21.10.26

S’HA FEITO DE NUEY: ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Hay canciones que, con el paso del tiempo, dejan de pertenecer exclusivamente a sus autores para convertirse en parte del patrimonio sentimental de un pueblo. Melodías capaces de despertar recuerdos, emocionar y reunir a personas de distintas generaciones, independientemente de sus ideas o de la lengua en la que se expresan habitualmente.

Una de ellas es S’ha feito de nuey, composición de Pepe Lera que ha encontrado un lugar en el corazón de muchos aragoneses y, desde hace unos años, en uno de los momentos más esperados de las Fiestas del Pilar: el pregón.

Por eso sorprende que, apenas concluidas las fiestas de 2026, un grupo político con representación en el Ayuntamiento de Zaragoza haya planteado sustituirla por otras composiciones, alternar las interpretaciones anualmente o promover una nueva consulta ciudadana. Son propuestas legítimas, pero merecen una reflexión serena sobre nuestras tradiciones y sobre la conveniencia de sumar, en lugar de enfrentar, expresiones de nuestro patrimonio cultural.

UNA CANCIÓN QUE LLEGÓ DE LA MANO DE LA JOTA

Conviene recordar cómo comenzó todo. En 2022, los representantes de la jota aragonesa fueron los pregoneros de las Fiestas del Pilar. Desde el balcón del Ayuntamiento interpretaron S’ha feito de nuey en su lengua original, el cheso, variedad del aragonés. La plaza respondió con entusiasmo.

No fue una imposición lingüística ni una reivindicación partidista. Fueron los propios representantes de una de nuestras tradiciones más queridas quienes eligieron compartir aquella canción con los zaragozanos. Al año siguiente, el Ayuntamiento promovió una consulta sobre su continuidad y aproximadamente dos de cada tres participantes respaldaron que siguiera sonando en el pregón.

Hay otro detalle que merece recordarse: el grupo político que ahora propone modificar el repertorio ya tenía representación municipal en 2022. Naturalmente, cualquier formación puede cambiar de criterio. Pero cabe preguntar qué razones justifican ahora revisar una costumbre que recibió después el respaldo de una consulta ciudadana.

¿Qué ha cambiado desde entonces? La composición es la misma, su letra también y continúa interpretándose en la lengua en la que nació.

¿MOLESTA LA CANCIÓN O LA LENGUA?

Entre los argumentos expresados para cuestionar su presencia figura que está cantada en fabla aragonesa, una lengua que no habla habitualmente la mayoría de los zaragozanos. Pero el valor de una manifestación cultural no puede medirse únicamente por el número de personas que utilizan su lengua a diario.

El aragonés forma parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio lingüístico. ¿Acaso una canción deja de representar a Aragón porque no comprendamos todas sus palabras? ¿Deberíamos prescindir de expresiones culturales nacidas en otras comarcas por no ser habituales en la capital?

Zaragoza, precisamente por ser capital de Aragón, tiene una oportunidad extraordinaria para acoger la diversidad cultural de nuestra comunidad. Defender nuestras raíces significa también respetar aquello que quizá no practicamos personalmente, pero que pertenece a nuestra historia compartida.

EL FOLCLORE ARAGONÉS SIEMPRE HA SABIDO SUMAR

La paradoja resulta aún mayor cuando observamos que numerosos grupos folclóricos, rondallas, cantadores y cantadoras incluyen S’ha feito de nuey en sus repertorios. La interpretan porque conecta con el público y porque reconocen su valor musical y sentimental. No necesitan enfrentarla con la jota: ambas expresiones conviven sobre los escenarios con naturalidad.

Además, cuando se proponen alternativas conviene conocer sus orígenes. El sitio de Zaragoza, de Cristóbal Oudrid, es una fantasía militar descriptiva del siglo XIX. Sus arreglos para rondalla facilitaron su incorporación al repertorio de agrupaciones de jota zaragozanas.

