23.7.26

Patrimonio Musical Aragonés. Románico de Majones


JORNADAS DEL RÓMANICO DE MAJONES 

CONTENIDO DE LOS CONCIERTOS DEL FESTIVAL CAMINO DE SANTIAGO DE 2026: 

EDICIÓN PATRIMONIO MUSICAL ARAGONÉS

Esta entrada es bifronte, pero aborda aspectos relacionados que revelan otra cuestión de fondo y no solo por la coincidencia geográfica comarcal de los mismos: es la de que las jornadas, semanas culturales, recreaciones, carreras ciclistas, finales de mundial y eclipses con fiesta programada van como un tiro, pero desplazar enfermos a Jaca sin transporte cualquier día es una cuestión a resolver para ayuntamientos desgatados por tanta organización que les desborda.

Con un formato reducido, concentradas en un día principal, las Jornadas de Románico de Majones son una oportunidad de acercarnos a quienes desde niños hemos vivido sin saberlo sepultados por el arte románico a los expertos en cada tema de esta singular manifestación tan nuestra. Bajando al barro, mediante explicaciones detalladas pero asequibles de las que te hacen reconocer, volver a disfrutar y amar tu histórico entorno.

Este año nos convocan para celebrar su XIII Edición que, como novedad, se esparce en el tiempo entre los días 1 de agosto y 3 de octubre en la iglesia de San Salvador majonense, para que no se diga que no se programa en temporada baja y quienes vayan se volverán a encontrar. La temática central, concierto medieval introductorio aparte, es una reflexión detallada de los canteros medievales y sus marcas. Tan presentes en la iglesia citada, sublimes en la de Barós o destacables hasta el en paroxismo en la joya gótica de transición de Guara de la que tanto hemos disfrutado: San Miguel de Foces que al levantarse en pocos años por encargo, concentró a un número de canteros tal, especialmente valencianos, que presenta nada menos que 135 marcas.

Otro gran lugar para disfrutar de marcas de canteros fuera de Aragón es la sillería exterior y ábsides del monasterio cisterciense de Fitero, en la Ribera navarra.

Dejamos pendiente glosar, sin daros toda la información sino presentándolos brevemente, los conciertos de la cuidadísima y especial edición dedicada al patrimonio musical aragonés propio, ramal específico de la gran familia musical europea, de corte, trova o monasterio entre los siglos XII y XVII.

Pues bien, el festival no ha pasado por alto el famoso eclipse y el día en que acontece y se revisará en uno de los conciertos la dimensión más allá del fenómeno astronómico que han tenido para la tradición cultural china y babilónica. Pues se han relacionado los mismos y su necesaria periodicidad como puertas de entrada a otros reinados, generado asombro o advertidos como un fenómeno de silencio de la luz, fundamental en la música, que provoca la nota de contención o asombro propia del suspiro, de la parada respiratoria, de la apnea visual y del miedo a lo supra humano.

El concierto más magno, reservado siempre a la Catedral de San Pedro jacetana, revisará la influencia de la denominada “Misa de Tournai” en la música aragonesa eclesiástica: al motivar un canon ordenado de lugares de paso musicales en las ceremonias litúrgicas que no podía dejar de contener el kyrie, agnus o sanctus. Y por los que discurrieron no solo las composiciones de Bach, sino las de las cámaras musicales o capillas aragonesa y culminó cantando la feligresía pirenaica hasta la generación de mi madre. Esta misa de 1349 es fundamental en la historia de la música por combinar movimientos para su canto polifónico tanto de la Ars Antiqua –encabezada por la Escuela Polifónica de Notre Dame de París- como de las Ars Nova –en evolución hasta la consagración de la escuela musical de Borgoña, con tanta influencia en los reinos de Hispania, que se traduce en la superación del motete rígido por el más leve madrigal, apto para pasar a música la poesía cortesana-.

En Aragón el estilo se adopta con anterioridad al “Cancionero de Palacio” ordenado compilar por los Reyes Católicos y que contiene composiciones de la Corona, debido a que los matrimonios de los monarcas aragoneses era abundantísimo que fueran con damas de la aristocracia nobiliaria del sur de la actual Francia, de las que se importaban costumbres y gustos de sus familias o cortes. Además y a partir de Alfonso V el Magnánimo, directamente se importaron las novedades musicales italianas.

Especial significación, por mi admiración por su obra en su conjunto, tiene para mí el concierto programado en que la Capella de Ministrers valenciana jugará y tañerá el Cancionero de Upsala o del Duque de Calabria, renacentista, encargado por Fernando el Católico y que reúne villancicos aragoneses con cantos hasta a cinco voces. La Capella es un proyecto musical que pivota en torno a la iniciativa de recuperación de la música del Siglo de Oro valenciano de las artes (siglo XIV en que se erigiría la Lonja de la Seda), encabezado y coordinado desde 1987 por Carlos Magraner.

Grupo especializado en música renacentista y barroca de su reino, entre su extensísima obra recomiendo la audición de su discos de 2008 "Amors e Cansó. Trobadors de la Corona d'Aragó" y "Ad honorem Virginis. L'Ars Antiqua a la Corona d'Aragó" para comprobar la enorme deuda de gratitud que tenemos con ellos.

Asimismo el festival contiene conciertos que desarrollarán las obras de compositores barrocos de la Corona como el ciego de Daroca, el gran Pablo Bruna; el compositor de la Val d’Echo Sebastián Alfonso, o de Francisco Viñes y los maestros de cámara del fundamental en cuanto a música y su legado, Monasterio catalán de Montserrat y del de la Catedral de Valencia.

Una curiosa propuesta relacionará las canciones compuestas por trovadores, pensemos que el más aproximado a ello en nuestra generación sería Joan Manuel Serrat, con que los mismos recibieron los temas y motivos de sus romances de composiciones paridas por los templarios en Tierra Santa y hasta compuestas en ocasiones por reyes cultos, tales como Ricardo Corazón de León. Del mismo modo dicha influencia daba la vuelta a la cámara como en un selfi y la música europea revolucionó las composiciones islámicas en general y las moaxajas libanesas, de Granata y Fez en particular.

Por último se dedica un concierto al mejor compositor inglés que aquilató ese aire melancólico de la tradición musical inglesa y tanto influyó en Britten, como fue el músico renacentista sir John Dowland. Al que se considera como el Juan del Enzina de su país, el Marlowe musical de su tiempo y que codificó por sí mismo un estilo que en Europa continental denominaron como “el ayre inglés”.

Los instrumentos y composiciones aragoneses y europeos de la época se revisará como siguen presentes en la música popular, pues las fronteras se hallaban absolutamente desdibujadas entre ella y la culta –no como hoy- y determinados dances vivos como el de Tauste beben de composiciones más antiguas como hay fandangos que se incorporan en mudanzas bailables en la provincia turolense.

Quizás el momento cultural culminante, el más especial y especiado de este viaje musical es el concierto de “canto a tenore” sardo que contiene el festival, que proviene del siglo VII recogiendo modos de cantar a cuatro voces propios de los pastores de la isla, pero que cantan con posturas de pastor y en redondo más antiguas que respetan la forma circular de las torres fortaleza de la cultura nurágica. Castros que una vez visité e hicieron más compleja la arquitectura funeraria de los más simples menhires o talayots menorquinos.

A viajar sin salir de Jacetania. Respeto para nuestra identidad colectiva con raíces tan profundas como una higuera.

23.07 Luis Iribarren

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