquí cerca se quedaban, al ser la primera ventana de la ciudad que ellos contemplaban.

De alguna manera vivir cerca de la estación, las deba la impresión de que se encontraban más cerca de sus pueblos de origen familiar.

Julio Puente

24.4.26

La zona del Rabal de Zaragoza, sobre 1900


Esta imagen del Puente de Piedra sobre el Ebro, es maravillosa por lo que podemos ver en ella. La entrada del Puente de Piedra en el barrio del Arrabal, un pequeño barrio en esos tiempos, rodeado de empresas y fábricas y zonas agrícolas. 

Instalaciones industriales a la derecha, la azucarera y otras industrias que se instalaron en esa orilla del Ebro a finales del XIX.

Y además vemos dos tranvía en el puente, sobre una imagen está coloreada artificialmente, técnica muy habitual entre aproximadamente 1890 y 1930.

El tranvía eléctrico en el puente nos puede dar una pista del año en el que se hizo la fotografía, pues Zaragoza inauguró su red de tranvía eléctrico en 1902. Tiene que ser una imagen posterior. 

El volumen de industrialización es visible pero aún es moderado detrás de la zona urbana del Rabal. Funciona perfectamente la Estación del Norte, con sus dos edificios, inaugurada en el año 1861.

El cuartel de San Lázaro llena la imagen en su zona derecha, sobre una orilla del río en la zona del llamado Pozo de San Lázaro, que denota inestabilidad.

Mi estimación es que esta bella imagen de la que ya no queda casi nada, la iglesia de Altabás, el puente de Piedra, la chimenea de la azucarera y uno de los pabellones de la Estación del Norte, se tuvo que realizar hacia el año 1905 o a lo sumo en 1912.

8.4.26

Plaza de San Miguel de Zaragoza, en 1861



Hablaba ayer de la Plaza de San Miguel de Zaragoza en los inicios del siglo XX. Podríamos irnos a 1861 y veríamos en el famoso plano de Zaragoza llamado "de Yarza" la zona de esa plaza, para compararla con la reforma que se está realizando en esto 2026. Más de 165 años después quedará totalmente diferente, como es lógico, y renovadas todas las conducciones de servicios públicos. 

Es una excelente plaza en el centro de la ciudad, que siempre ha sido un nudo de comunicación para entrar y salir del Centro. Y lo seguirá siendo, excepto que provoquen un serio problema con los autobuses urbanos, obligando a los vecinos a moverse excesivamente hacia el río Huerva. 

En las líneas negras vemos la distribución de los edificios y calles en aquel momento, y en líneas naranjas la que se pretendió con una profunda reforma, para que Zaragoza tuviera calles mucho más anchas y rectas.

7.4.26

Plaza de San Miguel de Zaragoza. Hace más de un siglo


Ahora que estamos en plena reforma de la Plaza San Miguel de Zaragoza,  ahora que vamos descubriendo pequeños detalles de la historia de nuestra ciudad, escondidos en el subsuelo de esta zona de Zaragoza y que van saliendo levemente de momento, mientras se hacen las reformas, os dejo dos imágenes antiguas de esta plaza.

Por una parte una imagen coloreada del año 1912, preciosa, creo que de la colección  de Cintora, pero tengo mis dudas y que se ha utilizado para alguna portada de libros sobre la historia de nuestra ciudad, y por otra parte una imagen más antigua, mal digitalizada o mal colocada en internet por el Gobierno de Aragón, que no siempre cuida la calidad de sus imágenes. 

Este tipo de imágenes, más en lugares como este blog, que son sin ánimo de lucro, deberían tener o disponer de más calidad, pues son meramente para recordar historias y para fines formativos.

De ambas se han realizado en otras décadas postales y son imágenes muy conocidas, pero conservan un punto histórico importante, con una fuente en medio de la plaza, e incluso con la visión de la Puerta del Duque, que cerraba la ciudad para poder cobrar impuestos.

Curiosamente, de la imagen más antigua, la inferior, podemos ver el inicio de un cartel de "Fábrica de…" pero no sé identificar qué tipo de fabricación había en ese solar. ¿Una fábrica de sifones y gaseosas? No lo sé… de momento.



4.4.26

Bar Royalty de Zaragoza en el Tubo


El Bar Royalty que no debemos confundir con el café Royalty, estaba en la calle Mártires 3 y 5 de Zaragoza, en la ona céntrica del Tubo zaragozano, y se abrió en el año 1927. Estaba cerca del Café Royalty instalado en el Coso en su número 35 y con mucha solera e importancia, y este bar buscaba entrar en aquella moda de los años 20 de crear bares que fueran reemplazando a las cafeterías clásicas.

Por una parte en la cafeterías se servían cafés y tertulias, los clientes estaban mucho tiempo en su interior y con poca consumición y gasto. 

