25.3.18

Cuando Zaragoza perdió la capilla biblioteca Pedro Cerbuna

Esta es una de las imágenes que más me persigue en mis recuerdos de joven. Yo había sido alumno de la antigua Universidad de Zaragoza, la de la Plaza de la Magdalena. Cuando el 6 de mayo de 1973, en pleno franquismo y entenderéis por qué lo digo, se hundió uno de sus muros más importantes del edificio de la capilla biblioteca Pedro Cerbuna, en un domingo a la hora de la siesta para que no pillaran dentro a ningún zagal de los muchos que merodeaban por su interior, supe que contra ciertos abusos es imposible defenderse sin democracia.

De aquella biblioteca hundida habían desaparecido una inmensa y no catalogada porción de sus importantes libros. Nadie sabía nada, pero el hundimiento fue maravillosamente el excusa perfecta para no saber qué se había perdido, qué se había podido recuperar.

La culpa, se dijo hasta la extenuación, fue de los muchos niños que entraban y salían del edificio catalogado pero abandonado lleno de su contenido parcialmente saqueado. Pero la verdad es que los zagales no entendían de manuscritos ni de libros históricos, y que cuando ellos entraban a saquear, otros muy listos ya habían entrado antes a seleccionar y a cambiar de sitio lo que realmente valía.

La capilla biblioteca Pedro Cerbuna era Monumento Nacional, no se podía derribar. Contenía lo que no se sabía. Era una obra de arte arquitectónica. Pero todo tiene solución cuando hay bribones.



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