Una de las películas, aun rodada en Irlanda del Norte, con la que más de identifico con la filmografía fecunda de Isabel Coixet, tan letra y músico herida, es “La librería”. Creo que no soy el único, que es la que más ha calado en España y más ha sido comprendida aun interpretado el guion por actores anglosajones.
Quién no ha pensado, de entre quienes escribimos, dejar a tanto cargo medio trepa y desagradecido, ágrafo y lazarillo, y volcarnos a organizar una estantería y perfumarla según nuestros gustos literarios o audiovisuales.
Yo mismo tuve la oportunidad de probarme como voluntario en una librería solidaria y, aun con el cansancio que me suponía pasar en ella tres horas de cada lunes por la tarde, la comunión con los compradores y los mirones al bies, con los mineros en busca de tesoros literarios, fue plena.
Qué emoción conversar con estudiantes erasmus europeos a la caza de su primer Lope de Vega a buen precio y recomendarles ,de paso, por su uso de un elegantísimo castellano asequible, una novela o guía de viajes de Delibes.
Qué sensación de levitar cuando entraban mexicanos o lationamericanos y departir con ellos de una novela de viajes de su desconocido Labordeta, el guion de “Un País en la Mochila”, o recomendarles en su condición de creyentes una joya literaria en torno a la obra de Goya o la Catedral de La Seo.
La edición de la Gala del Libro Aragonés, a cuya entrega de premios de 2024 asistí por ello, ha galardonado a una editorial con la que tengo sentido de pertenencia y a la librería “Anónima” de Huesca, de la que fui puntual cliente y soy loco perseguidor.
La edición de la Gala del Libro Aragonés, a cuya entrega de premios de 2024 asistí por ello, ha galardonado a una editorial con la que tengo sentido de pertenencia y a la librería “Anónima” de Huesca, de la que fui puntual cliente y soy loco perseguidor.
Porque su equipo va tan allá como el guion de la Coixet y más que mi propia experiencia con la potenciación de una red de amigos, más que usuarios, de toda nuestra bella provincia y sus emigrados y ya humanidad desde la pandemia, que participan en tertulias y presentaciones, les encargan libros y reciben sinopsis de novedades de un modo que las distribuidoras multinacionales no es que no podrán, es que no querrán hacer.
Para nadie con origen rural o urbano de vida de barrio es lo mismo repostar en autoservicio en una gasolinera de la autovía del Somport que mantener los puestos de trabajo, con la que está cayendo, de las estaciones de servicio de Broto o del cruce de Panticosa, y hablamos de una necesidad básica.
Estando en juego necesidades espirituales, la labor de esta crucial para la vida cultural oscense “Librería Anónima”, del equipo que mima como el tesoro que es José Mari Aniés, la refleja su imprescindible página web que cuida hasta los nombres de las secciones, dándoles un sabor de charrada en cadiera como encuentros con escritores con el título de “Parada y Fonda”.
Con especial cuidado en desarrollar presentaciones de libros sobre temática oscense, los de la serie de mirar el románico de Prames, y efemérides oscenses: el esencial 125º Aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender, ilustre becario como Costa o Acín de la Diputación oscense. Si los expedientes custodiados por sus archiveros y el Instituto de Estudios Altoaragoneses hablasen… subiría el oro.
Sin perjuicio de que librerías monumentales en sus propuestas y asimismo premiadas, otra que estaba sita junto al Bar Circo de la Calle Blancas y era mi preferida de Zaragoza pese a ello tuvo que cerrar, subsistan en la capital de Aragón: me refiero a la “Pantera Rossa” en la Madalena, “Librería Cálamo” de la Calle Latassa en que también he comprado botellas de vino especiales y la excelentísima un poco elitista “Librería Antígona” de la calle Cerbuna, va mi recuerdo para otras iniciativas quijotescas, del territorio, especiales por buscar otros nichos de mercado que no son el ya algo insuficiente universitario y lo que te rondará la IA o letra herido urbano,
Para nadie con origen rural o urbano de vida de barrio es lo mismo repostar en autoservicio en una gasolinera de la autovía del Somport que mantener los puestos de trabajo, con la que está cayendo, de las estaciones de servicio de Broto o del cruce de Panticosa, y hablamos de una necesidad básica.
Estando en juego necesidades espirituales, la labor de esta crucial para la vida cultural oscense “Librería Anónima”, del equipo que mima como el tesoro que es José Mari Aniés, la refleja su imprescindible página web que cuida hasta los nombres de las secciones, dándoles un sabor de charrada en cadiera como encuentros con escritores con el título de “Parada y Fonda”.