Y los bares en cambio eran locales de servicio mucho más rápido, en donde se tomaba cerveza (como ahora), vermut que era una bebida muy típica de aquellos años, aperitivos y se formaban con un ambiente más joven e informal.

Eran pues mucho más rentables para los dueños, y por eso unas no sobrevivieron (las grandes cafeterías) y otros se han multiplicado tremendamente.

En este caso, y tal y como vemos en este banco municipal de cerámica, era un local elegante, dice que era el predilecto del público zaragozano, que intentaba copiar los modelos de otras ciudades españolas con servicios más turísticos e informales.

En este caso además, estaba relacionado con el ambiente del Petit Park, un pequeño parque de atracciones de la época, y era la cafetería un local en donde se servían meriendas y aperitivos, con vermut caseros o de cuba.

No dispongo de datos fiables de que el Café Royalty y el Bar Royalty fueran del mismo dueño, algo que en estos momentos siempre sería así por derechos de nombre, pero en aquellos años eso casi no existía, sino al contrario, era habitual que algunos locales se aprovecharan de la fama de una marca para con leves cambios crear una nueva.

En cuanto al nombrado parque de atracciones Petit Park, este se levantó en la antigua huerta de Santa Engracia, sobre unos solares próximos a la plaza de los Sitios, entre el paseo de la Constitución, la calle de Isaac Peral, la calle de José de Canalejas y la calle de Jerónimo Zurita, con accesos también desde la calle Sanclemente.




25.3.26

Canal Imperial a su paso por Zaragoza


Nuestro corresponsal del barrio de Torrero de Zaragoza, Luis Iribarren, nos envía esta preciosa imagen nocturna del Canal Imperial de Aragón a su paso por la entrada de Torrero.

Algún año descubriremos otra vez, redescubriremos más bien, que el Canal Imperial a su paso por Zaragoza es un gran activo de ocio, turístico, de belleza, de tranquilidad.

Y tal vez entonces, volvamos a recordar los usos de principio del siglo XX hasta incluso algo más de la mitad, cuando además de barcas pequeñas o grandes, se disfrutaba de la calma en esta zona de paseo, había varios espacios de alto nivel como la Quinta Julieta, para que las familias con posibles disfrutaran de noches y veladas festivas con todo lujo de detalles de aquellos años.

Pero incluso yo todavía recuerdo algunos puentes sobre el Canal que eran una preciosidad urbana con una arquitectura hecha para no tener prisa, y todo eso nos lo hemos comido, en vez de trasladarlo unos metros para que sirviera al menos de paisaje urbano.

Hoy la suciedad es lo que manda en estos entornos. La desordenación, el nulo uso de sus posibilidades. Algún día sonreirán los futuros habitantes de Zaragoza, por lo tontos que fueron sus padres y abuelos.

20.3.26

El Ayuntamiento de Zaragoza lo sabe


Es verdad, el Ayuntamiento de Zaragoza lo sabe. Sabe bien que durante dos meses al menos, el barrio de La Jota sufre una cagada espectacular de centenares de palomas de una raza muy determinada, que nos llenan las calles, los coches de cagadas. Podríamos ser más finos, pero es que simplemente son cagadas.

Y el Ayuntamiento de Zaragoza sabe bien por qué se producen, y yo también, y que en estas semanas hay que limpiar MUCHO mas las calles y aceras de estos excrementos, que además de molestos, huelen y pueden ser contaminadores de ciertos patógenos.

Estamos halando de Salud Comunitaria, de Salud Pública, de control municipal de lo que no es de recibo urbano.

Sabemos cómo hay que limpiarlas, sabemos incluso que si se convierten en una plaga, igual hay que hacer como se hace con las plagas, por ejemplo con la cotorra argentina. Es decir, soluciones hay. Pero no se quieren tomar.

El barrio de La Jota es uno de ellos, hay más barrios en Zaragoza con estas mala condiciones, pero cuantos más árboles hay, sin podar como se deben podar, y si hay ejemplos donde fijarse de cómo podarlos, podemos ir a Calatayud o a Bilbao, para poder dos ejemplos con el mismo tipo de árbol, que hay muchos más.

Lo que no es de recibo es soportar esto, y lo sabe el Ayuntamiento de Zaragoza. Ni que pasen días sin limpiar con agua a presión, las calles más habituales. 

Sí, no es que esas palomas hagan "sus cosas" todos los días, que efectivamente las hacen, sino que no se limpian todos los días, ni tan siquiera varias veces a la semana. Aunque… tal vez sea problema de los que deben —desde la empresa de limpieza— inspeccionar el trabajo. 

Julio Puente - Miembro de la Comisión Permanente del Consejo de Salud de Aragón