30.3.26

El Aragón escondido: La Valdosnsella o Bal d'Onsella


Los efectos de la pandemia, el círculo familiar y empresarial que rodea a cada abnegado “One” o “Mister X” aquí o en los USA, el agujero de la capa de ozono, la ronda GATT y el precio de la cebada, el coche eléctrico, qué será del Ébola hoy, los meditornados y los pangolines, la isla de Pantelleria, los talibanes… parece que se comportan como la vuelta de los pantalones de campana. Hoy no existen arrollados por los ayatolas y los sionistas, que no judíos, que no israelíes admnistrativos.

El más que interesante y europeo central a estos efectos, el piamontés Umberto Eco, dejó escrito nada menos que en 1964 (en el fundamental ensayo “Apocalípticos” e “Integrados”) que los medios de comunicación, y sí, también yo hoy, proponemos modelos o situaciones que entretienen pero que nunca conectan con las propias vidas de los consumidores, producidos o consentidos por el poder económico ante el que se someten para obtener beneficios. 

Lo que importa es conseguir anunciantes y que el producto renovado llegue. Y así a la masa le parezca que participa. Porque se conoce que podemos elegir meter unos u otros tipos de carburante o tirar la mitad de un piso en un coche eléctrico, antes era muy caro, hoy depende del precio de la única movilidad por trenes de alta capacidad.

Así y como sucedió hace cinco años, no nos presentarán del todo la incompleta estadística de qué muerte económica, por la vía de la exclusión o merma en la participación, causa una espiral de crecimiento de precios del 20% que está claro que entretiene poco por demasiado conectada.

Es extraño que la DPZ no se plantee como hace cinco años, sería demasiado cínico viniendo de castas gobernantes, relacionar viajar por la provincia de Zaragoza con un eslogan como el siguiente: dado que llegar y volver de Salou te costará 100 euros de depósito, conoce tu provincia.

De paso así estableceríamos acciones para salvar servicios, eje sobre el que habrá discurrido y habrán discurrido lo que les hayan dejau, los asistentes al Congreso de Desarrollo Rural y Despoblación de Boltaña, al que dedicaremos atención después de Easter (la Pascua).

Antes de ese día, os propongo recorrer durante una o varias jornadas entrando por las impresionantes ciudades de Sos y Sangüesa o desde la Canal de Berdún, uno de los valles junto con el del río Ortiz en la Comunidad de Daroca, más bellos y recónditos de la geografía zaragozana y aragonesa: la Bal d’Onsella, en navarro Valdonsella.

Espacio que atraviesa la Onsella, como se decía en mi infancia en sangüesino, en cuyas orillas en la confluencia con Aragón (el río) pescaba barbos aquel Forrest Gump de pueblo intermedio navarro que fue mi tío José María Iribarren, un fenómeno de la naturaleza al que llamaban en su pueblo “Triunfante”. 

Ese lugar devenido ciudad, la que nunca faltó es un lema, en la raya con Aragón, profundamente relacionado con las conquistas y extensiones de Alfonso I y boca de un valle crucial cabecera de invasiones navarras. Pues dirige a Ejea y Huesca sin apenas accidentes como la Canal a Jaca, y por ello todos los enclaves de paso son pueblos fortificdos.

Se han propuesto en numerosas ocasiones recorridos por este desierto poblacional tan bien hollado y transitado por cazadores, cuidado que lo vacío está lleno a conveniencia más de lo que parece. Quiero destacar, entonces, sin repetirme, sus lugares que me parecen más poéticos y su visita no solo en el presente momento en que florece la fruta de altura:

1.- Monte Ansotierro y Sierra de Santo Domingo norte, en Longás. En el término de un bello caserío que contiene casas-palacio de piedra y una interesante iglesia tardo gótica, el Renacimiento se resistió a penetrar en las pequeñas localidades, como es la de Santa María. La misma presenta una bóveda de crucería y un coro con arco escarzano semejantes a los de las iglesias de Ansó o Berdún. 

Pero no es esa la recomendación que proponemos sino especialmente en otoño disfrutar de la cara umbría de su sierra donde mana la Onsella, con numerosas masas forestales de bosque atlántico y setas. En ruta senderista, el portillo de Longás da paso a las geniales en arquitectura Biel y Luesia y su Hayedo de la Val.