Con especial cuidado en desarrollar presentaciones de libros sobre temática oscense, los de la serie de mirar el románico de Prames, y efemérides oscenses: el esencial 125º Aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender, ilustre becario como Costa o Acín de la Diputación oscense. Si los expedientes custodiados por sus archiveros y el Instituto de Estudios Altoaragoneses hablasen… subiría el oro.
Sin perjuicio de que librerías monumentales en sus propuestas y asimismo premiadas, otra que estaba sita junto al Bar Circo de la Calle Blancas y era mi preferida de Zaragoza pese a ello tuvo que cerrar, subsistan en la capital de Aragón: me refiero a la “Pantera Rossa” en la Madalena, “Librería Cálamo” de la Calle Latassa en que también he comprado botellas de vino especiales y la excelentísima un poco elitista “Librería Antígona” de la calle Cerbuna, va mi recuerdo para otras iniciativas quijotescas, del territorio, especiales por buscar otros nichos de mercado que no son el ya algo insuficiente universitario y lo que te rondará la IA o letra herido urbano,
¿Que representan la de San Vicente de Paúl y la oscense?
Me parece obligado mencionar y hacer copartícipes del premio desde mi corazón a la excelentemente dotada de una bibliografía cuidadísima “Librería Monimar” de la calle Serrablo de Sabiñánigo, a la genial librería Castillón de Barbastro en su bella plaza modernista del Mercado, a la librería Badía de Fraga que mira al puente –el que desde arriba lo midió Severino el Sordo, personaje de Labordeta-, las de la calle Mayor y calle del Carmen de la imperial Chaca y la librería Blanco bilbilitana. Y vaya una mención especial para la librería-enoteca en Valderrobres de mi querido amigo Octavio Serret, una de mis arcadias personales
En todas he comprado, vagabundeado y disfrutado, como también me han hecho feliz otras iniciativas on line tales como adquirir de forma directa el precioso catálogo de la Editorial Xordica y encargarle alguna locura al librero on line de Angüés especializado en gastronomía “De Re Coquinaria”.
En el Ragtime tuve ocasión de repasar con el equipo de “La librería” aquellas excelentes de la ciudad de Huesca de su edad de platino de los 80, en que tanta avidez cultural tuvimos.
Me parece obligado mencionar y hacer copartícipes del premio desde mi corazón a la excelentemente dotada de una bibliografía cuidadísima “Librería Monimar” de la calle Serrablo de Sabiñánigo, a la genial librería Castillón de Barbastro en su bella plaza modernista del Mercado, a la librería Badía de Fraga que mira al puente –el que desde arriba lo midió Severino el Sordo, personaje de Labordeta-, las de la calle Mayor y calle del Carmen de la imperial Chaca y la librería Blanco bilbilitana. Y vaya una mención especial para la librería-enoteca en Valderrobres de mi querido amigo Octavio Serret, una de mis arcadias personales
En todas he comprado, vagabundeado y disfrutado, como también me han hecho feliz otras iniciativas on line tales como adquirir de forma directa el precioso catálogo de la Editorial Xordica y encargarle alguna locura al librero on line de Angüés especializado en gastronomía “De Re Coquinaria”.
En el Ragtime tuve ocasión de repasar con el equipo de “La librería” aquellas excelentes de la ciudad de Huesca de su edad de platino de los 80, en que tanta avidez cultural tuvimos.
La librería en que abundaban excepcionales referencias de Alianza Universidad de la calle Parque, la crucial a la que le debo la mitad de mis fondos poéticos (por su excelente selección) de la Calle Universidad del Casco Viejo oscense y aquella en que se vendían desde libros y juguetes y sus dos propietarias no querían devolver nada defectuoso ante nuestra estupefacción de la calle San Orencio, cerca de los Porches. Un comercio con varias plantas.
Cómo dejarme para rematar, pues me han entrevistado dos veces, a los queridos amigos de la iniciativa on line Carazabet de Mas de las Matas, agitadores culturales con punta de compás en el Maestrazgo y generadores de una base de datos bibliófila en materia de desarrollo rural esencial.
Todos ellos expertos en resistencias al cambio aunque aquejados del mal del poder de la literatura, que conoce de raíces como de ausencias de límites.
20.03 Luis Iribarren
Cómo dejarme para rematar, pues me han entrevistado dos veces, a los queridos amigos de la iniciativa on line Carazabet de Mas de las Matas, agitadores culturales con punta de compás en el Maestrazgo y generadores de una base de datos bibliófila en materia de desarrollo rural esencial.
Todos ellos expertos en resistencias al cambio aunque aquejados del mal del poder de la literatura, que conoce de raíces como de ausencias de límites.
20.03 Luis Iribarren

No hay comentarios:
Publicar un comentario