La gran jota de La Dolores procede de la ópera homónima de Tomás Bretón, estrenada en 1895. Y Soy de Aragón es una romanza de la zarzuela El divo, con textos de Pedro Galán Bergua y Luis Torres y música de Fernando Díaz Giles. Pedro Galán Bergua era hermano de don Demetrio Galán Bergua, médico zaragozano y estudioso de la jota, sobre la que publicó un libro en 1966.

Podemos recordar igualmente La palomica, otra de las composiciones evocadas cuando hablamos de nuestro repertorio popular.

Todas estas obras merecen reconocimiento, pero no todas nacieron como jotas tradicionales. Algunas proceden de la ópera, la zarzuela o la música descriptiva y, sin embargo, nuestros músicos las han acogido y adaptado. Esa capacidad de integración es precisamente una de las riquezas de nuestro folclore.

Si hemos sabido hacer nuestras una fantasía militar, una jota operística y una romanza de zarzuela, ¿por qué habría de resultar extraña una canción escrita en cheso? La diversidad de orígenes nunca ha impedido que esas músicas emocionen a los aragoneses.

INCORPORAR SIN NECESIDAD DE SUSTITUIR

El sitio de Zaragoza, La palomica, la gran jota de La Dolores o Soy de Aragón podrían tener cabida en distintos momentos del pregón o de la programación festiva. Su presencia enriquecería la celebración. Pero ¿es necesario retirar S’ha feito de nuey para darles protagonismo?

También se ha planteado alternar las canciones o celebrar otra consulta ciudadana. Escuchar a los zaragozanos es positivo; conviene, no obstante, recordar que ya se les preguntó en 2023 y que la mayoría de quienes participaron apoyaron la continuidad de la canción. Aquella votación no impide debatir nuevas propuestas, pero tampoco debería ignorarse.

Las tradiciones evolucionan, y así debe ser. Ahora bien, innovar no equivale siempre a sustituir. Podemos recuperar piezas, incorporar otras y conservar las que ya han encontrado su lugar. La cultura no necesita convertirse en una competición donde una melodía gana porque otra desaparece.

¿Y SI ESCUCHAMOS AL AUTOR?


Antes de decidir, quizá convendría escuchar a quienes conocen la historia de la composición. ¿Por qué no preguntar al propio Pepe Lera qué significa para él que su canción haya llegado al pregón y a los repertorios de tantos intérpretes?

También sería enriquecedor conocer la opinión de los pregoneros de 2022, de los grupos folclóricos y de los músicos que la interpretan. No se trata de concederles la última palabra sobre un acto municipal, sino de incorporar conocimiento y sensibilidad artística a una conversación que corre el riesgo de reducirse a posiciones enfrentadas.

Y quizá deberíamos reservar parte de nuestra energía para otros retos de las Fiestas del Pilar: la movilidad, la accesibilidad, la convivencia vecinal, la descentralización de actividades o la recuperación de espacios y propuestas tradicionales. Son cuestiones que también merecen diálogo y acuerdos.

SUMAR EN LUGAR DE RESTAR

No pretendo alimentar una controversia política. Es legítimo proponer cambios, y también lo es preguntarse por sus motivos. Lo que convendría evitar es convertir una canción en motivo de desencuentro, especialmente cuando llegó al pregón de la mano de los propios representantes de la jota y recibió después apoyo ciudadano.

S’ha feito de nuey no pertenece a una ideología. Es una creación de su autor y, sentimentalmente, de quienes la cantan y escuchan. Como la jota, la música de rondalla y tantas otras expresiones, forma parte de una riqueza que merece ser compartida.

Por eso, cuatro años después, la pregunta sigue en pie: ¿qué ha cambiado desde entonces? Quizá lo sensato no sea buscar qué canción debe dejar de sonar, sino cómo conseguir que suenen más voces de Aragón.

*Porque nuestras tradiciones no se defienden enfrentándolas entre sí, sino conociéndolas, respetándolas y transmitiéndolas. Y, antes de decidir qué debemos dejar de escuchar, tal vez lo más importante sea aprender a escucharnos.*

Carlos Masa

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