2.- Bajando el río al oeste desde Longás, Lobera de Onsella merece pararse a comer en “El Jabalí” después de abrir el pecho en el bosque sagrado de La Mosquera, así llamado por albergar sus chaparros la ceremonia del “herniado” en la noche de San Juan, pasando a los niños con enfermedades por medio de un roble que se tajaba a astraleta.

3.- El lugar de Isuerre conserva ayuntamiento, lo que da pie porque ese apoyo es necesario para tener fonda y albergue, pudiéndose cruzar por pista al norte hasta los Pintanos y la Canal de Berdún, al este por Bagüés y norte por San Pelay de Martes, ya en Jacetania.

Isuerre se halla repleto de proyectos que desarrolla y por venir como su museo micológico, de los mejores de Aragón, sus sabiamente organizadas por su purismo jornadas medievales con gran predicamento en Pamplona y, especialmente, recomendamos desde este balcón sobre la Onsella visitar las fortalezas de Sibirana (en el valle del Arba de Luesia) y especialmente Roita, como recomienda su ayuntamiento y he hecho en varias ocasiones. De tanta importancia como los núcleos fortificados de Sos y Loarre en la historia medieval aragonesa.

4.- Gordún se queda al otro lado del río, atravesado por la carretera de Petilla de Aragón, enclave navarro natalicio de Ramón y Cajal, al que su padre fue como médico. De manera inesperada porque cuenta solamente con 29 habitantes pero posible si pensamos en que es un enclave navarro con apoyos especiales, Petilla se ha hermanado nada menos que con Luarca por nacer en ella Severo Ochoa y, lo más asombroso, con Corteno en Lombardía donde nació el biólogo Camillo Golgi. Escena crucial en la guerra bajo medieval entre Juan II de Aragón y Carlos de Viana, la exención impositiva de la que aún gozará y su condición estratégica de castillo roquedo de la Merindad de Sangüesa, la mantuvieron en la misma y en Navarra. Regida la villa por los Agramont y después los Garro, de cuya rama de Aibar son mis sobrinas más próximas.

5.- Acercándonos a Sos por el increíble Monasterio de Valentuñana, antes nos debemos detener en la dupla Navardún-Urriés. La primera especialísima pues cuenta con un donjon o torre de castillo de veintiséis metros solamente superado por el de Biel, ambos del siglo XI. Los dos perfectamente restaurados. Urriés abre el paso de Cuatro Caminos para conducirse a Undués de Lerda, en el Camino de Santiago y a Artieda de Aragón por lo que queda de Ruesta. Las tres las dejamos para otra ocasión. Esta dupla cuenta con hospederías y restauración y en Urriés hay que pasar por el inquietante callejón que corta de la plaza Mayor a las calles de arriba. Mal negocio en fiestas quedarse en medio cuando adolescente y que no se te aparten.

Para dominar bellas vistas sobre el Pirineo Occidental, pantano de Yesa, Canal de Berdún y Sierra de Leire es esencial subir de Urriés a la ermita de San Salvador por el puerto de Cuatro Caminos.

6.- Cerramos etapas hoy en Gordués, uno de nuestros tantos despoblados en que aún se sostiene la primitiva iglesia románica trasformada de San Esteban. Santo que parece que resultó, tras no morderse la boca y alucinar a los rabinos con un largo speech sobre la existencia del espíritu santo, primer mártir del cristianismo, pues lo condenaron a morir dilapidado –no se dice sin con arenisca o caliza, pero seguro de mal de piedra- y así se le representa. Siendo un nombre que mucho se puso en Aragón y Cataluña en forma de Estebané, Esteve y otras formas.

Citamos a este santo pues a él están dedicadas las iglesias de Luesia y la impresionante románica de Sos del Rey Católico encima de una cripta a favor de Santa María. Iglesieta a dos niveles con un pórtico soberbio y capiteles tallados por otro Esteban, el maestro de Platerías traído de la misma Santiago de Compostela para tallar la perdida catedral de Iruña. Su interior, adornado por pinturas del gótico lineal dedicadas a escenas bíblicas y a las fazañas de San Gil o Egidio, un santo nada menos que ateniense aunque pasado por la rebocina de la fama tras su zen desempeño como ermitaño en Provenza. Cuya notable advocación pasaría a Aragón debida a los benedictinos del Languedoc, cruciales por importados como alta curia aragonesa desde los monasterios de Montpellier.

Todo eso y aún mucho más dice este nada humilde valle.

I've gone much too far For you now to say That I've got to throw My castle away (Estebané Wonder).

30.03 Luis Iribarren

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